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¿QUÉ ES
LA LECHUGA?
La lechuga (Lactuca sativa) es una planta
anual, propia de las regiones templadas, que se cultiva para
alimentación. Debido a las muchas variedades y al cultivo en
invernaderos que existen se puede
consumir durante todo el año. Normalmente se toma cruda, como
ingrediente de ensaladas y otros platos; ciertas variedades, de origen
chino sobre todo, poseen una textura más robusta y se emplean cocidas.
El nombre genérico "Lactuca" procede del
latín lac (leche) y hace
referencia al líquido lechoso
principalmente savia que exudan los tallos de esta planta al ser
cortados. Sativa se refiere a su carácter de especie cultivada.
Las lechugas forman el género Lactuca y
pertenecen a la familia de las Asteráceas (Compuestas), que abarca más
de 1000 géneros y 20.000 especies, de las que muy pocas se cultivan.
Esta familia, cuyo nombre actual deriva del griego Aster (estrella),
se caracteriza porque sus flores están compuestas por la fusión de
cientos e incluso miles de flores diminutas. Dentro de las Asteráceas
se encuentran muchos tipos de
hortalizas de diversas especies: de hoja
(achicoria,
lechuga, endibia,
escarola), de flor (alcachofa)
o de tallo (cardo). El término científico Lactuca Sativa también
incluye a los cogollos y lechugas de tallo pequeño que forman una
cabeza parecida a la de la
col.
La lechuga tiene su mejor época en
primavera, aunque en la actualidad podemos consumirla durante todo el
año gracias a los cultivos de invernadero.
ÍNDICE
Características
Origen
Taxonomía y morfología
Material vegetal
Variedades
Requerimientos
edafoclimáticos
Temperatura
Suelo
Particularidades de cultivo
Semillero
Preparación del terreno
Plantación
Riego
Blanqueo
Abonado
Malas hierbas
Recolección
Almacenamiento y conservación
Adquisición y consumo
Nutrición
Prevención de enfermedades
Higiene
Plagas y enfermedades
Fisiopatías
Documentación
Características
Forma: más o menos redondeada según la
variedad.
Tamaño y peso: de 20 a 30 centímetros
de diámetro, según la variedad a la que pertenezcan. Los cogollos tienen
un diámetro de cerca de 10 centímetros. El peso medio de una lechuga es
de unos 300 gramos.
Color: en general son de color verde,
aunque algunas variedades presentan hojas blanquecinas o incluso rojizas
o marrones. Las hojas interiores de los cogollos son amarillentas.
Sabor: suave, agradable y fresco. El
sabor de los cogollos es algo más intenso y amargo que el de la lechuga.
Origen
El origen de la lechuga no parece estar muy
claro, aunque algunos autores afirman que procede de la India, aunque
hoy día los botánicos no se ponen de acuerdo, por existir un seguro
antecesor de la lechuga, Lactuca scariola L., que se encuentra en estado
silvestre en la mayor parte de las zonas templadas. Mallar (1978),
siendo las variedades cultivadas actualmente una hibridación entre
especies distintas.
El cultivo de la lechuga se remonta a una
antigüedad de 2.500 años, siendo conocida por griegos y romanos. Las
primeras lechugas de las que se tiene referencia son las de hoja suelta,
aunque las acogolladas eran conocidas en Europa en el siglo XVI.
El cultivo de la lechuga comenzó hace 2.500
años. Era una verdura ya conocida por persas, griegos y romanos. Estos
últimos tenían la costumbre de consumirla antes de acostarse después de
una cena abundante para así poder conciliar mejor el sueño. Además, en
esta época ya se conocían distintas variedades de lechuga. En la Edad
Media su consumo comenzó a descender, pero volvió a adquirir importancia
en el Renacimiento.
Las primeras lechugas de las que se tiene
referencia son las de hoja suelta, mientras que las variedades
acogolladas no se conocieron en Europa hasta el siglo XVI. Dos siglos
más tarde se obtuvieron numerosas variedades gracias a los estudios
llevados a cabo por horticultores alemanes. En la actualidad, la lechuga
es una verdura cultivada al aire libre en zonas templadas de todo el
mundo y también en invernaderos.
Taxonomía
y morfología
Clasificación científica
Reino: Plantae
División: Magnoliophyta
Clase: Magnoliopsida
Orden: Asterales
Familia: Asteraceae
Género: Lactuca
Especie: L. sativa
Nombre binomial
Lactuca sativa
Linneo
Raíz: la raíz, que no
llega nunca a sobrepasar los 25 cm. de profundidad, es pivotante, corta
y con ramificaciones.
Hojas: las hojas
están colocadas en roseta, desplegadas al principio; en unos casos
siguen así durante todo su desarrollo (variedades romanas), y en otros
se acogollan más tarde. El borde de los limbos pueden ser liso, ondulado
o aserrado.
Tallo: es cilíndrico
y ramificado.
Inflorescencia: son
capítulos florales amarillos dispuestos en racimos o corimbos.
Semillas: están
provistas de un vilano plumoso.
Material
vegetal
Las variedades de lechuga se pueden
clasificar en los siguientes grupos botánicos:
Romanas: Lactuca sativa var.
longifolia
No forman un verdadero cogollo, las hojas
son oblongas, con bordes enteros y nervio central ancho.
Romana
Baby
Acogolladas:
Lactuca sativa var.
capitata
Estas lechugas forman un cogollo apretado de
hojas.
Batavia
Mantecosa o Trocadero
Iceberg
De hojas sueltas:
Lactuca sativa var.
inybacea
Son lechugas que poseen las hojas sueltas y
dispersas.
Lollo Rossa
Red Salad Bowl
Cracarelle
Lechuga espárrago:
Lactuca sativa
var. augustana
Son aquellas que se aprovechan por sus
tallos, teniendo las hojas puntiagudas y lanceoladas. Se cultiva
principalmente en China y la India.
Variedades
Entre las variedades de lechuga se destacan:
Iceberg
o beluga
De cogollos apretados y densos, semejantes a
la col; carece casi por completo de sabor, pero goza de amplio uso por
su crujiente textura y la facilidad para cortarla finamente. Es la
variedad más habitual en las regiones donde no se da naturalmente la
lechuga, puesto que puede cultivarse en tanques hidropónicos. A quien le
gusten las ensaladas de lechuga no se la recomiendo, todo lo contrario.
Romana
De cogollo largo, con hojas aproximadamente
lanceoladas, menos gruesas que las iceberg pero gruesas y crujientes. Se
la conoce en España como oreja de mulo.
Francesa
De cogollo redondo, hojas finas y textura
mantecosa; tiene un sabor delicado pero intenso. Se la conoce también
como Boston.
Batavia
Similar a la francesa, de cogollo suelto,
hojas rizadas y textura mantecosa.
Hoja
de roble
La llamada lechuga hoja de roble, de hojas
rizadas y cogollo suelto, distintiva por el color morado de sus hojas,
no es una variedad de L. sativa sino una especie aparte, Chicorium
intybus.
Mejora genética
Los objetivos de la mejora genética se basan
en la obtención de nuevos tipos de lechuga y la reducción del tamaño.
Además de la mejora en calidad: basada fundamentalmente en la formación
de los cogollos, haciéndolos más compactos.
Además de lo anteriormente citado destaca la
tolerancia a la subida de la flor y a "Tipburn", incluyendo la
producción de semillas libres de virus.
Requerimientos edafoclimáticos
Temperatura
La temperatura óptima de germinación oscila
entre 18-20ºC. Durante la fase de crecimiento del cultivo se requieren
temperaturas entre 14-18ºC por el día y 5-8ºC por la noche, pues la
lechuga exige que haya diferencia de temperaturas entre el día y la
noche. Durante el acogollado se requieren temperaturas en torno a los 12ºC
por el día y 3-5ºC por la noche.
Este cultivo soporta peor las temperaturas
elevadas que las bajas, ya que como temperatura máxima puede soportar
hasta los 30 ºC y como mínima temperaturas de hasta –6 ºC.
Cuando la lechuga soporta temperaturas bajas
durante algún tiempo, sus hojas toman una coloración rojiza, que se
puede confundir con alguna carencia.
Humedad
relativa
El sistema radicular de la lechuga es muy
reducido en comparación con la parte aérea, por lo que es muy sensible a
la falta de humedad y soporta mal un periodo de sequía, aunque éste sea
muy breve.
La humedad relativa conveniente para la
lechuga es del 60 al 80%, aunque en determinados momentos agradece menos
del 60%. Los problemas que presenta este cultivo en invernadero es que
se incrementa la humedad ambiental, por lo que se recomienda su cultivo
al aire libre, cuando las condiciones climatológicas lo permitan.
Suelo
Los suelos preferidos por la lechuga son los
ligeros, arenoso-limosos, con buen drenaje, situando el pH óptimo entre
6,7 y 7,4.
En los suelos humíferos, la lechuga vegeta
bien, pero si son excesivamente ácidos será necesario encalar.
Este cultivo, en ningún caso admite la
sequía, aunque la superficie del suelo es conveniente que esté seca para
evitar en todo lo posible la aparición de podredumbres de cuello.
En cultivos de primavera, se recomiendan los
suelos arenosos, pues se calientan más rápidamente y permiten cosechas
más tempranas.
En cultivos de otoño, se recomiendan los
suelos francos, ya que se enfrían más despacio que los suelos arenosos.
En cultivos de verano, es preferible los
suelos ricos en materia orgánica, pues hay un mejor aprovechamiento de
los recursos hídricos y el crecimiento de las plantas es más rápido.
Particularidades de cultivo
Semillero
La multiplicación de la lechuga suele
hacerse con planta en cepellón obtenida en semillero. Se recomienda el
uso de bandejas de poliestireno de 294 alvéolos, sembrando en cada
alveolo una semilla a 5 mm de profundidad.
Una vez transcurridos 30-40 días después de
la siembra, la lechuga será plantada cuando tenga 5-6 hojas verdaderas y
una altura de 8 cm., desde el cuello del tallo hasta las puntas de las
hojas.
La siembra directa suele realizarse
normalmente en E.E.U.U. para la producción de lechuga Iceberg.
Preparación del terreno
En primer lugar se procederá a la nivelación
del terreno, especialmente en el caso de zonas encharcadizas,
seguidamente se procederá al asurcado y por último la acaballonadora,
formará varios bancos, para marcar la ubicación de las plantas así como
realizar pequeños surcos donde alojar la tubería portagoteros.
Se recomienda cultivar lechuga después de
leguminosas, cereal o barbecho, no deben cultivarse como precedentes
crucíferas o compuestas, manteniendo las parcelas libre de malas hierbas
y restos del cultivo anterior. No deberán utilizarse el mismo terreno
para más de dos campañas con dos cultivos a lo largo de cuatro años,
salvo que se realice una sola plantación por campaña, alternando el
resto del año con barbecho, cereales o leguminosas.
La desinfección química del suelo no es
recomendable, ya que se trata de un cultivo de ciclo corto y muy
sensible a productos químicos, pero si se recomienda utilizar la
solarización en verano.
Se recomienda el acolchado durante los meses
invernales empleando láminas de polietileno negro o transparente. Además
también se emplean en las lechugas de pequeño tamaño y las que no forman
cogollos cuyas hojas permanecen muy abiertas, para evitar que se
ensucien de tierra procedentes del agua de lluvia.
Plantación
La plantación se realiza en caballones o en
banquetas a una altura de 25 cm. para que las plantas no estén en
contacto con la humedad, además de evitar los ataques producidos por
hongos.
La plantación debe hacerse de forma que la
parte superior del cepellón quede a nivel del suelo, para evitar
podredumbres al nivel del cuello y la desecación de las raíces.
Riego
Los mejores sistemas de riego, que
actualmente se están utilizando para el cultivo de la lechuga son, el
riego por goteo (cuando se cultiva en invernadero), y las cintas de
exudación (cuando el cultivo se realiza al aire libre), como es el caso
del sudeste de España.
Existen otras maneras de regar la lechuga
como el riego por gravedad y el riego por aspersión, pero cada vez están
más en recesión, aunque el riego por surcos permite incrementar el
nitrógeno en un 20%.
Los riegos se darán de manera frecuente y
con poca cantidad de agua, procurando que el suelo quede aparentemente
seco en la parte superficial, para evitar podredumbres del cuello y de
la vegetación que toma contacto con el suelo.
Se recomienda el riego por aspersión en los
primeros días post-trasplante, para conseguir que las plantas agarren
bien.
Blanqueo
Las técnicas de blanqueo empleadas en
lechugas de hoja alargada (tipo Romana), consisten en atar el conjunto
de hojas con una goma. Actualmente la mayoría de las variedades
cultivadas acogollan por sí solas. En en caso de lechugas para hojas
sueltas, el blanqueo se realiza con campanas de poliestireno invertidas.
Si el cultivo es de invierno-primavera para evitar el espigado, se suele
emplear la manta térmica, con el fin de que la planta se desarrolle más
rápidamente, no se endurezca y no acumule horas de frío que le hagan
subirse a flor. El blanqueo se realiza entre 5 y 7 días antes de la
recolección.
Abonado
El 60-65% de todos los nutrientes son
absorbidos en el periodo de formación del cogollo y éstas se deben de
suspender al menos una semana antes de la recolección.
El aporte de estiércol en el cultivo de
lechuga se realiza a razón de 3 kg/m2, cuando se trata de un cultivo
principal desarrollado de forma independiente de otros. No obstante,
cuando se cultiva en invernadero, puede no ser necesaria la
estercoladura, si ya se aportó estiércol en los cultivos anteriores.
La lechuga es una planta exigente en abonado
potásico, debiendo cuidar los aportes de este elemento, especialmente en
épocas de bajas temperaturas; y al consumir más potasio va a absorber
más magnesio, por lo que habrá que tenerlo en cuenta a la hora de
equilibrar esta posible carencia.
Sin embargo, hay que evitar los excesos de
abonado, especialmente el nitrogenado, con objeto de prevenir posibles
fitotoxicidades por exceso de sales y conseguir una buena calidad de
hoja y una adecuada formación de los cogollos. También se trata de un
cultivo bastante exigente en molibdeno durante las primeras fases de
desarrollo, por lo que resulta conveniente la aplicación de este
elemento vía foliar, tanto de forma preventiva como para la corrección
de posibles carencias.
El abonado de fondo puede realizarse a base
de complejo 8-15-15, a razón de 50 g/m2. Posteriormente, en sistema de
riego tradicional por gravedad, un abonado de cobertera orientativo
consistiría en el aporte de unos 10 g/m2 de nitrato amónico. En suelos
de carácter ácido, el nitrato amónico puede ser sustituido por nitrato
de cal a razón de unos 30 g/m2, aportados en cada riego, sin superar el
total de 50 g/m2. También son comunes las aplicaciones de nitrógeno vía
foliar, en forma de urea, cuando los riegos son interrumpidos y las
necesidades de nitrógeno elevadas.
En fertirrigación, la programación puede
realizarse de la siguiente forma:
En caso necesario, aportar unos 25 g/m2 de
abono complejo 8-15-15, como abonado de fondo.
Tras la plantación, regar diariamente
durante 4-5 días sin aporte de abono, para facilitar el enraizamiento de
las plantas.
Durante el primer mes, regar tres veces por
semana, aportando las siguientes cantidades de abono en cada riego:
0,30 g/m2 de nitrógeno (N).
0,10 g/m2 de anhídrido fosfórico (P2O5).
0,20 g/m2 de óxido de potasio (K2O).
Al mes siguiente, regar tres veces por
semana, aplicando en cada riego:
0,50 g/m2 de nitrógeno (N).
0,10 g/m2 de anhídrido fosfórico (P2O5).
0,10 g/m2 de óxido de potasio (K2O).
Malas hierbas
Siempre que las malas hierbas estén
presentes será necesaria su eliminación, pues este cultivo no admite
competencia con ellas. Este control debe realizarse de manera integrada,
procurando minimizar el impacto ambiental de las operaciones de escarda.
Se debe tener en cuenta en el periodo
próximo a la recolección, las malas hierbas pueden sofocar a la lechuga,
creando un ambiente propicio al desarrollo de enfermedades que invalida
el cultivo. Además las virosis se pueden ver favorecidas por la
presencia de algunas malas hierbas.
Recolección
La madurez está basada en la compactación de
la cabeza. Una cabeza compacta es la que requiere de una fuerza manual
moderada para ser comprimida, es considerada apta para ser cosechada.
Una cabeza muy suelta está inmadura y una muy firme o extremadamente
dura es considerada sobremadura. Las cabezas inmaduras y maduras tienen
mucho mejor sabor que las sobremaduras y también tienen menos problemas
en postcosecha.
Lo más frecuente es el empleo de sistemas de
recolección mixtos que racionalizan la recolección a través de los
cuales solamente se cortan y acarrean las lechugas en campo, para ser
confeccionadas posteriormente en almacén.
Almacenamiento y conservación
Una temperatura de 0ºC y una humedad
relativa mayor del 95% se requiere para optimizar la vida de almacenaje
de la lechuga. El enfriamiento por vacío (vacuum cooling) es
generalmente utilizado para la lechuga tipo Iceberg, sin embargo el
enfriamiento por aire forzado también puede ser usado exitosamente.
El daño por congelamiento puede ocurrir si
la lechuga es almacenada a menos de -0.2ºC. La apariencia del daño es un
oscurecimiento translúcido o un área embebida en agua, la cual se torna
legamosa y se deteriora rápidamente o después de descongelarse.
Durante el almacenamiento pueden producirse
pudriciones blandas bacterianas (bacterial soft-rots), causadas por
numerosas especies de bacterias, dando lugar a una destrucción legamosa
del tejido infectado. Las pudriciones blandas pueden dar pie a
infecciones por hongos. La eliminación de las hojas exteriores,
enfriamiento rápido y una baja temperatura de almacenamiento reducen el
desarrollo de las pudriciones blandas bacterianas.
Los hongos pueden producir una
desorganización acuosa de la lechuga (ablandamiento acuoso) causado por
Sclerotinia o por Botritis cinerea, estas se distinguen de las
pudriciones blandas bacterianas por el desarrollo de esporas negras y
grises. La eliminación de las hojas y la baja temperatura también pueden
reducir la severidad de estas pudriciones.
Adquisición y consumo
Cuando
se desee adquirir una lechuga se han de escoger las variedades de
temporada. Serán más sabrosas y nutritivas que las de cultivo en
invernadero. Es preferible seleccionar los ejemplares que presenten un
color verde brillante, tono que en la mayoría de variedades oscila de
verde intenso a claro.
Si se
va a comprar una lechuga de tipo iceberg o romana, conviene elegir
aquellas que tengan hojas tiernas pero firmes. Si se prefieren otras
variedades de lechuga, sus hojas tendrán que ser más blandas, pero sin
estar marchitas. La lechuga que se vaya a adquirir no ha de tener las
puntas de las hojas quemadas ni los bordes de color pardo. Si bien la
decoloración de las hojas exteriores de la lechuga no afecta a su
calidad, es preferible desechar aquellos ejemplares con una decoloración
muy marcada porque es señal de que está deteriorada.
Hay que
evitar comprar lechugas que presenten forma irregular o protuberancias,
ya que significa que su tronco se ha desarrollado demasiado.
Debido al alto contenido de agua, 94.9%, no
existe ningún método que garantice la conservación de la lechuga en
buenas condiciones durante un largo periodo de tiempo. Para su óptimo
valor nutritivo, la lechuga se debe comer cuando esté fresca y con su
sabor crujiente.
Una vez en casa, se desechará cualquier
envoltorio que impida que la lechuga pueda respirar, además de retirar
las hojas que estén en mal estado para que así no puedan estropear al
resto. De este modo, las lechugas se conservan en el frigorífico una
semana. No son aptas para congelar.
Es aconsejable conservarlas sin lavar, y si
se lavan han de consumirse en uno o dos días.
Conviene mantener la lechuga aislada del
resto de verduras y frutas, para evitar su rápido deterioro. Para su
conservación hay que evitar almacenar lechugas junto con
manzanas,
peras
o
plátanos, estas frutas producen gas
etileno natural para la maduración,
que hará que se pudra más rápidamente.
La lechuga debe preparase momentos antes de
servir y empezar a lavarla muy bien con agua fría. Las hojas un poco
marchitas se recobrarán sumergiéndolas en agua fría con hielo por
algunos minutos. No corte ni aderece la lechuga mucho antes de servirla,
aparte de deteriorar la
vitamina C pierde sus aspecto y sabor crujiente
rápidamente.
Truco: si seca las hojas el aliño o aderezo
de aceite no caerá al fondo.
Nutrición
La lechuga es una
hortaliza pobre en
calorías, aunque las hojas exteriores son más ricas en
vitamina C que
las interiores.
Las diferentes variedades presentan valores
nutritivos algo distintos. Pero en general, las lechugas son ricas en
fibra y con componentes muy saludales.
La
vitamina A es un
antioxidante que ofrece
protección contra algunas formas de cáncer (sistema respiratorio e
intestinal).
Las lechugas, exceptuando la variedad
"iceberg", son también moderadamente un buen recurso de otro
antioxidante: la
vitamina C, calcio, hierro y cobre.
Su alto contenido en agua y su capacidad
diurética la hace ideal para dietas destinadas a perder peso.
La lechuga tiene muy poco valor nutritivo,
con un alto contenido de agua (90-95%), es rica en
antioxidantes, como
la vitamina A, C,
E,
B1,
B2 y
B3, minerales: fósforo, hierro, calcio,
potasio y aminoácidos. Las hojas exteriores más verdes son las que
tienen mayor contenido en
vitamina C y hierro.
Los nutrientes más importantes son: la
vitamina A (del
beta caroteno, no se percibe su color amarillo-naranja
ya que está escondido por los pigmentos verdes de la
clorofila) y el
potasio. ¡Ojo!! las hojas con color verde oscuro son las que
contienen más
beta caroteno.
Las lechugas han sido y son utilizadas en
infusión como un ansiolítico moderado que facilita el dormir. Sin
embargo en la remota Antigüedad -especialmente en Egipto- se rendía
culto a las deidades consideradas patrocinadoras de la libido
ofrendándoles plantas de lechuga, lo cual parecía paradójico, hasta que
en el 2006 se descubrió que un dosaje moderado de los
alcaloides
presentes en la lechuga tiene efectos ligeramente afrodisíacos, mientras
que un dosaje elevado actúa a la inversa, como un ansiolítico.
Exceso de peso
Su alto contenido en agua y su baja proporción de
azúcares,
proteínas
y grasa, convierten a la lechuga en un alimento de muy bajo contenido
calórico. Por su riqueza en
fibra produce una gran sensación de saciedad
después de haberla comido, además de un suave efecto laxante. Esto la
convierte en un alimento muy indicado como entrante o guarnición en
dietas de control de peso.
Facilita las digestiones
Por su composición nutricional y riqueza en enzimas, la lechuga
tomada como entrante facilita la digestión de la comida y tonifica el
estómago.
Mejora el tránsito intestinal
Su contenido de
fibra le confiere propiedades laxantes. La
fibra previene o mejora el estreñimiento, contribuye a reducir las
tasas de
colesterol en sangre y al buen control de la glucemia en las
personas que tienen diabetes. Genera una sensación de plenitud, lo que
beneficia a las personas que llevan a cabo una dieta para perder peso.
La mayor parte de la
fibra de la lechuga es celulosa.
Potente diurético y depurativo
La lechuga, gracias a su buen aporte de agua, potasio y bajo
contenido de sodio, favorece la eliminación del exceso de líquidos del
organismo. Este efecto es beneficioso en caso de hiperuricemia y gota,
cálculos renales y en caso de hipertensión, retención de líquidos y
oliguria. Con el aumento de la producción de orina se eliminan, además
de líquidos, sustancias de desecho disueltas en ella como ácido úrico,
urea, etc.
Mujeres embarazadas y niños
El
ácido fólico que aporta la lechuga contribuye a tratar o prevenir
anemias. El
ácido fólico es una vitamina imprescindible en los procesos
de división y multiplicación celular que tienen lugar en los primeros
meses de gestación, por lo que el consumo de alimentos ricos en
folatos
resulta fundamental en las mujeres embarazadas para prevenir la espina
bífida, alteración en el desarrollo del sistema nervioso del feto. El
aporte adecuado de esta
vitamina en niños es importante porque
contribuye a un buen crecimiento y desarrollo óseo, además de proteger
al organismo frente a las infecciones.
Induce al sueño
A la lechuga se le atribuyen también propiedades anestésicas,
sedantes y somníferas debido a la presencia de sustancias que se
encuentran en el látex de la lechuga silvestre.
Prevención de enfermedades
La lechuga es fuente de
antioxidantes, en concreto de
beta-caroteno y
vitaminas C y
E. Los
antioxidantes bloquean el efecto dañino de los
radicales libres. La respiración en presencia de oxígeno es esencial en
la vida celular de nuestro organismo, pero como consecuencia de la misma
se producen unas moléculas, los
radicales libres, que ocasionan a lo
largo de la vida efectos negativos para la salud por su capacidad de
alterar el ADN (los genes), las
proteínas y los
lípidos o
grasas.
Existen situaciones que aumentan la producción de
radicales libres,
entre ellas el ejercicio físico intenso, la contaminación ambiental, el
tabaquismo, las infecciones, el estrés, dietas ricas en
grasas y la
sobre exposición a las radiaciones solares. La relación entre
antioxidantes y enfermedades cardiovasculares es hoy una afirmación bien
sustentada. Se sabe que es la modificación del llamado "mal colesterol"
(LDL-c) la que desempeña un papel fundamental en el inicio y desarrollo
de la aterosclerosis. Los
antioxidantes bloquean los
radicales libres
que modifican el llamado mal
colesterol, con lo que contribuyen a
reducir el riesgo cardiovascular y cerebrovascular. Por otro lado, unos
bajos niveles de
antioxidantes constituyen un factor de riesgo para
ciertos tipos de cáncer y de enfermedades degenerativas.
Higiene
En aquellos países en que la higiene de las
aguas de regadío es deficiente, o incluso se riega los cultivos con
aguas servidas, la lechuga representa una importante fuente de infección
de enfermedades gastrointestinales como la fiebre tifoidea, el cólera,
las salmonelosis, por lo que es recomendable consumirlas muy bien
lavadas con agua potable y desinfectadas con una solución microbicida.
Plagas y
enfermedades
Plagas
Trips (Frankliniella occidentalis)
Se trata de una de las plagas que causa
mayor daño al cultivo de la lechuga, pues es transmisora del virus del
bronceado del tomate (TSWV). La importancia de estos daños directos
(ocasionados por las picaduras y las hendiduras de puestas) depende del
nivel poblacional del insecto (aumentando desde mediada la primavera
hasta bien entrado el otoño).
Normalmente el principal daño que ocasiona
al cultivo no es el directo sino el indirecto transmitiendo el virus
TSWV. La presencia de este virus en las plantas empieza por provocar
grandes necrosis foliares, y rápidamente éstas acaban muriendo.
Agente causal y ciclo de vida
El adulto de Frankliniella occidentalis mide
de 1-1.5 mm. de longitud, es alargado y con color variable desde
blanco-amarillento a marrón, siendo más oscuro en invierno y más claro
en verano. Los huevos de 0.2 mm. de tamaño se localizan debajo del
tejido vegetal, por tanto no son visibles a simple vista. Las larvas son
ápteras y las ninfas no se alimentan y son poco móviles.
Esta plaga se encuentra también en las malas
hierbas localizadas en los márgenes del cultivo.
Lucha biológica
Sobre diferentes cultivos se localizan de
manera espontánea algunos artrópodos depredadores de F. occidentalis,
destacando un insecto del género Orius y los ácaros del grupo de los
Fitoseidos. Resulta efectivo plantar en los márgenes de la parcela
algunas plantas por la que estos insectos muestran una especial
predilección, como es el caso de las habas o alcachofas.
Métodos culturales
Evitar el uso de material vegetal
contaminado, desplazar los cultivos de lechuga en el tiempo para no
coincidir, fundamentalmente en las primeras fases vegetativas, con
poblaciones altas de trips y eliminar las malas hierbas y restos
vegetales antes de la plantación.
En invernaderos colocar mallas para evitar
la entrada de trips y colocar también trampas para detectar la presencia
de los primeros individuos.
Lucha química
Una vez superado el nivel poblacional de
trips tolerado por el cultivo se procederá a la lucha química, teniendo
en cuenta los residuos sobre el cultivo y la aparición de resistencias
en la plaga.
Las formas de aplicación de los productos
(espolvoreo y pulverización) se deberán alternar para lograr mayor
eficacia. En invernadero se recomienda la termonebulización.
Si las poblaciones de trips son muy
elevadas, será necesario realizar dos tratamientos en el plazo de 5 días
para romper el ciclo, teniendo en cuenta que las fases de huevo y ninfa
no van a ser afectadas por el primer tratamiento y necesitan unos días
para emerger.
Entre las materias activas recomendadas
destacan: Metiocarb, Formetanato, Fenitrotion y Lindano.
Minadores (Liriomyza trifolii y
Liriomyza huidobrensis)
Forman galerías en las hojas y si el ataque
de la plaga es muy fuerte la planta queda debilitada.
Los tratamientos comenzarán cuando se
observen los primeros síntomas, procurando mojar bien toda la superficie
de la planta.
Mosca blanca (Trialeurodes
vaporariorum)
Produce una melaza que deteriora las hojas,
dando lugar a un debilitamiento general de la planta.
Los tratamientos químicos comenzarán una vez que la población de mosca
blanca vaya incrementándose.
Pulgones (Myzus persicae, Macrosiphum
solani y Narsonovia ribisnigri)
Se trata de una plaga sistemática en el
cultivo de la lechuga, siendo su incidencia variable según las
condiciones climáticas.
El ataque de los pulgones suele ocurrir
cuando el cultivo está próximo a la recolección. Aunque si la planta es
joven, y el ataque es considerable, puede arrasar el cultivo, además de
ser entrada de alguna virosis que haga inviable el cultivo.
Los pulgones colonizan las plantas desde las
hojas exteriores y avanzando hasta el interior, excepto la especie
Narsonovia ribisnigri, cuya difusión es centrífuga, es decir, su
colonización comienza en las hojas interiores, multiplicándose
progresivamente y trasladándose después a las partes exteriores.
Enfermedades
Antracnosis (Marssonina panattoniana)
Los daños se inician con lesiones de tamaño
de punta de alfiler, éstas aumentan de tamaño hasta formar manchas
angulosas-circulares, de color rojo oscuro, que llegan a tener un
diámetro de hasta 4 cm.
Para su control se recomienda la
desinfección del suelo y de la semilla, además de tratar con alguna de
las materias activas recomendadas.
Botrits (Botrytis cinerea)
Los síntomas comienzan en las hojas más
viejas con unas manchas de aspecto húmedo que se tornan amarillas, y
seguidamente se cubren de moho gris que genera enorme cantidad de
esporas. Si la humedad relativa aumenta las plantas quedan cubiertas por
un micelio blanco; pero si el ambiente está seco se produce una
putrefacción de color pardo o negro.
Esta enfermedad se puede controlar a partir
de medidas preventivas basadas en la disminución de la profundidad y
densidad de plantación, además de reducir los excesos de humedad.
Mildiu velloso (Bremia lactucae)
En el haz de las hojas aparecen unas manchas
de un centímetro de diámetro, y en el envés aparece un micelio velloso;
las manchas llegan a unirse unas con otras y se tornan de color pardo.
Los ataques más importantes de esta plaga se suelen dar en otoño y
primavera, que es cuando suelen presentarse periodos de humedad
prolongada, además las conidias del hongo son transportadas por el
viento dando lugar a nuevas infecciones.
Esclerotina (Sclerotinia sclerotiorum)
Se trata de una enfermedad principalmente de
suelo, por tanto las tierras nuevas están exentas de este parásito o con
infecciones muy leves.
La infección se empieza a desarrollar sobre
los tejidos cercanos al suelo, pues la zona del cuello de la planta es
donde se inician y permanecen los ataques. Sobre la planta produce un
marchitamiento lento en las hojas, iniciándose en las más viejas, y
continúa hasta que toda la planta queda afectada. En el tallo aparece un
micelio algodonoso que se extiende hacia arriba en el tallo principal.
Septoriosis (Septoria lactucae)
Esta enfermedad produce manchas en las hojas
inferiores.
Virus del mosaico de la lechuga (LMV)
Es una de las principales virosis que
afectan al cultivo de la lechuga, debido a los importantes daños
causados. Se transmite por semilla y pulgones.
Los síntomas producidos pueden empezar
incluso en semillero, presentando moteados y mosaicos verdosos que se
van acentuando al crecer las plantas, dando lugar a una clorosis
generalizada, en algunas variedades pueden presentar clorosis foliares.
Virus del bronceado del tomate (TSWV)
Las infecciones causadas por este virus
están caracterizadas por manchas foliares, inicialmente cloróticas, y
posteriormente, necróticas e irregulares, a veces tan extensas que
afectan a casi toda la planta que, en general, queda enana y se marchita
en poco tiempo. En los campos de lechuga la incidencia de la virosis no
supera el 20-50%.
Se transmite por el trips Frankliniella
occidentalis, este se nutre de las hojas, mediante un mecanismo de
inyección de saliva en los tejidos vegetales seguida de vaciado por
succión del contenido celular predigerido. Además de provocar heridas a
las plantas con los pinchazos de alimentación.
Las relaciones del TSWV con el vector son de
tipo persistente propagativo; pues la concentración del virus en el
cuerpo del vector aumenta con la edad del insecto y la fecundidad
disminuye en los insectos virulíferos.
Fisiopatías
Latencia de la semilla y mala germinación;
para romper la latencia se recomienda:
Prerefrigeración en cámara
fría (2ºC, 48 horas).
Pregerminación con agua (48 horas a remojo).
Pregerminación en cámara oscura.
Tratamientos con solución de giberelinas (24 horas)
Tip burn: se manifiesta como una
quemadura de las puntas de las hojas más jóvenes y se origina
fundamentalmente por la falta de calcio, en los órganos en los que
aparece y además por un excesivo calor, salinidad, exceso de nitrógeno y
defecto de potasio, desequilibrio de riegos y escasa humedad relativa.
Las hojas con las puntas quemadas dan una apariencia desagradable y el
margen de la hoja dañada es más débil y susceptible a pudriciones.
Espigado o subida de la flor:
diversos factores influyen en el desarrollo del espigado:
características genéticas, endurecimiento de la planta en primeros
periodos de cultivo, fotoperiodos largos, elevadas temperaturas, sequía
en el suelo y exceso de nitrógeno. Esta fisiopatía afecta negativamente
al acogollado de la lechuga.
Antocianos en las hojas: en época de
bajas temperaturas durante el ciclo del cultivo algunas variedades son
muy sensibles al enrojecimiento de sus hojas, sobre todo la lechuga tipo
Trocadero.
Escarchas en primavera: pueden dar
lugar a diversas alteraciones como descamaciones epidérmicas y
desecaciones. Como medida preventiva se colocan campanas de poliestireno
sobre las plantas.
Granizo: afecta negativamente tanto
por el daño directo como por el indirecto, ya que sobre las heridas
pueden desarrollarse patógenos secundarios, afectando a la
comercialización del producto.
Punteado pardo: es una fisiopatía
común debido a la exposición a bajas concentraciones de
etileno que
produce depresiones oscuras especialmente en la nervadura media de las
hojas. Secundariamente, el
etileno estimula la producción de compuestos
fenólicos que conduce a la síntesis de pigmentos pardos. Bajo
condiciones severas, las manchas pueden ser encontradas en el tejido
verde de las hojas y en todo el cogollo. Esta fisiopatía hace a la
lechuga no comercial. La contaminación por
etileno puede originarse por
montacargas que trabajan o funcionan con propano, transporte de cargas
mixtas, o almacenaje con frutas generadoras de
etileno tales como
manzanas y peras.
Mancha parda (brown stain): los
síntomas de esta fisiopatía son grandes manchas deprimidas de color
amarillo rojizo principalmente en la nervadura media de las hojas. Estas
pueden oscurecerse o agrandarse con el tiempo. La mancha parda en
algunos casos se observa como un veteado pardo rojizo. La mancha parda
es causada por la exposición a atmósferas con CO2 sobre 3%,
especialmente a bajas temperaturas.
Costilla rosada (pink rib): es una
fisiopatía en la cual la nervadura de la hoja adquiere una coloración
rojiza. La sobremadurez de los cogollos y el almacenaje a altas
temperaturas incrementan este desorden. Las exposiciones a
etileno no
incrementan esta fisiopatía y atmósferas con bajo oxígeno no lo
controlan.
DOCUMENTACIÓN
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