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¿QUE ES
EL TOMATE?
El tomate
(Solanum lycopersicum) es el fruto de la tomatera, una planta de la familia de las
solanáceas. Planta bienal, crecida como una planta anual, hasta 1 a 3 m, con un débil
tallo que se intercala con otras plantas. Las hojas tienen 10 a 25 cm de largo, pinadas,
con 5 a 9 folíolos, donde cada foliolo tiene 8 cm de largo, con márgenes serrados; tanto
tallo como hojas están muy vascularizados. Las flores tienen 1 a 2 cm, amarillas, con
cinco lóbulos en la corola; crecen en racimos de 3 a 12 flores juntas. La fruta es una baya muy coloreada clásicamente rojo, por
el pigmento licopeno, de 1 a 2 cm de diámetro en plantas silvestres, y mucho más grandes
en las variedades cultivadas.
Los españoles llevaron el tomate a Europa
y parece que los primeros tomates que se cultivaron en Italia eran de color amarillo y en
1554 fueron descritos por el botánico italiano Piero Andrea Mattioli como "pomo
d'oro", manzana dorada, de aquí el nombre de "pomodoro".
En la Francia del siglo XVIII fueron
conocidos como "pomme d'amour" (o manzana de amor); hoy los de color rojo están
más extendidos
Investigaciones recientes muestran su
capacidad de prevención de enfermedades como el cáncer con sustancia casi exclusivas
como el licopeno.
Entre sus propiedades , hay que destacar
que es un excelente
antioxidante, defensor de las paredes celulares de los tejidos y la
piel, depurador de productos tóxicoslo que lo hace recomendable en dietas de adelgazamiento.
Indice
Origen
El origen del género Lycopersicon se
localiza en la región andina que se extiende desde el sur de Colombia al norte de Chile,
pero parece que fue en México donde se domesticó, quizá porque crecería como mala
hierba entre los huertos. Durante el siglo XVI se consumían en México tomates de
distintas formas y tamaños e incluso rojos y amarillos, pero por entonces ya habían sido
traídos a España y servían como alimento en España e Italia. En otros países europeos
solo se utilizaban en farmacia y así se mantuvieron en Alemania hasta comienzos del siglo
XIX. Los españoles y portugueses difundieron el tomate a Oriente Medio y África, y de
allí a otros países asiáticos, y de Europa también se difundió a Estados Unidos y
Canadá.
Características
Clasificación
científica
Reino: Plantae
División: Magnoliophyta
Clase: Magnoliopsida
Subclase: Asteridae
Orden: Solanales
Familia: Solanaceae
Género: Solanum
Especie: S. lycopersicum
Nombre binomial
Solanum lycopersicum
L.
Sinonimia
Lycopersicon sculentum
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Planta: perenne de porte arbustivo
que se cultiva como anual. Puede desarrollarse de forma rastrera, semierecta o erecta.
Existen variedades de crecimiento limitado (determinadas) y otras de crecimiento ilimitado
(indeterminadas).
-
Sistema radicular: raíz principal
(corta y débil), raíces secundarias (numerosas y potentes) y raíces adventicias.
Seccionando transversalmente la raíz principal y de fuera hacia dentro encontramos:
epidermis, donde se ubican los pelos absorbentes especializados en tomar agua y
nutrientes, cortex y cilindro central, donde se sitúa el xilema (conjunto de vasos
especializados en el transporte de los nutrientes).
-
Tallo principal: eje con un grosor
que oscila entre 2-4 cm en su base, sobre el que se van desarrollando hojas, tallos
secundarios (ramificación simpoidal) e inflorescencias. Su estructura, de fuera hacia
dentro, consta de: epidermis, de la que parten hacia el exterior los pelos glandulares,
corteza o cortex, cuyas células más externas son fotosintéticas y las más internas son
colenquimáticas, cilindro vascular y tejido medular. En la parte distal se encuentra el
meristemo apical, donde se inician los nuevos primordios foliares y florales.
-
Hoja: compuesta e imparipinnada,
con foliolos peciolados, lobulados y con borde dentado, en número de 7 a 9 y recubiertos
de pelos glandulares. Las hojas se disponen de forma alternativa sobre el tallo. El
mesófilo o tejido parenquimático está recubierto por una epidermis superior e inferior,
ambas sin cloroplastos. La epidermis inferior presenta un alto número de estomas. Dentro
del parénquima, la zona superior o zona en empalizada, es rica en cloroplastos. Los haces
vasculares son prominentes, sobre todo en el envés, y constan de un nervio principal.
-
Flor: es perfecta, regular e
hipogina y consta de 5 o más sépalos, de igual número de pétalos de color amarillo y
dispuestos de forma helicoidal a intervalos de 135º, de igual número de estambres
soldados que se alternan con los pétalos y forman un cono estaminal que envuelve al
gineceo, y de un ovario bi o plurilocular. Las flores se agrupan en inflorescencias de
tipo racemoso (dicasio), generalmente en número de 3 a 10 en variedades comerciales de
tomate calibre M y G; es frecuente que el eje principal de la inflorescencia se ramifique
por debajo de la primera flor formada dando lugar a una inflorescencia compuesta, de forma
que se han descrito algunas con más de 300 flores. La primera flor se forma en la yema
apical y las demás se disponen lateralmente por debajo de la primera, alrededor del eje
principal. La flor se une al eje floral por medio de un pedicelo articulado que contiene
la zona de abscisión, que se distingue por un engrosamiento con un pequeño surco
originado por una reducción del espesor del cortex. Las inflorescencias se desarrollan
cada 2-3 hojas en las axilas.
-
Fruto: baya bi o plurilocular que puede alcanzar
un peso que oscila entre unos pocos miligramos y 600 gramos. Está constituido por el
pericarpo, el tejido placentario y las semillas. El fruto puede recolectarse separándolo
por la zona de abscisión del pedicelo, como ocurre en las variedades industriales, en las
que es indeseable la presencia de parte del pecíolo, o bien puede separase por la zona
peduncular de unión al fruto.
Requerimientos
edafoclimáticos
El manejo racional de los factores
climáticos de forma conjunta es fundamental para el funcionamiento adecuado del cultivo,
ya que todos se encuentran estrechamente relacionados y la actuación sobre uno de estos
incide sobre el resto.
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Temperatura: es menos exigente en
temperatura que la berenjena y el pimiento.
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La temperatura óptima de desarrollo
oscila entre 20 y 30ºC durante el día y entre 1 y 17ºC durante la noche; temperaturas
superiores a los 30-35ºC afectan a la fructificación, por mal desarrollo de óvulos y al
desarrollo de la planta en general y del sistema radicular en particular. Temperaturas
inferiores a 12-15ºC también originan problemas en el desarrollo de la planta.
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A temperaturas superiores a 25ºC e
inferiores a 12ºC la fecundación es defectuosa o nula.
-
La maduración del fruto está muy
influida por la temperatura en lo referente tanto a la precocidad como a la coloración,
de forma que valores cercanos a los 10ºC así como superiores a los 30ºC originan
tonalidades amarillentas.
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No obstante, los valores de temperatura
descritos son meramente indicativos, debiendo tener en cuenta las interacciones de la
temperatura con el resto de los parámetros climáticos.
-
Humedad: la humedad relativa
óptima oscila entre un 60% y un 80%. Humedades relativas muy elevadas favorecen el
desarrollo de enfermedades aéreas y el agrietamiento del fruto y dificultan la
fecundación, debido a que el
polen se compacta, abortando parte de las flores. El rajado
del fruto igualmente puede tener su origen en un exceso de humedad edáfica o riego
abundante tras un período de estrés hídrico. También una humedad relativa baja
dificulta la fijación del
polen al estigma de la flor.
-
Luminosidad: valores reducidos de
luminosidad pueden incidir de forma negativa sobre los procesos de la floración,
fecundación así como el desarrollo vegetativo de la planta.
-
En los momentos críticos durante el
período vegetativo resulta crucial la interrelación existente entre la temperatura
diurna y nocturna y la luminosidad.
-
Suelo: la planta de tomate no es
muy exigente en cuanto a suelos, excepto en lo que se refiere al drenaje, aunque prefiere
suelos sueltos de textura silíceo-arcillosa y ricos en materia orgánica. No obstante se
desarrolla perfectamente en suelos arcillosos enarenados.
En cuanto al pH, los suelos pueden ser
desde ligeramente ácidos hasta ligeramente alcalinos cuando están enarenados. Es la
especie cultivada en invernadero que mejor tolera las condiciones de salinidad tanto del
suelo como del agua de riego.
Fertilización carbónica: la
aportación de CO2 permite compensar el consumo de las plantas y garantiza el
mantenimiento de una concentración superior a la media en la atmósfera del invernadero;
así la fotosíntesis se estimula y se acelera el crecimiento de las plantas.
Para valorar las necesidades de
CO2 de los
cultivos en invernadero necesitamos realizar, en los diversos periodos del año, un
balance de las pérdidas derivadas de la absorción por parte de las plantas, de las
renovaciones de aire hechas en el invernadero y las aportaciones proporcionadas por el
suelo a la atmósfera del mismo.
Del enriquecimiento en CO2 del invernadero
depende la calidad, la productividad y la precocidad de los cultivos. Hay que tener
presente que un exceso de CO2 produce daños debidos al cierre de los estomas, que cesan
la fotosíntesis y pueden originar quemaduras.
Los aparatos más utilizados en la
fertilización carbónica son los quemadores de gas propano y los de distribución de
CO2.
En el cultivo del tomate las cantidades
óptimas de CO2 son de 700-800 ppm. En cuanto a los rendimientos netos dan incrementos del
15-25% en función del tipo de invernadero, el sistema de control climático, etc.
Variedades
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Tipo Beef. Plantas vigorosas hasta
el 6º-7º ramillete, a partir del cual pierde bastante vigor coincidiendo con el engorde
de los primeros ramilletes. Frutos de gran tamaño y poca consistencia. Producción precoz
y agrupada. Cierre pistilar irregular. Mercados más importantes: mercado interior y
mercado exterior (Estados Unidos).
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Tipo Marmande. Plantas poco
vigorosas que emiten de 4 a 6 ramilletes aprovechables. El fruto se caracteriza por su
buen sabor y su forma acostillada, achatada y multilocular, que puede variar en función
de la época de cultivo.
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Tipo Vemone. Plantas finas y de
hoja estrecha, de porte indeterminado y marco de plantación muy denso. Frutos de calibre
G que presentan un elevado grado de acidez y azúcar, inducido por el agricultor al
someterlo a estrés hídrico. Su recolección se realiza en verde pintón marcando bien
los hombros. Son variedades con pocas resistencias a enfermedades que se cultivan con gran
éxito en Cerdeña (Italia).
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Tipo Moneymaker. Plantas de porte
generalmente indeterminado. Frutos de calibres M y MM, lisos, redondos y con buena
formación en ramillete.
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Tipo Cocktail. Plantas muy finas de
crecimiento indeterminado. Frutos de peso comprendido entre 30 y 50 gramos, redondos,
generalmente con 2 lóculos, sensibles al rajado y usados principalmente como adorno de
platos. También existen frutos aperados que presentan las características de un tomate
de industria debido a su consistencia, contenido en sólidos solubles y acidez, aunque su
consumo se realiza principalmente en fresco. Debe suprimirse la aplicación de fungicidas
que manchen el fruto para impedir su depreciación comercial.
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Tipo Cereza (Cherry). Plantas
vigorosas de crecimiento indeterminado. Frutos de pequeño tamaño y de piel fina con
tendencia al rajado, que se agrupan en ramilletes de 15 a más de 50 frutos. Sabor dulce y
agradable. Existen cultivares que presentan frutos rojos y amarillos. El objetivo de este
producto es tener una producción que complete el ciclo anual con cantidades homogéneas.
En cualquier caso se persigue un tomate resistente a virosis y al rajado, ya que es muy
sensible a los cambios bruscos de temperatura.
El tomate cherry, conocido también como
tomate cereza o enano, es una hortaliza exótica que se caracteriza por su fruto redondo,
piel fina, color rojo al madurar y sabor intenso.
Este tipo de tomate puede presentarse
tanto en rama como suelto; los envases del cherry suelto se presentan en tarrinas de 250,
500, y 400 gramos. Una tarrina de 250 gramos contiene una media de 27 tomates.
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Tipo Larga Vida. Tipo
mayoritariamente cultivado en la provincia de Almería. La introducción de los genes
Nor
y Rin es la responsable de su larga vida, confiriéndole mayor consistencia y gran
conservación de los frutos de cara a su comercialización, en detrimento del sabor.
Generalmente se buscan frutos de calibres G, M o MM de superficie lisa y coloración
uniforme anaranjada o roja.
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Tipo Liso. Variedades cultivadas
para mercado interior e Italia comercializadas en pintón y de menor vigor que las de tipo
Larga vida.
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Tipo Ramillete. Cada vez más
presente en los mercados, resulta difícil definir que tipo de tomate es ideal para
ramillete, aunque generalmente se buscan las siguientes características: frutos de
calibre M, de color rojo vivo, insertos en ramilletes en forma de raspa de pescado,
etc.
Cultivo
Marcos de
plantación
El marco de plantación se establece en
función del porte de la planta, que a su vez dependerá de la variedad comercial
cultivada. El más frecuentemente empleado es de 1,5 metros entre líneas y 0,5 metros
entre plantas, aunque cuando se trata de plantas de porte medio es común aumentar la
densidad de plantación a 2 plantas por metro cuadrado con marcos de 1 m x 0,5 m. Cuando
se tutoran las plantas con perchas las líneas deben ser pareadas para poder
pasar las plantas de una línea a otra formando una cadena sin fin, dejando pasillos
amplios para la bajada de perchas (aproximadamente de 1,3 m) y una distancia entre líneas
conjuntas de unos 70 cm.
Poda de
formación
Es una práctica imprescindible para las
variedades de crecimiento indeterminado. Se realiza a los 15-20 días del trasplante con
la aparición de los primeros tallos laterales, que serán eliminados, al igual que las
hojas más viejas, mejorando así la aireación del cuello y facilitando la realización
del aporcado. Así mismo se determinará el número de brazos (tallos) a dejar por planta.
Son frecuentes las podas a 1 o 2 brazos, aunque en tomates de tipo Cherry suelen dejarse 3
y hasta 4 tallos.
Aporcado y
rehundido
Práctica que se realiza en suelos
enarenados tras la poda de formación, con el fin de favorecer la formación de un mayor
número de raíces, y que consiste en cubrir la parte inferior de la planta con arena. El
rehundido es una variante del aporcado que se lleva a cabo doblando la planta, tras haber
sido ligeramente rascada, hasta que entre en contacto con la tierra, cubriéndola
ligeramente con arena, dejando fuera la yema terminal y un par de hojas.
Tutorado
Es una práctica imprescindible para
mantener la planta erguida y evitar que las hojas y sobre todo los frutos toquen el suelo,
mejorando así la aireación general de la planta y favoreciendo el aprovechamiento de la
radiación y la realización de las labores culturales (destallado, recolección, etc.).
Todo ello repercutirá en la producción final, calidad del fruto y control de las
enfermedades.
La sujeción suele realizarse con hilo de
polipropileno (rafia) sujeto de una extremo a la zona basal de la planta (liado, anudado o
sujeto mediante anillas) y de otro a un alambre situado a determinada altura por encima de
la planta (1,8-2,4 m sobre el suelo). Conforme la planta va creciendo se va liando o
sujetando al hilo tutor mediante anillas, hasta que la planta alcance el alambre. A partir
de este momento existen tres opciones:
Bajar la planta descolgando el hilo, lo
cual conlleva un coste adicional en mano de obra. Este sistema está empezando a
introducirse con la utilización de un mecanismo de sujeción denominado
holandés o de perchas, que consiste en colocar las perchas con
hilo enrollado alrededor de ellas para ir dejándolo caer conforme la planta va creciendo,
sujetándola al hilo mediante clips. De esta forma la planta siempre se desarrolla hacia
arriba, recibiendo el máximo de luminosidad, por lo que incide en una mejora de la
calidad del fruto y un incremento de la producción.
Dejar que la planta crezca cayendo por
propia gravedad.
Dejar que la planta vaya creciendo
horizontalmente sobre los alambres del emparrillado.
Destallado
Consiste en la eliminación de brotes
axilares para mejorar el desarrollo del tallo principal. Debe realizarse con la mayor
frecuencia posible (semanalmente en verano-otoño y cada 10-15 días en invierno) para
evitar la pérdida de biomasa fotosintéticamente activa y la realización de heridas. Los
cortes deben ser limpios para evitar la posible entrada de enfermedades. En épocas de
riesgo es aconsejable realizar un tratamiento fitosanitario con algún
fungicida-bactericida cicatrizante, como pueden ser los derivados del cobre.
Deshojado
Es recomendable tanto en las hojas
senescentes, con objeto de facilitar la aireación y mejorar el color de los frutos, como
en hojas enfermas, que deben sacarse inmediatamente del invernadero, eliminando así la
fuente de inóculo.
Despunte de inflorescencias y aclareo de frutos
Ambas prácticas están adquiriendo cierta
importancia desde hace unos años, con la introducción del tomate en racimo, y se
realizan con el fin de homogeneizar y aumentar el tamaño de los frutos restantes, así
como su calidad. De forma general podemos distinguir dos tipos de aclareo: el aclareo
sistemático es una intervención que tiene lugar sobre los racimos, dejando un número de
frutos fijo, eliminando los frutos inmaduros mal posicionados. El aclareo selectivo tiene
lugar sobre frutos que reúnen determinadas condiciones independientemente de su posición
en el racimo; como pueden ser: frutos dañados por insectos, deformes y aquellos que
tienen un reducido calibre.
Fertirrigación
En los cultivos protegidos de tomate el
aporte de agua y gran parte de los nutrientes se realiza de forma generalizada mediante
riego por goteo y va ser función del estado fenólogico de la planta así como del
ambiente en que ésta se desarrolla (tipo de suelo, condiciones climáticas, calidad del
agua de riego, etc.).
En cultivo en suelo y en enarenado; el
establecimiento del momento y volumen de riego vendrá dado básicamente por los
siguientes parámetros:
Tensión del agua en el suelo (tensión
mátrica), que se determinará mediante un manejo adecuado de tensiómetros, siendo
conveniente regar antes de alcanzar los 20-30 centibares.
Tipo de suelo (capacidad de campo, porcentaje de saturación).
Evapotranspiración del cultivo.
Eficacia de riego (uniformidad de caudal de los goteros).
Calidad del agua de riego (a peor calidad, mayores son los volúmenes de agua, ya que es
necesario desplazar el frente de sales del bulbo de humedad).
Existe otra técnica empleada de menor
difusión que consiste en extraer la fase líquida del suelo mediante succión a través
de una cerámica porosa y posterior determinación de la conductividad eléctrica.
En la práctica en los enarenados de
Almería la frecuencia de riego para un cultivo ya establecido es de 2-3 veces por semana
en invierno, aumentando a 4-7 veces por semana en primavera-verano, con caudales de 2-3
litros por planta.
En cultivo hidropónico el riego está
automatizado y existen distintos sistemas para determinar las necesidades de riego del
cultivo, siendo el más extendido el empleo de bandejas de riego a la demanda. El tiempo y
el volumen de riego dependerán de las características físicas del sustrato.
En cuanto a la nutrición, cabe destacar
la importancia de la relación N/K a lo largo de todo el ciclo de cultivo, que suele ser
de 1/1 desde el trasplante hasta la floración, cambiando hasta 1/2 e incluso 1/3 durante
el período de recolección. En el cultivo del tomate en racimo el papel del potasio en la
maduración del tomate es esencial, pudiéndose emplear en forma de nitrato potásico,
sulfato potásico, fosfato monopotásico o mediante quelatos.
La adición de inhibidores de la
nitrificación ralentizan la oxidación de amonio a nitrato, de manera que el amonio se
mantiene durante más tiempo en el suelo, ya que este tipo de fertilizantes afectan a las
bacterias que participan en este proceso. De esta manera el nitrógeno se suministra de
forma gradual, ya que se adapta a las necesidades de cada cultivo a lo largo de su periodo
de desarrollo y disminuyen las pérdidas de nitrato por lixiviación y desnitrificación,
pues el efecto contrario tiene lugar con la adición de abonos minerales con elevado
contenido en nitrógeno amoniacal.
El fósforo juega un papel relevante en
las etapas de enraizamiento y floración, ya que es determinante sobre la formación de
raíces y sobre el tamaño de las flores. En ocasiones se abusa de él, buscando un
acortamiento de entrenudos en las épocas tempranas en las que la planta tiende a
ahilarse. Durante el invierno hay que aumentar el aporte de este elemento, así como de
magnesio, para evitar fuertes carencias por enfriamiento del suelo.
El calcio es otro macroelemento
fundamental en la nutrición del tomate para evitar la necrosis apical (blossom end rot),
ocasionado normalmente por la carencia o bloqueo del calcio en terrenos generalmente
salinos o por graves irregularidades en los riegos.
Entre los microelementos de mayor
importancia en la nutrición del tomate está el hierro, que juega un papel primordial en
la coloración de los frutos, y en menor medida en cuanto a su empleo, se sitúan
manganeso, zinc, boro y molibdeno.
A la hora de abonar, existe un margen muy
amplio de abonado en el que no se aprecian diferencias sustanciales en el cultivo,
pudiendo encontrar recetas muy variadas y contradictorias dentro de una misma
zona, con el mismo tipo de suelo y la misma variedad. No obstante, para no cometer grandes
errores, no se deben sobrepasar dosis de abono total superiores a 2g.l-1, siendo común
aportar 1g.l-1 para aguas de conductividad próxima a 1mS.cm-1.
Actualmente se emplean básicamente dos
métodos para establecer las necesidades de abonado:
-
En función de las extracciones del
cultivo, sobre las que existe una amplia y variada bibliografía.
-
En base a una solución nutritiva
ideal a la que se ajustarán los aportes previo análisis de agua. Este
método es el que se emplea en cultivos hidropónicos, y para poder llevarlo a cabo en
suelo o en enarenado, requiere la colocación de sondas de succión para poder determinar
la composición de la solución del suelo mediante análisis de macro y micronutrientes,
CE y pH.
Los fertilizantes de uso más extendidos
son los abonos simples en forma de sólidos solubles (nitrato cálcico, nitrato potásico,
nitrato amónico, fosfato monopotásico, fosfato monoamónico, sulfato potásico, sulfato
magnésico) y en forma líquida (ácido fosfórico, ácido nítrico), debido a su bajo
coste y a que permiten un fácil ajuste de la solución nutritiva, aunque existen en el
mercado abonos complejos sólidos cristalinos y líquidos que se ajustan adecuadamente,
solos o en combinación con los abonos simples, a los equilibrios requeridos en las
distintas fases de desarrollo del cultivo.
El aporte de microelementos, que años
atrás se había descuidado en gran medida, resulta vital para una nutrición adecuada,
pudiendo encontrar en el mercado una amplia gama de sólidos y líquidos en forma mineral
y en forma de quelatos, cuando es necesario favorecer su estabilidad en el medio de
cultivo y su absorción por la planta.
La clorosis férrica es característica de
especies que crecen en suelos calizos. La deficiencia en hierro acorta el ciclo vital de
las plantas, los rendimientos disminuyen y los frutos son de peor calidad. El quelato
férrico, es una de las mejores soluciones para combatir la clorosis férrica, pero tienen
un elevado precio, por ello si se disminuyen las cantidades de quelato que se aplican se
reducirían costos y aumentarían los beneficios.
También se dispone de numerosos
correctores de carencias tanto de macro como de micronutrientes que pueden aplicarse vía
foliar o riego por goteo,
aminoácidos de uso preventivo y curativo, que ayudan a la
planta en momentos críticos de su desarrollo o bajo condiciones ambientales
desfavorables, así como otros productos (ácidos húmicos y fúlvicos, correctores
salinos, etc.), que mejoran las condiciones del medio y facilitan la asimilación de
nutrientes por la planta.
Las sustancias húmicas complejan la
mayoría de los metales presentes en el suelo, aumentando su disponibilidad en las
plantas. Los
aminoácidos también juegan un papel importante en la captación de
nutrientes.
La fertirrigación carbónica consiste en
el uso de agua carbonatada para el riego. El agua carbonatada se consigue mediante la
inyección de CO2 a presión en la tubería principal de manera que al disolverse en el
agua de riego produce ácido carbónico que reduce el pH del agua y origina diversos
bicarbonatos al reaccionar con carbonatos y otras sales presentes en el agua. El agua
carbonatada recibe a continuación los fertilizantes habituales para el riego cuya
solubilidad mejora en un agua ligeramente ácida.
Para aportar CO2 al sistema de riego hay
que tener en cuenta la presión de la línea de agua de riego, la distancia del punto de
inyección de CO2 al primer gotero, la temperatura del agua, el sistema de difusión del
CO2 en el agua y la cantidad de CO2 por litro de agua.
La utilización del agua carbonatada es
rentable en el cultivo del tomate; encontrándose la dosis óptima en torno a los 0.20 g
de CO2/l, produciendo los mayores incrementos de cosecha. El mayor tamaño de los frutos
se alcanza con una dosis de 0.35 g de CO2/l (Aguilera et al; 2001).
Ventajas de la fertirrigación carbónica:
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Acidifica el suelo modificando la solubilidad de los
micronutrientes.
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Aumenta la calidad y el número de frutos.
-
Favorece la disolución de los abonos.
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Evita y elimina incrustaciones en la red de riego. utilizados
-
Ahorra abonos.
-
Sustituye
parcialmente la utilización de ácido nítrico.
Cultivo sin
suelo
Los objetivos del cultivo sin suelo se
centran en eliminar el vertido de los lixiviados y con ello evitar la contaminación de
los suelos y de los acuíferos y contribuir de forma favorable en el ahorro de agua en
zonas de cultivo caracterizadas por condiciones de semiaridez con escasez de recursos
hídricos al reutilizar toda o parte del agua lixiviada.
En el cultivo sin suelo el sistema
radicular está confinado en un contenedor, que puede adoptar diversas formas, pero en
cualquier caso el volumen de la rizosfera es reducido. Ambas restricciones obligan a la
utilización de sustratos que aseguren la disponibilidad de agua y oxígeno a las raíces.
Este sistema favorece el desarrollo del
cultivo ya que se obtiene una óptima relación aire-agua en el sistema radicular, la
nutrición está mucho más controlada, los sustratos inertes se encuentran libre de
plagas y enfermedades, convirtiendo a estos sistemas como una buena alternativa al uso de
desinfectantes de suelo.
En el mercado se pueden encontrar
distintos sustratos, que se clasifican en:
De origen natural, entre las que se
encuentran las turbas.
Subproductos de actividad agrícola: fibra
de coco, viruta de madera, pajas de cereales, residuos de industria del corcho, etc. La
fibra de coco es un material vegetal procedentes de los desechos de la industria del
coco,
aprovechando las fibras cortas y el polvo de tejido medular en proporciones variables como
sustrato. Se trata de un material ligero que presenta una porosidad total muy elevada y
presenta cantidades aceptables de agua disponible y está bien aireado.
Productos de síntesis: polímeros no
biodegradables, espuma de poliuretano y poliestireno espandido.
De origen natural: arena, grava y tierras
de origen volcánico.
Los que requieren un proceso de
manufacturación: lana de roca, fibra de vidrio, perlita, vermiculita, arcilla expandida,
arlita, ladrillo troceado, etc. La lana de roca se obtiene de la fundición de un 60% de
diabasa, 20% de piedra caliza y 20% de carbón de coque, es introducido en un horno a
elevadas temperaturas y la masa fundida es transformada en fibras, se le añaden
estabilizantes y mojantes, se comprime y se cortan en tablas, tacos o bloques. Es un
material muy poroso en el que el agua es fácilmente disponible, sin apenas agua de
reserva y es un material totalmente inerte. La perlita B-12 es un silicato de aluminio de
origen volcánico, que es transformado industrialmente mediante un tratamiento térmico y
depositado en hornos a elevadas temperaturas; obteniéndose un material muy ligero con una
elevada porosidad.
La elección de un sustrato queda sujeta a
la disponibilidad del mismo, a la finalidad de la producción y especie cultivada,
experiencia de manejo, posibilidades de instalación y condiciones climáticas.
El cultivo del tomate se enfrenta a la
escasa disponibilidad de aguas de buena calidad. El uso de aguas de mayor calidad originan
unos mayores costes de producción que en ocasiones, y debido a las fluctuaciones en los
mercados, afectan directamente a la rentabilidad de las explotaciones. El uso de aguas
moderadamente salinas para el riego en cultivo sin suelo de tomate, se realiza según el
estado de desarrollo del mismo y con el objetivo de ahorrar agua de buena calidad
manteniendo unos niveles de producción aceptables.
La recirculación en los cultivos sin
suelo consiste en restituir al circuito de fertirrigación los lixiviados originados como
consecuencia de dotaciones de riego excedentarias, de forma que se establezca un circuito
cerrado. De ahí que los cultivos sin suelo equipados con sistema de recirculación se
denominen cultivos sin suelo cerrados, de manera que consigue eliminar o reducir
considerablemente las cantidades de drenajes libres mediante un proceso de reutilización
de los mismos.
La tasa de recirculación de drenajes
depende de la concentración de sales en el agua de suministro, siendo ésta mayor cuanto
menor es el contenido en sales de efecto acumulativo.
Del correcto manejo del cultivo y de la
composición del agua de suministro, depende de que la conductividad eléctrica del agua
de recirculación se incremente más o menos deprisa, y por tanto que la tasa total de
recirculación sea mayor o menor.
Recomendaciones
antes de instalar un cultivo sin suelo:
-
Si
el invernadero ha sido utilizado y se ha detectado alguna enfermedad, es necesario
desinfectar tanto el suelo como las estructuras.
-
Cubrir
el suelo con plástico.
-
Es
aconsejable tener un pediluvio con una solución desinfectante a base de sulfato de cobre
a la entrada del invernadero.
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Cubrir
la balsa de riego de modo que permanezca cerrada y recibir el agua entubada.
-
Mantener
tanto el invernadero como los alrededores libres de malas hierbas.
-
No
abandonar residuos vegetales en lugares cercanos al invernadero.
-
Desinfectar
las herramientas con lejía.
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Formar
adecuadamente a los operarios para evitar que sean vehículos de contaminación.
Recolección
-Normas
para Tomates. La mínima madurez para cosecha (Verde Maduro 2, Mature Green 2) se
define en términos de la estructura interna del fruto: las semillas están completamente
desarrolladas y no se cortan al rebanar el fruto; el material gelatinoso esta presente en
al menos un lóculo y se esta formando en otros.
-Tomates de Larga Vida (Shelf-Life
Tomatoes). La maduración normal se ve severamente afectada cuando los frutos se
cosechan en el estado Verde Maduro 2 (VM2). La mínima madurez de cosecha corresponde a la
clase Rosa (Pink) (estado 4 de la tabla patrón de color utilizada por United States
Department of Agriculture, USDA; en este estado más del 30% pero no más del 60% de la
superficie del fruto muestra un color rosa-rojo.).
-Tomate en racimo: el ritmo de
recolección debe adaptarse a la maduración de los racimos. En invierno con invernadero
sin calefacción y ciclo largo, se efectuaran pases con una regularidad de 15/20 días,
mientras que a finales de primavera puede llegar a 7/10 días.
Composición
El tomate fresco se caracteriza por un
alto contenido de agua (92%), con reducida cantidad de
carbohidratos (3,5%),
proteínas
|
Valor nutricional del
tomate por 100 g de sustancia comestible |
|
Residuos
(%) |
6.0 |
|
Materia
seca (g) |
6.2 |
|
Energía
(kcal) |
20.0 |
|
Proteínas
(g) |
1.2 |
|
Fibra
(g) |
0.7 |
|
Calcio
(mg) |
7.0 |
|
Hierro
(mg) |
0.6 |
|
Sodio
(mg) |
1,2 |
|
Potasio
(mg) |
280 |
|
Fósforo
(mg) |
24 |
|
Magnesio
(mg) |
10 |
|
Caroteno
(mg) |
0.5 |
|
Tiamina
(mg) |
0.06 |
|
Riboflavina
(mg) |
0.04 |
|
Niacina
(mg) |
0.6 |
|
Vitamina
C (mg) |
23 |
|
Valor
Nutritivo Medio (VNM) |
2.39 |
|
VNM
por 100 g de materia seca |
38.5 |
|
Fibras |
19
g |
DOCUMENTACIÓN
|