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¿QUE ES LA CEBOLLA?
Es el bulbo comestible de la planta
conocida como cebolla común, cabezona o de jardín (Allium cepa) que es una planta
herbácea bulbosa de la familia de las aliáceas y se cultiva en todo el mundo para
su empleo en cocina. Se consume principalmente el bulbo, pero también las hojas. Toda la
cebolla posee un sabor y olor fuerte, debido a la alicina, que se suaviza con la cocción.
Hay numerosas variedades de cebollas de
uso común en cocina: cebolla blanca, cebolla roja, cebolleta, cebollita francesa, chalota, calçots.
La cebolla es una de las plantas
culinarias más cultivadas en el mundo entero y sus numerosas formas y variedades ocupan
miles de hectáreas de tierras de cultivo.
La parte comestible de la planta de la
cebolla es su carnoso bulbo globular , mientras que su inflorescencia nos es casi
desconocida. Del bulbo se obtienen preparados de múltiples presuntas acciones
terapéuticas.
Para que la cebolla pierda su sabor
picante y sea más dulce, antes de utilizarla debe mantenerse, cortada, sumergida en
vinagre. Las amas de casa dicen que es un truco que casi nunca falla.
Indice
Origen
La cebolla se sitúa entre las primeras
plantas cultivadas. El origen primario de la cebolla se localiza en Asia central, y como
centro secundario el Mediterráneo, pues se trata de una de las hortalizas de consumo más
antigua. Las primeras referencias se remontan hacia 3.200 a.C. pues fue muy cultivada por
los egipcios, griegos y romanos que la difundieron por ls zonas que colonizaron. Durante
la Edad Media su cultivo se desarrolló en los países mediterráneos, donde se
seleccionaron las variedades de bulbo grande, que dieron origen a las variedades
modernas.
Descripción
Herbácea, de menos de un metro de altura,
con hojas envolventes y alargadas que parten del tallo bulboso que se desarrolla bajo
tierra; produce un soporte donde se ubican las flores conforma de pequeñas sombrilla.
Originaria de Asia y Europa, ahora adaptada diferentes hábitat en climas cálido,
semicálido, semiseco y templado. Se cultiva en casas y está asociada a la selva tropical
caducifolia, subperennifolia, perennifolia, matorral xerófilo, bosques mesófilo de
montaña, de encino y pino. Vive dos años: durante el primero se forma el bulbo, y
durante el segundo crece el tallo y forma la flora y el fruto. Las flores se agrupan en
una inflorescencia esférica que culmina el tallo.
Planta: bienal, a veces vivaz de
tallo reducido a una plataforma que da lugar por debajo a numerosas raíces y encima a
hojas, cuya base carnosa e hinchada constituye el bulbo.
Bulbo: está formado por numerosas
capas gruesas y carnosas al interior, que realizan las funciones de reserva de sustancias
nutritivas necesarias para la alimentación de los brotes y están recubiertas de
membranas secas, delgadas y transparentes, que son base de las hojas. La sección
longitudinal muestra un eje caulinar llamado corma, siendo cónico y provisto en la base
de raíces fasciculadas.
Sistema radicular: es fasciculado,
corto y poco ramificado; siendo las raíces blancas, espesas y simples.
Tallo: el tallo que sostiene la
inflorescencia es derecho, de 80 a 150 cm de altura, hueco, con inflamiento ventrudo en su
mitad inferior.
Hojas: envainadoras, alargadas,
fistulosas y puntiagudas en su parte libre.
Flores: hermafroditas, pequeñas,
verdosas, blancas o violáceas, que se agrupan en umbelas.
Fruto: es una cápsula con tres
caras, de ángulos redondeados, que contienen las semillas, las cuales son de color negro,
angulosas, aplastadas y de superficie rugosa.
Clasificación
científica:
Reino: Plantae
División: Magnoliophyta
Clase: Liliopsida
Orden: Asparagales
Familia: Alliaceae
Género: Allium
Especie: A. cepa
Nombre binomial
Allium cepa
L.
Principios
activos
Las acciones terapéuticas de la cebolla
sobre el organismo se deben a un compuesto que no se encuentra en otras plantas, el
llamado «disulfuro de alilpropilo», un aceite volátil lacrimógeno. Además, posee
vitaminas A,
B,
C,
E y
PP, azúcares,
grasas,
proteínas.
Ciclo
vegetativo
En el ciclo vegetativo de la cebolla se
distinguen cuatro fases:
1.- Crecimiento herbáceo
Comienza con la germinación, formándose
un tallo muy corto, donde se insertan las raíces y en el que se localiza un meristemo que
da lugar a las hojas. Durante esta fase tiene lugar el desarrollo radicular y foliar.
2.-
Formación de bulbos
Se inicia con la paralización del sistema
vegetativo aéreo y la movilización y acumulación de las sustancias de reserva en la
base de las hojas interiores, que a su vez se engrosan y dan lugar al bulbo. Durante este
periodo tiene lugar la hidrólisis de los prótidos; así como la síntesis de
glucosa
y
fructosa que se acumulan en el bulbo. Se requiere
fotoperíodos largos, y si la temperatura
durante este proceso se eleva, esta fase se acorta.
3.- Reposo vegetativo
La planta detiene su desarrollo y el bulbo
maduro se encuentra en latencia.
4.- Reproducción sexual
Se suele producir en el segundo año de
cultivo. El meristemo apical del disco desarrolla, gracias a las sustancias de reserva
acumuladas, un tallo floral, localizándose en su parte terminal una inflorescencia en
umbela.
Requerimientos
edafoclimáticos
Es una planta de climas templados, aunque
en las primeras fases de cultivo tolera temperaturas bajo cero, para la formación y
maduración del bulbo, pero requiere temperaturas más altas y días largos, cumpliéndose
en primavera para las variedades precoces o de día corto, y en verano-otoño para las
tardías o de día largo.
Prefiere suelos sueltos, sanos, profundos,
ricos en materia orgánica, de consistencia media y no calcáreos. Los aluviones de los
valles y los suelos de transporte en las dunas próximas al mar le van muy bien. En
terrenos pedregosos, poco profundos, mal labrados y en los arenosos pobres, los bulbos no
se desarrollan bien y adquieren un sabor fuerte.
El intervalo para repetir este cultivo en
un mismo suelo no debe ser inferior a tres años, y los mejores resultados se obtienen
cuando se establece en terrenos no utilizados anteriormente para cebolla.
Es muy sensible al exceso de humedad, pues
los cambios bruscos pueden ocasionar el agrietamiento de los bulbos. Una vez que las
plantas han iniciado el crecimiento, la humedad del suelo debe mantenerse por encima del
60% del agua disponible en los primeros 40 cm. del suelo. El exceso de humedad al final
del cultivo repercute negativamente en su conservación. Se recomienda que el suelo tenga
una buena retención de humedad en los 15-25 cm. superiores del suelo. La cebolla es
medianamente sensible a la acidez, oscilando el pH óptimo entre 6-6.5.
Variedades
Las variedades de cebolla son
numerosísimas y presentan bulbos de diversas formas y colores. Pueden ser clasificadas
desde diferentes puntos de vista: criterio fitogeográfico y ecológico, forma y color del
bulbo, modo de multiplicación, tiempo en que se consume el producto, criterio comercial y
de utilización del producto. El primer criterio es el único que puede considerarse
científico y al mismo tiempo práctico, ya que implica el estudio del óptimo climático
y el óptimo ecológico de las distintas variedades y es de gran importancia en la
aclimatación de las mejores variedades y en la creación de otras nuevas mediante
cruzamiento. Bajo el criterio comercial se pueden distinguir tres grandes grupos de
variedades: cebollas gigantes, cebollas corrientes y cebolletas.
Las primeras presentan un diámetro de
bulbo superior a 10-11 cm y las últimas son las cebollas pequeñas que se destinan a la
preparación de encurtidos. Entre las variedades de primavera-verano destaca la cebolla
Blanca de España, que es una de las variedades más apreciables de la península, con
bulbo redondo, un poco puntiagudo en la parte superior, de mayor tamaño que la
generalidad de todas las demás variedades conocidas, notable precocidad, sabor dulce y
buena conservación. La cebolla morada española también se cultiva con mucha frecuencia
en España y presenta un bulbo redondo, algo puntiagudo en la parte superior, bastante
grande, dulce y de buena conservación.
Entre las variedades de otoño-invierno
destacan la cebolla amarilla azufre de España y la gigante de España. La primera
presenta un bulbo aplastado, túnicas apretadas, espesas y adherentes, de un amarillo vivo
ligeramente verdoso. La segunda, de forma esférica o ligeramente aplastada, de color
amarillo pálido y a menudo voluminosa, es muy apreciada para la exportación,
especialmente con destino a Inglaterra.
Actualmente la variedad más temprana que
se cultiva en Europa es Spring, cuya recolección comienza a principios de abril y
finaliza a finales de mayo. Babosa era la variedad más temprana que se cultivaba en
España, cuya recolección comienza en mayo y dura hasta mediados de junio, teniendo el
bulbo forma de cono invertido, aplanado en la parte superior. De color verdoso y con un
sabor dulce. Liria es una cebolla de media temporada, se recolecta desde mitad de junio
hasta finales de julio. Difiere de la "Babosa" en que ésta tiene forma
esférica, ligeramente oval y un color amarillo dorado, es una de las variedades más
dulces y menos picantes. Nueva Zelanda promociona para exportación una variedad
denominada Pacific Sweet, la cual está consiguiendo un papel importante en el mercado
internacional.
Generalmente se van a buscar variedades,
que además de adecuarse bien a las condiciones de cultivo, presenten homogeneidad, buena
conservación, sabor menos acre, precocidad, en ocasiones resistencia a enfermedades o al
frío, eliminación de algunos defectos como la germinación precoz, etc., y hacia estos
fines está encaminada la mejora genética.
Es una
planta que no debería faltar nunca en la mesa y debería comerse siempre
cruda, pues la cocción destruye sus componente esenciales. Se puede
comer en caldo, mezclada con otras verduras. Sobre todo, debería comerse
en ensaladas cruda. Para estómagos delicados, puede dejarse la cebolla
en maceración con aceite de oliva durante la noche, lo que le hace
perder su acritud. Lo mismo si la introducimos dentro de agua con un
poco de jugo de limón
durante unos minutos. La ventaja de estos dos procedimientos anteriores
es evitar que la cebolla pique, pero conservar sus propiedades.
También
se clasifican según su uso culinario:
Para cocinar: son variedades de bulbo
grande. Su sabor varía del suave al fuerte y su color del blanco al
rojo. Las más blancas suelen consumirse en ensalada, además de ser
utilizadas para la obtención de cebolla deshidratada.
Entre una y otra variedad garantizan la presencia
de esta verdura en
los mercados a lo largo de todo el año.
Para ensalada: son las conocidas cebolletas
de manojo o cebollas dulces, de sabor suave y de gran demanda en Estados
Unidos.
Para encurtir: pequeñas, blancas y de sabor
picante.
Existe una variedad de cebolla denominada "cebolla
morcillera", que se utiliza en la elaboración de
morcillas. Es una cebolla de gran tamaño que consigue mejorar la
calidad de los productos de charcutería
Cultivo
Se trata de un cultivo muy extendido por
todo el mundo, pues hay gran número de cultivares con distinta adaptación a las
diferencias de climatología que influyen en su vegetación. A pesar de ello no todos los
países cubren sus necesidades, y han de importar una parte de su consumo.
La superficie total plantada de cebolla en
el mundo asciende a más de 2 millones de hectáreas, produciéndose 32.5 millones de
toneladas. En la Unión Europea se producen anualmente unos 3 millones de toneladas de
esta hortaliza, en 95.000 ha de superficie. Europa es el único continente productor que
importa (1.600.000 t) bastante más de lo que exporta (1.100.000). Los grandes
importadores de cebolla europeos (Francia y Alemania) están incrementando rápidamente su
producción. En Alemania la producción de cebolla aumenta a un ritmo del 5%.
Fuera de Europa, países como China están
incrementando la producción. En los últimos cinco años, Nueva Zelanda ha triplicado su
producción. En América, los principales países productores son: México, Ecuador,
Jamaica y Paraguay.
Preparación
del terreno
La profundidad de la labor preparatoria
varía según la naturaleza del terreno. En suelos compactos la profundidad es mayor que
en los sueltos, en los que se realiza una labor de vertedera, sin ser demasiado profunda
(30-35 cm.), por la corta longitud de las raíces. Hasta la siembra o plantación se
completa con los pases de grada de discos necesarios, normalmente con 1-2, seguido de un
pase de rulo o tabla, para conseguir finalmente un suelo de estructura fina y firme. Si el
cultivo se realiza sobre caballones, éstos se disponen a una distancia de 40 cm., siendo
este sistema poco utilizado actualmente.
Siembra y
trasplante
La siembra de la cebolla puede hacerse de
forma directa o en semillero para posterior trasplante, siendo esta última la más
empleada. La cantidad de semilla necesaria es muy variable (4 g/m2), normalmente se
realiza a voleo y excepcionalmente a chorrillo, recubriendo la semilla con una capa de
mantillo de 3-4 cm. de espesor. La época de siembra varía según la variedad y el ciclo
de cultivo.
A los tres o cuatro meses se procede al
trasplante; obteniéndose aproximadamente unas 1.000 plantas/m2 de semillero, es
importante que el semillero esté limpio de malas hierbas, debido al crecimiento lento de
las plantas de cebolla y su escaso grosor. La plantación se puede realizar a mano o con
trasplantadora; en el primer caso se utilizará una azadilla, colocando una planta por
golpe. Se dejará 10-12 cm entre líneas y 10-12 cm entre plantas dentro de la misma
línea. distanciados entre sí 50-60 cm, sobre los que se disponen dos líneas de plantas
distanciadas a 30-35 cm y 10-15 cm entre plantas. También se realiza la plantación en
caballones y apretando la tierra para favorecer el arraigo. Seguidamente se dará un
riego, repitiéndolo a los 8-10 días.
Escardas
La limpieza de malas hierbas es
imprescindible para obtener una buena cosecha., pues se establece una fuerte competencia
con el cultivo, debido principalmente al corto sistema radicular de la cebolla. Se
realizarán repetidas escardas con objeto de airear el terreno, interrumpir la capilaridad
y eliminar malas hierbas. La primera se realiza apenas las plantitas han alcanzado los 10
cm de altura y el resto, cuando sea necesario y siempre antes de que las malas hierbas
invadan el terreno.
Las materias activas de los herbicidas de
preemergencia más utilizados en el cultivo de la cebolla son: Pendimetalina, Oxifluorfen,
Propacloro , Trixalaxil y Loxinil octanoato.
Abonado
En suelos poco fértiles se producen
cebollas que se conservan mejor, pero, naturalmente, su desarrollo es menor. Para obtener
bulbos grandes se necesitan tierras bien fertilizadas. No deben cultivarse las cebollas en
tierras recién estercoladas, debiendo utilizarse las que se estercolaron el año
anterior.
Cada 1.000 kg de cebolla (sobre materia
seca) contienen 1,70 kg de fósforo, 1,56 kg de potasio y 3,36 kg de calcio, lo cual
indica que es una planta con elevadas necesidades nutricionales. La incorporación de
abonado mineral se realiza con la última labor preparatoria próxima a la siembra o a la
plantación, envolviéndolo con una capa de tierra de unos 20cm.
El abonado en cobertera se emplea
únicamente en cultivos con un desarrollo vegetativo anormal, hasta una dosis máxima de
400 kg/ha de nitrosulfato amónico del 26% N, incorporándolo antes de la formación del
bulbo.
-Nitrógeno. La absorción de nitrógeno
es muy elevada, aunque no deben sobrepasarse los 25 kg por hectárea, e influye sobre el
tamaño del bulbo. Por regla general, basta con un suministro días antes del
engrosamiento del bulbo y después del trasplante, si fuese necesario. El abono
nitrogenado mineral favorece la conservación, ocurriendo lo contrario con el nitrógeno
orgánico. El exceso de nitrógeno da lugar a bulbos más acuosos y con mala
conservación.
-Fósforo. La necesidad en fósforo es
relativamente limitada y se considera suficiente la aplicación en el abonado de fondo. Se
deberá tener en cuenta que el fósforo está relacionado con la calidad de los bulbos,
resistencia al transporte y mejor conservación.
-Potasio. Las cebollas necesitan bastante
potasio, ya que favorece el desarrollo y la riqueza en azúcar del bulbo, afectando
también a la conservación.
-Calcio. El suministro de calcio no es por
norma necesario si el terreno responde a las exigencias naturales de la planta.
Riego
El primer riego se debe efectuar
inmediatamente después de la plantación. Posteriormente los riegos serán indispensables
a intervalos de 15-20 días. El número de riegos es mayor para las segundas siembras
puesto que su vegetación tiene lugar sobre todo en primavera o verano, mientras que las
siembras de fin de verano y otoño se desarrollan durante el invierno y la primavera. El
déficit hídrico en el último período de la vegetación favorece la conservación del
bulbo, pero confiere un sabor más acre. Se interrumpirán los riegos de 15 a 30 días
antes de la recolección. La aplicación de antitranspirantes suele dar resultados
positivos.
Recolección
Se lleva a cabo cuando empiezan a secarse
las hojas, señal de haber llegado al estado conveniente de madurez. Se arrancan con la
mano si el terreno es ligero, y con la azada u otro instrumento destinado a tal fin para
el resto de los suelos. Posteriormente, se sacuden y se colocan sobre el terreno, donde se
dejan 2-3 días con objeto de que las seque el sol, pero cuidando de removerlas una vez al
día. Es conveniente que se realice bajo tiempo estable en días secos. Se van formando
montones de dimensiones similares a distancias regulares, lo cual facilita el transporte
al almacén y permite una apreciación aproximada de la cantidad de la cosecha. Para el
transporte sobre el campo se emplean las cestas y posteriormente se llevan ensacadas al
almacén.
Para evitar la brotación de los bulbos
almacenados se emplea Hidracina maleica 10 o 20 días antes de la recolección, al
iniciarse el decaimiento de las plantas, a una dosis de 7-12 l/ha.
En caso de recolección mecanizada se
realiza primero el arranque de los bulbos y después su recogida, o bien realizado en una
sola operación, por medio de cosechadoras completas, que realizan también el arranque.
Las cosechadoras integrales deberán ser movidas por un tractor de la misma potencia
indicada en el caso del arranque, estando impulsada por la toma de fuerza.
Usos
La
cebolla, sana y nutritiva, esconde numerosas propiedades medicinales
entre sus capas y además resulta muy versátil en la cocina.
Usos culinarios
La
cebolla es imprenscindible en la cocina pues es uno de los condimentos
más empleados en la cultura gastronómica mediterránea.Gracias a su
jugosidad, la cebolla permite cocinar con muy poco aceite y agua.
Encurtida, frita, rebozada, hervida, al horno o cruda la cebolla es
deliciosa.
Es una
planta que no debería faltar nunca en la mesa y debería comerse siempre
cruda, pues la cocción destruye sus componente esenciales. Se puede
comer en caldo, mezclada con otras verduras. Sobre todo, debería comerse
en ensaladas cruda. Para estómagos delicados, puede dejarse la cebolla
en maceración con aceite de oliva durante la noche, lo que le hace
perder su acritud. Lo mismo si la introducimos dentro de agua con un
poco de jugo de limón
o
vinagre
durante unos minutos. La ventaja de estos dos procedimientos anteriores
es evitar que la cebolla pique, pero conservar sus propiedades.
Cebolla
para encurtidos
El cultivo de cebolla destinado a la
conserva en
vinagre se diferencia del cultivo tradicional para bulbos frescos en la
variedad a sembrar, estos tienen que ser de color blanco, poco desarrollados y de día
corto. Entre las variedades destacan Premier, Barleta, Maravilla de Pompei, etc.
Las siembras se realizarán de enero a
marzo y serán muy espesas, empleando variedades de crecimiento rápido, que desarrollan
perfectamente la forma del bulbo, obteniéndose finalmente todos ellos homogéneos y de
reducido tamaño (generalmente el de una nuez). La densidad de siembra depende del tamaño
de bulbo deseado.
Se aplicarán 1 ó 2 riegos para provocar
la nascencia, recomendándose además que el terreno quede libre de malas hierbas. La
cosecha depende de la época de siembra, siendo normalmente entre junio y julio.
Además del uso extrictamente culinario,
la lista de propiedades de la cebolla es interminable. Podríamos decir que es diurética,
abre el apetito, favorece la digestión y ligeramente laxante. Calma la tos, elimina
secreciones bronquiales y es estimulan Resulta útil para evitar que suba la presión
arterial.
Acción
Farmacológica
Las fructosanas son responsables de su
acción diurética, reforzada por las sales potásicas y los
flavonoides que además
presentan una acción antiinflamatoria. El
aceite esencial es hipoglucemiante,
expectorante, antiséptico, antifúngico, hipocolesterolemiante, anticoagulante
(antiagregante plaquetario), hipotensor, antihelmíntico, balsámico, rubefaciente y
analgésico local.
Hay mil formas diferentes de condimento
con las cebollas. Debe tenerse en cuenta que para que ejerza sus efectos con la máxima
intensidad, debe tomarse cruda, y la mejor manera es en ensalada, aliñada con
sal,
aceite
oliva) y
vinagre. Sin embargo, no puede olvidarse la sopa de cebolla de nuestros abuelos,
se doran 250 gramos de cebollas cortad trocitos o ralladas en
mantequilla. Se añaden a
la sartén unos 50 gramos de
harina. Una vez dorada, se agrega un cucharón de caldo.
Cuando ha adquirido una consistencia pastosa, se echa a una olla con caldo caliente (unos
2 litros). Se hierve durante una hora y se cuela. Se vuelve a calentar y añaden 4 huevos
batidos y 200 gramos
queso rallado. Retirar del fuego y servirlo
Indicaciones
La
cebolla estimula el apetito y regulariza las funciones del estómago, es
diurética, por lo tanto es un medio importante, como depurativo del
organismo.
También
es muy buena para todas las afecciones respiratorias, como tos, catarro,
resfrio, gripe, bronquitis. No debemos olvidar que las cebollas crudas o
cocidas o también su jugo, funcionan muy bien en caso de estreñimiento.
Es un gran desinfectante, por lo tanto comerla sobre todo cruda, ayuda a
protegernos contra las enfermedades infecciosas. Otras de sus
propiedades es que nos ayuda a combatir la caspa y la caída del cabello,
haciéndonos fricciones en la cabeza, con su jugo frecuentemente.
Contiene vitaminas y sales minerales, azufre, fósforo, hierro, calcio,
sodio, magnesio etc.
Para
aquellos que son diabéticos, incorporar la cebolla a su tratamiento es
muy importante ya que ellos necesitan depurar su sangre y la cebolla
ayuda a depurarla, desinfectándola, ya que actúa eliminando las
impurezas de la sangre, tornándola más limpia y pura y por lo tanto con
más defensas. Como punto final les sugerimos, aprovechando de la
generosidad y de los conocimientos del Señor Kozel, esta fórmula
sencilla para ayudarnos a limpiar y rejuvenecer nuestro cutis.
Extraer
el jugo de una cebolla cruda y aplicarlo una o dos veces seguidas, sobre
el rostro, masajeándolo hasta que lo absorba totalmente. Este
procedimiento embellece nuestro rostro. No desaprovechemos esta
oportunidad ya que es fácil, rápida, económica e inofensiva
-
Estimula numerosas funciones orgánicas, pues es diurética, cardiotónica
e hipoglucemiante.
Tiene asimismo propiedades antisépticas y emenagogas (regulación del
ciclo menstrual).
-
Reduce,
al igual que el ajo, la
agregación plaquetaria (peligro de trombosis), así como los niveles de
colesterol,
triglicéridos y ácido úrico en la sangre.
-
De
manera general, favorece el crecimiento, retrasa la vejez y refuerza las
defensas orgánicas, sobre todo frente a agentes infecciosos.
Las
indicaciones terapéuticas de la cebolla son:
-
Edemas,
oligurias (escasa formación de orina); congestión de los órganos
pelvianos en la mujer y prostatismo en el hombre.
-
Enfermedades infecciosas; convalecencia; astenia.
-
Trastornos cardiacos; hipertensión; arteriosclerosis.
-
Resfriados, gripe, bronquitis y tos.
-
Digestiones lentas y flatulencia con hipoclorhidria (disminución de
jugos gástricos, pero se desaconseja en caso de hiperclorhidria y
ardores).
-
Fermentaciones intestinales; estreñimiento; parásitos intestinales.
-
Nerviosismo, insomnio, depresiones menores.
-
Diabetes; reumatismo; obesidad y celulitis.
La cebolla es rica en propiedades que
hacen de ella un tónico general y un estimulante. Debido a su contenido en vitaminas
A y
C puede tratar todo tipo de enfermedades respiratorias, también gracias a su contenido en
vitamina B puede tratar enfermedades nerviosas.
Tiene ciertas propiedades antianémicas, y
gracias a su contenido en hierro, fósforo y mineral repone la pérdida de sangre y
glóbulos rojos. La cebolla protege contra infecciones y sobre todo regula el sistema
digestivo manteniendo el balance de los fermentos digestivos y previniendo los parásitos
intestinales.
Estados en los que se requiera un aumento
de la diuresis: afecciones genitourinarias (cistitis, ureteritis, uretritis,
pielonefritis, oliguria, urolitiasis), hiperazotemia, hiperuricemia, gota, hipertensión
arterial, edemas, sobrepeso acompañado de retención de líquidos. Taquicardia,
hipercolesterolemia, prevención de arteriosclerosis y tromboembolismos. Diabetes, gripe,
resfriados, bronquitis, asma. Parasitosis intestinales. Inflamaciones osteoarticulares.
Contraindicaciones
Debido a su acción fibrinolítica, el
médico deberá de evaluar la conveniencia de la administración de extractos de cebolla
en casos de hemorragias activas, o cuando se sigan tratamientos con anticoagulantes. No
prescribir formas de dosificación con contenido alcohólico a niños menores de dos años
ni a consultantes en proceso de deshabituación etílica.
Efectos
Secundarios
Puede causar dermatitis de
contacto.
Precauciones
El uso de diuréticos en presencia de
hipertensión o cardiopatías, sólo debe hacerse por prescripción y bajo control
médico, dada la posibilidad de aparición de una descompensación tensional o, si la
eliminación de potasio es considerable, una potenciación del efecto de los
cardiotónicos. Cuando la prescriban a diabéticos, deberán controlar la glucemia para
ajustar, si es necesario, las dosis de insulina o de antidiabéticos orales.
Valor Nutricional
Las
cebollas son un alimento con un escaso aporte calórico porque su
contenido en agua es de alrededor del 90%. En la composición de las
cebollas se ha de tener en cuenta su apreciable aporte de fibra y su
contenido mineral y vitamínico, que la convierten en un excelente
alimento regulador del organismo.
La
cebolla es rica en minerales y
oligoelementos: calcio, magnesio, cloro,
cobalto, cobre, hierro, fósforo, yodo, níquel, potasio, silicio, cinc,
azufre, bromo, ... También abundan la
vitaminas
A,
B,
C y
E.
Las
cebollas son una buena fuente de potasio, y presentan cantidades
significativas de calcio, hierro, magnesio y fósforo. El calcio vegetal
no se asimila tanto comparado con el de los lácteos u otros alimentos
que se consideran buena fuente de este mineral. Algo similar ocurre con
el hierro, cuya absorción es mucho mayor cuando procede de alimentos de
origen animal.
El
potasio es un mineral necesario para la transmisión y generación del
impulso nervioso y para la actividad muscular normal, además de
intervenir en el equilibrio de agua dentro y fuera de la célula. El
fósforo, al igual que el magnesio, juega un papel importante en la
formación de huesos y dientes, pero este último además se relaciona con
el funcionamiento de intestino, nervios y músculos, mejora la inmunidad
y posee un suave efecto laxante.
En
cuanto a su contenido vitamínico, las cebollas son ricas en
vitaminas
del grupo B, como los
folatos y las vitaminas
B3 y
B6. Presenta
cantidades discretas de
vitamina C y
E, ambas con efecto antioxidante.
Los
folatos intervienen en la producción de glóbulos rojos y blancos, en la
síntesis de material genético y en la formación de anticuerpos del
sistema inmunológico. La
vitamina E, al igual que la
C, tiene acción
antioxidante, pero ésta última además interviene en la formación de
colágeno, glóbulos rojos, huesos y dientes. También favorece la
absorción del hierro de los alimentos y aumenta la resistencia frente a
las infecciones.
No
obstante, las propiedades salutíferas de las cebollas se deben, más que
a su composición nutritiva, a su abundancia de antioxidantes, entre
ellos los flavonoides y los compuestos azufrados. Estos últimos son
sustancias precursoras de compuestos volátiles que son los que aportan a
la cebolla ese olor y sabor tan característicos.
Además
alberga un
aceite esencial que contiene una sustancia volátil llamada
alilo, con propiedades bactericidas y fungicidas.
Es
interesante su contenido en glucoquinina, una sustancia hipoglicemiante
considerada la «insulina vegetal», pues ayuda a combatir la diabetes.
Sus
enzimas favorecen la fijación de oxígeno por parte de las células,
colaborando en la función respiratoria.
En
cuanto a sus componentes principales son: agua (89%), glúcidos (8,6 g),
fibra (1,6 g),
proteínas (1,2 g) y
grasas
(0,2 g), con 38 calorías por
100 g.
|
NUTRIENTES |
CONTENIDO |
|
Agua |
86 g |
|
Hierro |
0.50 mg |
|
Prótidos |
1.4 g |
|
Manganeso |
0.25 mg |
|
Lípidos |
0.2 g |
|
Cobre |
0.10 mg |
|
Glúcidos |
10 g |
|
Zinc |
0.08 mg |
|
Celulosa |
0.8 g |
|
Yodo |
0.02 mg |
|
Potasio |
180 mg |
|
Ácido ascórbico |
28 mg |
|
Azufre |
70 mg |
|
Nicotinamida |
0.50 mg |
|
Fósforo |
44 mg |
|
Ácido pantoténico |
0.20 mg |
|
Calcio |
32 mg |
|
Riboflavina |
0.07 mg |
|
Cloro |
25 mg |
|
Tiamina |
0.05 mg |
|
Magnesio |
16 mg |
|
Carotenoides |
0.03 mg |
|
Sodio |
7 mg |
|
Calorías |
20-35 |
Compra y conservación
En el mercado se dispone de cebollas durante todo
el año, si bien su mejor época es la que transcurre durante los meses de
primavera.
A la hora de la compra se deben elegir los
ejemplares que tengan el bulbo firme, sin brotes y que conserven intacta
la piel, que ha de ser crujiente.
Para conservarlas bien no es recomendable
introducirlas en el frigorífico. Por el contrario, se deben guardar en
un lugar seco y ventilado, donde no tengan la luz directa, y colocadas
sin amontonar. DOCUMENTACIÓN
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