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¿QUE ES EL CALABACÍN?
El calabacín, zucchini o zapallito es una de las
dos variedades de (Cucurbita pepo), planta herbácea anual de la familia de las
cucurbitáceas oriunda del Nuevo Mundo, cuyo fruto se emplea como alimento. En la
actualidad es también cultivada extensamente en toda Europa como calabazas de verano,
cuyos frutos se consumen inmaduros.
Es una planta rastrera que puede llegar a
los 10 m de longitud, de tallos acanalados y de aspecto áspero y sarmentoso hojas
pubescentes, lobuladas y acorazonadas. Las grandes flores amarillas son unisexuales; las
masculinas tienen los estambres soldados en forma de pilar y en ambos sexos el cáliz
está unido a la corola.
Los frutos son oblongos y varían mucho en
tamaño, dependiendo de la variedad. La cáscara es lisa y dura y también varía en
color. Las variedades que se siembran en mayo o junio son de piel verdi-blanca mientras
que las sembradas en marzo son de piel oscura.
Como todas las cucurbitáceas, C. pepo se
hibrida con facilidad con otras especies afines; esa es una de las causas de la frecuente
confusión entre las mismas, de las cuales algunas (como Cucurbita maxima y Cucurbita
moschata) se cultivan también por su fruto. Existen multitud de variedades de diferentes
colores y tamaños; las más grandes llegan a pesar entre 18 a 36 kg.
El calabacín, con un alto contenido de
agua (93%), es rico en minerales, sobre todo potasio,
vitamina C y
ß-caroteno
ÍNDICE
Origen
Taxonomía y morfología
Hábitat y distribución geográfica
Requerimientos edafoclimáticos
Material vegetal
Cultivo
Recolección
Comercialización
Propiedades e indicaciones
Origen
El origen del calabacín no está del todo
claro, por una parte parece ser que procede de Asia. Su nombre aparece entre las
hortalizas citadas por egipcios y existen pruebas de que también eran conocidos por los
romanos.
Otras fuentes atribuyen su origen a la
América precolombina, concretamente en la zona de México; siendo una de las especies que
introdujeron los españoles en Europa, durante la época del descubrimiento.
Dentro de la especie Cucurbita pepo se
distinguen dos subespecies, la subsp. ovifera y la subsp. pepo, el calabacín pertenece a
esta última. El grupo de los calabacines fue seleccionado a partir del tipo
"cocozelle" en el sur de Europa, extendiéndose posteriormente a todas las
regiones templadas del mundo.
Taxonomía
y morfología
Esta especie comprende dos variedades
botánicas: var. condesa y var. ovifera, siendo la primera a la que pertenecen los
calabacines y la segunda con destino ornamental.
-Planta: anual, de crecimiento
indeterminado y porte rastrero.
-Sistema radicular: constituido por
una raíz principal axonomorfa, que alcanza un gran desarrollo en relación con las
raíces secundarias, las cuales se extienden superficialmente. Pueden aparecer raíces
adventicias en los entrenudos de los tallos cuando se ponen en contacto con tierra
húmeda.
-Tallo principal: sobre éste se
desarrollan tallos secundarios que llegan a atrofiarse si no se realiza una poda para que
ramifique a dos o más brazos. Presenta un crecimiento en forma sinuosa, pudiendo alcanzar
un metro o más de longitud, dependiendo de la variedad comercial. Es cilíndrico, grueso,
de superficie pelosa y áspero al tacto. Posee entrenudos cortos, de los que parten las
hojas, flores, frutos y numerosos zarcillos. Estos últimos son delgados, de 10-20
centímetros de longitud y nacen junto al pedúnculo del fruto.
-Hoja: palmeada, de limbo grande
con 5 lóbulos pronunciados de margen dentado. El haz es glabro y el envés áspero y
está recubierto de fuertes pelos cortos y puntiagudos a lo largo de las nerviaciones. Los
nervios principales parten de la base de la hoja y se dirigen a cada lóbulo
subdividiéndose hacia los extremos. El color de las hojas oscila entre el verde claro y
oscuro, dependiendo de la variedad, presentando en ocasiones pequeñas manchas
blanquecinas. Las hojas están sostenidas por pecíolos fuertes y alargados, recubiertos
con fuertes pelos rígidos.
-Flor: la floración es monoica,
por lo que en una misma planta coexisten flores masculinas y femeninas. Son solitarias,
vistosas, axilares, grandes y acampanadas. El cáliz es zigomorfo (presenta un solo plano
de simetría) y consta de 5 sépalos verdes y puntiagudos. La corola es actinomorfa y
está constituida por cinco pétalos de color amarillo. La flor femenina se une al tallo
por un corto y grueso pedúnculo de sección irregular pentagonal o hexagonal, mientras
que en las flores masculinas (de mayor tamaño) dicho pedúnculo puede alcanzar una
longitud de hasta 40 centímetros. El ovario de las flores femeninas es ínfero,
tricarpelar, trilocular y alargado. Los estilos, en número de tres, están soldados en su
base y son libres a la altura de su inserción con el estigma, este último dividido en 2
partes. Las flores masculinas poseen tres estambres soldados.
-Fruto: pepónide carnoso,
unilocular, sin cavidad central, de color variable, liso, estriado, reticulado, etc. Se
recolecta aproximadamente cuando se encuentra a mitad de su desarrollo; el fruto maduro
contiene numerosas semillas y no es comercializable debido a la dureza del epicarpio y a
su gran volumen. Las semillas son de color blanco-amarillento, ovales, alargadas,
puntiagudas, lisas, con un surco longitudinal paralelo al borde exterior, longitud de 1,5
centímetros, anchura de 0,6-0,7 centímetros y grosor de 0,1-0,2 centímetros.
Clasificación científica
Reino: Plantae
División: Magnoliophyta
Clase: Magnoliopsida
Orden: Cucurbitales
Familia: Cucurbitaceae
Género: Cucurbita
Especie: C. pepo
Nombre binomial
Cucurbita pepo
Hábitat
y distribución geográfica
Algunas variedades proceden de Oriente
Medio, mientras que otras son de origen americano. Requiere terrenos húmedos y cálidos.
Actualmente se cultiva en todo el mundo.
Es difícil obtener datos de superficie y
producción de calabacín por países productores, ya que la mayor parte de ellos incluyen
en las estadísticas oficiales calabazas y calabacines conjuntamente.
Los principales países productores en el
año 2002 son China (4.095.838 toneladas), India (3.500.000 toneladas), Ucrania (915.000
toneladas), Estados Unidos (750.000) y Egipto (706.829 toneladas), ocupando España la
décimo primera posición con 300.000 toneladas de la producción mundial y una superficie
cultivadas de 7.000 hectáreas. No obstante, en España casi el 90% de esta producción
total corresponde a calabacín, siendo el tercer productor entre los países del
mediterráneo, detrás de Italia (430.000 toneladas) y Turquía (340.000).
La producción española ha experimentado
un incremento, paralelo al incremento en los rendimientos medios, debido fundamentalmente
a la mayor importancia relativa del cultivo bajo plástico.
Requerimientos
edafoclimáticos
El manejo racional de los factores
climáticos de forma conjunta es fundamental para el funcionamiento adecuado del cultivo,
ya que todos se encuentran estrechamente relacionados y la actuación de uno de estos
incide sobre el resto.
-Temperatura: el calabacín no es
demasiado exigente en temperatura, menos que el melón, pepino
y sandía, aunque soporta temperaturas
más elevadas.
-Humedad: la humedad relativa
óptima del aire en el invernadero oscila entre el 65% y el 80%. Humedades relativas muy
elevadas favorecen el desarrollo de enfermedades aéreas y dificultan la fecundación.
La gran masa foliar de la planta y el
elevado contenido en agua del fruto (alrededor de 95%), indican que se trata de un cultivo
exigente en agua, por lo que el rendimiento dependerá en gran medida de la disponibilidad
de agua en el terreno. No obstante, los excesos de humedad en el suelo impiden la
germinación y pueden ocasionar asfixia radicular, y una escasa humedad puede provocar la
deshidratación de los tejidos, la reducción del desarrollo vegetativo, una deficiente
fecundación por caída de flores, redundando en una disminución de la producción y un
retraso del crecimiento.
-Luminosidad: es una planta muy
exigente en luminosidad, por lo que una mayor insolación repercutirá directamente en un
aumento de la cosecha.
-Suelo: es poco exigente en suelo,
adaptándose con facilidad a todo tipo de suelos, aunque prefiere aquellos de textura
franca, profundos y bien drenados. Sin embargo se trata de una planta muy exigente en
materia orgánica.
Los valores de pH óptimos oscilan entre
5,6 y 6,8 (suelos ligeramente ácidos), aunque puede adaptarse a terrenos con valores de
pH entre 5 y 7.
A pH básico pueden aparecer síntomas
carenciales, excepto si el suelo está enarenado.
Es una especie medianamente tolerante a la
salinidad del suelo y del agua de riego, (menos que el melón y la sandía y más que el pepino).
Se trata de una planta muy exigente a en
cuanto a la humedad del suelo, requiriendo riegos frecuentes, aunque en suelos arcillosos
el exceso de humedad suele ocasionar problemas en las raíces.
-Fertilización carbónica: la
aportación de CO2 permite compensar el consumo de las plantas y garantiza el
mantenimiento de una concentración superior a la media en la atmósfera del invernadero;
así la fotosíntesis se estimula y se acelera el crecimiento de las plantas.
Para valorar las necesidades de CO2 de los
cultivos en invernadero necesitamos realizar, en los diversos periodos del año, un
balance de las pérdidas derivadas de la absorción por parte de las plantas, de las
renovaciones de aire hechas en el invernadero y las aportaciones proporcionadas por el
suelo a la atmósfera del mismo.
Del enriquecimiento en CO2 del invernadero
depende la calidad, la productividad y la precocidad de los cultivos. Hay que tener
presente que un exceso de CO2 produce daños debidos al cierre de los estomas, que cesan
la fotosíntesis y pueden originar quemaduras.
Los aparatos más utilizados en la
fertilización carbónica son los quemadores de gas propano y los de distribución de CO2.
En el cultivo del calabacín las
aportaciones en torno a las 1.500 p.p.m. de CO2 incrementan la producción e influyen en
su precocidad.
Material
vegetal
Principales criterios de elección:
Tipo de producto demandado por el mercado;
generalmente son muy apreciadas las variedades comerciales de frutos cilíndricos, tamaño
mediano, pulpa compacta, epicarpio delgado y escasas semillas. Otras características
deseables son: que el tallo sea erecto (no demasiado exigente al tutorado temprano), la
precocidad, que la vegetación no sea demasiado exuberante, que la floración sea
mayoritariamente femenina y que los frutos sean uniformes, con buen color externo y buena
resistencia al transporte y conservación.
Ciclos de cultivo: extra-temprano
(siembras de agosto-septiembre; recolección de septiembre hasta finales de diciembre),
temprano (siembra de octubre-noviembre; recolección desde final de noviembre hasta
finales de febrero), semi-tardío (siembra en febrero; recolección desde marzo hasta
junio) y tardío (siembra a principio de abril, iniciándose la recolección en junio).
Por tanto, las características de la variedad deberán ajustarse a las fechas elegidas
para la siembra, siendo aconsejable el empleo de variedades vigorosas para ciclos
tempranos.
La mayor parte del cultivo del calabacín
se realiza bajo invernadero. Para este tipo de cultivo, prácticamente el 100% de las
variedades empleadas son híbridos F1.
Cultivo
Siembra
En calabacín suele realizarse la siembra
directa en el suelo o en la capa de arena, a razón de 2-3 semillas por golpe, que se
sembrarán juntas al objeto de que al emerger rompan la costra del suelo con mayor
facilidad, cubriéndolas con 3-4 cm de tierra o arena, según corresponda. La cantidad de
semilla gastada suele ser de unos 10 kg/ha en siembra directa.
La duración de la nascencia en tierra es
de 5 a 8 días y en terreno enarenado oscila entre 2 y 3 días.
Plantación
Se lleva a cabo cuando se desea mantener
el cultivo anterior más tiempo en el terreno, trasplantando el cepellón procedente del
semillero cuando la planta tiene dos o tres hojas verdaderas.
Marcos de plantación
Los marcos de siembra se establecen en
función del porte de la planta, que a su vez dependerá de la variedad comercial
cultivada. Suelen oscilar entre 1 y 2 metros entre líneas y 0,5-1 m entre plantas. Los
más frecuentes son los siguientes: 1 m x 1 m, 1,33 m x 1 m, 1,5 m x 0,75 m y 2 m x 0,5 m.
Cuando los pasillos son estrechos (1 m x 1 m ó 1,3 m x 1 m), la siembra o plantación se
realiza a tresbolillo.
En las condiciones del sureste español la
densidad la densidad de plantación máxima en invernadero es de 12.000 plantas/ha.
Aclareos
Se llevan a cabo cuando nace más de una
planta por golpe, en estado de 2-3 hojas verdaderas (8-10 días desde la germinación),
dejando la más vigorosa y eliminando las restantes. En caso de realizarse un segundo
aclareo, es conveniente eliminar las plantas cortando el tallo por su base, en vez de
arrancarlas, dado que las raíces están más desarrolladas, pudiendo ocasionar daños a
las de la planta que se deja en el terreno.
Aporcado
Práctica que se realiza a los 15-20 días
de la nascencia y que consiste en cubrir con tierra o arena parte del tronco de la planta
para reforzar su base y favorecer el desarrollo radicular. Es aconsejable no sobrepasar la
altura de los cotiledones.
Tutorado
Es una práctica que se realiza cuando el
tallo comienza a inclinarse, con objeto de restablecer su verticalidad, mediante la
colocación de un hilo, generalmente de polipropileno (rafia) que se sujeta por un extremo
al tallo y por el otro al emparrillado del invernadero. De este modo se aprovecha mejor la
iluminación, se mejora la ventilación, reduciendo el ataque de enfermedades y se
facilitan las labores y prácticas culturales.
Pueden considerarse dos modalidades:
Una de ellas consiste en hacer un nudo
corredizo en el extremo del hilo que va atado al emparrillado de forma que se pueda ir
soltando hilo para ir rodeando a la planta conforme ésta crezca.
La segunda modalidad consiste en dejar el
hilo fijo e ir atando el tallo de la planta con trozos de hilo más cortos al hilo
principal.
Destallado
En el calabacín no se realiza la poda de
formación, por lo que la poda se ve reducida a la limpieza de brotes secundarios, que
deben ser eliminados cuanto antes.
Deshojado
Sólo se justifica cuando las hojas de la
parte baja de la planta están muy envejecidas o cuando su excesivo desarrollo dificulte
la luminosidad o la aireación, ya que de lo contrario traería consigo una reducción de
la producción. No deben eliminarse más de dos hojas.
Limpieza de flores
Las flores del calabacín se desprenden
una vez completada su función, cayendo sobre el suelo o sobre otros órganos de la
planta, pudriéndose con facilidad. Esto puede suponer una fuente de inóculo de
enfermedades, por lo que deberán eliminarse cuanto antes.
Limpieza de frutos
Consiste en suprimir los frutos que
presenten daños de enfermedades, malformaciones o crecimiento excesivo, para eliminar
posibles fuentes de inóculo y evitar el agotamiento de la planta.
Fertirrigación
En general el calabacín es una planta
exigente en humedad, precisando riegos más frecuentes con la aparición de los primeros
frutos. No obstante, los encharcamientos le son perjudiciales, y en las primeras fases del
cultivo no son convenientes los excesos de agua en el suelo para un buen enraizamiento.
Los sistemas de riego más utilizados en
calabacín en invernadero son el riego localizado (goteo y exudación) y el riego a pié
(a manta y por surcos).
En riego localizado, el primer aporte se
dará un día antes de la siembra, no siendo conveniente alargar demasiado los riegos
posteriores a la nascencia, dando riegos ligeros tras la misma, de volumen y frecuencia
variable en función del suelo y época de siembra. Es aconsejable someter a la planta a
un pequeño período de sequía en estado de 3-4 hojas verdaderas, con el fin de favorecer
un potente sistema radicular. Aproximadamente una semana antes del inicio de la
recolección deben incrementarse los riegos tanto en volumen como en frecuencia, siendo
este aumento progresivo hasta que el cultivo alcance la plena producción.
En riego a pié, el primer aporte de agua
se realiza un día antes de la siembra. Tras la nascencia es conveniente retrasar los
riegos hasta los 20-25 días cuando el suelo está en tempero. A partir del segundo riego,
los riegos se llevarán a cabo cada 7-10 días, dependiendo fundamentalmente de la
climatología.
El consumo de agua dependerá del marco de
siembra, época de cultivo y sistema de riego, oscilando en cultivos con riego localizado
entre los 2000 y 2500 metros cúbicos por hectárea y ciclo de cultivo y entre 500 y 600
metros cúbicos por hectárea y ciclo en riego a pié.
En cultivo hidropónico el riego está
automatizado y existen distintos sistemas para determinar las necesidades de riego del
cultivo, siendo el más extendido el empleo de bandejas de riego a la demanda. El tiempo y
el volumen de riego dependerán de las características físicas del sustrato, oscilando
el consumo total entre 1500 y 2000 metros cúbicos por hectárea y ciclo de cultivo.
A la hora de abonar, existe un margen muy
amplio de abonado en el que no se aprecian diferencias sustanciales en el cultivo,
pudiendo encontrar recetas muy variadas y contradictorias dentro de una misma
zona, con el mismo tipo de suelo y la misma variedad. No obstante, para no cometer grandes
errores, no se deben sobrepasar dosis de abono total superiores a 2g.l-1, siendo común
aportar 1g.l-1 para aguas de conductividad próxima a 1mS.cm-1.
Actualmente se emplean básicamente dos
métodos para establecer las necesidades de abonado: en función de las extracciones del
cultivo, sobre las que existe una amplia y variada bibliografía, y en base a una
solución nutritiva ideal a la que se ajustarán los aportes previo análisis
de agua. Este último método es el que se emplea en cultivos hidropónicos, y para poder
llevarlo a cabo en suelo o en enarenado, requiere la colocación de sondas de succión
para poder determinar la composición de la solución del suelo mediante análisis de
macro y micronutrientes, CE y pH.
Para una producción media de 80000-100000
kg.Ha-1 las extracciones medias oscilan entre: 200-225 kg de nitrógeno, 100-125 kg de
P2O5 y 250-300 kg de K2O, lo que supone un equilibrio aproximado de 2-1-2,5.
Los fertilizantes de uso más extendido
son los abonos simples en forma de sólidos solubles (nitrato cálcico, nitrato potásico,
nitrato amónico, fosfato monopotásico, fosfato monoamónico, sulfato potásico, sulfato
magnésico) y en forma líquida (ácido fosfórico, ácido nítrico), debido a su bajo
coste y a que permiten un fácil ajuste de la solución nutritiva, aunque existen en el
mercado abonos complejos sólidos cristalinos y líquidos que se ajustan adecuadamente,
solos o en combinación con los abonos simples, a los equilibrios requeridos en las
distintas fases de desarrollo del cultivo.
El aporte de microelementos, que años
atrás se había descuidado en gran medida, resulta vital para una nutrición adecuada,
pudiendo encontrar en el mercado una amplia gama de sólidos y líquidos en forma mineral
y en forma de quelatos, cuando es necesario favorecer su estabilidad en el medio de
cultivo y su absorción por la planta.
También se dispone de numerosos
correctores de carencias tanto de macro como de micronutrientes que pueden aplicarse vía
foliar o riego por goteo,
aminoácidos de uso preventivo y curativo, que ayudan a la
planta en momentos críticos de su desarrollo o bajo condiciones ambientales
desfavorables, así como otros productos (ácidos húmicos y fúlvicos, correctores
salinos, etc.), que mejoran las condiciones del medio y facilitan la asimilación de
nutrientes por la planta.
Recolección
La recolección se realiza de forma
manual, siendo conveniente el uso de tijeras para cortar los frutos, dejándoles una
longitud del pedúnculo de 1-2 cm.
Los calabacines se consumen en diversos
estados de madurez fisiológica pero se les define como frutos inmaduros dentro de la
amplia familia de las Cucurbitáceas. Dependiendo del cultivar y de la temperatura, el
período de floración a cosecha puede ser de 45 a 65 días. Los frutos se pueden cosechar
en el tamaño deseado (15-18 cm) aun en estados muy inmaduros (peso aproximado por fruto
de 200-250 g), antes de que las semillas empiecen a crecer y a endurecerse. La cáscara
blanda y delgada y el brillo externo son también indicadores de una condición premadura.
El fruto completo es comestible ya sea crudo o cocinado, sin la eliminación de las
semillas ni del tejido de la cavidad que las aloja. Los frutos jóvenes y pequeños son
más tiernos y tienen por lo general un sabor ligeramente dulce.
-Calidad: la calidad de los
calabacines se basa en la uniformidad, en lo tierno de la piel y del tejido interno, en la
firmeza global, en el brillo de la piel y en la buena apariencia del tallo residual (bien
cortado e intacto). La forma (característica de cada tipo o variedad) uniforme es un
importante factor de calidad así como la ausencia de frutos retorcidos o con otros
defectos por crecimiento desproporcionado. En los contratos comerciales puede
especificarse un diámetro o una longitud mínima, máxima o ambas. Otros factores de
calidad son ausencia de defectos de crecimiento y manejo (manchado, cortaduras,
magulladuras, abrasiones y picaduras), de pudriciones y de amarillamientos en las
variedades verde oscuro.
-Temperatura óptima: 5°-10°C;
95% HR. Por lo general, los calabacines no se pueden almacenar por más de 10 días. Se
les ha almacenado a 5°C hasta por 2 semanas con una calidad aceptable. El almacenamiento
a temperaturas inferiores a 5°C por más de 3-4 días, generalmente ocasiona daño por
frío. Los síntomas que siguen al daño por frío son deterioro de la calidad visual y
sensorial, picado (pitting) de la superficie y un progreso rápido del manchado o
pardeamiento. El almacenamiento por más de 2 semanas incrementa las pudriciones, el
amarillamiento y el aspecto marchito.
-Daño por frío (Chilling injury):
los calabacines son susceptibles al daño por frío a temperaturas inferiores a 5°C si se
les mantiene en estas condiciones durante más de 1 ó 2 días. Las variedades difieren en
su sensibilidad al daño por frío. Los síntomas del daño por frío son picado de
aspecto acuoso, manchado y pudrición acelerada. El daño por frío es acumulativo y puede
iniciarse en el campo antes de la cosecha.
El daño por congelación se inicia a
-0.5°C. Los síntomas incluyen manchas de apariencia acuosa en la piel o un anillo
superficial de pulpa acuosa que se vuelve parda y gelatinosa con el tiempo.
-Tasa de producción de
etileno:
0.1 - 1.0µL / kg h a 20°C.
-Efectos del
etileno: los
calabacines son poco o moderadamente sensibles al
etileno. El amarillamiento acelerado de
los tipos verdes ocurre en presencia de bajas concentraciones de
etileno durante la
distribución y el almacenamiento de corto plazo.
-Efecto de las atmósferas controladas:
el almacenamiento o el embarque en atmósferas controladas o modificadas ofrece poco
beneficio en la conservación de la calidad de los calabacines. Las bajas concentraciones
de oxígeno O2 (3-5%) retrasan el amarillamiento de las variedades verde oscuro y el
inicio de las pudriciones durante unos pocos días.
-Daño físico: no se debe tirar de
los frutos para desprenderlos de la planta sino cortarlos. Un tallo mal cortado es un
defecto de calidad debido a que promueve las pudriciones.
Cuando la cosecha se hace con descuido y
no se siguen prácticas de manejo apropiadas, es frecuente encontrar daños por
compresión, magullado y roce (abrasión).
-Deshidratación: la pérdida de
agua en calabacines es un problema serio y común en postcosecha. Una vez recolectados, la
pérdida de firmeza y el marchitamiento progresan rápidamente a menos que se les enfríe
de inmediato para el almacenamiento a corto plazo recomendado.
-Enfermedades: las enfermedades son
una fuente importante de pérdidas postcosecha, particularmente en combinación con el
daño físico y el estrés por frío. Una larga lista de bacterias y hongos causan
pérdidas durante el transporte y el almacenamiento, hasta llegar al consumidor.
Alternaria alternata, Colletotrichum spp.(antracnosis), pudriciones bacterianas, roña
(scab) por Cladosporium, exudado algodonoso (cottony leak) por Pythium, pudrición negra
(black rot) por Didymella y pudrición blanda (soft rot) por Rhizopus son enfermedades
comunes en los calabacines.
-Consideraciones especiales: a
menudo los calabacines se tratan con ceras o aceites autorizados para reducir la pérdida
de agua, el daño por abrasión y para mejorar la apariencia.
Comercialización
La manipulación de los calabacines, una
vez recolectados, debe ser muy cuidadosa, puesto que la piel de los frutos es muy sensible
a todo tipo de magulladuras.
Una vez seleccionados y clasificados por
tamaños en la explotación, son enviados a los Mercados en Origen o a las agrupaciones de
agricultores, donde llevan a cabo la normalización del producto. Esta normalización
consiste en la limpieza, calibrado, clasificado, envasado y etiquetado, de acuerdo con el
destino de dicha mercancía: hacia el mercado interior o para la exportación.
Los calabacines se empaquetan de forma muy
diferente, ya sea en barquetas recubiertas de lámina plástica, en sacos o en cajas,
dispuestos horizontalmente y separado un piso de otro por hojas de papel.
Características mínimas de calidad para
calabacines destinados al mercado interior y exterior:
Mercado interior: en todas las categorías
los calabacines deben estar:
Enteros y provistos de un pedúnculo que
puede estar ligeramente dañado.
De aspecto fresco.
Firmes.
Sanos. Se excluyen los productos
afectados de podredumbres o alteraciones tales, que los hagan impropios para el consumo.
Exentos de daños causados por insectos
y otros parásitos.
Exentos de cavidades y grietas.
Limpios, prácticamente exentos de
materias extrañas visibles.
Con el desarrollo suficiente, antes de
que las semillas hayan endurecido
Exentos de humedad anormal exterior.
Exentos de olor y/o sabor extraño.
Así mismo, los calabacines deben
presentar un desarrollo y un estado tales que les permitan:
Clasificación:
los calabacines se clasifican en las siguientes categorías:
Categoría I. Buena. Los calabacines
clasificados en esta categoría deben ser de buena calidad y presentar las
características de tipo varietal. Pueden presentar, no obstante, los defectos siguientes:
Ligeros defectos de forma.
Ligeros defectos de coloración.
Ligeros defectos de epidermis
cicatrizados.
Los calabacines deben estar provistos de
un pedúnculo cuya longitud no sea superior a 3 cm.
Categoría II. Corriente. Han de
responder a las características mínimas de calidad definidas anteriormente, pudiendo
presentar:
Defectos de forma.
Defectos de coloración.
Ligeras quemaduras producidas por el
sol.
Defectos de epidermis cicatrizados, a
condición de que no sean perjudiciales para su conservación.
Categoría III. Aceptable. Comprende los
calabacines que no pueden clasificarse en la categoría I, pero responden a las
características previstas para la categoría II. Pueden presentar:
Calibrado: el calibre de los calabacines
se determinará:
Por su longitud.
Por su masa.
En el caso de calibrado por la longitud,
ésta se medirá entre el punto de unión con el pedúnculo y el extremo apical del fruto,
de acuerdo con la escala siguiente:
De 7 cm. a 14 cm., incluidos.
De 14 cm., excluidos, a 21 cm.
incluidos.
De 21 cm., excluidos, a 30 cm.
En el caso de calibrado por masa, se
respetará la escala siguiente:
De 50 gramos a 100 gramos, incluidos.
De 100 gramos, excluidos a 225 gramos,
incluidos.
De 225 gramos, excluidos a 450 gramos.
El respeto de las escalas de calibre no es
obligatorio para la categoría III.
Presentación y envasado: el contenido de
cada envase debe ser homogéneo y no incluirá más que calabacines del mismo origen,
categoría comercial y calibre (en su caso) y sean sensiblemente del mismo estado de
desarrollo y coloración. La parte visible del contenido del envase debe ser
representativa del conjunto.
Los calabacines deben acondicionarse de
forma que se asegure una protección del producto. Los materiales utilizados en el
interior del envase deben ser nuevos, limpios y de naturaleza tal que no puedan causar a
los frutos alteraciones externas o internas. Se autoriza el empleo de materiales y, en
particular, de papeles y sellos con indicaciones comerciales, siempre que la impresión o
el etiquetado se realicen con tintas o colas no tóxicas. Los envases estarán exentos de
cualquier cuerpo extraño y se presentarán limpios y en perfectas condiciones higiénicas
sanitarias.
Etiquetado: cada envase llevará,
obligatoriamente, al exterior las siguientes indicaciones:
Calabacines (si el interior no es
visible).
Categoría comercial.
Calibre (en caso de calibrado).
Identificación de empresa.
Zona de producción o país de origen
para los productos importados.
Masa neta en kilogramos (en envases que
constituyan una sola unidad de venta destinada al consumidor final).
Rotulación: se hará constar en los
rótulos de los embalajes (si no es legible el etiquetado de los envases):
Mercado exterior: para el comercio
exterior, la Norma Técnica en calabacín, es similar a la indicada para el mercado
interior a excepción de la clasificación en categorías. El mercado exterior solo admite
dos tipos de categorías en calabacín: categoría I y categoría II, con las mismas
características ya definidas para mercado interior.
Propiedades
e indicaciones
Las semillas de calabaza, también
llamadas pipas, y especialmente su germen, contienen hasta un 35% de aceite; prótidos
ricos en
aminoácidos esenciales; y cucurbitacina, principio activo que presenta las
siguientes propiedades e indicaciones:
Antiprostáticas: la afección más
frecuente de la próstata, el adenoma (tumoración benigna), se manifiesta en los hombres
de edad madura por: pérdida de fuerza en el chorro de la orina; polaquiuria (necesidad de
orinar a menudo y solo una escasa cantidad), especialmente por la noche y después de
viajes sentado; y en casos avanzados, imposibilidad completa de orinar.La cucurbitacina
contenida en las semillas de calabaza actúa en particular sobre la próstata,
desinflamándola y frenando su hipertrofia (crecimiento excesivo). Esto se debe a que la
cucurbitacina bloquea la división de las células glandulares de la próstata (acción
antimitótica), con lo que frena el crecimiento de esta importante glándula. Sin embargo,
hay que tener presente que si bien las semillas de calabaza
pueden frenar el crecimiento de la próstata y con ello, aliviar las molestias citadas, en
ningún caso pueden hacer desaparecer el crecimiento excesivo ya formado.
Antiinflamatoria urinaria: el principio
activo de las semillas de calabaza actúa asimismo sobre la vejiga de la orina,
desinflamándola y relajándola. De ahí que las pipas de calabaza se hallen indicadas en
caso de cistitis, infecciones urinarias, incontinencia urinaria, cistocele
(desprendimiento de la vejiga urinaria), vejiga neurógena (irritación que se manifiesta
por un deseo constante de orinar).
Vermífuga: La cucurbitacina actúa
soltando la cabeza de la tenia (solitaria) de la pared del intestino. Resulta asimismo
efectiva contra otros parásitos intestinales, como los áscaris. Una vez sueltos los
gusanos, se debe administrar un purgante para favorecer su expulsión. La eficaz acción
vermífuga de las semillas de calabaza se halla exenta de riesgos. Por eso las pipas de
calabaza resultan ideales para los niños que sufren de parásitos intestinales, en
especial tenias o áscaris (lombrices).
La pulpa de la calabaza, asada o hervida,
es muy rica en
glúcidos (hidratos de carbono). Es un emoliente (suavizante) de todo el
conducto digestivo, y posee un ligero efecto diurético y antiinflamatorio. Conviene,
pues, a quienes padecen:
Problemas digestivos, como dispepsia
(digestión difícil), acidez de estómago, estreñimiento, fermentaciones o
putrefacciones intestinales.
Hemorroides, por su acción suavizante y
ligeramente laxante.
Afecciones renales (como tratamiento
complementario): insuficiencia renal, nefritis o glomerulonefritis, edemas (retención de
líquidos), cálculos renales.
DOCUMENTACIÓN
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