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Hipertrigliceridemia
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¿Qué es la hipertrigliceridemia?

La hipertrigliceridemia se define como el aumento del nivel de concentración de los triglicéridos en la sangre. La hipertrigliceridemia se caracteriza por el aumento de los triglicéridos plasmáticos por encima de 200 miligramos por cada decilitro de sangre.

La hipertrigliceridemia es una forma frecuente de dislipidemia, que a su vez se entiende como un trastorno de la concentración de los lípidos en la sangre. Los lípidos son compuestos químicos insolubles en agua, pero solubles en cloroformo y alcohol, importantes componentes de la dieta alimenticia por su elevado valor energético y porque se asocian con vitaminas y ácidos grasos esenciales. Entre los lípidos se incluyen las grasas, los esteroides, los fosfolípidos y los glucolípidos.

El término hipertrigliceridemia se usa para denominar el exceso de concentración sérica de triglicéridos. De este modo una cantidad de triglicéridos superior a 200 mg/dL en sangre es considerada hipertrigliceridemia. Esta afección no tiene por qué estar asociada a un aumento significativo en los niveles de colesterol.

El origen puede ser genético, afectando a varios miembros de una misma familia, secundario a una enfermedad o a unos hábitos alimentarios y de vida poco saludables.

Un nivel alto de triglicéridos puede provocar ateroesclerosis, lo cual incrementa el riesgo de problemas cardiovasculares.

La hipertrigliceridemia se asocia con frecuencia con una enfermedad coronaria prematura, definida como la ocurrencia de un infarto de miocardio antes de los 55 años de edad en los hombres y de los 65 años en las mujeres.

La hipertrigliceridemia se correlaciona fuertemente con la presencia en la sangre de partículas densas de colesterol LDL ("colesterol malo") y reducción del colesterol HDL ("colesterol bueno"), circunstancias que se asocian también con la enfermedad coronaria prematura.

Son varios los trastornos genéticos que condicionan hipertrigliceridemia:

  • La hiperlipidemia familiar combinada (afecta al 1% de la población).
  • La dislipidemia residual en pacientes con diabetes tipo 2 bien controlada (afecta a más del 5% de la población).
  • La hipoalfalipoproteinemia familiar (afecta al 1% de la población).

Cada uno de estos tres trastornos comparten hechos del llamado síndrome metabólico. Conjuntamente, estos tres trastornos se consideran responsables de más del 50% de los casos de enfermedad coronaria prematura.

La obesidad (sobre todo la obesidad central) se asocia con niveles elevados de triglicéridos y descenso del colesterol HDL ("colesterol bueno").

Otras anormalidades que pueden condicionar el desarrollo de una hipertrigliceridemia secundaria son la diabetes incontrolada y el consumo de alcohol.

Los pacientes con niveles de trigliceridemia por encima de los 2000 mg por decilitro (22,6 milimoles por litro) casi siempre tienen ambas formas de hipertrigliceridemia, la genética y la secundaria.

La combinación de una hipertrigliceridemia con un aumento llamativo de la circunferencia de la cintura puede ser el mejor marcador de resistencia a la insulina (diabetes) y de riesgo de enfermedad coronaria que la hipertrigliceridemia sola.

Un análisis en ayunas del perfil lipídico es la prueba de laboratorio necesaria para el diagnóstico de la hipertrigliceridemia.

Para la determinación del nivel de triglicéridos es necesario realizar un análisis sanguíneo precedido de 12 horas de ayuno.

Esta patología no parece ser un factor importante de riesgo de arterosclerosis, excepto a partir de los 50 años que es cuando la incidencia de triglicéridos elevados se debe considerar un factor principal de riesgo. A menudo, su aparición es secundaria a otras situaciones como obesidad, diabetes y cifras de HDL (colesterol bueno) disminuidas. No obstante visite regularmente a su médico y realice periódicamente reconocimientos y chequeos completos que incluyan análisis de sangre y orina, prevenir es mejor que curar.

Tratamiento de la hipertrigliceridemia

Las personas diagnosticadas de hipertrigliceridemia deben someterse a un seguimiento y educación por parte del personal sanitario.

Para el tratamiento de la hipertrigliceridemia con riesgo de enfermedad coronaria prematura, la modificación del estilo de vida (reducción del peso corporal) y la medicación son las medidas básicas. Dejar de fumar se asocia con una mejoría en los niveles de lípidos en sangre.

Cuando los niveles de triglicéridos en sangre sobrepasan los 1.000 a 1.500 mg por decilitro (11,3 a 16,9 milimoles por litro) el paciente suele ser tratado con fibratos (Gemfibrozil 600 mg dos veces al día, o Fenofibrato , 145 mg una vez al día) para reducir el riesgo de pancreatitis. Los beneficios de este tratamiento para las elevaciones leves y moderadas de los triglicéridos son menos claros.

Los pacientes con hipertrigliceridemia muy elevada (por encima de 2000 mg por decilitro) no deben beber alcohol.

El ácido nicotínico (1.500 - 2000 mg una vez al día) en combinación con otros fármacos como las estatinas se ha mostrado eficaz en reducir la progresión de la ateroesclerosis en pacientes con hipertrigliceridemia y riesgo de enfermedad coronaria prematura.

Los fármacos de primera elección frente a este problema son los fibratos, siendo de segunda elección las estatinas . Se estima que el uso de los primeros causan un descenso de entre el 20 y el 50% de los triglicéridos y el empleo de estatinas causa un descenso de entre el 10 y el 25% (el descenso será mayor si los valores iniciales de triglicéridos eran superiores a 250 mg/dL).

Además de los fármacos, la hipertrigliceridemia se trata mediante la modificación del estilo de vida, es decir, practicando ejercicio físico, con el abandono del hábito tabáquico y la modificación de la dieta. Algunas recomendaciones dietéticas son reducir la ingesta de alcohol, azúcares refinados, féculas refinadas y limitar frituras, rebozados, grasa visible, derivados lácteos y pastelería. Además, aquellas personas con exceso de peso deberán de someterse a un régimen para perder peso.

Prevención

Perder peso

Generalmente, cuando se pierde peso, se logran bajar los niveles de triglicéridos.

Controlar la ingesta de carbohidratos y azúcar

Es importante disminuir la cantidad de carbohidratos consumidos (pan, arroz, alubias, patatas y hortalizas con fécula, pastas, cereales); preferiblemente optar por las opciones integrales. Además, ingiera menos cantidad de azúcar y de alimentos que contengan azúcar. Se recomienda reemplazar azúcar con edulcorante artificial. Es esencial consumir una cantidad adecuada de frutas y vegetales para proteger las arterias y el corazón

Disminuir el consumo de alcohol

Algunas personas son mas propensas a que el alcohol aumente la producción de triglicéridos por el hígado.

Disminuir el consumo de grasa total y saturada

Elija sus calorías provenientes de la grasa sabiamente: primero, es importante mantener la cantidad de grasa consumida al mínimo, y luego, es importante evitar el tipo de grasa de origen animal (mantequilla, nata o crema de leche, helados de nata o crema, productos lácteos enteros, carnes grasas, piel del pollo, etc.) y el tipo de grasa llamado trans (este se encuentran en productos parcialmente hidrogenados). El comer pescado al menos 2-3 veces a la semana, ya que el aceite de pescado, especialmente el denominado pescado azul, reduce los niveles de triglicéridos.

Si con estas medidas y cambios en hábitos alimenticios no disminuyen los niveles, se inicia tratamiento con medicamentos tipo ácido nicotínico. Se debe advertir si sufre de enfermedades hepáticas, diabetes, gota, úlceras, arritmias cardiacas en caso de tomar ácido nicotínico.

La importancia de la dieta

Numerosos estudios han demostrado que la dieta o la alimentación afecta de manera significativa la utilización de las grasas por el organismo, y que la cantidad de éstas en la sangre se relaciona directamente con el riesgo de sufrir un infarto al corazón por falta de irrigación sanguínea.

Dentro de la población existen muchas personas con mayor probabilidad de tener niveles de triglicéridos altos, ya sea por presentar alteraciones genéticas del metabolismo de los lípidos o por la coexistencia de otros factores de riesgo como hipertensión arterial, tabaquismo, diabetes mellitus o por haber padecido previamente un episodio coronario.

Contenido calórico de la dieta

El contenido calórico de la dieta influye sobre la cantidad de lípidos en la sangre, habiéndose demostrado que las dietas hipercalóricas, o altas en calorías, estimulan la producción hepática de triglicéridos y del colesterol-LDL (colesterol malo). Asimismo se ha demostrado que las dietas hipocalóricas, o bajas en calorías, producen un descenso del colesterol y triglicéridos y provocan un aumento del colesterol-HDL (colesterol bueno).

Un elevado porcentaje de personas con triglicéridos altos tiene sobrepeso u obesidad, por lo que contiene un balance calórico negativo para mejorar su situación.

Colesterol

Una ingesta elevada de colesterol en la dieta produce hipercolesterolemia, o colesterol alto, y enfermedades cardiovasculares, como la ateroesclerosis. La absorción intestinal de colesterol es de alrededor de un 40%. Existen unos límites en la cantidad de colesterol dietético para que se produzcan variaciones en la cifra de colesterolemia. Cifras inferiores a 100 mg/día no producen elevaciones, existiendo a partir de esta cifra una relación lineal entre el colesterol de la dieta y sus niveles en sangre. El límite superior se situaría entre los 500-700 mg/día de colesterol, por encima del cual los aumentos de la ingesta de colesterol no producirían modificaciones en los niveles de colesterolemia.

La mayoría del colesterol de la dieta procede de productos animales, ya que las plantas no contienen colesterol. Los alimentos más ricos en colesterol son los huevos y las vísceras. Algunos mariscos tienen un contenido relativamente alto de colesterol. Las carnes animales no suelen tener cantidades importantes de colesterol, pero como representan una proporción importante de la dieta en los países desarrollados, suponen una considerable contribución al colesterol de la dieta. Se calcula que, aproximadamente, un tercio de la ingesta diaria media de colesterol en los países desarrollados procede de la carne, otro tercio de los huevos y el tercio restante de las grasas animales (incluyendo leche y derivados lácteos). (Ver más del colesterol)

Grasas

Las grasas de la dieta están constituidas casi exclusivamente por triglicéridos, y en algunas personas puede contribuir hasta un 35-40 % del consumo calórico total. Para disminuir los triglicéridos, es importante disminuir el aporte total de grasa, preferiblemente en un 25-30%.

Ya que los ácidos grasos que forman las grasas tienen una influencia importante sobre el metabolismo lipídico, se debe indicar, con especial enfásis, el tipo de ácidos grasos que se deben ingerir para lograr beneficios. Estos ácidos grasos naturales de importancia nutritiva se clasifican en tres tipos: la grasa saturada (la más dañina para el organismo), la grasa monoinsaturada y la grasa poliinsaturada (estas últimas son insaturadas y beneficiosas para el organismo).

Químicamente hablando, estas grasas son grasas que no tienen enlaces dobles en sus átomos y son de cadena corta, lo que quiere decir que tienen pocos carbonos en su composición química. Esto hace que generalmente sean sólidas a temperatura ambiente, con excepciones como el aceite de palma o el aceite de coco porque éstos también son ácidos grasos de cadena corta.

Por el contrario las grasas insaturadas tienen uno o más enlaces y son de cadena media o larga porque tienen más carbonos en su composición, lo que las hace generalmente líquidas a temperatura ambiente.

Grasas saturadas

Distintos estudios indican que la grasa saturada eleva los niveles de triglicéridos y colesterol sérico. La prevención y el tratamiento de la los triglicéridos altos requiere de una disminución del contenido de grasas saturadas de la dieta.

Todas las grasas animales, con excepción de las procedentes del pescado, son saturadas, por lo que es preferible limitar su consumo. Elimine la piel del pollo, y consuma carne de vacuno o cerdo muy ocasionalmente, tratando de que se consuman únicamente los cortes magros. Por otro lado, los productos lácteos elaborados con leche entera y los productos de repostería industrial que contienen grasas de origen animal. Para esto se puede optar por los lácteos descremados, como la leche y el yogurt, y sustituir la repostería por otros alimentos bajos en grasa saturada. En cuanto a los aceites, se tiene por única excepción los aceites de palma y coco, que como antes se mencionó, son ricos en grasa saturada. Es también el que se usa para hacer manteca vegetal.

Grasas monoinsaturadas

El principal tipo de grasa monoinsaturada es el ácido oleico. El alimento con mayor contenido es el aceite de oliva (65-80%). Algunos estudios han comprobado que las dietas ricas en ácido oleico elevan el colesterol-HDL, y reducen la tasa de colesterol-LDL, por lo que cada vez se están utilizando más como sustituto de la grasa saturada.

Grasas poliinsaturadas

Se encuentran ampliamente distribuidos en la mayoría de los aceites vegetales utilizados en la alimentación (maíz, canola, girasol), y en los pescados. Las recomendaciones dietéticas para la prevención de enfermedades cardiovasculares y el tratamiento de las hiperlipidemias aconsejan que los ácidos grasos poliinsaturados aporten un 10% de las kilocalorías totales de la dieta.

Carbohidratos

Los carbohidratos son uno de los nutrientes de mayor importancia en la dieta. Pueden clasificarse en: carbohidratos simples, o azúcares simples como el azúcar de mesa, el azúcar de las frutas o el azúcar de la leche; o carbohidratos compuestos, que se encuentran en el pan, las pastas, el arroz y los frijoles.

Es un hecho conocido, que las dietas con un alto contenido de carbohidratos elevan los niveles de triglicéridos por un aumento de la síntesis hepática de triglicéridos. Conviene en este caso reducir la ingesta de alimentos ricos en carbohidratos simples, como el azúcar, además de hidratos de carbono consumir porciones más pequeñas de pan, arroz, pastas, patatas y otros alimentos ricos en carbohidratos. (Ver más de carbohidratos)

Fibra

La fibra se compone de diversos compuestos, como la celulosa y la pectina, que el organismo es incapaz de digerir. Se encuentran fundamentalmente en las verduras y hortalizas (sobre todo si están crudas, como en las ensaladas), las leguminosas o legumbres, cereales integrales y las frutas. Se recomienda consumir al menos 30 gramos diariamente, y es fundamental acompañar las comidas ricas en fibra con uno o dos vasos de líquido.

Proteínas

Las proteínas son los nutrientes constructores de los músculos en el cuerpo, y están compuestas de aminoácidos. Pueden obtenerse de fuentes animales, como la carne, pollo, pescado, cerdo, pavo, así como de sus derivados: lácteos y huevos. Los cereales y vegetales pueden tener pocos aminoácidos o proteína, pero no son alimentos de buena calidad proteica. No se ha demostrado que las proteínas en sí modifiquen de forma significativa las concentraciones de lípidos plasmáticos. Sin embargo, los alimentos del grupo de las carnes son altos en proteína, y se puede más bien optar por "paquetes de proteína" que sean bajos en grasa saturada y colesterol, como se mencionó anteriormente.

Alcohol

El consumo excesivo de alcohol es una de las causas más frecuente de triglicéridos altos de causa secundaria. El consumo de bebidas alcohólicas supone un aporte de 7,1 calorías por gramo de alcohol etílico, sin ningún valor nutritivo, y contribuyendo fuertemente a la obesidad. Es por esto que en personas con tendencia a los triglicéridos altos, se recomienda la restricción total de su consumo. (Ver más del Etanol)

ADVERTENCIA: si usted está enfermo o cree que pudiera estarlo acuda a su médico, solo el puede ofrecerle un diagnostico y un tratamiento adecuado a su caso.

Documentación

http://www.geosalud.com
http://saludyalimentacion.consumer.es/
http://www.saludlandia.com/
http://es.wikipedia.org/