|
¿QUÉ
ES LA FRUCTOSA?
La fructosa es un
monosacárido, o azúcar
simple, que tiene la misma fórmula química que la
glucosa pero con
estructura molecular diferente. Es una cetohexosa (6 átomos de carbono).
En ocasiones se la denomina azúcar de la fruta porque precisamente se la
encuentra en las frutas, en algunas
verduras, en la
miel y en otras
plantas. La fructosa y otros azúcares son
carbohidratos; una importante
fuente de energía para el cuerpo. Su poder energético es de 4
kilocalorías por cada gramo. Su formula química es C6H12O6.
Todas
las frutas naturales tienen cierta cantidad de fructosa, a menudo con
glucosa,
que puede ser extraída y concentrada para hacer un azúcar alternativo.
Se
utiliza como edulcorante para los diabéticos ya que tomado en dosis
moderadas no precisa insulina para ser metabolizada. A diferencia del
azúcar refinado que se absorbe instantáneamente
produciendo una subida y una bajada rápida de energía, la fructosa, es
metabolizada y guardada, en parte, por el hígado en forma de
glucógeno como reserva para cuando necesitemos
hacer un esfuerzo.
Propiedades
-
Se
utiliza como edulcorante para los diabéticos ya que tomado en dosis
moderadas no precisa insulina para ser metabolizado. A diferencia del
azúcar refinado que se absorbe instantáneamente
produciendo una subida y una bajada rápida de energía, la fructosa, es
metabolizada y guardada, en parte, por el hígado en forma de
glucógeno como reserva para cuando necesitemos
hacer un esfuerzo.
-
La
fructosa produce escasos efectos en el nivel de
glucosa
en la sangre y no estimula la secreción de insulina.
-
Ideal en dietas que necesiten tener lo más
equilibrado posible los niveles de insulina (diabéticos, deportistas y
sobre todo personas que quieren adelgazar).
-
En exceso, favorece el aumento de los
triglicéridos plasmático, hecho que se ha de contemplar en caso de
hipertrigliceridemia.
-
Es cariogénico, es decir, puede provocar caries si
no se mantiene una adecuada higiene buco-dental.
-
Es calórico, por lo que su consumo se ha de
moderar al igual que lo ocurre con otros azúcares sencillos, en
especial, en situaciones de sobrepeso u obesidad.
-
A dosis de más de 20 gramos como azúcar de
mesa al día, tiende a elevar los niveles de
triglicéridos sanguíneos,
por lo que su empleo está desaconsejado en caso de
hipertrigliceridemia.
Hay personas que sufren de intolerancia
hereditaria a la fructosa, lo que se conoce con el nombre de fructosemia.
En esta enfermedad, el consumo de cualquier fuente de fructosa, incluida
la
sacarosa, ocasiona hipoglucemia (niveles bajos
de azúcar en sangre) y daño hepático progresivo, de no instaurar las
medidas adecuadas.
Diferencias entre glucosa y fructosa
Pese
a que los azúcares de mayor consumo proporcionan básicamente la misma
cantidad de calorías, el cuerpo las metaboliza y utiliza de diferentes
maneras. Por ejemplo, la
glucosa
de fuentes dietéticas se digiere, se absorbe, se transporta hacia el
hígado y luego se libera en el torrente sanguíneo. Muchos tejidos
absorben la
glucosa
de la sangre para obtener así la energía que necesitan, y este proceso
requiere insulina. La fructosa se metaboliza principalmente en el hígado
pero, a diferencia de la
glucosa,
no requiere insulina para que el cuerpo pueda utilizarla.
Se
comercializa granulado, al igual que la
sacarosa, para poder ser utilizado como azúcar
de mesa. También se emplea en productos para personas que tienen
diabetes.
Fuentes de fructosa
Las fuentes naturales de fructosa incluyen
son las frutas, algunas vegetales, la
miel, el
azúcar de caña y las
remolachas. Debido a que también es un componente en los endulzantes
como la sucrosa y el jarabe de
maíz de alta fructosa, la fructosa
también está presente en diferentes cantidades en una amplia variedad de
alimentos y bebidas.
Se produce junto con la
glucosa durante la
degradación de la
sacarosa, y también como consecuencia de la hidrólisis
de distintos
hidratos de carbono, pero la mejor manera de obtener esta
molécula consiste en tratar la inulina con un ácido diluido. La fructosa
cristaliza con dificultad y los cristales se funden en un rango de
temperatura que varía entre los 102 ºC y los 104 ºC. La molécula de
fructosa es levógira, es decir, las disoluciones de fructosa hacen rotar
el plano de la luz polarizada hacia la izquierda. La fructosa es
fermentada por las levaduras para producir
alcohol etílico y dióxido de
carbono.
La fructosa en la salud
La fructosa produce escasos efectos en el
nivel de glucosa en la sangre y no estimula la secreción de insulina.
La fructosa endulza más que la
glucosa, con
lo que se necesita menor cantidad, consecuentemente se consume menos
calorías, dado que es del mismo valor calórico que la
glucosa, 400 Kcal.
por 100 gm
Muchas personas, sin saberlo, son más o
menos intolerantes a la fructosa y no pueden asimilar bien alimentos con
alto contenido de este azúcar. En tal caso, se dice que sufren
intolerancia a la fructosa.
En este caso la fructosa depende de la
glucosa para que sea absorbida a los intestinos y finalmente pase al
torrente sanguíneo. Los transportadores de membrana GLUT-5 y GLUT-2 son
los encargados de estos fenómenos de transporte. La absorción de
fructosa en ausencia de
glucosa
es muy baja, acumulándose en el intestino grueso donde sirve de alimento
a la flora que reside produciendo gases. La ingesta de un exceso de
fructosa también favorece la retención de agua. Estos efectos dan lugar
a la expansión del abdomen, flatulencia, excrementos no compactos e
incluso diarrea dependiente de las cantidades ingeridas y de otros
factores.
La
diabetes es un trastorno que afecta la manera en que el cuerpo produce y
utiliza la insulina y la forma en que administra la
glucosa
de la sangre. La insulina es esencial para que la
glucosa llegue a las
células. Las personas que sufren de diabetes tipo I no producen
insulina, mientras que los que tienen diabetes tipo II no producen la
suficiente cantidad de insulina o sus cuerpos no pueden usar de manera
eficiente la insulina que producen. Hay muchos factores que pueden
aumentar el riesgo de padecer diabetes tipo II, por ejemplo, el
sobrepeso y la obesidad y una predisposición genética.
Las personas con diabetes deben controlar con atención la cantidad de
carbohidratos—azúcares y almidones—que consumen. Debido a que la
fructosa no aumenta la
glucosa de la sangre y no requiere insulina, las
personas diabéticas pueden tolerarla mejor que otros azúcares. De hecho,
hay estudios que han demostrado que pequeñas cantidades de fructosa oral
puede mejorar el control glicémico en las personas con diabetes.
La fructosa en la dieta
No existen recomendaciones ni requerimientos
dietéticos específicos para la fructosa. El Instituto de Medicina (IOM)
de la Academia Nacional de Ciencias recomienda que el consumo total de
carbohidratos incluya entre 45 y 65% de consumo calórico. La mayoría de
los
carbohidratos deberían provenir de las frutas y sus jugos,
vegetales,
cereales integrales,
legumbres y productos lácteos, o de otras
fuentes ricas en calcio.
El IOM también llegó a la conclusión de que
las dietas con más de 25% de consumo calórico derivado de azúcares
agregados estaban asociadas con niveles significativamente menores de
nutrientes esenciales (por ejemplo, calcio, magnesio y zinc) en algunos
grupos poblacionales. Los azúcares agregados son los azúcares y los
jarabes que se agregan a los alimentos durante el proceso o preparación.
El IOM no recomendó un nivel ideal de consumo de azúcares agregados.
Las Guías Dietarias nuevas de 2005
recomienda "elegir y preparar los alimentos y las bebidas con poco
azucares agregados o endulzantes calóricos". El Departamento de
Agricultura de los Estados Unidos coloca a los azúcares agregados en la
parte superior de la pirámide de la alimentación y recomienda un consumo
“muy limitado”. Debido a que la fructosa es un componente de la mayoría
de los azúcares agregados, moderar la cantidad de azúcares agregados en
la dieta automáticamente moderará el consumo de fructosa. Los azúcares
agregados no incluyen a la fructosa presente naturalmente en las frutas
y verduras, que son incluyendo debajo de los niveles de consumo
recomendada por las Guías Dietéticas de 4,5 copas/día, 2 copas de frutas
y 2,5 copas de verduras.
Todos los azúcares, también la fructosa,
pueden formar parte de cualquier dieta saludable si es que se los
consume con moderación.
Fructosa y obesidad
El
exceso de grasa corporal aparece cuando no se equilibra la entrada de
energía con la salida de energía. Las calorías extra pueden venir de
cualquier nutriente calórico como
proteínas,
grasas, bebidas alcohólicas y
carbohidratos, incluyendo almidones y azúcares como por ejemplo la
fructosa. La falta de actividad física juega un papel fundamental en la
acumulación de grasa corporal y en el desarrollo de la obesidad.
Algunos investigadores han llegado a especular que la fructosa puede
no saciar tanto como otros carbohidratos porque no estimula la secreción
de insulina y leptina y porque no suprime la producción de grelina, hormonas
que ayudan a regular el apetito y el consumo de alimentos. Sin embargo,
es importante notar que esta especulación es basada en las
investigaciones preliminares que probaron los niveles de fructosa que
son entre tres y cuatro veces más elevados que la cantidad promedio que
consumen los estadounidenses. Además, muy pocos americanos consumen la
fructosa en aislamiento, sino en combinación con glucosa.
Según los científicos que han realizado las investigaciones, parece
que el incremento de peso producido por la fructosa no se debe sólo a
las calorías que aporta. Matthias Tschöp, responsable del estudio,
indica que la fructosa afecta a la tasa metabólica, favoreciendo el
almacenamiento de las
grasas en el organismo.
En un estudio anterior realizado sobre personas, el mencionado
investigador había comprobado que la fructosa producía alteraciones en
ciertas hormonas que participan en la regulación del peso corporal (leptina,
insulina y grelina) de una forma diferente a como lo hacen otros
carbohidratos, como la glucosa.
A modo de conclusión, parece que la fructosa engorda más que otros
edulcorantes a igualdad de calorías, por lo que sería conveniente, si
estas investigaciones se confirman, sustituirla en refrescos, mermeladas
y otros productos. De momento, como consumidores, no estaría de más que
miráramos las etiquetas de los productos en el supermercado, para
intentar evitarla. Y, en lo posible, que cambiáramos la costumbre de
tomar refrescos a todas horas. Tomemos, simplemente, agua.
La
fructosa es un
monosacárido, unidad más simple de los
denominados
hidratos de carbono. Por tanto, se trata de un nutriente calórico
que aporta, en concreto, 4 calorías por gramo. Se encuentra de modo
natural en las frutas y también en la miel. Así mismo, es un componente
básico de la sacarosa o azúcar común, precedente de la caña de azúcar o
de la remolacha azucarera. Se comercializa granulado, al igual que la
sacarosa, para
poder ser utilizado como azúcar de mesa. También se emplea en productos
para personas que tienen diabetes.
Referencias:
Alcohol,
Almidón, Azúcar,
Caña de azúcar,
Glucosa,
Glucógeno,
Hidratos de carbono,
Levaduras,
Monosacáridos,
Remolacha de azúcar,
Sacarosa,
Verduras
DOCUMENTACIÓN
|