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Quebrado:
Vino con defecto de limpidez. Vino enturbiado que en consecuencia muestra
aroma amortiguado y sabor áspero.
Quemado: Aroma que recuerda el de la madera quemada. Es un aroma
empireumático y en algunos casos es debido al contacto del vino con una
barrica que ha sido demasiado quemada o
tostada durante su fabricación. Desde el caramelo quemado que puede aparecer
en vinos dulces (Madeira, Málaga, Marsala) hasta el alquitrán, el humo, la
cerosota o la madera quemada, estos aromas pueden aparecer en muchos grandes
vinos (Syrah
de Nueva Gales del Sur, tintos mediterráneos y
Pinot Noir del Valais).
Quercetín o quercetina:
Compuesto fenólico que contribuye al aroma y
sabor del vino. Se considera beneficioso para la salud y las arterias ya que
evita la agregación plaquetaria al inhibir la trombina y la liberación de
adenosildifosfato.
Queso: Aroma que recuerda los
productos lácteos aunque puede sugerir también ciertos olores animales
(ácido valeriánico). Los aromas de productos lácticos que se detectan en los
vinos están agrupados en la familia de los aromas etéreos y fermentarios.
Algunas veces este aroma suele relacionarse con la
mantequilla ya que entre las moléculas
responsables de estos aromas se encuentra el diacetilo y algunos derivados
del
ácido butírico. (Ver
queso)
Químico, olor: Olor desagradable que
recuerda productos químicos como el cloro, los productos azufrados, el fenol
y el ácido fénico, los olores de farmacia y medicinales, etc.
Quinado:
Vino aperitivo aromatizado con
quina.
Quinta: En Portugal, propiedad y pago
de viña.
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