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VINOS ESPUMOSOS |
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Por sus
características burbujeantes, exultantes, extrovertidas, el hecho de que la
espuma se eleve rápidamente e incluso el característico sonido del
descorche, los vinos espumosos constituyen una singular representación de la
alegría, la felicidad y los buenos deseos.
Por eso, se han convertido en vinos propios para cualquier ocasión digna de
ser festejada, lo que constituye una grandeza, pero también una servidumbre,
ya que, a menudo, se les relega, generalmente, al momento final de las
comidas, es decir, a la hora de los postres o cuando se realizan las
ceremonias de los brindis que no es precisamente el momento idóneo para
consumir espumosos, pues se trata de una bebida gaseosa, nada adecuada para
un organismo ya saciado de sustancias nutrientes. Pero así son las cosas.
Los espumosos deberían utilizarse para iniciar bien una comida, aunque no
sea la única alternativa, pues en realidad acompañan bien a todos los
platos. Podrían, en consecuencia, ejercer como vino único en un almuerzo o
cena pues incluso algunos platos tienen al champán y al
cava como
ingrediente básico. |
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Características |
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Por definición,
los "espumosos" son vinos especiales, puesto que para elaborarlos se
utilizan técnicas complementarias que los demás no requieren. Conservan en
la masa líquida anhídrido carbónico con una presión alta, superior a 2,5
bares. Cuando es inferior se trata de los llamados "vinos de aguja".
En ambos caso,
el CO2 contenido en la masa ha de ser de origen natural,
endógeno, es decir, producido en el mismo proceso de elaboración. Si fuera
exógeno, es decir, una especie de "gaseosa" de vino, se trataría de
vinos "gasificados", aunque a veces se les denomine "espumosos gasificados". |
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Tipos de vinos espumosos |
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Existen varios
tipos de espumosos naturales en función de la tecnología que se utilice en
su
elaboración. Sobresalen los obtenidos por el "método tradicional", los "granvas"
y los "transfer".
Los vinos
espumosos obtenidos por el
método tradicional se elaboran de acuerdo con las normas tecnológicas
utilizadas en la zona originaria del Champagne francés, la región de donde
proceden los primeros y todavía no superados espumosos. A esta categoría
pertenecen también los cavas españoles y los espumosos italianos de Asti.
Para distinguirlos, estos espumosos llevan en su tapón una estrella de
cuatro puntas.
Los granvas,
también llamados "grandes envases" o "charmant", se sigue en su elaboración
un proceso análogo, con la salvedad de que se utiliza un gran envase de
varios miles de litros en lugar de hacerlo
botella
por
botella.
A la
botella
pasa con posterioridad, añadiéndose la parte correspondiente del gas
producido. El proceso dura, en conjunto, tres o cuatro semanas. Para
distinguirlos, estos espumosos llevan en su tapón un círculo vacío en su
interior, de 7 cm. de diámetro.
En los Transfer
la
fermentación del vino se realiza en
botella
y después se filtra para eliminar las lías y se traslada a otra
botella
diferente que es la que llegará al consumidor. Esto permite evitar la
segunda fermentación en
botella.
En este caso, en los tapones se puede descubrir un círculo negro macizo
también de 7 cm. de diámetro.
Según el contenido de azúcares del vino espumoso, este puede
clasificarse de distintas maneras.
-
Brut Nature: el más seco de todos.
-
Brut: el seco más comercial, con adicción de
azúcar.
-
Reserva: el seco con un carácter de
vino algo más viejo.
-
Semiseco : de gusto más suave con cierta dulcedumbre.
-
Semidulce :
más dulce que el seco.
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Degustación |
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El proceso de
degustación y análisis sensorial de los vinos espumosos se realiza de manera
análoga a la de cualquier otro vino, pero atendiendo también a la espuma,
que es su elemento distintivo. Por eso, ha de observarse cómo se forma, cómo
se desprende la burbuja, el camino que sigue, su frecuencia, persistencia y
tamaño. Todos estos son parámetros a valorar, puesto que indican la
composición real del vino y su mayor o menor crianza. La importancia de este
proceso obliga a utilizar copas tipo flauta, pero no demasiado estrechas,
las únicas que permiten observar bien la evolución de las burbujas, que,
además, han de estar en perfecto estado de revista, pues cualquier leve
arañazo puede acelerar su desprendimiento.
En cuanto a la
temperatura, deben servirse fríos, entre 6 y 8 grados y nunca ponerlos en el
congelador o guardarlos en la nevera. Deben enfriarse en un cubo con mitad
agua y mitad hielo. Basta con unos 20 minutos.
Los vinos
espumosos resultan extraordinariamente versátiles: pueden tomarse a la hora
del aperitivo, del almuerzo, a media tarde, en el momento de la cena, en la
medianoche o la madrugada. Menos recomendable resultan tomarlos como
desayuno en la cama, a pesar de los aspectos hedonistas que lo relacionan
con la felicidad y el romanticismo. Y, más importante todavía, todas las
comidas resultan, como antes apuntábamos, susceptibles de ser acompañadas
por algún vino de este tipo. |
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