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Embotellado del vino base
Al conjunto de operaciones que se le hacen al vino para embotellarlo se
llama “tirage”. Antes de ponerlo en la botella se hace un último análisis de
ácido volátil, sulfuroso y azúcares reductores.
Las operaciones que comprenden el "tirage" son:
Preparación de un jarabe de elevada concentración azucarada, utilizando
azúcar de caña, este jarabe se llama “licor de
tirage” y se prepara disolviendo en frío 500 g de
azúcar en un buen vino añejo, se deja reposar
6-8 días y después se filtra. Este jarabe se mezclará en las proporciones
adecuadas con el vino(1 atm CO2 = 4,2-4,4 g de
azúcar)
Preparación de la levadura activa, otro de los secretos cuidadosamente
vigilados por las empresas, ya que de la levadura depende ahora
completamente el buen funcionamiento de esta segunda parte del ciclo.
Las levaduras que se utilizan para la elaboración de espumosos deben cumplir
unos requisitos:
Que no sean productoras de SH2.
Resistencia al alcohol y al sulfuroso.
Rendimiento alcohólico elevado.
Agotamiento completo de azúcares.
Baja producción de acidez volátil.
Capacidad fermentativa a baja temperatura (12-14 ºC) y presión alta (5-6
atmósferas).
Que formen depósitos arenosos o caseosos.
Una de las características más importantes es la facultad de fermentar a
baja temperatura, por dos motivos fundamentales: uno, una mejor espuma por
la más íntima compenetración del anhídrido carbónico en el líquido en el
cual se desprende (neta mejora del “perlage” por finura de la burbuja y
sobre todo por la elevada persistencia del fenómeno), y otro, por las
ventajas organolépticas influenciadas por la duración y la temperatura a la
que se realiza la
fermentación. Sobre la facultad de las
levaduras de fermentar a baja temperatura está basado el secreto de la
mayor parte de las grandes firmas.
Las
levaduras que se utilizan para la elaboración de espumosos pueden
proceder de cultivos propios o pueden ser levaduras secas activas.
La siembra de
levaduras se realiza mediante la técnica de "pie de cuba", y se prepara
de forma distinta según se utilicen cultivos propios o
levaduras secas, de forma que el número y estado en el "tirage" sea 1-2
millones de células por mililitro en el vino (de 2 a 3 litros de pie de cuba
por hectolitro).
El tiempo de conservación es limitado ya que las colonias pueden perder o
empobrecer sus características peculiares como consecuencia de una
reproducción demasiado prolongada debido a demasiados trasplantes en medios
artificiales y medios nutritivos.
Cada pocos ciclos hay que efectuar nuevamente el aislamiento ya que si se
hacen repetidos pies de cuba con las mismas
levaduras, pueden llevar a la multiplicación de bacterias patógenas.
En un recipiente se introduce el vino base, el licor de tirage,
levadura activa, y se añaden sustancias coadyuvantes para ayudar el
removido (nutrientes, clarificantes,
taninos).
En este momento es importante realizar una ventilación eficaz, no sólo para
reducir el contenido residual de sulfuroso, sino para enriquecer al máximo
el vino en oxígeno, por la necesidad de la
levadura, la cual desde el embotellado en adelante no tendrá
posibilidades de reabastecerse de este elemento tan indispensable en su
ciclo biológico.
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Embotellado de la mezcla: las botellas empleadas para espumosos (botellas
champanesas) son de paredes gruesas, resistentes, capaces de soportar
presiones de hasta 6 atmósferas. Existen botellas para espumosos de otras
capacidades autorizadas por la CEE.
Existen líneas automáticas de tirage de 8.000 botellas /hora.
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Taponado de la botella: se hace con el tapón corona (es un tapón
provisional) que tiene un disco a modo de junta de granulado de corcho o
polietileno. La resistencia perfecta necesaria en los tiempos largos del
cava está asegurada por la utilización simultánea de un pequeño obturador de
polietileno, que además actúa como contenedor de la mayor parte de las heces
que allí se depositan cuando la botella está “en punta”
Los tapones corona pueden ser de hierro estañado, de aluminio o de acero
inoxidable en el caso de espumosos conservados durante 7 u 8 años en cavas
húmedas.
Refermentación en botella
Las botellas se
colocan en posición horizontal en grandes hileras colocadas en forma alterna
en el suelo de la cava o de la bodega, se dice que las botellas están en
rima.
El tiempo
necesario para completar la
fermentación es variable, dependiendo de la temperatura a la que
están sometidas las botellas y de la
graduación alcohólica del vino. En términos generales, oscila entre
1 y 3 meses, en los cuales se forma CO2 hasta una presión de 5-6
atm y se alcanzan 12-12,5º.
En lo
concerniente a la temperatura que se adopta, se pueden subdividir en dos
categorías:
Temperaturas
bajas (10-12 ºC). La toma de espuma es a los 2 o 3 meses.
Temperaturas altas (20-25ºC). La toma de espuma se hace al mes ya que la
fermentación se hace más rápidamente.
Las diferencias
cualitativas son evidentes: bouquet menos fino (merma en aromas), perlage
más basto (espuma poco resistente).
Una vez
terminada la
fermentación, el vino espumoso necesita reposo y una baja
temperatura; las botellas se apilan en nuevos montones poniendo las de las
filas más altas en las más bajas, consiguiendo que la maduración sea más
uniforme; se aprovecha para eliminar las botellas rotas.
Cada vez que se
deshacen los rimeros se aprovecha para agitar fuertemente las botellas con
el fin de que los posos se pongan en suspensión, esta operación se conoce
con el nombre de “coup de poignet” cuyo objeto es favorecer la sedimentación
cuando la botella está en punta.
Maduración
del vino espumoso sobre sus propias heces.
La maduración
del vino espumoso sobre sus propias heces es fundamental desde el punto de
vista de sus características organolépticas.
Durante la
maduración se produce una lenta y progresiva parálisis vegetativa de las
levaduras, con la consiguiente muerte y autolisis de las células;
como tienen proteasas, se liberan y se produce la hidrólisis de pequeñas
cantidades de péptidos, principalmente aquellos formados por alanina y
arginina según Lurton y Guerrau (1988)
El período de
maduración suele variar con la calidad del vino, pero en ningún caso puede
ser inferior a nueve meses como señala la reglamentación. Durante el período
de maduración se practicará el agitado de las heces (coup de poignet) por lo
menos cada seis meses y la temperatura a la que debe mantenerse durante este
tiempo es de unos 14 ºC.
Al final de la
fase de maduración se someten las botellas durante 10-12 días a temperaturas
de – 5ºC. Esta estabilización por frío favorece la clarificación.
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