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LA CATA DEL VINO |
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Cuando hablamos
de la cata de vinos, se deben tener en consideración algunos factores que
pueden ser determinantes para clasificarlos en cuanto a su calidad, sabor,
aroma y color.
Uno de esos
factores es el lugar donde va a ser consumido el vino, preferentemente en
una sala iluminada con luz natural, así habrá más nitidez, o en una sala con
una iluminación que no modifique el color del vino. El local deberá tener
una temperatura ambiente entre 18-20º C, otro detalle es evitar los olores
fuertes como el tabaco, perfumes, flores o comida.
El mejor
momento para catar un vino está entre las 10 y las 12, antes del almuerzo,
pues así será más fácil apreciar el vino sin interferencia de sabores como
quesos,
licores, aperitivos salados,
cafés,
chocolates.
Cuando hablamos
de vistosidad y apreciación de los aromas en los vinos, hablamos también de
la interferencia de la
copa
usada para la cata. La taza deberá tener el borde fino y su material será de
vidrio o cristal incoloro, posibilitando así la visión del vino y
consecuentemente su coloración. La
copa
deberá tener también pie para evitar el calentamiento del vino, su forma
podrá ser tanto oval, como de tulipa o de balón, así se concentrarán los
olores del vino y nos permitirán una mejor apreciación.
La temperatura
a la que deberá ser servido la determinará su clasificación, cuando hablamos
de blancos y
rosados la temperatura oscilará entre los 8 y 12º C. Los tintos
se catarán entre 15 y 18º C.
El contacto
visual podrá describir muchas características del vino, la primera en cuanto
a su limpieza y transparencia, la prueba se hace a través de la inclinación
de la copa,
para apreciar la superficie que se forma en el vino, además de posibilitar
la coloración ideal, su intensidad y su brillo.
Podemos también
observar la formación de lágrimas que el vino forma en la pared interna de
la copa,
esas lágrimas son formadas como consecuencia del
contenido alcohólico del vino y de su azúcar, siendo esta una cualidad
que poseen los grandes vinos.
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Copa de cata |
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Copa cata de vino,
pulsar para agrandar |
Es una copa de
vidrio para uso en catas de vino u otros líquidos. En el caso del vino, la
copa aceptada internacionalmente como más idónea es la denominada copa Afnor
y que responde a la Norma Internacional ISO 3591-1977.
Las características de esta copa son:
Material: vidrio transparente, incoloro y con un porcentaje de plomo
del 9 % que puede llegar a 12 %.
Altura: 155 mm.
Diámetro en la parte más ancha: 65 mm.
Diámetro en el borde: de 46 mm.
Cuerpo: 100 mm.
Grosor del pie: 9 mm.
Diámetro de la base: 65 mm. |
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Examen visual |
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Durante una
cata técnica son usados algunos términos para definir con mayor precisión
los aspectos, los aromas y los sabores del vino.
El primer
examen que se hace en una cata técnica de vinos, es un examen visual donde
se observan las lágrimas que el vino forma en la pared de la
copa,
esto recibe el nombre de “efecto Marangoni”, donde la composición química de
las lágrimas es principalmente agua y se forman en función de la
cantidad de alcohol que tiene el vino.
El otro factor
que se debe observar en el examen visual es su limpieza, si posee residuos
sólidos en suspensión, denominados turbas u opalescentes.
A través de
este examen se puede tener certeza de la calidad que el vino presenta, es
normal que los tintos envejecidos presenten partículas en suspensión, en
este caso se recomienda decantar el vino y transferirlo a otro recipiente,
separando así dichas partículas.
La intensidad
del color y la tonalidad son también factores fundamentales. Los vinos
pueden ser denominados en cuanto a su intensidad, variando de escasa, media,
intensa y profunda. En cuanto a su tonalidad, los vinos blancos pueden
variar de incoloro a dorado, pudiendo a veces pasar por un tono verdoso,
amarillo claro o pajizo. Como la tonalidad de los tintos es más amplia,
pueden ir de los tonos clarete, carmín, rojo rubí, violeta púrpura, hasta
color de ladrillo o teja. Su tonalidad puede variar de acuerda con el grado
de madurez de las uvas, del proceso utilizado en la elaboración y de la edad
que el vino tenga.
La tonalidad o matiz es el aspecto más importante del color y nos indica el
estado y edad del vino. Los vinos irisados y luminosos son jóvenes, vivos,
incluso ácidos; mientras que los vinos de aspecto mate, apagado, sin brillo
y mas o menos oscuros, indican una suavidad mayor. Su variada gama es más
fácil de observar en los tintos, pero de manera general se puede decir que
un color ligero anuncia un vino ligero y un color oscuro anuncia un vino con
cuerpo. Vinos
blancos: con baja intensidad.
amarillo verdoso: En los muy jóvenes y poco evolucionados.
amarillo pajizo: En los de mayor madurez.
dorado mas o menos ambarino: En crianzas Vinos
rosados: con mayor o menor intensidad.
rosa frambuesa / fresa: Rosados rojos, vivos y de más a menos presencia de
matices violetas.
rosa grosella: Solo presencia de rosados rojos.
rosa salmón: Menor presencia de rosados rojos y aparecen matices amarillos. Vinos
tintos: rojo
violeta / púrpura / granate: Si presentan de mas a menos reflejos morados o
violetas. Propio de vinos jóvenes.
rojo cereza / rubí: Sin morados, solo tonalidades rojas, de mas a menos
intensas. Vinos maduros, pero todavía no viejos.
rojo teja: Junto al color rojo aparecen tonalidades marrones, aunque poco
intensas; señal de envejecimiento moderado.
rojo castaño: Los rojos disminuyen y las tonalidades marrones son
abundantes, presentando irisaciones doradas o cobrizas.
marrón: Color marrón generalizado, quedando apenas unos rojos
amarillentos muy débiles. Color de los vinos extremadamente añejos.
El aspecto visual de los vinos puede ser:
Brillante: Este aspecto lo tiene un
vino tinto cuando sus
taninos aún no se han oxidado.
Nítido: Cuando no tiene materia en suspensión.
Tranquilo: Cuando no tiene burbujas de gas.
Espumoso: es el que desprende burbujas de gas carbónico obtenidas
durante la
fermentación.
Piernas: Ligado a la substancial en el vino, depende de la cantidad
de
glicerina que tiene el vino y a la disolución de ésta en
alcohol.
Frizante: Con gas carbónico añadido posteriormente a la
fermentación. |
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Tabla de Colores de vinos |
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Vinos Tintos
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Vinos Blancos
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Vinos Rosados
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Rojo (claro, oscuro) |
Incoloro |
Gris |
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Rojizo |
Blanco |
Champán |
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Rojo franco |
Amarillo (pálido,oscuro) |
Rosado |
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Rojo violeta |
Amarillo verdoso |
Clarete |
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Rojo amapola |
Amarillo canario |
Rosa violeta |
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Rojo cereza |
Amarillo limón |
Rosa franco |
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Rojo grosella |
Amarillo paja |
Rosa peonía |
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Rojo sangre |
Pajizo |
Rosa cereza |
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Rojo fuego |
Amarillo dorado |
Rosa frambuesa |
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Rojo ladrillo |
Amarillento |
Rosa carmín |
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Rojo anaranjado |
Junquillo |
Rosa amarillo |
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Rojo amarillento |
Topacio |
Rosa anaranjado |
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Rojo marrón |
Topacio quemado |
Rosáceo |
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Carmín |
Oro pálido |
Rojizo |
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Rubí |
Oro verde |
Albaricoque |
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Rubí quemado |
Oro fino |
Piel de cebolla |
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Granate |
Oro viejo |
Anaranjado |
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Granadina |
Oro rojo |
Salmón |
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Bermellón |
Dorado |
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Negruzco |
Ambar |
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Teja |
Parduzco |
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Pajizo |
Caoba |
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Café |
Manchado |
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Examen olfativo |
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En el examen olfativo
observamos tres factores: la intensidad, sus características y la calidad
del producto.
Cuando hablamos de la
intensidad podemos clasificarla como nula, escasa, pobre, rica y aromática,
dependiendo de los aromas que el vino nos proporcione. La intensidad es una
condición necesaria, pero no suficiente para hablar de calidad. Un vino de
escasa intensidad aromática no puede ser considerado bueno, podrá ser bueno
al paladar, pero no se tratará de un buen vino. Una intensidad alta, por sí
sola, no basta, son necesarias además la finura y la complejidad, conceptos
que se definen en las fases siguientes.
Sus características son
enunciadas cuando se especifica el tipo de sensación que el vino nos
proporciona (varietal o no) se producen sensaciones de apreciación de
especias, esencias, florales, frutales, tostados, químicas, animales y
vegetales.
Para hacer una calificación mas
precisa de los aromas, se puede utilizar la “Rueda de aromas”.
Otra forma clásica de
agrupación de los aromas es atendiendo a si se trata de Aromas Primarios,
Secundarios y Terciarios.
Aromas Primarios: Los
procedentes de la variedad. Aquí cobra gran importancia el clima o terroir,
ya que una variedad cultivada en lugares distintos proporciona aromas
diferentes. También depende de la producción y conducción de la cepa. Típico
es el ejemplo de la variedad moscatel, pues los aromas de los vinos
elaborados a partir de ella son idénticos a los de la uva.
Aromas Secundarios: Son aquellos desarrollados en el transcurso de la
fermentación y probablemente son los más numerosos. Hay que tener en cuenta
que muchos de estos aromas recuerdan a aromas de frutas.
Aromas Terciarios: Surgen a lo largo de la crianza y van
superponiéndose a los aromas primarios y secundarios. Son aquellos
desarrollados tras el envejecimiento de los vinos, ya sea en madera, botella
o ambos. A través de los aromas
primarios podemos saber la variedad de uva utilizada. En los aromas
secundarios se pueden sentir los aromas que muestran el proceso de
fermentación y a través del buqué los aromas adquiridos en el
envejecimiento. Los aromas de
los vinos de una intensidad aromática elevada serán percibidos casi sin la
necesidad de llevar la copa a la nariz, a una cierta distancia. Por contra
los de una intensidad baja serán hasta difíciles de percibir incluso con la
nariz dentro de la copa.
El vino lleva en su composición
más de 600 sustancias, muchas de ellas de gran volatilidad. Algunas de estas
sustancias son responsables de conferir gratos aromas al vino. Flores: en vinos
blancos, olores de flores blancas y amarillas del campo y de esencias
primaverales (acacia, azahar, madreselva,
saúco, retama...) y en tintos,
flores oscuras como rosas, peonia, violeta.
Fruta fresca o madura:
manzana,
plátano,
cítricos,
piña y
albaricoque en blancos;
frambuesa,
fresa
grosella, cassis,
arándanos,
moras,
granadas,
cereza,
melocotón,
ciruela,...
en tintos. Vegetales verdes o
secos: helecho, hierbabuena, tabaco (rubio o habano), heno,
té, hoja de
grosellero, hojarasca; muy originales. Cuando no son agradable hablamos
de notas herbáceas.
Aromas alimentarios: inesperados pero muy integrados;
fermento,
cerveza,
sidra,
lácteos,
mantequilla,
miel;
Aromas de confitería: el afrutado frecuentemente aparece impregnado y
reforzado por notas de
vainilla, de
anís, de
regaliz;
Aromas balsámicos: notas frescas de
menta,
eucalipto,
cedro, sándalo, resinas (pino,
romero);
Aromas de torrefacción:
muy agradables; evocan
pan tostado,
café,
cacao, creosota;
Aromas de especias:
jengibre,
albahaca,
laurel,
pimienta,
canela,
clavo,
nuez moscada,
romero y
tomillo;
aportan notas muy apreciadas;
Vegetal húmico: firman la nobleza de los grandes tintos.
Trufa,
sotobosque, tierra mojada;
Frutos secos: aparecen con la edad;
avellanas,
almendras y
nueces en
blancos;
higo seco en tintos;
Aromas animales: muy
sorprendentes, se presentan en vinos evolucionados, con largas estancias en
barrica; ámbar en ciertos vinos blancos; en tintos, almizcle, matices
de cuero crudo o de Rusia y olores de caza (liebre, zorro, faisán, perdiz).
Aromas minerales: como sílex o piedra de fusil y pizarroso (ciertos
chablis o sancerres) |
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Examen gustativo y sensaciones táctiles de vino |
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En una cata de
vinos hay unas características que van a determinar su calidad, cuando
hablamos de examen gustativo, hablamos de las sensaciones que el vino nos
hace sentir, como la intensidad de sus sabores, si este es ácido o no, su
frescura, vivacidad.
El vino también
será determinante en cuanto a su dulzura, si es dulce, seco o licoroso, Si
nos transmite algún sabor salado, si tiene un amargo persistente y si su
persistencia es fugaz, corta, media o prolongada. La persistencia gustativa
varia entre 5 segundos para vinos normales hasta más de 20 segundos para
vinos excepcionales.
Las sensaciones
que el vino nos proporciona al entrar en contacto con el paladar, produce
las sensaciones táctiles, así el vino es astringente cuando hay mucha
presencia de
taninos,
pero podemos profundizar más todavía si su astringencia es rugosa, áspera,
tánica y hasta ausente.
La presencia de
gas carbónico acentuada, es también un factor, pudiendo determinarse el vino
y considerándolo de aguja, gasificado, o sin gas en el caso que no lo tenga.
A pesar que las
etiquetas determinan la
graduación alcohólica del vino, su presencia puede ser más enfatizada.
Hay vinos donde la presencia del
alcohol
se hace mucho más evidente y acentuada, personalizando así su identidad.
La última de
las características táctiles es en cuanto a su temperatura, lo que en vino
pasa si es templado, caliente o frío.
Los gustos elementales, por
orden y zona de percepción son los siguientes:
-
Dulce: Punta
de la lengua.
-
Salado:
Punta e inicio de los bordes de la lengua.
-
Ácido:
Bandas de la lengua.
-
Amargo: Al
final de la lengua.
Otras sensaciones que
percibiremos en boca son sensaciones tactiles y pseudo-tactiles, y sus
responsables son:
-
Calor:
Alcohol.
-
Astringencia:
Taninos (que coagulan la mucina,
proteína de la saliva).
-
Picor:
Anhídrido carbónico.
-
Frescura:
Acidez.
-
Untuosidad:
Azúcares residuales.
Sabores
-
Aterciopelado o
suave y ligero.
-
Cálido o con
elevado
grado alcohólico.
-
Áspero o rudo y
fuerte.
-
Con cuerpo o
consistente.
-
Flexible o bien
equilibrado y débil acidez.
-
Licoroso o
dulce y almibarado.
-
Estructurado o
rico en
taninos.
-
Equilibrado o
armónico.
-
Generoso o con
alto
grado alcohólico.
-
Vivo o muy
ácido.
-
Seco o sin
rastro de azúcar.
-
Nervioso o
ácido sin llegar a ser agresivo.
-
Ligero o pobre
en
alcohol y sin cuerpo.
-
Vigoroso o
estructurado y rico en
alcohol.
-
Redondo o
armonioso y aterciopelado.
-
Meloso o
aterciopelado y con azúcares residuales.
-
Goloso o
flexible y ligero.
Acidez: verde, ácido,
duro, mordaz - nervioso, vivo, fresco, pleno - hueco, endeble, blando.
Alcohol: Ligero, medio, cálido, ardiente.
Aspereza: Ligero, astringente, áspero.
Azúcar: Seco, abocado, semi-seco, semi-dulce, dulce.
Carbónico: Picante, aguja, espumoso. Dulzor/Suavidad: dulzón,
pastoso - untuoso, pesado - delicado, suave - flojo, blando. Equilibrio o/y Armonía:
delgado, ligero, suelto, suave, elegante, aterciopelado, sedoso, delicado,
armonioso, maduro, con cuerpo, bien constituido, robusto, carnos, etc.
Extracto De cuerpo: Ligero, de cuerpo medio, de gran cuerpo. Taninos:
Maduros, secos, secantes, verdes, acerbo,
duro, áspero, tánico - vigoroso, corpulento, fluido - informe, vacío.
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Percepción retronasal |
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Cuando al tomar un sorbo de
vino en la boca y al mojar toda la lengua y paladar se produce un
calentamiento del vino que inunda el aire de la boca de aromas del vino. Si
al tragar el vino ese aire se expulsa por la nariz se pueden percibir
percibir algunas características aromáticas de la misma naturaleza que las
recibidas por vía nasal directa o incluso algún matiz nuevo.
-
Vino unidimensional
sin variación: sería el caso de un vino que por ejemplo solo
huele a fruta, tanto antes como después de agitar la copa como después de
evaluar en vía retronasal.
-
Vino complejo sin
variación: como en el ejemplo que hemos puesto anteriormente
sería el caso de un vino que huele simultáneamente a fruta y madera tanto
en vía nasal directa como retronasal.
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Vino complejo con
variación: este es el caso y nuevamente simplificando, de que un
vino huela a frutas en vía nasal directa y en vía retronasal estas notas
estén presentes y además aparezcan las notas de madera.
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Postgusto |
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Una vez que
hallamos escupido el vino evaluaremos cuanto tiempo dura su recuerdo
gustativo, es decir la intensidad del postgusto y catalogaremos el vino como
de un postgusto largo, medio o corto.
Acto seguido
tendremos que evaluar cual es la nota gustativa dominante y que curiosamente
el orden de persistencia es al revés que el orden de percepción, es decir:
Amargo, Ácido, Salado y por ultimo Dulce
Finalmente
hemos de hacer una comparación con el recuerdo aromático en vía retro-nasal,
evaluar cual de ambas sensaciones es más duradera. Generalmente cuando nos
encontramos ante un vino de calidad y en su plenitud ambas sensaciones son
largas, o de intensidad alta, y con un final simultáneo.
Con esta fase
acabamos con el curso de cata, de ahora en más solo queda disfrutar del vino
que estamos tomando.
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