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Alcornoque en el occidente asturiano,
pulsar para agrandar
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El corcho se
extrae de la corteza del alcornoque que tiene la propiedad de regenerar
continuamente su corteza esponjosa y ligera, el 85% de ella está formada por
gas (nitrógeno y oxígeno). Para realizar la primera extracción es necesario,
que el árbol tenga al menos 40 años, periodo tras el cual se realizara la
primera saca o descorche, aunque esta suele no ser de buena calidad para la
elaboración de los tapones, ya que es preferible esperar unos 9 ó 10 años
para poder realizar sacas con fin industrial y calidad suficiente.
El descorche
del alcornoque se realiza de forma manual, utilizando sierras eléctricas
sólo para las partes más gruesas. La corteza se extrae del tronco y de las
ramas más robustas teniendo sumo cuidado de no dañar la corteza interna, de
lo contrario no habría regeneración y el árbol moriría. Tras el pelado del
alcornoque la corteza en planchas más o menos espesas, habrán secarse al sol
durante 2 o 3 días. Una vez secas se hervirán en autoclaves para
desinfectarlas, quitarles impurezas y es entonces cuando el corcho se hincha
y adquiere su elasticidad definitiva. Después de ser sometidas otra vez a
unos días de reposo, las planchas adquirirán el grado de humedad recomendado
para poder recortarlas y clasificarlas según su espesor y calidad. Muy
importante para esta clasificación es la cantidad de lenticelas que el
corcho albergue, las lenticelas son pequeños orificios que se forman en
corchos jóvenes, de color marrón rojizo, más o menos lignificadas y que
frecuentemente son invadidas por mohos y microorganismos no deseados. Cuanto
mayor es la cantidad de lenticelas peor será el corcho. También influye para
su clasificación que el corcho esté maduro, que no esté verde, así como el
hinchado o el nivel de agrietado. Sobre estos parámetros se realiza la
clasificación, por ejemplo el corcho flor es el de mejor calidad, seguido de
los de primera, segunda, tercera..., y así sucesivamente.
El corte
transversal de las planchas da la longitud del corcho, unos 45 mm
aproximadamente para los vinos jóvenes de consumo inmediato, y entre 50 y 55
mm, es decir, los de mayor longitud para los vinos de guarda. Por último con
cilindros afilados o sacabocados se fabricarán los tapones. El siguiente
paso es el de desinfección los corchos, siempre lavados y esterilizados para
que no trasmitan aromas ni sustancias que contaminen el vino.
Antes del
embotellado algunos corchos son parafinados y otros siliconados, la razón es
mantener la humedad y flexibilidad necesarias para facilitar el descorche en
botella.
Cuando los
corchos presentan muchas porosidades y es fácil que los rellenen de una
pasta de polvo de corcho, dichos tapones se denominan corchos colmatados.
Aunque también encontramos corchos aglomerados hechos a partir de pequeños
trozos de corcho y poliuretano.
La siguiente tabla muestra
tipos de corcho y algunos defectos que pueden presentar:
-
Corcho Flor: Es el de
mayor calidad, no presenta ningún tipo de porosidad y es completamente
natural. Se utiliza en vinos de gran calidad.
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Corcho Colmatado:
Cuando las lenticelas han sido rellenadas de serrín de corcho y adhesivo.
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Corcho Aglomerado:
Elaborados a partir de pequeños trozos, serrín de corcho y poliuretano.
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Corcho Verde: Cuando
se obtiene de capas jóvenes y presenta deformaciones
-
Corcho Graso: Con gran
cantidad de lenticelas
-
Corcho Leñoso: Cuando
es duro, seco y poco elástico
-
Corcho Agujereado:
Cuando esta afectado por insectos que cavan galerías en el tronco del
árbol.
Tras el embotellado y taponado,
las
botellas de vino se visten con una cápsula para resguardarlo mejor.
Estas cápsulas suelen ser de plástico o de una aleación de plomo y estaño.
Una muy interesante iniciativa es la de algunas bodegas cuya cápsula es más
corta que el corcho permitiéndonos ver la evolución del mismo además de su
estado de conservación, ya que el corcho no tiene vida eterna, se va
resecando y pierde su hermeticidad. Es recomendable hacerle un reencorchado
cada 20 años aproximadamente para que siga cumpliendo su función. Está
operación es minuciosa y se realiza en las bodegas, normalmente para los
grandes reservas de añadas históricas.
Por último recordar que "el
trozo de alcornoque" que alegremente taladramos con el
sacacorchos y que de
forma automática nos llevamos a la nariz, es una labor puramente artesanal
tan minuciosa como la de hacer un buen vino y que ha costado años de
paciencia y dedicación, que tiene tras de sí una larga tradición familiar.
Ya que cada alcornoque plantado necesita más de una generación para llegar a
ser el guardián de un buen vino. No debemos olvidar que es parte de nuestra
historia y de nuestra cultura. |