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El sabor final del chocolate
depende de la selección y mezcla de diversos tipos de granos de
cacao. A estos efectos, los tipos de granos de cacao pueden
subdividirse entre las variedades fuertes y las suaves, que se suelen
mezclar proporcionalmente:
Variedades fuertes:
Santa Lucía, Accra, Para, Trinidad, Granada, Surinam, Cuba y Dominicana.
Variedades suaves: Sri Lanka, Mauritius, Caracas, Arriba, Java,
Madras, Jamaica y Seychelles
Un buen chocolate tendrá un
color marrón muy oscuro y brillante, uniforme, sin ningún tipo de mácula,
burbujas o hendiduras.
El tacto debe ser firme,
nunca pegajoso, y, al partirlo, debe ofrecer una resistencia mínima; si al
partirlo forma astillas, está demasiado seco; y si es difícil de partir
está muy ceroso. En boca, la disolución será fácil, continuada y completa,
esto es, sin rastro alguno de granulosidades.
Al partirlo, el sonido debe
ser seco, pero quebradizo.
Se tendrán en cuenta la
olfacción directa y la indirecta, por vía retronasal.
El sabor debe
ser básicamente amargo con un punto de acidez y de dulzor, y después
pueden haber toques de
piña,
plátano,
vainilla,
canela,
azafrán, etc.
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