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El arbol del cacao |
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Theobroma
cacao L. es el nombre científico que recibe el árbol del cacao o
cacaotero. Theobroma. El nombre científico en griego significa 'alimento
de los dioses'; pero cacao viene del maya Ka'kaw. El nombre
científico lleva añadida al final una abreviatura; en este caso L., que es
la inicial del apellido del famosísimo naturalista sueco que clasificó la
planta, Carlos Linneo.
Theobroma
cacao es el nombre del árbol del cacao o cacaotero. Según estudios
genéticos es una planta nativa de América del Sur, de la cuenca del río
Orinoco y río Amazonas. Ahora se extiende desde Brasil a México en las
Américas, en zonas tropicales, y la siembra en el oeste de África también.
Según el mismo estudio de su materia genética, fue domesticado en América
del Sur. Una plantación de cacaoteros es un cacaotal.
El cacaotero
es un árbol necesitado de humedad y calor, de hoja perenne y siempre
floreciente, crece entre los 6 y los 10 m de altura. Requiere sombra
creciendo a la sombra de los árboles grandes de las zonas más
húmedas de la selva tropical. También necesira protección del viento y un suelo rico y poroso, pero no se
desarrolla bien en las tierras bajas de vapores cálidos. Su altura ideal
es, más o menos, a 400 m. El terreno debe ser rico en nitrógeno y en
potasio, y el clima húmedo, con una temperatura entre los 20 °C y los 30
°C. Este árbol es un tanto extraño porque tiene dos clases de ramas; unas,
las llamadas “chupones”, crecen verticalmente hacia arriba hasta 1,5 m y
tienen hojas dispuestas en espiral; otras ramas crecen en forma de
abanico.
Sus pequeñas
flores de color rosa y sus frutos crecen de forma inusual: directamente
del tronco y de las ramas más antiguas. El fruto es una baya denominada
maraca o mazorca, que tiene forma de calabacín alargado, se vuelve roja o
amarillo purpúrea y pesa aproximadamente 450 g cuando madura (de 15 a 30
cm de largo por 7 a 12 de ancho). Un árbol comienza a rendir cuando tiene
4 ó 5 años. En un año, cuando madura, puede tener 6.000 flores pero sólo
20 maracas. A pesar de que sus frutos maduran durante todo el año,
normalmente se realizan dos cosechas: la principal (que empieza hacia el
final de la estación lluviosa y continúa hasta el inicio de la estación
seca) y la intermedia (al principio del siguiente periodo de lluvias), y
son necesarios de cinco a seis meses entre su fertilización y su
recolección.
Orígenes e historia
Descripción
Clima
Suelo
Variedades
Áreas de cultivo
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Orígenes e historia |
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Los primeros
árboles del cacao crecían de forma natural a la sombra de las selvas
tropicales de las cuencas del Amazonas y del Orinoco, hace unos 4000 años.
Los primeros cultivadores en Centroamérica fueron los habitantes del sitio
de Puerto Escondido, en Honduras, alrededor de 1100 a. C. Entre 600 y 400
a. C. se extendió a Belice también. A la temporada de la civilización
Olmeca, cerca de 900 a. C. es probable que la siembra de cacao fue
extensivo en mesoamérica.
Los Mayas, en
torno al siglo X a. C., casi simultáneamente con los olmecas, se habían
establecido en una extensa región al sur del México actual, que se
extiende desde la península del Yucatán en América Central a lo largo de
región de Chiapas, Tabasco y la costa de Guatemala en el Pacífico. Los
mayas llamaban al árbol del cacao ka'kaw: frase relacionada con el
fuego (kakh) escondido en sus almendras, y al Chocolate le llamaba
Chocolhaa o agua (haa) amarga (Chocol). El cacao
simboliza para los mayas vigor físico y longevidad. La palabra nahuatl
cacahuaxochitl se refiere a la flor (xochitl) del árbol de
cacao.
Los mayas
crearon un brebaje amargo el Chocolha hecho de semillas de cacao que
consumían exclusivamente los reyes y los nobles y también usado para dar
solemnidad a determinados rituales sagrados. En sus libros, los mayas
describen diversas formas de elaborar y perfumar la bebida: más líquido o
más espeso, con más o menos espuma, con aditamentos como la
miel, llamada
por ellos hikoth, el
maíz
o Ixim, el
chile picante...
El chocolate
se usaba con fines terapéuticos. Los médicos mayas prescribían el consumo
de cacao tanto como estimulante como por sus efectos calmantes. Los
guerreros lo consumían como una bebida reconstituyente, y la
manteca de cacao era usada como ungüento para curar heridas. Era
también usado como moneda.
Más tarde,
los mayas lo llevan hacia el norte, a las tierras que ocupaban los
toltecas, el pueblo que precedió a los aztecas en la historia de
Mesoamérica.
El dominio
azteca supuso, pues, la sumisión de los toltecas, los olmecas y todos los
pueblos que constituyeron el inmenso imperio de los adoradores del Sol y
de la Serpiente Emplumada, o Quetzalcóatl, Kuhkulkan para
los mayas, el dios fundador de la estirpe y de la cultura precolombina.
Era precisamente a Quetzalcóatl a quien los aztecas hacían remontar
el primer origen de cacao, regalo divino para aliviar su cansancio y
deleitar el reposo. Los aztecas prescribieron también una poción a base de
cacao mezclado con el polvo de los huesos machacados de sus antepasados
para curar la diarrea.
Al ver que
los granos de cacao se usaban como moneda y que los aztecas atribuían a la
bebida de cacao virtudes reconstituyentes y afrodisíacas, Hernán Cortés
decidió explotarlo comercialmente. Creó plantaciones en México, Trinidad y
Haití, e incluso en una isla de África occidental. Desde esa isla, el
cultivo del cacao se extendió a Ghana en 1879.
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Descripción |
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Planta
Árbol de
tamaño mediano (5-8 m) aunque puede alcanzar alturas de hasta 20 m cuando
crece libremente bajo sombra intensa. Su corona es densa, redondeada y con
un diámetro de 7 a 9 m. Tronco recto que se puede desarrollar en formas
muy variadas, según las condiciones ambientales.
Raíz
principal pivotante y tiene muchas secundarias, la mayoría de las cuales
se encuentran en los primeros 30 cm de suelo.
Simples,
enteras y de color verde bastante variable (color café claro, morado o
rojizo, verde pálido) y de pecíolo corto.
Las hojas
están posicionadas en dos filas, una a cada lado de la rama. El tallo
principal, generalmente alcanza los 1,5 m de altura hasta la primera rama
abanico. Las ramas relativamente horizontales del abanico crecen y se
ramifican para formar la copa del árbol.
Son pequeñas,
no miden mas de 2,5 cm de ancho,
y se producen, al igual que los frutos, en racimos pequeños sobre el
tejido maduro mayor de un año del tronco y de las ramas, alrededor en los
sitios donde antes hubo hojas. Las flores se abren durante
las tardes y pueden ser fecundadas durante todo el día siguiente. El cáliz
es de color rosa con segmentos puntiagudos; la corola es de color
blancuzco, amarillo o rosa. Los pétalos son largos. La polinización es
entomófila destacando una mosquita del género Forcipomya.
Una
característica poco común es que la mayor parte de las flores nacen sobre
el tronco o ramas principales del árbol, debajo de las ramas frondosas.
También siguen naciendo, a menudo en racimos, sobre el mismo lugar del
tallo. Se observan grupos de flores pequeñas de color rosa y bayas en
distintas etapas de desarrollo a lo largo del tronco desnudo del árbol
maduro. Estos grupos nacen en algunos casos a solo 30 cm del suelo.
En contraste,
el pequeño ovario fertilizado crece durante casi seis meses hasta que
alcanza la forma de una enorme
baya
oval. De tamaño,
color y formas variables, pero generalmente tienen forma de baya, de 30 cm
de largo y 10 cm de diámetro, siendo lisos o acostillados, de forma
elíptica y de color rojo, amarillo, morado o café. La pared del fruto es
gruesa, dura o suave y de consistencia como de cuero. Los frutos se
dividen interiormente en cinco celdas. La pulpa es blanca, rosada o café,
de sabor ácido a dulce y aromática. El contenido de semillas por baya es
de 20 a 40 y son planas o redondeadas, de color blanco, café o morado, de
sabor dulce o amargo.
Los frutos
maduros tienen una cubierta cerosa recubriendo la pared de tejido denso, a
veces hasta más de 1 cm de espesor. Este material no se explota
económicamente. Dentro del fruto, se encuentran de 20 a 40 semillas
inmersas en una pulpa mucilaginosa. Cada semilla o haba esta compuesta por
dos cotiledones, es decir hojas germinales, envueltas e hinchadas y un
pequeño embrión. Todos estos componentes están encerrados por la cubierta,
también llamada “testa”. Los cotiledones almacenan el alimento para la
posterior germinación, así como también las primeras hojas de la planta
cuando germina la semilla. Es justamente la
manteca de cacao la
grasa almacenada en los cotiledones. Esta
grasa
constituye casi la mitad del peso de la semilla seca.
Reino:
Plantae
Subreino: Tracheobionta
División: Magnoliophyta
Clase: Magnoliopsida
Subclase: Dilleniidae
Orden: Malvales
Familia: Malvaceae
Subfamilia: Byttnerioideae
Tribu: Theobromeae
Género: Theobroma
Especie: T. cacao
Nombre binomial
Theobroma cacao
L.
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Clima |
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Los factores
climáticos críticos para el desarrollo del cacao son la temperatura y la
lluvia. A estos se le unen el viento y la luz o radiación solar. El cacao
es una planta que se desarrolla bajo sombra. La humedad relativa también
es importante ya que puede contribuir a la propagación de algunas
enfermedades del fruto. Estas exigencias climáticas han hecho que el
cultivo de cacao se concentre en las tierras bajas tropicales.
El cacao no
soporta temperaturas bajas, siendo su limite medio anual de temperatura
los 21 ºC ya que es difícil cultivar cacao satisfactoriamente con una
temperatura más baja. Las temperaturas extremas muy altas pueden provocar
alteraciones fisiológicas en el árbol por lo que es un cultivo que debe
estar bajo sombra para que los rayos solares no incidan directamente y se
incremente la temperatura.
La
temperatura determina la formación de flores. Cuando ésta es menor de 21
ºC la floración es menor que a 25 ºC, donde la floración es normal y
abundante. Esto provoca que en determinadas zonas la producción de
mazorcas sea estacional y durante algunas semanas no haya cosecha, cuando
las temperaturas sean inferiores a 22 ºC.
El cacao es
una planta sensible a la escasez de agua pero también al encharcamiento
por lo que se precisarán de suelos provistos de un buen drenaje. Un
anegamiento o estancamiento puede provocar la asfixia de las raíces y su
muerte en muy poco tiempo.
Las
necesidades de agua oscilan entre 1500 y 2500 mm en las zonas bajas más
cálidas y entre 1200 y 1500 mm en las zonas más frescas o los valles
altos.
Vientos
continuos pueden provocar un desecamiento, muerte y caída de las hojas.
Por ello en las zonas costeras es preciso el empleo de cortavientos para
que el cacao no sufra daños. Los cortavientos suelen estar formados por
distintas especies arbóreas (frutales o madereras) que se disponen
alrededor de los árboles de cacao.
El cacao es
un cultivo típicamente umbrófilo. El objetivo del sombreamiento al inicio
de la plantación es reducir la cantidad de radiación que llega al cultivo
para reducir la actividad de la planta y proteger al cultivo de los
vientos que la puedan perjudicar. Cuando el cultivo se halla establecido
se podrá reducir el porcentaje de sombreo hasta un 25 o 30 %. La
luminosidad deberá estar comprendida más o menos al 50 % durante los
primeros 4 años de vida de las plantas, para que estas alcancen un buen
desarrollo y limiten el crecimiento de las malas hierbas.
Para el
sombreo del cultivo se emplean las llamadas especies para sombra, que
generalmente son otros árboles frutales intercalados en el cultivo con
marcos de plantación regulares. Las especies más empleadas son las
musáceas (plátano, topochos y cambures) para sombras temporales y de
leguminosas como el poró o bucare (Eritrina sp.) y las guabas (Ingas) para
sombras permanentes. En nuevas plantaciones de cacao se están empezando a
emplear otras especies de sombreo que otorgan un mayor beneficio económico
como son especies maderables (laurel, cedro, cenízaro y terminalia) y/o
frutales (cítricos,
aguacate, zapote, árbol del pan,
palmera datilera,
etc.).
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Suelo |
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El cacao
requiere suelos muy ricos en materia orgánica, profundos, franco
arcillosos, con buen drenaje y topografía regular. El factor limitante del
suelo en el desarrollo del cacao es la delgada capa húmica. Esta capa se
degrada muy rápidamente cuando la superficie del suelo queda expuesta al
sol, al viento y a la lluvia directa. Por ello es común el empleo de
plantas leguminosas auxiliares que proporcionen la sombra necesaria y sean
una fuente constante de sustancias nitrogenadas para el cultivo.
Las
plantaciones están localizadas en suelos que varían desde arcillas pesadas
muy erosionadas hasta arenas volcánicas recién formadas y limos, con pH
que oscilan entre 4,0 y 7,0. Se puede decir que el cacao es una planta que
prospera en una amplia diversidad de tipos de suelo.
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Variedades |
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Existen dos
clases diferentes de cacao; el Forastero y el Criollo. El Forastero posee
los cotiledones de color púrpura mientras que el Criollo los tiene
blancos. El color proviene de un grupo de sustancias químicas, las
antocianinas, que dan la mayor parte de los colores azules y rojos a las
flores. Estos pigmentos de los cotiledones, están ubicados en células
especiales pigmentarias, que forman parte del 10% de las células de
almacenamiento. No se conoce su función en la semilla, si bien se ha
propuesto que pueden tener cierto papel protector. Actualmente, una
proporción muy alta de la cosecha mundial de cacao es Forastero y es
difícil de conseguir el cacao Criollo puro. Hay una tercera clase de
cacao, generalmente llamada Trinitario, que tiene dentro del mismo fruto
semillas con cotiledones que van desde el color casi blanco al totalmente
púrpura. El cacao Trinitario se originó por hibridación entre los cacaos
Forastero y Criollo. Después de la devastación del siglo XVIII de las
plantaciones de Criollo de la isla Trinidad, esta mezcla híbrida se
cultivó extensamente en ese lugar. Durante el siglo XIX, Trinidad se fue
convirtiendo en el productor de cacao más importante y la mezcla híbrida,
que había manifestado su buen resultado, fue ampliamente cultivada en
otros países. Hay gran variación entre los árboles individuales debido a
su naturaleza híbrida.
La diferencia
de color entre los cotiledones del cacao Criollo y Forastero es
fundamental porque las antocianinas están implicadas en la producción del
sabor característico del cacao. Las antocianinas de color púrpura están
relacionadas con los sabores más fuertes, más astringentes y robustos. Por
lo tanto el Criollo, carente de estos pigmentos, es un cacao más suave. El
chocolate obtenido con este último, es de color ligeramente pardo, más
parecido al
chocolate con leche, y posee cierto sabor agradable a frutos secos,
con un ligero sabor al chocolate
típico. Sin embargo, el cacao Criollo era muy solicitado por ser
considerado de calidad superior. La planta de cacao Criollo es menos
vigorosa que la de Forastero y es más susceptible a algunas enfermedades.
Es el cacao
genuino y fue bautizado así por los españoles al llegar a México. Se
cultiva en América en Venezuela, Honduras, Colombia, Ecuador, Nicaragua,
Guatemala, Trinidad, Jamaica, México y Granada; y en el Caribe, en la zona
del océano Índico y en Indonesia. Es un cacao reconocido como de gran
calidad, de escaso contenido en
tanino,
reservado para la fabricación de los chocolates más finos. El árbol es
frágil y de escaso rendimiento. El grano es de cáscara fina, suave y poco
aromático. Representa, como mucho, el 10% de la producción mundial.
La variedad
criolla del chocolate es la
más cara y rara en los mercados de Estados Unidos y Europa, pero es una
bebida común en Centroamérica.
Originario de
la alta Amazonia. Se trata de un cacao normal, con el tanino más elevado.
Es el más cultivado y proviene normalmente de África. Se caracteriza por
sus frutos de cáscara dura y leñosa, de superficie relativamente tersa y
de granos aplanados de color morado y sabor amargo. El grano tiene una
cáscara gruesa, es resistente y poco aromático. Para neutralizar sus
imperfecciones, requiere un intenso tueste, de donde proceden el sabor y
el aroma a quemado de la mayoría de los chocolates. Los mejores
productores usan granos forastero en sus mezclas, para dar cuerpo y
amplitud al chocolate, pero la acidez, el equilibrio y la complejidad de
los mejores chocolates proviene de la variedad criolla. Dentro de esta
raza destacan distintas variedades como Cundeamor, Amelonado, sambito,
Calabacillo y Angoleta.
Entre ellos
destaca el trinitario: es un cruce entre el criollo y el forastero, aunque
su calidad es más próxima al del segundo. Como su nombre sugiere, es
originario de Trinidad donde, después de un terrible huracán que en 1727
destruyó prácticamente todas las plantaciones de la Isla, surgió como
resultado de un proceso de cruce. De este modo, heredó la robustez del
cacao forastero y el delicado sabor del cacao criollo, y se usa también
normalmente mezclado con otras variedades.
Actualmente
están sustituyendo a las plantaciones antiguas de Forasteros debido a su
mayor adaptabilidad a distintas condiciones ambientales y por sus frutos
de mayor calidad. Se caracterizan por sus frutos de cáscara suave y
semillas redondas, de color blanco a violeta, dulces y de sabor agradable.
La superficie del fruto posee diez surcos longitudinales marcados, cinco
de los cuales son más profundos que los que alternan con ellos. Los lomos
son prominentes, verrugosos e irregulares
Para
aprovechar el sabor más fuerte del
chocolate y neutralizar las características menos deseables del
Forastero, se han mejorado los procesamientos y el desarrollo de nuevos
productos. Todo esto permitió que se estimulara la tendencia a reemplazar
el Criollo por el Forastero de mayor rendimiento. El cacao Trinitario
produce ambos tipos de bayas pero con una mayor proporción de habas de
color púrpura. Es cierto que contiene suficiente cantidad de antocianinas
púrpura, para adjudicarse el fuerte sabor de
chocolate del cacao Forastero, pero se refina y presenta con los
llamados sabores auxiliares. El Trinitario, por lo tanto, incluye los
cacaos con mayor sabor, los cuales son considerados ahora como cacaos de
calidad superior. Este cacao continúa siendo cultivado en algunas áreas,
aunque la popularidad entre los cultivadores del Forastero, más robusto y
de mayor rendimiento que cualquiera de los otros dos tipos, lo llevó a
ser, con gran diferencia, la mayor proporción de la cosecha de cacao.
El Criollo
supone un 10% de la producción mundial, se cultiva en Venezuela y Ecuador,
y posee un aroma y sabor excelentes. El 90% restante es tipo Forastero y
variedades del mismo, con una calidad inferior pero que permite una mayor
producción. En cuanto a su consumo, datos de 1999 indican que en España se
toman en torno a 3,5 kilogramos per cápita al año, cantidad muy inferior a
la de otros países europeos y en la que el mayor porcentaje corresponde al
chocolate en tableta.
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Áreas de
cultivo |
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El árbol del
cacao se cultiva en todas las regiones de la selva tropical húmeda,
en especial dentro de los 17 grados de latitud del ecuador.
El cacao se
cultiva principalmente en África del Oeste, América Central, Sudamérica y
Asia. Según la producción anual, recogida por la UNCTAD para el año
agrícola 2005/06, los ocho mayores países productores del mundo son (en
orden descendente) Costa de Marfil 38%, Ghana 19%, Indonesia 13%, Nigeria
5%, Brasil 5%, Camerún 5%, Ecuador 4% y Malasia 1%. Estos países
representan el 90% de la producción mundial.
Los
principales productores son también los mayores exportadores, con
excepción de Brasil y Malasia cuyo consumo interno absorbe la mayor parte
de su producción. En América Latina, por ejemplo, las exportaciones de
cacao de República Dominicana superan a las de Brasil.
América del
Norte: México.
América Central: Costa Rica, Guatemala, Honduras, República Dominicana,
Panamá, Jamaica, Nicaragua, Granada y las Antillas.
América del Sur: Brasil, Ecuador, Bolivia, Colombia, Perú y Venezuela.
África: Costa de Marfil, Ghana, Nigeria, y Santo Tomé y Príncipe.
Asia: Indonesia (Java y Sumatra, principalmente), Sri Lanka y Malasia.
Oceanía: Samoa y Nueva Guinea.
El
Criollo supone un 10% de
la producción mundial, se cultiva en Venezuela y Ecuador, y posee un aroma
y sabor excelentes. El 90% restante es
tipo Forastero y variedades del
mismo, con una calidad inferior pero que permite una mayor producción. En
cuanto a su consumo, datos de 1999 indican que en España se toman en torno
a 3,5 kilogramos per cápita al año, cantidad muy inferior a la de otros
países europeos y en la que el mayor porcentaje corresponde al
chocolate en tableta.
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