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Desde tiempos
inmemoriales, el ser humano ha ido aprovechando los recursos naturales a
su alcance con los más diversos fines. Entre ellos los mágicos y
medicinales pero también los placenteros y lúdicos. Ya no solo se trata de
alcanzar niveles místicas y el contacto con los dioses, los antepasados,
el "más allá" o curar las diversas afecciones y enfermedades que nos
aquejan si no también disfrutar de los sabores y sensaciones placenteras
que la naturaleza pone a nuestro alcance. Es aquí donde las infusiones y
las tisanas entran a formar parte de nuestra cultura junto con bebidas y
comidas muy concretas pero a la vez diversas, según el lugar del mundo
donde nos encontremos y de la cultura donde vivamos.
Algunas de las bebidas más famosas y consumidas en el mundo son
preciosamente infusiones, como el
té y o el
café. A otras se les atribuyen propiedades curativas o
por lo menos ciertos efectos como la
tila, la
valeriana o la
manzanilla.
Otras, son toda una seña de identidad como el
mate.
Algunas están contraindicadas en determinados grupos de población, niños,
lactantes, embarazadas, personas mayores, etc., no se pueden tomar si se
padecen algunas enfermedades o no se consiguen los efectos deseados si no
se ingieren en el momento adecuado. Además, determinadas plantas potencian
o anulan el poder curativo de algunos medicamentos.
Las
infusiones son una forma de fitoterapia o curación a través de las
plantas. De hecho, los principios activos de numerosos medicamentos se
extraen de tallos, flores, hojas, raíces o frutos y ese efecto, aunque
atenuado, se puede lograr a través de una infusión. Si bien el margen de
tolerancia para las plantas medicinales suele ser amplio, según el estado
de salud y las circunstancias individuales, hay infusiones que pueden
provocar efectos secundarios y estar contraindicadas.
Atención: Si usted está enfermo o cree que pudiera estarlo acuda a
su médico, solo el puede ofrecerle un diagnostico y un tratamiento adecuado
a su caso. |