Se conocen como espumosos aquellos vinos que contienen gas carbónico
procedente de la acción a la que las
levaduras someten a los azucares presentes en el
mosto en una
segunda fermentación
que normalmente se efectúa en
botella. Esta
segunda
fermentación
ocasiona la destrucción de las
levaduras lo que proporciona a estos vinos
un característico aroma a
levadura. El gas presente en el vino debe desprenderse en la
copa
de forma fina, lenta y prolongada.
Los vinos espumosos pueden clasificarse atendiendo al método de
elaboración. Fundamentalmente dos, el método champenoise que se empleó inicialmente en
la región francesa de Champagne, de la que toma su nombre. En este proceso la
fermentación tiene lugar en la propia botella y es el empleado en la elaboración del
cava. El segundo método empleado en los espumosos italianos y alemanes, es el denominado Granvás o de Grandes envases que tiene lugar en grandes depósitos de acero inoxidable
durante 20 días. Como norma, los espumosos de mejor calidad se obtienen mediante el
primero de los métodos y el vino obtenido debe de ser pálido, limpio, afrutado, bajo en
anhídrido sulfuroso y una
graduación alcohólica que no supere los 11 grados.
El proceso se inicia con un vino base al que se le añade el licor de
tiraje y que consiste en una mezcla de
azúcar con
levaduras llenándose las botellas.
Esta se trasladan a las cavas, normalmente locales subterráneos de temperatura y humedad
uniformes. El vino permanecerá fermentando en las cavas durante unos nueve meses como
mínimo con las botellas en posición horizontal. Esta posición provoca que las impurezas
se concentren a lo largo de la botella. Durante este tiempo, se va girando un cuarto de
botella cada determinado tiempo mientras que se va inclinando esta para que las impurezas
se acumulen en el cuello de la
botella.
Una vez finalizado este proceso, las botellas permanecen unos 20 días
en unos armazones denominados pupitres done tras un abreve sedimentación se retiran las
lías o impurezas en un procedimiento denominado degüelle. Este proceso es muy delicado
para el que es necesario mucha experiencia o maquinaria muy precisa. En el degüelle se
destapa la botella, se retiran las lías, se incorpora el licor de expedición y se
encorchan y sellan. El licor de expedición consiste en vino del mismo tipo o viejo, con
distintas dosis de
azúcar lo que aporta al vino resultante un determinado grado de dulzor
y una particular personalidad.
Para el encorchado de las
botella suele utilizarse el tradicional
sistema de bozal o también el de ágrafe. El primero consiste en una brida de alambre
trenzado que sujeta una chapa colocada sobre el corcho. El segundo método consiste en una
estrecha barra metálica que cruza por encima del
corcho y se sujeta en un reborde del
cuello e la botella. En cualquiera de los dos casos, se oculta todo ello con una fina
lámina de papel metálico con los grafismos de cada marca o fabricante. Una vez
embotellado, el vino espumoso está listo para la comercialización y consumo.
Según el contenido de azúcares del vino espumoso, este puede
clasificarse de distintas maneras.
-
Brut Nature:
el más seco de todos.
-
Brut:
el seco más comercial, con adicción de
azúcar.
-
Reserva:
el seco con un carácter de
cava algo más viejo.
-
Semiseco
: de gusto más suave con cierta dulcedumbre.
-
Semidulce
:
más dulce que el seco.