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Estas definición significa que los tintos de Crianza han tenido una
presencia en madera y/o en
botella
relativamente breve, por lo que su "bouquet" es limitado y conservan, al
menos en buena medida, las características de un
vino joven.
En su aspecto todavía se mantienen algunos tonos azules, pero también
empiezan a aparecer reflejos amarillos, por lo que su color no resulta ya
tan claramente morado.
Los Crianzas pueden elaborarse
con cualquier
variedad de uva tinta
pero, lógicamente, las mejores expresiones se consiguen con aquellas
variedades que evolucionan bien con el paso del tiempo y que son las mismas
que se utilizan para elaborar los
Reservas.
Con mucha frecuencia, sobre
todo en el caso de los tintos, los vinos son elaborados con el objetivo de
ser sometidos a procesos de crianza e incluso de envejecimiento. A través de
ellos se pretende que se produzcan en su interior, a lo largo del tiempo y
en presencia o no de alguna cantidad de oxígeno, una serie de
transformaciones que lo hagan más redondo y también más grato para los
sentidos.
Estos procesos
pueden tener lugar o bien en el interior de una
barrica de madera (normalmente de roble americano o francés, ya sea
limousin o allier, pero también de otros tipos, como
castaño o raulí) o en el interior de una
botella
de vidrio taponada con
corcho
natural, o bien en ambas, primero en una y después en la otra. El sabio
equilibrio entre la madera y la
botella
es uno de los más sublimes artes que puede poseer el enólogo. |