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El primer paso
para la elaboración del vino propiamente dicha comienza con la vendimia.
Esto es, con la recogida de la
uva.
Esta se realizará, dependiendo de la zona vitivinícola y de sus especiales
condiciones de clima y las variedades de
uvas
existentes entre primeros de octubre y mediados de octubre, como norma general.
Es importante realizar la vendimia en el momento
adecuado de maduración de los
frutos de la vid. Habitualmente en la recogida se
desechan racimos verdes o dañados para que no afecten al sabor del vino
resultante. Es en este momento cuando se produce la primera selección de la
uva,
recogiéndose solo los racimos con todas sus
uvas
maduras y que no se encuentren dañados.
Los racimos de uva son retirados de la
vid
manualmente mediante el uso de corquetes o tijeras, o de forma mecanizada en
el caso de
viñas
emparradas en espalderas. En el caso manual suelen depositarse en grandes
cestos que tras llenarse son volcados en tractores, para trasladarlos a la
bodega. Para vinos selectos, la
uva
se recoge en pequeños cestos y se trasporta en éstos hasta la bodega, para
evitar que la
uva
se aplaste y comience su
fermentación durante el transporte, de esta
forma todo el proceso puede ser controlado en la bodega.
Por vendimia se entiende la recolección o cosecha de
las
uvas
de vino. En el caso de las
uvas
de mesa se usa simplemente el término cosecha. El periodo de vendimia varía
entre febrero y abril (en el hemisferio Sur), y julio y octubre (en el
hemisferio norte). Esto depende del grado de maduración de la
uva
que se desee, es decir, del momento en que la relación porcentual entre los
azúcares y los ácidos en el grano de
uva
han alcanzado el valor óptimo para el tipo de vino que se desea producir. Si
bien este parámetro es genéricamente válido para la uva de mesa, en el caso
de la
uva
destinada a la producción de vino es necesario considerar otros parámetros
para decidir cuando es tiempo de vendimia. Esto puede depender de:
Condiciones climáticas: al aumentar la latitud,
la
uva
madura más tarde.
Zona de producción: las
uvas
de las viñas expuestas al Sur maduran primero que aquellas expuestas al
Norte; al aumentar la altitud la uva madura primero.
Tipo de uva: los viñedos de
uva blanca maduran generalmente primero que las de
uva negra.
Tipo de vino que se quiera obtener, determinado por la mayor o menor
presencia de algunos componentes, tales como:
Azúcares: una mayor cantidad de
azúcar aumentará el
grado alcohólico del vino producido; presentar
una justa cantidad de
azúcar es indispensable para iniciar la
fermentación alcohólica.
Ácidos: las sustancias ácidas son necesarias tanto para evitar la
proliferación de bacterias causantes de enfermedades como para la
conservación sucesiva del vino.
Componentes aromáticos: varían durante la maduración de la
uva,
contribuyen a determinar las características orgánicas del vino.
Existen dos métodos de vendimia:
-
Manual: es utilizada para la producción de vino
de elevada calidad y de vinos espumosos, para lo cual es necesario elegir
los racimos de modo más selectivo, lo que inevitablemente aumento los costos
de producción.
-
Mecánica: la vendimia mecánica es más económica
que la manual. La falta de personal cualificado y el incremento de los
costes de recogida de la
uva
están provocando que se implante de forma acelerada en algunas comarcas
vitícolas, un hecho que afecta sobre todo a las grandes explotaciones, que
necesitan de más mano de obra. Para realizar este tipo de vendimia, el
cultivo debe estar formado en espaldera.
Una práctica utilizada es aquella llamada vendimia
escalar, que consiste en la recolección de las
uvas
de una viña extensa en momentos sucesivos, y según el grado de maduración de
los racimos individuales. Otra práctica distinta es la llamada vendimia
tardía, que consiste en retardar la época de la vendimia a fin de aumentar
la cantidad de azúcar de la
uva.
Este procedimiento es utilizado para la producción de vino generoso.
Durante la fase de cosecha de las
uvas
es necesario respetar de todas modos algunas reglas; es preciso evitar
recoger la
uva
mojada (por lluvia, rocío o niebla), ya que el agua puede influir en la
calidad del mosto; además se deben evitar vendimias en las horas más cálidas
del día, para impedir el inicio indeseado de la
fermentación; los racimos deben descansar en
contenedores no demasiado profundos, para evitar que se aplasten;
finalmente, la
uva
debe ser transportada a los lugares en los cuales será efectuada la
vinificación en el menor tiempo posible, para evitar
fermentaciones o maceraciones indeseadas.
Se realiza un control de maduración en viña para
conocer el momento óptimo de maduración fénolica en la
uva.
Los análisis de grado Baumé que determinan el
azúcar contenido en la
uva,(la
concentración de los azucares superiores a 200mg/l pueden originar problemas
para desdoblar los últimos gramos de
azúcar con el riesgo que repercute en la
fermentación), y los análisis de
taninos-antocianos, que determinan el
equilibrio y estabilidad posterior de los vinos, y cuando estos paramentos
son los adecuados para la recolección, entonces es el momento de fijar la
fecha de la vendimia.
También se examina la evolución del pH y la acidez
total. Los parámetros óptimos son muy difíciles de conseguir al mismo
tiempo, pero haciendo un seguimiento exhaustivo podremos determinar con gran
exactitud el momento adecuado de recolección en nuestro viñedo. Sirve de
gran ayuda el control de la materia nitrogenada. En un inicio de
fermentación alcohólica para la formación de
las estructuras celulares las
levaduras, que son las responsables de la transformación del
azúcar contenido en el mosto, el
alcohol, necesitamos al menos de 180 mg/l de
nitrógeno fácilmente asimilable,(sales amoniacales y
aminoácidos,
fundamentalmente la
arginina).
Para potenciar la calidad de los vinos, el procesado de
la vendimia debe realizarse lo más rápido posible, llegando los racimos casi
intactos para evitar maceraciones incontroladas e inicios de
fermentaciones. Lo ideal son cajas de 20 Kgs.
Si el transporte se realiza en remolque, se recomienda no llenarlos
demasiado para que el peso de las uvas no sea capaz de aplastar las que se
encuentran debajo.
En la actualidad, domina un concepto ya implantado en
todas las bodegas; se prefiere tratar los mostos para no tener que tratar
los vinos. Cada vez se van acondicionando las bodegas para la recepción de
la
uva
en un proceso rápido y aplicando la tecnología adecuada a las necesidades de
la
uva
en ese año, como por ejemplo, el enfriar las uvas. Sin embargo, la técnica
más adecuada es escoger el momento del día o de la noche en que la
temperatura es más baja, sobre todo, en la vendimia mecánica. Si no es
posible se puede recurrir a sistemas como gas inerte o productos
estabilizantes con el fin de que la
uva llegue sin contaminación microbiana a la bodega para su
posterior inicio de
fermentación en los depósitos.
Al llegar a la bodega se extraerá una muestra
representativa del conjunto de cajas o del remolque para cada entrada de
uvas.
El enólogo o técnico responsable será quien determine, después de analizar
la
uva,
al depósito que va a ir destinado para su
fermentación, ya que puede desviar dependiendo
del estado sanitario de la
uva
u otros criterios a distintos depósitos de
fermentación.
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