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TINTOS DE RESERVA |
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Los tintos de Reserva
son vinos cuyo aspecto acusa el prolongado paso del tiempo; por eso,
están más presentes los tonos amarillos y su color suele virar hacia el
pardo-rojizo, aunque alguno de ellos pueda conservar perfiles típicos de una
gran juventud. En el aroma pueden estar presentes tonos muy diversos: frutas
rojas, frutas confitadas,
regaliz,
cuero,
vainilla
y
especias
tropicales, entre otros.
En la boca,
llama la atención la espectacular evolución de los
taninos, cuya aspereza de los primeros meses se ha transformado en
toques sedosos y aterciopelados. Por tanto, las sensaciones astringentes se
transforman en carnosas y corpóreas. Y este recuerdo perdura durante largo
tiempo, lo que permite que el vino realce fuertemente a los platos que
acompaña. Porque tan extraordinaria riqueza sensorial demanda siempre el
mayor hermanamiento entre cada tinto de Reserva específico y las distintas
preparaciones culinarias.
Se denominan
vinos tintos de reserva a aquellos que han madurado en madera durante al
menos un año y han permanecido en botella al menos otros dos años. Por lo
tanto, el periodo de maduración de un tinto de reserva es al menos de tres años. |
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Evolución del vino de reserva |
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En la primera
fase de la crianza de los tintos de reserva, que se desarrolla en la
barrica
de madera más o menos grande ("foudres", "troncos de hombres", "pipas",
"toneles") van evolucionando en presencia del oxígeno, para después ser
embotellados y pasar otra larga temporada sin él, por lo que se producen
profundas transformaciones en su composición. |
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Variedades de uvas |
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Para la elaboración de Reservas
y
Grandes Reservas son muchas las
variedades de uva que se pueden utilizar. Hasta hace poco, lo más
habitual era crearlos a partir de la unión de variedades distintas, de forma
que cada una de ellas aportaba al conjunto alguna característica específico,
con lo que se ganaba en riqueza. Incluso, el vino proporcionaba una
satisfacción sensorial mucho mayor que la de la suma de sus componentes.
Esta sabia y culta práctica sigue gozando de amplio seguimiento en regiones
muy acreditadas, como Burdeos, Borgoña,
Rioja,
Ribera de Duero o Douro.
Sin embargo, a todas estas
zonas ha llegado también la tendencia a elaborar vinos de una sola variedad,
a la cual se le hace, a través de su más preciado fruto, una suerte de
homenaje. Entre estas variedades destacan las
Cabernet-Sauvignon,
Merlot,
Pinot-Noir,
Tempranillo, Sangiovese,
Syrah,
Garnacha, etc. |
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