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Sabler: En tiempos antiguos,
nombre que daban los vendedores de champagne a un truco comercial que
consistía en añadir un poco de
azúcar a la
copa
para provocar mayor desprendimiento de burbujas. Ya se sabe que el anhídrido
carbónico se manifiesta en cuanto encuentra una impureza (cristal tartárico,
una rayadura en el cristal o un cristalito de
azúcar) en la copa. Por eso también algunos comerciantes antiguos
rayaban el interior de la
copa
con un diamante, provocando el mayor desprendimiento de burbujas. El nombre
sabler proviene del francés sable (arena), ya que los cristalitos de
azúcar provocaban esta sensación.
Sabroso: Sensación provocada en la
degustación de un vino cuando los receptores gustativos de la lengua se
estimulan. Tradicionalmente se han diferenciado 4 sabores: dulce, amargo,
salado y ácido. A veces se diferencia entre el sabor y el gusto, que incluye
la percepción de los aromas en boca, por
vía retronasal.
(V.
Fase gustativa y
Fase
olfativa)
Saco: Aroma extraño captado por el vino de arpilleras o telas.
Salado: Sensación peculiar que
ciertos vinos despiertan en los bordes laterales de la lengua, sobretodo en
la parte posterior. Se acompaña de una secreción de saliva. Está muy poco
presente en la mayoría de los vinos, aunque algunos vinos especiales (manzanilla
de Sanlúcar, Muscadet de Coteaux de la Loire sur
lie) ofrecen a veces estas notas minerales.
En cualquier caso, todos los vinos contienen sales
minerales que les dan sabor y frescura, pero que se enmascaran al fundirse
con otras sensaciones. Entre las sales minerales que encontramos en los
vinos hay algunos aniones (sulfato, cloruro, sulfito, tartrato neutro,
tartrato ácido, malatos, succinatos, lactatos) y algunos cationes (potasio,
sodio, calcio, hierro, aluminio).
Saliva: Líquido viscoso, filante,
opalescente, segregado po las glándulas salivales, que humedece la boca y
lubrica las mucosas bucales. Contiene mucina, sales minerales, materias
orgánicas y enzimas que hidrolizan los glúcidos. Su papel es esencial en la
cata ya que, como elemento hipotónico, transmite sabores a las papilas
gustativas. El catador puede identificar algunos sabores, según la zona de
la boca donde producen salivación. Los sabores ácidos activan la salivación
intermaxilar. Los dulces activan la salivación sublingual. Las sustancias
amargas y astringentes, ponen la lengua rasposa y cortan la salivación.
Salmuera: Agua cargada de sal.
Sándalo: Olor balsámico que recuerda el de la madera de sándalo y
del árbol del mismo nombre. Es característico de algunos vinos tintos de
calidad. La nota aromática se presenta a veces en los
cabernet del Pacífico (California y Chile).
En los de Chile aparece con frecuencia unida a un perfume aún más exquisito:
el incienso.
Es un aroma secundario que se presenta asociado al
aroma del tabaco y del cedro. Por eso los catadores hablan de madera noble
cuando encuentran asociadas estas notas de maderas, vegetales y especias
dulces, ricas y exóticas.
Entre las moléculas que contribuyen a este aroma están
la cumarina, que aporta aromas a heno y madera seca.
El sándalo más apreciado de todos es el Sándalo Blanco de la India. Temploes
enteros están esculpidos en esta madera, porque los hinduistas creen que
este es el árbol del paraíso y el que perfuma el pecho de Indra. Must de
Cartier y Opium de Yves Saint Laurent utilizan esta esencia mezclada con
vainilla.
Satinado: Vino sedoso que presenta
sensación táctil agradable de finura y ligereza que recuerda la textura lisa
del satén.
Seco: Vino sin restos de azúcar. Deja
el paladar enjuto y no produce sensación dulce en boca. La presencia de
azúcar se puede medir con refractómetros, aerómteros, densímetros,
mustímetros graduados a diferentes escalas: Brix, Beaumé, Oechsle o Balling.
Los vinos glicéricos y suaves parecen menos secos
mientras que los vinos ácidos y tánicos parecen muy secos.
Sedimentos: Depósitos o posos
formados en los recipientes vinarios. Esta sedimentación espontánea se
realiza en los depósitos de vinificación o en las
barricas de crianza. Tiene un efecto
beneficioso ya que aporta una clarificación progresiva del vino. Cuando
están en botella se eliminan por decantación.
Sedoso: Vino suave y aterciopelado.
Se aplica más en vinos blancos, en tintos se emplea más la palabra
aterciopelado.
Semi dulce: Vino que contiene de 30 a 50 gr/l de
azúcar.
Puede ser apropiado para acompañar quesos azules, el foie y la crema de
aves.
Semi seco:
Vino que contiene de 14 a 30 gr/l de
azúcar.
Seta: Aroma fúngico que puede
encontrarse en algunos vinos. Este aroma pertenece a la familia de los
aromas vegetales, aunque también se incluye con los aromas fermentarios. La
molécula que confiere a las
setas
su olor más típico es el octeno-3-ol. Las notas de los hongos nobles se
encontrará siempre en los vinos licorosos, desde Sauternes hasta Alsacia,
desde el Rheingau hasta Australia.La alianza clásica que empareja a estos
vinos con el foie-gras trufado (la acidez frutal del vino elimina el exceso
de
grasas, mientras el suave paladar de
miel equilibra los amargores del foie, sobre el
fondo perfumado de la
trufa negra. (Ver
setas)
Siruposo: Aspecto del
vino con excesiva viscosidad; aspecto de jarabe.
Sofisticado:
Vino con aromas foráneos.
Sommelier: Persona que
en un hotel, restaurante o similar está al cargo de la elección, compra,
conservación y servicio del vino.
Soso: Vino neutro en nariz y sin expresión en boca.
Sotobosque: Aroma de matorral o
bosque bajo que caracteriza algunos vinos blancos como el
Riesling. Se incluye en la familia de los
aromas balsámicos, resinados. La primavera y el otoño son estaciones
húmedas, más propensas al desarrollo de estos olores que recuerdan a veces a
las setas, el humus, las hojas en descomposición o los helechos.
Suave: Vino sedoso y aterciopelado, armonioso, sin demasiados
ácidos ni
taninos; agradable al paladar.
Sulfhídrico: Olor
desagradable que se produce por la alteración del anhídrido sulfuroso en
vinos de elaboración descuidada, este olor recuerda al
de los
huevos podridos o las aguas estancas.
Sulfuroso:
Vino con dosis de dióxido de azufre elevadas.
Sulfuroso, sabor a, olor a:
Defecto de olor y sabor en vinos con concentraciones excesivas de Sulfuroso
(dióxido de azufre).
Sutil:
Vino fino, delicado, en el que todos los caracteres se
manifiestan de manera mesurada y que se caracteriza por su discreta armonía. |