El proceso de fabricación de
encurtidos comprende dos fases:
Fase de
fermentación: tiene lugar la fermentación ácido-láctica de la materia prima
debido a la flora microbiana presente de forma natural en los frutos. Esta fase va
acompañada de una serie de operaciones previas preparatorias. Esta fase puede no
realizarse, pasando de las operaciones previas a la fase siguiente.
Fase de
elaboración: a partir de la materia prima fermentada y conservada en salmuera o
bien partiendo de productos en fresco son elaborados los distintos tipos de
encurtidos.
FASE DE
FERMENTACIÓN.
El procedimiento seguido en esta fase se muestra a
continuación:
Materia prima.
La materia prima está constituida por los frutos
inmaduros de las especies anteriormente citadas. La textura de los frutos destinados a
encurtir debe ser firme y éstos deberán estar exentos de sabores extraños y amargos,
así como de malos olores.
El tipo de recolección es un factor muy
importante para determinar la distribución de tamaños de los frutos recogidos. Mientras
que la recolección manual produce mayor porcentaje de frutos pequeños, muy apreciados
comercialmente y de mayor precio, la recolección mecanizada tiende a frutos de mayor
tamaño, poco apreciados.
Selección.
Este apartado comprende diferentes operaciones,
destinadas a incrementar la calidad de la materia prima que se dispone a fermentar.
Deberán ser eliminadas las hojas y las flores que permanecen adheridos al fruto. Esta
operación se realiza mecánicamente con una máquina compuesta por una cinta
transportadora de rodillos vulcanizados en caucho que giran por pares en sentidos
opuestos. Los rodillos atrapan las flores y restos de materia vegetal, mientras que los
frutos continúan avanzando por la cinta.
El objetivo de esta operación reside en la
eliminación de las partes de la planta, que contienen de forma natural poblaciones de
hongos que son fuente de enzimas responsables del reblandecimiento de estos frutos
fermentados comercialmente. Se ha comprobado que aquellos depósitos que contienen un
porcentaje muy elevado de restos vegetales muestran una gran actividad enzimática, y por
lo general, el producto final fermentado es blando o de poca firmeza.
Calibrado.
Los frutos se clasifican según su diámetro. Esta
característica es muy importante debido a la fuerte demanda comercial de tamaños
pequeños. No existe uniformidad internacional en la clasificación teniendo cada país su
propia norma.
El calibre va a ser un factor muy importante, que
determinará la aparición de ciertas alteraciones que deprecian el valor del encurtido en
salmuera y del producto elaborado. Este es el caso de la formación de huecos durante la
fermentación, que está directamente relacionada con el tamaño de los frutos. Se
recomienda evitar fermentar en el mismo depósito frutos de tamaños extremos, puesto que
los pequeños fermentan con mayor rapidez que los grandes.
La clasificación se realiza mecánicamente
mediante calibradoras que constan de varios canales de calibrado, formados por cordones de
caucho o nylon en forma divergente. Regulando la divergencia de los cordones se consiguen
los distintos calibres que se recogen en tolvas.
Lavado.
Esta operación se realiza previa a la
fermentación, cuyo objetivo es disminuir la suciedad y los restos de tierra que los
frutos llevan adheridos. Esta operación no se realiza en la industria encurtidora, pues
los fabricantes depositan los frutos en los depósitos de fermentación tal y como los
reciben del campo. Como la
fermentación ácido-láctica es un proceso microbiológico, la
higiene en el manejo de la materia prima es fundamental. El reblandecimiento de los frutos
se debe a la presencia de enzimas pectinolíticas y celulolíticas.
El lavado constituye uno de los procesos más
importantes en la fabricación de encurtidos, pues la suciedad de los frutos y la
presencia de hojas y frutos descompuestos, dificulta el normal desarrollo de la
fermentación natural.
Fermentación.
Es la operación más importante en todo el
proceso de fabricación. De forma general esta operación consiste en colocar las especies
hortícolas en solución salina (salmuera)
y dejar que la flora microbiana, realice la fermentación natural. La fermentación
ácido-láctica se consigue mediante la combinación de dos factores: la concentración de
sal y el descenso del pH de la salmuera
debido a la producción de ácido láctico por las bacterias fermentativas.
La fermentación tiene lugar en depósitos de
plástico con diferentes capacidades, pudiendo oscilar estas entre 120-14.000 litros,
dependiendo del lugar de emplazamiento y de las facilidades operativas. Estos depósitos
se suelen instalar en naves industriales cubiertas, aunque en algunas zonas cálidas los
depósitos se colocan abiertos y al aire libre. Los depósitos han de ser limpiados antes
y después de su uso.
En la preparación de la salmuera se utilizará agua
potable, que esté exenta de materia orgánica en suspensión; las aguas duras no se
emplearán. La sal empleada debe contener menos del 1% de carbonatos o bicarbonatos de
sodio, calcio y magnesio, debido a que estas sales pueden neutralizar el ácido producido
por las bacterias que realizan la fermentación.
Transcurridas 24 horas de la recolección; una vez
llevadas a cabo las operaciones de selección, calibrado y lavado, se introduce la materia
prima en los bidones y se adiciona una salmuera que contenga 10% de sal.
En estas condiciones se mantiene durante la primera semana. A continuación semanalmente,
se añade sal en cantidad suficiente para elevar la concentración de la salmuera en 1% de
sal, hasta alcanzar 16% de sal.
Se tendrán en cuenta que las natas sobrenadantes
presentes en la superficie de la salmuera, constituidas por levaduras oxidativas y mohos,
se deben eliminar con periodicidad. Esta práctica evita el el consumo por dichos
microorganismos del ácido
láctico producido en la fermentación.
Durante la fermentación se producen numerosos
cambios físicos, químicos y microbiológicos, que se describen seguidamente:
Cambios físicos.
En las primeras 48-72 horas el agua, los
azúcares, proteínas, minerales y otras sustancias contenidas en los frutos se difunden
por ósmosis a la salmuera. En la salmuera estas sustancias constituirán el alimento de
las bacterias productoras de ácido láctico y otros microorganismos. Como consecuencia, el
producto pierde peso y se produce en él un arrugamiento. Transcurrido este periodo, la
sal comienza a penetrar en los tejidos y con ella se produce la entrada de agua, con la
que los frutos ganan peso y vuelven a su situación normal. El cambio de textura de los
productos durante la fermentación es el aspecto físico más importante, ésta va a
determinar las diferencias cualitativas entre los encurtidos procedentes de producto
fermentado y fresco.
Cambios químicos.
El principal cambio químico consiste en la
transformación de los azúcares contenidos en los frutos en ácido láctico
debido a la acción microbiana. Aunque el principal producto de la fermentación es el ácido láctico,
también producen cantidades inferiores de ácido acético. Otros compuestos
que aparecen en menores proporciones son
alcoholes y
ésteres. En ocasiones, durante la
fermentación ácido-láctica se originan cantidades importantes de anhídrido carbónico
e hidrógeno.
Cambios
microbiológicos.
Los microorganismos más importantes que
intervienen en la fermentación son: bacterias productoras de ácido láctico,
bacterias productoras de gases y levaduras. Estos microorganismos están presentes de
forma natural en los frutos. Las bacterias productoras de ácido láctico,
aunque presentan variaciones estacionales y de distribución, son siempre las responsables
de los mayores cambios en los frutos. Dentro de este grupo se encuentran Leunostoc
mesenteroides, que en los primeros momentos de la fermentación predomina sobre el resto,
esta bacteria se cultiva sobre medios hipersacarosados produciendo voluminosas cápsulas
(dextrano), esta producción se ha empleado en la producción de alimentos de textura más
o menos filante o espesa. También están presentes las siguientes especies: Streptococcus
faecalis (bacteria homofermentativa, pues su fermentación es de tipo homoláctico,
transformando la lactosa en ácido láctico), Pediococcus cerevisiae, un coco muy productor de
ácido, cuya actividad microbiológica se incrementa en proporción al tiempo
transcurrido, y Lactobacillus brevis, que puede contribuir a la formación de ácido láctico y
a su vez es productora de gas. Lactobacillus plantarum es la bacteria más importante a la
hora de producir ácido
láctico.
Dentro del grupo de bacterias productoras de gases
tenemos las especies coliformes del género Aerobacter, que se caracterizan por la
producción de anhídrido carbónico e hidrógeno. También dentro de este grupo se
encuentra Lactobacillus brevis, que es un bacilo productor de gas, pero que en
determinadas ocasiones ayuda a la formación de ácido láctico,
se trata de una bacteria heterofermentativa que no puede desarrollarse en anaerobiosis con
glucosa, porque no es capaz de reducir el acetil-fosfato a
etanol.
Almacenamiento
Los frutos fermentados pueden ser almacenados si
no van a elaborarse inmediatamente. Para ello la concentración de la salmuera se eleva al 20%. La acidez
total de la salmuera, expresada
en ácido láctico,
debe estar por encima del 1%, para lo cual si fuera necesario se añadiría ácido láctico
comercial. De esta forma se impide el desarrollo de levaduras que podrían deteriorar el
producto fermentado.
FASE DE
ELABORACIÓN
La planta de envasado recibe la materia prima,
calibrada y fermentada, para llevar a cabo su procesado.
Recepción
y control de la materia prima
La materia prima es transportada hasta la planta
de envasado, donde se procede al pesado de todos y cada uno de los barriles de plástico
que contienen los diferentes productos. A continuación se procederá a la toma de
muestras de los productos para determinar si alcanzan o no la calidad requerida por la
industria. También se determina el contenido en
sal de la salmuera, el pH y la acidez
total.
Desalado
Los frutos almacenados en salmuera no pueden consumirse
directamente. Para poder procesar el producto almacenado, éste debe ser previamente
desalado, reduciendo su contenido salino a un nivel aceptable por los consumidores. Se
trata de un proceso inverso al de salazón, que consiste en eliminar la
sal con agua.
Mediante escurrido se elimina la salmuera inicial de los bidones. A
continuación se vuelven a llenar de agua y al cabo de unos minutos se escurren
nuevamente, alcanzando así los productos una concentración aproximada del 2% de sal. En
cada lavado se consumen 25 litros de agua para 100 kg de producto.
Lavado.
Una vez desalado el producto, se realiza un
último y ligero lavado del mismo con agua corriente. Para esta operación se emplea una
cinta transportadora, provista en su mitad inicial, de un sistema de aspersores o duchas
de baja presión. La segunda parte de la cinta, sin aspersores, completa el escurrido, con
objeto de eliminar el exceso de agua de la superficie del producto.
Envasado
Se empleará como único material de envasado el
vidrio. Su elección se debe a las siguientes ventajas:
Son impermeables al agua, gases, olores,
etc.
Son inertes.
Se pueden someter a tratamientos térmicos.
Son transparentes.
Realzan el contenido que contienen.
Previamente al llenado, el envase debe ser lavado,
lo cual se lleva a cabo en una lavadora de frascos dispuesta para tal fin. En primer lugar
se vierte el envase y, a continuación, se lanza un chorro de agua caliente,
manteniéndose los frascos invertidos para evitar contaminaciones y facilitar el escurrido
antes del llenado.
Una vez preparada la materia prima para su
envasado, es enviada por medio de una banda transportadora a la llenadora-dosificadora,
que realiza el llenado de los frascos de manera precisa sin derramar el producto, ni
contaminar la zona de cierre. Este hecho es de gran importancia ya que la presencia de
pequeñas partículas de producto entre el borde de la tapa y el envase, puede producir
problemas en el cierre y, como consecuencia, tener lugar posibles alteraciones de
oxidación o de reinfección por microorganismos, con la consiguiente putrefacción.
Adición
del líquido de gobierno
La adición del líquido de gobierno cumple entre
otros los siguientes objetivos:
Mejorar la transferencia de calor a las
porciones sólidas del alimento.
Desplazar el aire de los envases.
Mejorar el sabor y la aceptabilidad del
alimento, así como contribuir a su conservación.
Actuar como medio de distribución para otros
componentes (especias, aditivos, etc.).
El preparado consistirá en una disolución al 10%
de vinagre puro de vino en agua. Su añadido, a los envases con
el producto, se realizará por medio de una dosificadora volumétrica que se alimenta de
un depósito en el cual se formula el líquido de gobierno. La máquina permite variar de
forma automática e independiente el volumen a dosificar. La temperatura del líquido en
el momento de su incorporación será de unos 85ºC.
Cerrado.
Si los envases se cerraran a presión
atmosférica, difícilmente resistirían la presión interna producida durante el
tratamiento térmico. Por tanto, es necesario expulsar el aire del espacio de cabeza
reservado y producir un vacío parcial. Esto se consigue con una temperatura elevada del
líquido de gobierno. De esta forma, también se reduce la cantidad de oxígeno disponible
que acarrearía la corrosión, la destrucción de vitaminas y la decoloración del
producto. Para esta operación se empleará una cerradora de tapas de rosca.
Tratamiento
térmico
El pH influye considerablemente en la temperatura
y el tiempo de tratamiento, condiciones que definen el procesado térmico, para obtener un
producto aceptable. Los ácidos ejercen un efecto inhibidor sobre los microorganismos. Por
tanto, en productos muy ácidos con pH < 3.7 no se multiplican las bacterias, solo los
hongos y bastaría con un tratamiento térmico consistente en un proceso de
pasteurización.
El tratamiento térmico se llevará a cabo en un
túnel de pasteurizado, con duchas de agua caliente a la entrada y fría a la salida, para
evitar roturas en los envases. Una vez concluido el proceso de pasteurización, se
enfrían los envases paulatinamente, evitando un cambio térmico brusco que pueda aumentar
la fatiga de los envases por sobrepresiones. La temperatura final de enfriamiento será de
unos 38ºC, para que el calor residual ayude a secar los envases, con lo que se evita la
corrosión y se contribuye a evitar la recontaminación.
A continuación del túnel de pasteurizado y como
una extensión del mismo, se instalará un túnel de secado por chorros de aire. Su
función será eliminar completamente las gotas de agua existentes en los envases,
elemento antiestético de cara a su posterior comercialización.
Etiquetado y
marcado
Una vez finalizado el proceso de envasado se
llevará a cabo el marcado y etiquetado de los diferentes productos, para ser
posteriormente embalados. La importancia de esta operación, junto con la de etiquetado,
radica en el elevado nivel de exigencia del consumidor, que cada día demanda una mayor y
mas clara información sobre el producto que compra.
El etiquetado se realizará una vez llevado a cabo
el marcado de las tapas de los envases. Para esta operación se empleará una etiquetadora
lineal automática autoadhesiva, dotada de dos cabezales para practicar, según las
circunstancias, etiquetado simple o doble.
Almacenamiento.
Las dependencias para el almacenamiento de los
encurtidos elaborados, por sus especiales características, no precisan de un importante
acondicionamiento. Para mantener los elaborados durante el periodo de almacenamiento en
condiciones adecuadas que garanticen su calidad, se llevarán a cabo las siguientes
recomendaciones:
Evitar la exposición prolongada de los
productos a la luz solar directa, principal causa de la aparición de
decoloraciones.
Mantener la temperatura ambiental por debajo de
los 25ºC, evitando así el efecto de cocido y de ablandamiento del producto y, por tanto,
la aceleración de la oxidación.
Almacenar los palets colocando unos junto a
otros, sin realizar ningún tipo de apilado que pueda dar lugar a la rotura de envases,
deformaciones en las tapas, etc.
Realizar controles periódicos del tiempo y de
la temperatura de almacenamiento, de la evolución de la calidad, estado de los palets,
etc.
La adopción de estas medidas es imprescindible
para una buena conservación de los encurtidos. Se trata de productos de duración media
superior a dieciocho meses, que en condiciones adecuadas pueden permanecer varios años en
perfecto estado de consumo.
La producción procesada al cabo de una semana
deberá permanecer en almacén hasta su distribución, operación que se realizará,
generalmente con periodicidad semanal.
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