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Elaboración de la cerveza |
La cerveza es una bebida
resultante de la fermentación alcohólica, mediante levadura seleccionada, de un mosto
procedente de la malta (germinación, secado y tostado de los granos de cebada), al que se han agregado lúpulos y sometido a un proceso de cocción.
Tras filtrar la cerveza, se procede a su envasado en botellas, botellines, latas o
barriles.
La elaboración de la cerveza es tanto un
arte como es una ciencia. El maestro cervecero debe elegir entre las docenas de estilos de
la malta y lúpulo, de centenares de tipos de
levadura, e incluso de diversas clases de agua. Dependiendo de que tan bien los elija y de
como cómo los utilizan determinará el estilo y el gusto de la cerveza. La temperatura,
el tiempo, el equipo e incluso el ambiente son algunos de los factores que afectarán el
gusto final de la cerveza.
La mayoría de la gente sabe que la
cerveza consiste en malta, lúpulos, la
levadura y el agua. Solamente las grandes cervecerías utilizan granos más baratos como
el arroz y el maíz, que mientras que
ahorran dinero, perjudican seriamente el gusto y el carácter. Cuando hablamos de malta nos referimos
generalmente a la cebada
o al trigo malteado. La malta es creada
empapando los gérmenes del grano en agua, germinándolos por varios días, y después
secándolos en un horno. Durante la germinación, se producen las enzimas, y es estas
enzimas que convertirán el almidón del germen en los azúcares. Dependiendo de las
temperaturas, de los ciclos y del tiempo durante el cual se cuecen al
horno, varios
estilos de la malta se producen. La malta es el tronco de la cerveza.
Mientras que la malta es intrínsecamente
dulce, los lúpulos proporcionan una amargura
que balancea a la cerveza, así como también de preservativo natural. Los lúpulos son las flores de una planta cuyo
pariente más cercano es la cannabis sativa, conocido más comúnmente como marihuana, y
los lúpulos se han utilizado como sedativo.
Dependiendo de la clase y de la cantidad de lúpulos
usados, el cervecero puede crear los aromas y los sabores que desee.
La función más importante de la
levadura
es fermentar los azúcares de malta. En el proceso, también emitirá el dióxido
de carbono, el alcohol etílico, los sabores y aromas. Especialmente en cervezas inglesas,
la levadura hace una contribución vital a la cerveza, y por lo tanto es considerado el
ingrediente más vital de la cerveza por muchos maestros cerveceros. Hace siglos, los
cerveceros confiaron en la naturaleza para fermentar espontáneamente su cerveza con
levadura salvaje, pero como progresó la ciencia, una comprensión mejor de la
levadura permitió que se desarrollarán los diferentes y marcados estilos de cerveza. A pesar de
los cientos de
levaduras
existentes, existen mayoritariamente dos clases de levaduras, las
que se alojan en la base del barril en la etapa de
fermentación, creando las Ales, y las
que trabajan en la parte superior , creando las Lager.
El agua es un componente subestimado de
la cerveza. La mayoría de las cervezas son 90% agua, así que debe venir como ninguna
sorpresa que el agua incida directamente en el gusto de la cerveza. El agua dura contiene
los minerales que promueven una fermentación vigorosa, y agrega más complejidad a muchas
cervezas inglesas, mientras que las aguas blandas carecen de tales minerales conduciendo a
una suavidad que es característica de pilsners.
Técnicamente hablando, no es la cerveza
lo que se procesa, sino la WORT. La wort esta compuesta por los granos previamente
seleccionados y partidos, y agua caliente. Las enzimas y los almidones del germen son
liberados y la conversión de almidones a los azúcares comienza. Como en todas las etapas
de la elaboración de la cerveza, la temperatura del proceso es crítica para el producto
final. Diversas azúcares se producen en las diferentes temperaturas, y el cervecero debe
entender la interacción compleja de enzimas y de la temperatura, y los diferentes
azúcares que serán producidas. Al final del proceso, el grano gastado se drena y se
quita de la wort y se mueve a otro tanque.
En la etapa siguiente, el mosto se trae a
hervir y se agregan los lúpulos. Dependiendo
de cuando y en qué temperaturas se agregan los lúpulos,
y cuánto tiempo se hierven, afectaran al resultado final de la cerveza. Finalmente, la
wort se transfiere en un recipiente para que inicie la fermentación, donde se agrega la
levadura, y que a veces es acompañado por el agregado de lúpulos, un proceso conocido como dry hopping. Es durante este
proceso de envejecimiento que los sabores se refinan. Algunas de las cervezas inglesas
necesitan solamente algunas semanas de añejamiento, mientras que las cervezas Ales, la
palabra alemana para "a guardar" requieren varios meses. Algunas cervezas,
incluyendo la mayoría de las cervezas producidas en serie, se pasteurizan, un proceso que
mientras que alarga la vida útil pueda afectar sabor si está hecho incorrectamente. La
cerveza se puede también filtrar, quitando la levadura y las
proteínas indeseadas que
pueden estropear una cerveza. Una filtración demasiado apretada, sin embargo, puede
quitar el cuerpo, el sabor y el aroma.
La cerveza se puede envasar de varias
maneras. Los ingleses guardan en toneles sus cervezas sin filtrar. Otra forma es
embotellándola, acondicionadas con un poco de levadura y azúcar. La levadura consumirá
el azúcar y producirá una carbonatación natural similar a la del champán provocando la
formación e la característica espuma. La levadura también consumirá cualquier oxígeno
que pudo haber entrado en la botella a la hora del empaquetado. El oxígeno es el enemigo
de la cerveza. La cerveza se puede estropear si es alcanzada por luz fuerte. Otras
cervezas se pueden embotellar con corcho, como el vino, que las ayuda a mantener la
cerveza mientras que también agregan un suave y distintivo sabor del corcho. Las cervezas
se pueden almacenar desde unos pocos meses, que es el caso de la mayoría, hasta decenas
de años |
Componentes de la cerveza |
Uno de los componentes
elementales en la elaboración de la cerveza son los cereales que se utilizan. De estos
componentes, los cereales, se obtienen el almidón y, por lo tanto, los azúcares que dan
lugar a la transformación en
alcohol y dióxido de carbono a lo largo del proceso.
La cebada:
El cereal más empleado en la elaboración de la cerveza es la cebada, con un porcentaje de entre un 60% y un 65% de almidón, confiriéndole un
sabor suave y dulce. Dada la existencia de diferentes tipos de cebada, motivado por la época de la siembra, por el terreno y por el agua que se
emplea en su cultivo, etc., cada uno aporta su propio sabor. Además, como factor
muy importante a tener en cuenta durante el proceso de la elaboración, por lo
anteriormente reseñado, así como durante el proceso de fermentación, la cebada, debido a la cáscara, posee la ventaja de un filtrado fácil.
La malta:
Está constituida por granos de cebada germinados durante un periodo limitado de tiempo, y luego desecados.
Generalmente la malta utilizada en la fabricación de la cerveza, no es elaborada en al
propia fábrica sino obtenida directamente de proveedores externos.
El arroz / el maíz:
También, en contadas ocasiones, según la cerveza a elaborar, se suele emplear
el arroz y/o el maíz. El arroz se
emplea más bien como aditivo provocando en la cerveza un incremento del almidón, dando
lugar a una cerveza más fina. El maíz
también se utiliza como aditivo, pero es difícil procesar el maíz sin que el sabor de la cerveza se vea afectado.
El Lúpulo:
El lúpulo es un ingrediente insustituible en la elaboración de la cerveza y no
tiene ningún sucedáneo. El lúpulo es indispensable para la
elaboración de la cerveza, su sabor amargo agradable y su aroma suave característico,
contribuye además, a su mejor conservación y a dar más permanencia a la espuma.
El lúpulo es una planta trepadora silvestre que, a través de un cuidadoso cultivo a
lo largo de los siglos, ha desarrollado unas características que dan a la cerveza un
especial aroma y amargor. Para la elaboración de la cerveza se utilizan los conos o
flores femeninas del lúpulo. El lúpulo se cultiva en zonas templadas y cálidas. Son muchos los tipos de lúpulo existentes, debido a las condiciones de su cultivo (terreno y agua), dando
lugar a diferencias en la calidad de la cerveza. Los tipos de cerveza normalmente están
relacionados con determinadas clases de lúpulos. La adición
de lúpulo a la cerveza puede efectuarse de distintas formas. La mayoría de los
cerveceros utilizan extracto de lúpulo o grano de lúpulo molido.
Especias:
En Alemania, debido a la ley de pureza, no se permite añadir aditivos a la
cerveza. En el resto de países, sobre todo en Bélgica, no se privan de determinados
aditivos (el cilantro, el jengibre y frutas como frambuesas, cerezas, plátano, piña,
flor de
chocolate, etc.), que aportan a la cerveza un carácter y sabor determinado que,
en muchos casos, es digno de consideración.
Agua:
Las características del agua de fabricación influyen sobremanera en la calidad
de la cerveza. El agua es un elemento básico en la elaboración de la cerveza, influye en
gran medida en el sabor de la misma, dando lugar a la postre, a una cerveza más suave,
más fuerte o más dulce, debido a sus diferentes durezas y sabores, además contiene
minerales y sales en diferentes proporciones, dependiendo del lugar del que se obtiene. El
agua puede obtenerse de la red local, de manantiales (tanto de superficies como
subterráneos), de los lagos y de los ríos. La composición del agua influye en el
proceso de fabricación. Cuanto más pura sea el agua más se controlará el sabor de la
cerveza. En la fabricación de cerveza se utiliza agua potable y sus características
organolépticas deben ser completamente normales.
Levadura:
Son hongos microscópicos unicelulares que transforman los glúcidos y los
aminoácidos en alcohol y CO2. Durante siglos la levadura ha supuesto una gran
preocupación para los cerveceros, siendo uno de los elementos más difícil de controlar
en el proceso de elaboración de la cerveza. Pese a la gran variedad de tipos existentes,
sólo unos cuantos son aptos para la fermentación del mosto en cerveza. El proceso de
fermentación es un factor fundamental en el sabor y en el aroma, siendo de máxima
importancia para los cerveceros el poderlos controlar en la elaboración de la cerveza. En
la actualidad, las distintas cepas de levadura que utilizan los cerveceros para la
elaboración de las cervezas pueden clasificarse en dos grupos: cepas de fermentación
superior y cepas de fermentación inferior. Se conocen por el nombre de cepas de
fermentación superior aquellas que empiezan a fermentar a temperaturas entre 15 y 20
grados y flotan sobre la cerveza. Las Ales, las de trigo, las de malta y las Alt son algunos ejemplos de este tipo. Por el
contrario, aquellas levaduras que fermentan entre los 5 y 10 grados, se conocen por el
nombre de cepas fermentación inferior.
Las cervezas elaboradas con levaduras flotantes (es decir, aquellas que flotan en la
superficie del mosto en fermentación) reciben el nombre de tipo ale; las cervezas que se
elaboran con levaduras que fermentan en el fondo de la cuba reciben el nombre de tipo
lager. En el caso de las cervezas tipo lager, el hongo utilizado es el Saccharomyces
carlsbergensis. Por la gran importancia que tiene la levadura en el proceso de
elaboración de la cerveza, cada cervecero tiene sus propias levaduras cultivadas, que la
dan a la cerveza unas características especiales y distintas a las de otros cerveceros y
que, por otra parte, suele ser un importante secreto que procuran mantener guardado. No
asumen ningún riesgo al respecto, procurando en la mayoría de los casos tener guardado
una muestra de la misma levadura de forma que puedan cultivar de inmediato una nueva cepa
en caso de que la levadura se vea afectada por cualquier tipo de contaminación.
Existe un tipo especial de cervezas, que son las de fermentación expontáneas, a las que
no se les añade ningún tipo de levadura, sino que la fermentación se produce por la
acción de las levaduras salvajes que hay en el aire. Estas cervezas a las que se conoce
por el nombre de lambic, se producen exclusivamente en la zona alrededor de Bruselas
(Bélgica). Hoy en día, se aplican diversas técnicas altamente perfeccionadas
dependiendo del tipo de cerveza que se elabore, pero se usan esencialmente dos tipos de
levadura: la Saccharomyces cervisiae y su pariente cercana, la S. carlsbergensis. La
primera se describe como una levadura de "fermentación alta" ya que flota en la
superficie del mosto. Se usa para elaborar cervezas más oscuras como la
"Bitter" inglesa, mientras que las cervezas rubias continentales se fabrican con S.carlsbergensis, que es una levadura de fermentación baja.
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Procesos
de elaboración |
Malteado:
Los granos de la cerveza se introducen en unos tanques con agua fría y se dejan
a remojo donde se oxigenan continuamente con aire saturado de agua para mantener la
humedad durante unos dos o tres días. Posteriormente se llevan a unas cajas en donde por
efecto de la humedad y del calor, a los granos de la cebada le empezarán a salir una especie de pequeñas raíces. Este proceso,
conocido como germinación, dura aproximadamente una semana.
Para detener la germinación se lleva la malta a
unos tostaderos en los que se hará pasar aire seco y caliente y obtener así la malta,
que será de un tipo u otro, dependiendo de la temperatura a la que se seque. Si se seca a
una baja temperatura, se obtiene una malta pálida, que se utiliza en la elaboración de
las cervezas pálidas y doradas. Cuanto mayor sea la temperatura, más oscura será la
malta obtenida y por tanto la cerveza que se obtenga de ella. El carácter de la malta
obtenida influye en el sabor y en el aroma.
La molienda:
Tanto la malta como los cereales sin maltear (trigo, avena,
centeno, maíz, arroz...)
tienen que pasar por el molino que rompe el grano, dando lugar a la harina y otras partes
fijas.
Braceaje:
Este
proceso se lleva a cabo en un recipiente propio al efecto denominado tina y la solución
obtenida por la mezcla del agua y los distintos cereales se denomina mosto. En principio
se calienta hasta una temperatura aproximada de 50º C. Seguidamente, transcurrido un
breve tiempo, se eleva la temperatura a 65 grados para transformar el azúcares
fermentables, que, a su vez, determinarán el contenido alcohólico de la cerveza, (
cuanto mayor sea el tiempo que se mantenga esta temperatura mayor será el contenido
alcohólico). Si la temperatura se elevase hasta los 75 grados el almidón restante se
transforma en azúcares no fermentables determinando el dulzor de la cerveza. (Son muchos
los cerveceros que guardan en secreto los datos relativos a las temperaturas y los tiempos
empleados).
Durante todo este proceso se remueve la mezcla por
medio de una pala (lo que hoy en día es el símbolo del cervecero), a mano (así se
realizaba antiguamente) y actualmente un agitador mecánico. Al finalizar este proceso se
deja reposar la masa durante una hora. Esta fase de la producción es determinante para el
resultado final, ya que el aumento gradual de las temperaturas y la duración de cada fase
en este proceso define el aroma y sabor y es el secreto de cada cervecero.
La Primera filtración:
Durante este proceso se separa la parte espesa del líquido dulce, por medio de
unos filtros que pueden variar según la fábrica. La filtración tradicional se realizaba
utilizando de una cuba de filtración; esta era una cuba cuyo fondo estaba formado por
unas láminas metálicas con agujeros, por donde salía el líquido, quedándose los
restos dentro de la cuba (ver fotos).
Para aprovechar todo el azúcar, al finalizar la filtración se
pasaba agua a 75º C por la cuba, llevándose los últimos restos del azúcar
y este líquido se utilizaba para la producción de cerveza de baja
graduación.
La masa espesa que sobra (el afrecho) se utiliza
como pienso para los animales. En la foto se puede ver cómo después de la filtración un
obrero de la cervecería DeBlock saca la bazofia de la cuba de filtración.
El líquido dulce se llama Mosto.
Ebullición / Lupulización:
Una vez limpio, el mosto se lleva a una caldera, donde se hierve junto con el lúpulo, que le dará el amargor y aroma típico de la cerveza. Es esta la caldera
tradicional de cobre que puede verse todavía en muchas instalaciones de cervezas.
Dependiendo de la cantidad y la variedad de lúpulo que se
utilice, la cerveza tendrá un mayor o menor amargor y aroma.
El lúpulo se añade en distintas fases del proceso del hervido. Se incorporarán
unos minutos antes de finalizar el proceso del hervido para que la pérdida de aroma sea
mínima. El lúpulo que da el amargor a la cerveza se añade al inicio de este proceso.
El tiempo medio del hervido es variable, en torno a una hora y media. Durante
este paso se alcanza la densidad que se pretende obtener en la cerveza, es decir, la
proporción de azúcares en el mosto por cada 100 gramos. Por ejemplo, la cantidad de
azúcar presente en el mosto de una cerveza normal (tipo pilsen) es de 12 gramos por cada
100 gramos de mosto, por el contrario, y debido a su proceso en la duración del hervido
la cerveza Eku 28 presenta un contenido de 28 gramos de azúcar por cada 100 gramos de
mosto.
Otro objetivo del proceso de hervido es eliminar las encimas y bacterias
presentes, quedando así esterilizada la infusión.
Filtración:
Es necesario separar las partículas que se coagularon durante la ebullición.
Este proceso, llamado clarificación, se realiza normalmente por medio de movimiento
centrípeto del mosto dentro de los tanques, como si fuera un remolino o torbellino que
arrastra las partículas sólidas hacia el centro y hacia el fondo. Este proceso de
filtración se realiza para separar el líquido (mosto) de las cáscaras de los cereales,
mediante unas ranuras en el fondo del recipiente, en el que las mismas cáscaras
depositadas en el fondo del recipiente, sirven para una mejor filtración, así como de
las
proteínas que han sido añadidas durante el proceso de hervido.
Fermentación:
Este proceso se inicia añadiendo la
levadura, la cual con frecuencia se realiza
mediante el vertido de cubos. La
levadura flota sobre el mosto, si es de
fermentación
superior, y al fermentar transforma los azúcares en
alcohol y dióxido de carbono.
La temperatura, durante este proceso, oscila entre los 15 y 25 grados, y el
tiempo necesario para la fermentación es de tres a siete días. La
levadura flotante se
retira del mosto que a partir de este momento ya es cerveza. Las cervezas de baja
fermentación tardan en fermentar de 8 a 10 días, y las de alta fermentación de 4 a 6
días.
Durante este proceso se puede comprobar que se trata de un producto con vida,
especialmente con las cervezas de alta fermentación.
La fermentación inferior se diferencia de la superior porque se requiere menor
temperatura, entre 5 y 10 grados, para activar la
levadura. El proceso es más lento (unas
dos semanas) pero aparentemente más completo.
Maduración:
La cerveza se clarifica o filtra para que las levaduras se depositen en el fondo
y se traspasa a barricas, tanques de maduración o a botellas para que se produzca una
segunda fermentación (cervezas de alta fermentación). También se les puede añadir lúpulo para darle mayor aroma. Esta segunda fermentación en botella, en la que
todavía hay levadura, hace que algunas cervezas sigan desarrollando su
carácter en la
botella y pueda envejecerse, dependiendo de su densidad y de las levaduras que contenga.
Por lo que respecta a las cervezas de baja fermentación, se llevan a unos
tanques de acondicionamiento donde se guarda a una temperatura cercana al punto de
congelación, produciéndose una segunda fermentación en la que las levaduras transforman
el
azúcar que queda
en alcohol.
Tras estos pasos la cerveza aún no está apta para su consumo. Es necesario
trasvasarla a unos depósitos de maduración, donde deberá reposar aproximadamente de una
semana si es de maduración superior, aunque en algunos casos este tiempo puede ser
superior e incluso llegar hasta el año. Por el contrario, si la cerveza
de maduración inferior debe estar al menos unas cuatro semanas y a una temperatura de 0
grados, pudiendo incluso llegar, también, hasta un año.
Tras estos pasos la cerveza aún no está apta para su consumo. Antes de ser
envasada la cerveza puede filtrarse parcial o totalmente para eliminar los residuos
sólidos que pueda tener, después se embotella o se pone en barril.
Las cervezas que hayan tenido una segunda fermentación en la botella pueden
contener en el fondo de la misma un depósito de levadura o sedimento. Este sedimento no
sólo no es perjudicial sino que es seña de una buena cerveza que ha tenido una
maduración posterior.
Filtración:
La cerveza puede o no filtrarse antes de ser envasada en botellas o barriles. La
cerveza filtrada es transparente y carece de todas las
proteínas precipitadas y de la
levadura. Por consiguiente, una vez embotellada dejará de fermentar.
La pasteurización consiste en el calentamiento de la cerveza con vistas a
detener sus actividades microbiológicas. La pasteurización puede llevarse a cabo
mediante el calentamiento de la cerveza (de 60 a 80 grados) antes de ser embotellada o
bien haciéndola pasar por un túnel caliente después de embotellada.
La pasteurización para las cervezas sin fermentación en botella les garantiza
un año de vida, y las que han sufrido fermentación en botella tienen una vida que,
aunque no siempre es recomendable, se puede extender hasta los diez años.
El envasado:
Hay que distinguir los dos tipos de envasado que pueden presentarse:
a) Para las cervezas de baja fermentación y las de alta fermentación sin segunda
fermentación en botella/lata/barril:
Antes de llevar la cerveza a la máquina de llenado se inyecta CO2 en los tanques hasta
conseguir la saturación deseada, para que la cerveza salga de su recipiente con una buena
capa de espuma.
Para alargar el tiempo de conservación de una cerveza, sin que cambie de aspecto, se
esteriliza la cerveza por medio de la pasteurización después del envasado (las botellas
pasan por un túnel con agua a 70º C), o con una flash-pasteurización antes de envasar
(durante el recorrido del tanque a la cadena de envasado la cerveza se calienta hasta 65º
C).
b) Para las cervezas con segunda fermentación en botella/barril:
Antes de embotellar se puede añadir una pequeña cantidad de azúcar, aunque la cerveza
todavía contiene azúcar sobrante de la primera fermentación. Se añade también una
dosis de levadura y se asegura una buena mezcla de los nuevos ingredientes con la cerveza.
Una vez llenas, las botellas/barriles son trasladadas a unas cámaras calientes por las
que circula aire a 25º C aproximadamente, para asegurarse de que la segunda fermentación
se produzca (ver foto de la Cervecería St. Bernardus).
La segunda fermentación en las cámaras calientes dura hasta dos semanas y es el mejor
seguro de calidad que existe para la cerveza. El proceso químico es el siguiente: azúcar
+ levadura + aire se transforma en más
alcohol + CO2 + el residuo de la levadura que se
deposita en el fondo de la botella. Como el poco aire que puede quedar en la botella y que
podría dar lugar a una oxidación en el futuro se ha absorbido durante la segunda
fermentación, no hace falta ni pasteurización, y la cerveza sigue evolucionando y
madurando dentro de la botella, dando lugar al uso justificado de términos como
"Reserve" o "Grand Cru" para definir sus características parecidas al
vino añejo.
Los dos sistemas de envasado descritos muestran que existen suficientes garantías de
calidad para asegurar un plazo hasta su consumo preferente de mínimamente un año -sin
que la cerveza se altere-, por lo que no es necesario de ninguna manera añadir
conservantes, estabilizante de espuma o
antioxidantes. La pasteurización para las
cervezas sin fermentación en botella las garantiza un año de vida, y las que han sufrido
fermentación en botella tienen una vida que, aunque no siempre es recomendable, se puede
extender hasta los diez años.
El envejecimiento para las cervezas sería más o menos igual que para los vinos: la
cerveza rubia (como el
vino blanco) no envejece bien, la cerveza tostada algo mejor, pero
la cerveza negra (como el
vino tinto) evoluciona muy bien, y cuanto mejores sean las
circunstancias de conservación, mejor saldrá la cerveza. ¡Ojo!: siempre hablamos en
este caso de cervezas con segunda fermentación en botella.
En el año 1996 probé una Chimay Azul del año 1968 y, aunque la espuma no mostraba ya
mucha consistencia, la cerveza -en este caso líquido divino- tenía un sabor como el vino
oporto
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Elaboración industrial de la cerveza |
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Una vez que la malta llega a la fábrica puede ser acopiada en
unos silos de almacenamiento o pasar directamente al edificio de cocinas (es la parte
donde comienza a tratarse la malta). En el transcurso al edificio de cocinas, la
malta es
sometida a un proceso de limpieza para retener las impurezas que se encuentren mezcladas
(piedras, espigas, metales, etc.). De manera similar, ocurre con los adjuntos.
Una vez que las materias primas (malta y adjuntos) han sometidos a
los tratamientos adecuados de limpieza, son molidas al grado necesario para poderlas
someter a los procesos: la malta pasa luego del molido por un proceso de tamizado en el
que se selecciona las partículas de acuerdo al tamaño del tamiz, la harina que atraviesa
por los tamices va directamente a la olla de mezclas; los adjuntos luego de ser molidos
pasan directamente a la olla de crudos.
En la olla de crudos se vierte la totalidad del grits, más un 15%
de malta con relación al grits, acondicionando un volumen de agua adecuado hasta obtener
una masa uniforme por medio de agitación constante. Esta masa se hace hervir por espacio
de unos minutos con el fin de encrudecer el almidón para facilitar el ataque de las
enzimas. Al mismo tiempo que se hierve la masa de crudos, el resto de harinas de malta
está en la olla de mezclas, a una temperatura de 50 a 55º C, con una cantidad también
adecuada de agua, solubilizando sus componentes valiosos (maceración). Al final se
obtiene de la olla de crudos, una masa hervida y apta para ser atacada por las enzimas y
en la olla de mezclas una masa de malta cuyas enzimas están listas para actuar sobre el
material crudo. Los crudos a una temperatura de 98º C son bombeados a la olla de mezclas,
con agitación constante, obteniéndose una temperatura de 70 a 72º C. Luego la solución
completa se somete a una temperatura de unos 76º C, temperatura a la cual, la acción
enzimática es sumamente rápida y transforma la totalidad de los
almidones en azúcares.
Esta solución obtenida tiene muchas partículas en suspensión lo cual nos obliga a
filtrarla.
De la olla de mezcla pasa la masa a la olla de filtración, de la
cual se obtiene, un líquido claro y azucarado llamado mosto; esta operación se conoce
como primera filtración. Los materiales sólidos que quedan después de está
filtración, quedan libres de mosto, pero se encuentran saturados de sustancias solubles
aún valiosas; por este motivo se vierte sobre la olla de filtración agua a una
temperatura de unos 75º C, comenzando la segunda filtración. Este mosto segundo, se
reúne con el mosto de la primera filtración; de esta forma se obtiene en la olla de
cocción el mosto total. En esta olla, durante un período largo de ebullición, se logra
la destrucción de microorganismos. Durante este proceso de cocción, se agrega el lúpulo con el propósito de suministrar las sustancias amargas y aromáticas que
dan el sabor característico a la cerveza; a más de esto, el proceso busca la
inactivación de enzimas para evitar degradaciones y la coagulación de ciertas sustancias
nitrogenadas que pueden causar turbidez si no se toman en cuenta.
El mosto saliente de la olla de cocción se envía al tanque de
sedimentación. En este se retienen los materiales sólidos presentes en el mosto.
El mosto libre de partículas en suspensión se bombea del tanque
de sedimentación al tanque de fermentación. En este trayecto se enfría el mosto,
empleando un equipo de refrigeración, a una temperatura entre 5 y 10º C que es la
adecuada para la fermentación alcohólica; también se procede a airear el mosto antes de
agregar la levadura pero sin dejar subir la temperatura para impedir el desarrollo de
agentes contaminantes. El mosto frío y aireado se recibe en los Uni-Tank (que realizan el
proceso de fermentación y de maduración), donde se les inyecta la levadura. En estos
tanques se tiene en si la transformación del mosto en cerveza, ya que las enzimas
contenidas en la levadura actúan sobre algunos de los compuestos presentes en el mosto.
En el tiempo de
fermentación de 5 a 7 días, se realiza la transformación fundamental de
azúcar en alcohol y gas carbónico. Después de este proceso se obtiene la llamada
cerveza verde, la cual es una bebida alcohólica con algo de gas carbónico; a esta
cerveza le falta el afinamiento del sabor que se obtiene con la maduración. Una vez
terminados los días de fermentación, la cerveza verde se bombea hacia los Uni-Tank de
maduración al mismo tiempo que se baja su temperatura hasta una lo más próxima a los
0º C. En estos tanques permanece por periodo de 3 a 4 semanas. Luego la cerveza se filtra
eliminando hasta el máximo las materias insolubles, como levadura o
proteínas coaguladas
que puedan contener. Una vez filtrada la cerveza, viene el proceso de carbonatación que
consiste en una inyección de gas carbónico cuyo contenido es el necesario para que la
cerveza produzca una buena formación de espuma. La cerveza saliente de los filtros y
carbonatada, se recibe en los tanques de almacenamiento.
De aquí pasa a la llenadora de botellas, donde se
busca envasar la cerveza a un nivel fijo dentro de las botellas en las mejores condiciones
asépticas posibles, con la menor agitación para eliminar la pérdida de gas carbónico,
sin aumento de temperatura y sin inyección de aire. A pesar de que las botellas de envase
han sido previamente esterilizadas, y en todo su recorrido la cerveza ha sido
perfectamente controlada contra las infecciones, se debe pasteurizar, para garantizar su
conservación durante periodos largos. La pasteurización consiste en calentar la cerveza
a 60º C durante un corto tiempo, con el objeto de eliminar residuos de levadura que
pueden pasar en la filtración. |
Equipamiento utilizado en
la elaboración de la cerveza |
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En general, los diseños mecánicos, eléctricos y
de control están automatizados a lo largo de todo el proceso puesto que aumentan la
eficiencia de las operaciones y disminuyen los posibles riesgos de daños ocasionados por
la manipulación.
En la casa de fuerza que es donde salen todas las
fuentes de energía que son necesarias para que funcione toda la planta, esta agrupada con
las siguientes máquinas:
Usados los del tipo pirotubulares, cuyos hogares
constan de sopladores y quemadores para combustibles líquidos (en nuestro caso Diesel)
que se encargaran de generar el vapor necesario para el edificio de cocinas. Cabe recalcar
que para mayor rendimiento térmico el sistema de combustión, así como el de transporte
continuo, se encuentran confinados en un cuerpo especialmente diseñado con aislamientos
térmicos seleccionados para la aplicación y las temperaturas de operación.
Son empleados en el accionamiento de las bandas
transportadoras, los transportadores de canguilones, bombas, ventiladores y compresores.
Para los accionamientos, de preferencia, en la adquisición de motores de corriente
alterna que funcionan a una velocidad constante donde su eficiencia será la máxima
únicamente cuando la carga es máxima, se acoplaran accionamientos de velocidad ajustable
de corriente alterna con el propósito de variar la frecuencia de la potencia suministrada
al motor con el fin de reducir la velocidad para que concuerde con la necesidad de carga.
Pueden ser empleados en la generación de energía
eléctrica caso no se satisfaga la demanda por la compañía de electricidad y en caso de
emergencias por apagones en tiempo de estiaje.
Son del tipo axial y se emplean para transportar
los diferentes fluidos conformados a lo largo del proceso. Por lo general empleados en
evacuaciones realizadas en el edificio de cocinas, como las salidas entre: Olla de crudo,
olla de mezclas, olla de filtración (afrechos), olla de cocción, sedimentador, tanques
de fermentación, tanques de maduración, tanques de almacenamiento y por ultimo hacia la
llenadora.
Se propone el empleo de bombeo programado para
satisfacer pronta y eficientemente la presión y caudales requeridos en cualquier
instante, sin aplicar una fuerza innecesaria y con un mantenimiento mínimo
Empleados en su mayoría del tipo pistón,
permiten el funcionamiento de: el sistema de aire comprimido para la inyección del aire
en la fermentación y en la maduración, el sistema de enfriamiento mecánico directo de
refrigeración con gas amoniaco y el transporte y llenado del gas carbónico producido en
la fermentación para la conformación del producto final.
El rendimiento del sistema de aire comprimido
puede aumentarse mediante el uso de aire de entrada de los lugares más fríos posibles,
puesto que el aire frío es más denso y requerirá menos energía para ponerlo a la
presión requerida para su inyección en los tanques.
Se utilizan en las instalaciones de recepción de
malta así como en la instalación de molienda para extracción de polvo.
NOTA:
En la línea de producción, se maneja un
código de colores para distinguir las diferentes fuentes de energía. Los más
importantes son: el azul, que representa el agua; el color verde representa al vapor de
agua pura utilizado en el edificio de cocinas; el color anaranjado es el gas amoniaco, que
sirve para enfriar las salas frías y para procesar la fermentación de la cerveza; el
azul rey es el gas carbónico que se libera en la fermentación y se utiliza en el
envasado; el color gris es la electricidad; y el amarillo es aire comprimido que se
utiliza para hacer funcionar algunas máquinas.
Bandas Transportadoras. Usadas para el
transporte de la malta y adjuntos desde su recepción realizada por camiones hasta los
elevadores y transportadores de canguilones hacia las tolvas de dosificación o canalones.
Son bandas deslizadoras en pasantes de lámina de metal y bandas de protección contra el
polvo.
Su velocidad de flujo es pequeña debido al peso
de la malta y los adjuntos, que en este caso viene determinado por el grado de humedad que
estos contengan.
Elevadores y Transportadores de Canguilones.
Empleados para mover la malta y los adjuntos en forma vertical, receptándolos de las
bandas transportadoras procediendo de esta forma a descargarlos por encima de la polea del
eje de cabezal conductor en la parte superior sobre los silos de almacenamiento. Estos
canguilones son por lo común bandas flexibles con bolsas.
Transportadores Oscilantes. Los cuales
constan de una zaranda o tamiz que por medio de un sistema vibratorio selecciona las
partículas de acuerdo al tamaño de la zaranda. La harina que pasa por las zarandas pasa
directamente a una tolva de harinas.
Montacargas. Utilizadas como máquinas para
manejo de materiales mas comunes. Dentro del extenso campo de aplicación de estos, la
realiza su modelo más básico que es el de contrapeso tipo estibador. Se destinan a las
operaciones de cargas de camiones en la sección de empaque, transportando las javas o
chancletas.
Molinos. Empleados para el desprendimiento
de la película del grano de malta, triturándose el cuerpo principal del almidón al
grado necesario para poderlo someter a proceso.
Intercambiadores de calor. Son usados para
enfriar el mosto en su recorrido hacia los tanques de fermentación y facilitar la acción
del amoniaco como refrigerante.
Horno de Túnel (Pasteurizador). Cuya
determinación, a pesar de que las botellas de envase han sido previamente esterilizadas y
todo su recorrido ha sido perfectamente controlados contra las infecciones la cerveza se
debe pasteurizar, para garantizar su conservación durante periodos largos, la
pasteurización consiste en calentar la cerveza a 60º C durante un corto tiempo, con el
objeto de eliminar residuos de levadura que pueden pasar en la filtración
Llenadora (Envasadora). Busca envasar la
cerveza a nivel fijo dentro de las botellas en las mejores condiciones asépticas
posibles, con la menor agitación para eliminar la pérdida de gas carbónico, sin aumento
de temperatura y sin inyección de aire. El llenado de las botellas es un proceso en
series que en el transcurso de las botellas son lavadas con sosa cáustica para evitar
cualquier tipo de microorganismo en ella. A la botella ya llena se le hace pasar por unos
censores electrónicos que distinguen si una de ellas no tiene algo propio, no está
totalmente llena o está rota. En el llenado, a la cerveza se le agrega gas carbónico y
agua caliente para que ésta haga espuma y no exista aire al momento de taparla.
Bombas Dosificadoras. Inyectaran la
levadura en la etapa de fermentación a los tanques.
Filtros. Por lo general se tienen: filtros
lauther que sirven para separar el mosto dulce de la masilla. Estos filtros tienen un
falso fondo en el cual cae el líquido y se va quedando la masilla (ésta masilla se
aprovecha como alimento de ganado), filtro que consiste en panes de celulosa (masa
filtrante), eliminando hasta el máximo las materias insolubles, como levadura o
proteínas coaguladas que puedan contener la cerveza.
Los filtros diatomeas de placas cierran el ciclo
de clarificación de la cerveza previa a la etapa del envasado.
Tanques de Contrapresión. Los cuales son
herméticos. En el momento del almacenamiento de la cerveza una vez carbonatada estos
tanques, poseen entradas de cerveza controladas por medio de presión, con el fin de
evitar que exista desprendimiento de gas, debido a la turbulencia en el seno de la
cerveza.
Tanques Whirpool. Utilizados en la
clarificación del mosto donde este se bombea y se hace pasar a alta velocidad a través
de una tubería tangencial a la pared del tanque, creando un flujo en el mosto que a
medida que va perdiendo velocidad va provoca la deposición de los sólidos en
suspensión.
Centrífugas. Como paso previo a la
clarificación de la cerveza, ésta es utilizada para eliminar un 99% de la levadura
presente. |
Antes de
nada quisiera hacer mención que esta página lo que no pretende es fomentar el abuso del
alcohol, ni siquiera otro uso que no sea el evidentemente responsable. Lo aquí expuesto
no deja de ser una mera recopilación de datos y técnicas, en la mano y responsabilidad
de cada uno está el uso que se haga. La cerveza está hecha para ser disfrutada, no para
otra cosa. |
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