La liofilización es un proceso de conservación para
productos perecederos por
deshidratación al vacío y a bajas temperaturas, para lograr una
mejor conservación. La alimentación liofilizada incorpora las
vitaminas y minerales
necesarios para compensar las pérdidas originadas por el esfuerzo prolongado, ejerciendo
una función regeneradora y protectora del organismo. Su ventaja es el poder transportar
carnes y platos preparados sin necesidad de una cadena de frío. Su reducido peso y
volumen, la facilidad de incorporar
vitaminas y
oligoelementos y la capacidad de
almacenaje bajo cualquier situación por periodos de incluso hasta 2 años, son sus
principales características.
En la industria alimentaria, la
liofilización consiste en eliminar el agua de un alimento a partir de la
congelación, en lugar de aplicar calor. Esto explica que se reserve para los
productos con sustancias sensibles a las altas temperaturas, como las
proteínas o las enzimas. Una vez liofilizados, el tiempo de conservación sin
refrigeración aumenta porque la reducción del contenido de agua inhibe la
acción de los microorganismos patógenos que podrían deteriorar los
alimentos. En definitiva, la liofilización es similar a la deshidratación:
el objetivo es el mismo, disminuir el contenido en agua. La principal
diferencia está en el proceso; si bien en el primero se reduce casi la
totalidad del agua, en la deshidratación, esta disminución es menor, aunque
no por ello menos importante. Este sistema ya se usaba en la antigüedad,
cuando para deshidratar los alimentos se dejaban secar al sol, en un
ambiente seco, hasta que eliminaran toda la humedad.
La deshidratación por congelación,
en cambio, aligera el peso del alimento, con una disminución de un 20%
respecto al original. Por este motivo, su uso se ha generalizado en el
desarrollo de alimentos destinados a expediciones, ya que permite a los
excursionistas o astronautas llevar más cantidad de comida con menos peso y,
además, con la posibilidad de reconstituirla con agua.
Se liofilizan ciertas frutas para
cereales, que mantienen el 98% de las propiedades naturales, sopas
instantáneas,
hierbas
y especias y café. Otros
alimentos, como la
sandía
o la
lechuga, son malos candidatos a la liofilización porque tienen un
contenido en agua demasiado alto.
Proceso
La
deshidratación por congelación
permite la separación de las distintas sustancias de un alimento. Primero se
congela el producto a muy bajas temperaturas de forma rápida para evitar que
se formen grandes cristales de hielo; se somete a un proceso de vacío para
que el agua se evapore sin pasar a estado líquido, proceso que se
conoce como sublimación; se aplica calor al producto congelado y se condensa
para convertirlo de nuevo en sólido.
Al no pasar el agua por un estado
líquido, se mantienen todas las propiedades de color y aroma, pero en forma
seca y con una mayor sensibilidad a los golpes. Cuando el alimento se quiere
consumir, hay que rehidratarlo durante unos cinco minutos en agua caliente.
La mayoría de los productos que se liofilizan se componen en gran parte de
agua, como (algunas frutas que contienen entre un 80% y un 90%. Eliminarla
facilita el control de los patógenos, que encuentran en este líquido un
medio incondicional para sobrevivir y expandirse, a la vez que alarga su
conservación sin necesidad de que se mantenga la cadena del frío.
El proceso comprende 3 fases:
Congelación. Después de ser cocinados,
los productos se someten a una temperatura inferior a la suya propia de congelación.
Liofilización primaria. Se calienta
lentamente el producto para que desprenda su contenido líquido en forma de vapor, el cual
queda condensado en el interior del recipiente que posee una temperatura inferior a la del
producto (-60ºC).
Secado. Se eliminan las moléculas de
agua retenidas por absorción en el producto aparentemente seco. El vacío es máximo, el
recipiente con el mayor frío posible y al mismo tiempo se mantiene el calor en el
producto. En resumen, una vez cocinado el alimento, se extrae toda su agua, pasando ésta
de un estado sólido (congelación) a un estado gaseoso (vapor), sin pasar por el
líquido.
Ventajas
Las ventajas de este tipo de conservación de alimentos son una
asimilación mucho más rápida que una alimentación normal, seguridad en el aporte
mineral y energético y su reducido peso.
Los alimentos conservados de mediante liofilización pueden
clasificarse en 3 tipos:
Bebidas isotónicas. El agua de lluvia o
de nieve, aunque sacia la sed, no contiene los minerales necesarios para la recuperación
de todos los que se han perdido durante el esfuerzo. Este tipo de bebidas aportan dichos
minerales esenciales.
Bebidas energéticas. A base de
hidratos
de carbono o azúcares que son indispensables para la obtención de la energía necesaria
para el esfuerzo muscular. Reducen el consumo de las propias reservas de azúcares,
prolongando la capacidad del esfuerzo.
Bebidas recuperadoras. Destinadas a la
recuperación de los elementos perdidos durante el esfuerzo (proteínas,
hidratos de
carbono, minerales, vitaminas, etc.). Preparan el organismo para mantener su capacidad
física frente a un esfuerzo intenso en días consecutivos. Ideal para travesía de varios
días.
Inconvenientes
Este proceso también tiene alguna desventaja: es más
caro que otros sistemas y requiere un alto grado de manipulación. En ciertos
alimentos, como los cárnicos, es necesario añadir
antioxidantes para evitar problemas de oxidación debido al bajo
contenido de humedad. Algunas investigaciones en este campo se centran en
reducir el grado de manipulación y el tiempo que se tarda en el secado.
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