|
¿QUE
ES LA SANDÍA?
La
sandía (Citrullus lanatus sin. Citrullus vulgaris) es una planta de la
familia de las curcubitáceas y también su fruto.
Planta originaria de
África pero de gran difusión histórica en Asia. Es anual,
dicotiledónea, herbácea, áspera, con tallo rastrero piloso provisto de
zarcillos y hojas de cinco lóbulos profundos, flores amarillas,
grandes, unisexuales; las femeninas tienen el gineceo con tres
carpelos, la masculina con cinco estambres; fruto grande, en pepónide,
carnoso y jugoso (más del 90% de la sandía es agua), con numerosas
semillas, casi esférico, verdoso, pulpa de color rosado o rojo,
generalmente de sabor dulce (más raramente amarilla y amarga) muy
apreciada por ser refrescante y rica en agua y sales; importante para
dietas de adelgazamiento por contener pocas calorías. Las semillas,
ricas en vitamina E, se han utilizado en medicina popular, también se
consumen tostadas como alimento y con ellas crudas se prepara en
México un tipo de agua fresca. En la cuenca mediterránea florecen
entre junio y julio (verano) y maduran 40 días después de su
floración.
En España fue
introducida por los árabes; actualmente se cultiva por toda la
península, principalmente por Andalucía y Levante. Su etimología
refleja dicho origen. Proviene del árabe hispánico saníyya. En árabe
clásico es sindiyyah, de Sind región del Pakistán de
la cual proviene el nombre.
El color rojo
característico de la sandía se debe a un
antioxidante llamado
licopeno.
La Sandía es una fruta muy
sabrosa, dulce, muy jugosa y refrescante.
Es muy hidratante para el verano
y es ideal para los niños y las personas mayores, porque es fácil de
comer y les mantiene hidratados. La sandía se suele comer sola, pero se
puede poner como ingrediente a una Ensalada de frutas o Macedonia.
Actualmente esta
especie sólo se conoce cultivada en lugares llanos. Se recolecta al
llegar a la maduración, en verano.
ÍNDICE
Morfología y taxonomía
Requerimientos
edafoclimáticos
Material vegetal
Cultivo
Valor nutricional
Morfología y taxonomía
Planta: anual
herbácea, de porte rastrero o trepador.
Sistema radicular:
muy ramificado. Raíz principal profunda y raíces secundarias
distribuidas superficialmente. Actualmente este órgano carece de
importancia, ya que alrededor del 95 % de la sandía se cultiva injertada
sobre patrón de C. Máxima x C. Moschata, totalmente afín con la sandía.
Este híbrido interespecífico se introdujo en la provincia de Almería a
mediados de los 80 para resolver los problemas de fusariosis (agente
causal Fusarium oxysporum f. sp. niveum), tras comprobar que la
introducción de genes de resistencia a esta enfermedad en algunas
variedades comerciales no aseguraba una producción normal en suelos muy
contaminados. Adicionalmente, dicho patrón ofrece resistencia a
Verticilium y tolerancia a Pythium y Nematodos, confiriendo gran vigor a
la planta y un potente sistema radicular con raíces suberificadas de
gran tamaño.
Tallos: de
desarrollo rastrero. En estado de 5-8 hojas bien desarrolladas el tallo
principal emite las brotaciones de segundo orden a partir de las axilas
de las hojas. En las brotaciones secundarias se inician las terciarias y
así sucesivamente, de forma que la planta llega a cubrir 4-5 metros
cuadrados. Se trata de tallos herbáceos de color verde, recubiertos de
pilosidad que se desarrollan de forma rastrera, pudiendo trepar debido a
la presencia de zarcillos bífidos o trífidos, y alcanzando una longitud
de hasta 4-6 metros.
Hoja: peciolada,
pinnado-partida, dividida en 3-5 lóbulos que a su vez se dividen en
segmentos redondeados, presentando profundas entalladuras que no llegan
al nervio principal. El haz es suave al tacto y el envés muy áspero y
con nerviaciones muy pronunciadas. El nervio principal se ramifica en
nervios secundarios que se subdividen para dirigirse a los últimos
segmentos de la hoja, imitando la palma de la mano.
Flores: de color
amarillo, solitarias, pedunculadas y axilares, atrayendo a los insectos
por su color, aroma y
néctar (flores entomógamas), de forma que la
polinización es entomófila. La corola, de simetría regular o
actinomorfa, está formada por 5 pétalos unidos en su base. El caliz está
constituido por sépalos libres (dialisépalo o corisépalo) de color
verde. Existen dos tipos de flores: masculinas o estaminadas y femeninas
o pistiladas, coexistiendo los dos sexos en una misma planta, pero en
flores distintas (flores unisexuales). Las flores masculinas disponen de
8 estambres que forman 4 grupos soldados por sus filamentos.
Las flores femeninas
poseen estambres rudimentarios y un ovario ínfero velloso y ovoide que
se asemeja en su primer estadio a una sandía del tamaño de un hueso de
aceituna (fruto incipiente), por lo que resulta fácil diferenciar entre
flores masculinas y femeninas. Estas últimas aparecen tanto en el brote
principal como en los secundarios y terciarios, con la primera flor en
la axila de la séptima a la décimo primera hoja del brote principal.
Existe una correlación entre el número de tubos polínicos germinados y
el tamaño del fruto.
Fruto:
Baya globosa u oblonga en
pepónide formada por 3 carpelos fusionados con receptáculo adherido, que
dan origen al pericarpo. El ovario presenta placentación central con
numerosos óvulos que darán origen a las semillas. Su peso oscila entre
los 2 y los 20 kilogramos. El color de la corteza es variable, pudiendo
aparecer uniforme (verde oscuro, verde claro o amarillo) o a franjas de
color amarillento, grisáceo o verde claro sobre fondos de diversas
tonalidades verdes. La pulpa también presenta diferentes colores (rojo,
rosado o amarillo) y las semillas pueden estar ausentes (frutos
triploides) o mostrar tamaños y colores variables (negro, marrón o
blanco), dependiendo del cultivar.
Clasificación
científica
Reino: Plantae
División: Magnoliophyta
Clase: Magnoliopsida
Orden: Cucurbitales
Familia: Cucurbitaceae
Género: Citrullus
Especie: C. lanatus
Nombre binomial
Citrullus lanatus
Requerimientos edafoclimáticos
Clima
El manejo racional de
los factores climáticos de forma conjunta es fundamental para el
funcionamiento adecuado del cultivo, ya que todos se encuentran
estrechamente relacionados y la actuación sobre uno de estos incide
sobre el resto.
Temperatura
La sandía es menos
exigente en temperatura que el
melón, siendo los
cultivares triploides más exigentes que los normales, presentando
además mayores problemas de germinabilidad.
Cuando las diferencias
de temperatura entre el día y la noche son de 20-30 ºC, se originan
desequilibrios en las plantas: en algunos casos se abre el cuello y
los tallos y el
polen producido no es viable.
Cuando se trata de
sandías injertadas aumenta la resistencia tanto al frío como al calor.
Humedad
La humedad relativa
óptima para la sandía se sitúa entre 60 % y el 80 %, siendo un factor
determinante durante la floración.
Suelo
La sandía no es muy
exigente en suelos, aunque le van bien los suelos bien drenados, ricos
en materia orgánica y fertilizantes. No obstante, la realización de la
técnica del enarenado hace que el suelo nos sea un factor limitante
para el cultivo de la sandía, ya que una vez implantado se adecuará la
fertirrigación al medio.
Material vegetal
Principales criterios
de elección:
- Exigencias de los
mercados de destino
- Características de
la variedad comercial: vigor de la planta, características del fruto,
resistencias a enfermedades.
- Ciclos de cultivo y
alternancia con otros cultivos.
Pueden considerarse
dos grupos de variedades híbridas existentes en el mercado:
- Variedades Tipo
Sugar Baby, de corteza verde oscuro.
- Variedades Tipo Crimson, de corteza rayada.
Dentro de ambos tipos
pueden considerarse sandías con semillas y sin semillas, aunque
generalmente las sandías triploides se está, poniendo tipo Crimson,
por lo que la piel rayada está siendo un carácter diferenciador para
el consumidor entre sandía con semillas y sin semillas.
Cultivo
Plantación
La planta injertada
procedente del semillero debe colocarse de forma que, el cepellón
quede en contacto con el suelo, cubriéndolo con arena, y el injerto
quede por encima de la arena, evitando así la emisión de raíces por
parte de la sandía por la humedad que proporciona el riego, ya que de
lo contrario podrían presentarse problemas de ataque de Fusarium.
Acolchado
Consiste en cubrir el
suelo/arena generalmente con una película de polietileno negro de unas
200 galgas, con objeto de: aumentar la temperatura del suelo,
disminuir la evaporación de agua, impedir la emergencia de malas
hierbas, aumentar la concentración de CO2 en el suelo, aumentar la
calidad del fruto, al eludir el contacto directo del fruto con la
humedad del suelo.. Puede realizarse antes de la plantación, o después
para evitar quemaduras en el tallo.
Tunelillos
En plantaciones
tempranas, una vez realizado el trasplante, se puede proceder a la
colocación de túneles de semiforzado para incrementar la temperatura.
Para ello se colocan arcos de alambre cada 1,5 metros aproximadamente,
que se recubren con un film que se sujeta al suelo con la propia
arena. El film que mejores resultados está dando es el polímero EVA de
150-200 galgas, que además de proteger de las bajas temperaturas,
impide el goteo por condensación, evitando reduciendo el riesgo de
pudrición. Otros materiales utilizados son las películas de
polietileno transparente, con el inconveniente del goteo, y la manta
térmica, que aunque incrementa la temperatura en menor medida, mejora
las condiciones de ventilación y evita el problema del goteo.
Existen otros métodos
para incrementar la temperatura en el interior del invernadero tras la
plantación como es la colocación de bandas de plástico o de una
cubierta flotante de film transparente y perforado.
Poda
Esta operación se
realiza de modo optativo, según el marco elegido, ya que no se han
apreciado diferencias significativas entre la producción de sandías
podadas y sin podar, y tiene como finalidad controlar la forma en que
se desarrolla la planta, eliminando brotes principales para adelantar
la brotación y el crecimiento de los secundarios. Consiste en eliminar
el brote principal cuando presenta entre 5 y 6 hojas, dejando
desarrollar los 4-5 brotes secundarios que parten de las axilas de las
mismas, confiriendo una formación más redondeada a la planta.
Polinización
Normalmente si las
condiciones ambientales son favorables es aconsejable el empleo de
abejas (Aphis milifera) como insectos polinizadores, ya que con el
empleo de hormonas los resultados son imprevisibles (malformación de
frutos, etc.), debido a que son muchos los factores de cultivo y
ambientales los que influyen en la acción hormonal. El número de
colmenas puede variar de 2 a 4 por hectárea, e incluso puede ser
superior, dependiendo del marco de plantación, del estado vegetativo
del cultivo y de la climatología.
Cuando se cultiva
sandía apirena (triploide) es necesaria la utilización de sandía
diploide como polinizadora, ya que el
polen de la primera es estéril.
Se buscan asociaciones en las que coincidan las floraciones de la
polinizadora y polinizada en relación 30-40 % de polinizadora + 60-70
% de polinizada ó 25-33 % de polinizadora + 67-75 % de polinizada. Es
frecuente que se asocien sandías tipo Sugar Baby como polinizadoras
con tipo Crimson como polinizadas para no confundirlas a la hora de
la recolección.
Recolección
Generalmente esta
operación es llevada a cabo por especialistas, guiándose por los
siguientes síntomas externos:
- El zarcillo que hay
en el pedúnculo del fruto está completamente seco, o la primera hoja
situada por encima del fruto está marchita.
- Al golpear el fruto
con los dedos se produce un sonido sordo.
- Al oprimir el fruto
entre las manos se oye un sonido claro como si se resquebrajase
interiormente.
- Al rayar la piel con
las uñas, ésta se separa fácilmente.
- La cama del fruto
toma un color amarillo marfil.
- La capa cerosa (pruína)
que hay sobre la piel del fruto ha desaparecido.
- El fruto ha perdido
el 35-40 % de su peso máximo.
Marcos de
plantación
Los marcos de
plantación más comunes en sandía injertada son los de 2 m x 2 m y 4 m
x 1m. El primero tiene el inconveniente de que se cubre la superficie
muy pronto e incluso a veces antes de que se hayan desarrollado
suficientes flores femeninas, ya que éstas aparecen a partir de la
quinta o sexta coyuntura. El segundo marco es más apropiado, ya que
además permite un mejor aprovechamiento del agua y de los nutrientes y
el descanso de cierta parte del terreno (por la disposición de los
ramales portagoteros, que se colocan pareados por línea de cultivo) y
un ahorro en la colocación de materiales de semiforzado.
Fertirrigación
Aunque existen
explotaciones en las que se realiza a riego a manta, el riego por
goteo es el sistema más extendido en sandía en invernadero, con aporte
de agua y nutrientes en función del estado fenólogico de la planta,
así como del ambiente en que ésta se desarrolla (tipo de suelo,
condiciones climáticas, calidad del agua de riego, etc.).
En cultivo en suelo y
en enarenado el establecimiento del momento y volumen de riego vendrá
dado básicamente por los siguientes parámetros:
- Tensión del agua en
el suelo (tensión mátrica), que se determinará mediante la instalación
de una bateria de tensiómetros a distintas profundidades. La lectura
del tensiómetro más superficial (20-25 cm) debe de estar alrededor de
15 cb, pudiendo regar cuando marque 20 cb hasta que la lectura llegue
a 10 cb.
- Tipo de suelo
(capacidad de campo, porcentaje de saturación).
- Evapotranspiración
del cultivo.
- Eficacia de riego
(uniformidad de caudal de los goteros).
- Calidad del agua de
riego (a peor calidad, mayores son los volúmenes de agua, ya que es
necesario desplazar el frente de sales del bulbo de humedad).
Existe otra técnica
empleada de menor difusión que consiste en extraer la fase líquida del
suelo mediante succión a través de una cerámica porosa y posterior
determinación de la conductividad eléctrica.
El consumo de agua en
sandía varia considerablemente desde los meses de invierno hasta los 6
l.m-2 y día en el mes de junio, con el engorde de los frutos, debiendo
reducir el riego y/o aumentar la conductividad eléctrica de la
solución nutritiva durante la maduración para evitar el rajado de los
frutos.
Antes de la plantación
se debe dar un riego abundante, y posteriormente de dan riegos cortos
y frecuentes hasta que la planta esté bien enraizada. Durante el
desarrollo de la planta y hasta la floración los riegos son largos y
escasos, en floración cortos y diarios, durante el cuajado y
desarrollo del fruto son largos y frecuentes y en el período de
maduración se van alargando progresivamente los intervalos de riego y
el volumen de agua.
En cultivo hidropónico
el riego está automatizado y existen distintos sistemas para
determinar las necesidades de riego del cultivo, siendo el más
extendido el empleo de bandejas de riego a la demanda. El tiempo y el
volumen de riego dependerán de las características físicas del
sustrato.
A la hora de abonar,
existe un margen muy amplio de abonado en el que no se aprecian
diferencias sustanciales en el cultivo, pudiendo encontrar recetas
muy variadas y contradictorias dentro de una misma zona, con el mismo
tipo de suelo y la misma variedad. No obstante, para no cometer
grandes errores, no se deben sobrepasar dosis de abono total
superiores a 2g.l-1, siendo común aportar 1g.l-1 para aguas de
conductividad próxima a 1mS.cm-1.
Actualmente se emplean
básicamente dos métodos para establecer las necesidades de abonado: en
función de las extracciones del cultivo, sobre las que existe una
amplia y variada bibliografía, y en base a una solución nutritiva
ideal a la que se ajustarán los aportes previo análisis de agua.
Este último método es el que se emplea en cultivos hidropónicos, y
para poder llevarlo a cabo en suelo o en enarenado, requiere la
colocación de sondas de succión para poder determinar la composición
de la solución del suelo mediante análisis de macro y micronutrientes,
CE y pH.
Existen una amplia
bibliografía sobre las extracciones de nutrientes en sandía, que puede
servir de guía cuando las condiciones en las que se han obtenido los
datos son similares a las del cultivo en cuestión.
Los fertilizantes de
uso más extendido son los abonos simples en forma de sólidos solubles
(nitrato cálcico, nitrato potásico, nitrato amónico, fosfato
monopotásico, fosfato monoamónico, sulfato potásico, sulfato
magnésico) y en forma líquida (ácido fosfórico, ácido nítrico), debido
a su bajo coste y a que permiten un fácil ajuste de la solución
nutritiva, aunque existen en el mercado abonos complejos sólidos
cristalinos y líquidos que se ajustan adecuadamente, solos o en
combinación con los abonos simples, a los equilibrios requeridos en
las distintas fases de desarrollo del cultivo.
El aporte de
microelementos, que años atrás se había descuidado en gran medida,
resulta vital para una nutrición adecuada, pudiendo encontrar en el
mercado una amplia gama de sólidos y líquidos en forma mineral y en
forma de quelatos, cuando es necesario favorecer su estabilidad en el
medio de cultivo y su absorción por la planta. La planta de
melón cultivada bajo
condiciones deficientes de micronutrientes, no produce ningún
melón comestible.
También se dispone de
numerosos correctores de carencias tanto de macro como de
micronutrientes que pueden aplicarse vía foliar o riego por goteo,
aminoácidos de uso preventivo y curativo, que ayudan a la planta en
momentos críticos de su desarrollo o bajo condiciones ambientales
desfavorables, así como otros productos (ácidos húmicos y fúlvicos,
correctores salinos, etc.), que mejoran las condiciones del medio y
facilitan la asimilación de nutrientes por la planta.
Valor nutricional
La sandía es un
magnífico diurético, su elevado poder alcalinizante favorece la
eliminación de ácidos perjudiciales para el organismo.
Está formada
principalmente por agua (93%), por tanto su valor nutritivo es poco
importante. Los niveles de vitaminas son medios, no destacando en
particular ninguna de ellas.
El color rosado de su
carne se debe a la presencia de
carotenoide licopeno, elemento que
representa un 30% del total de
carotenoides del cuerpo humano.
El contenido calórico
de este fruto es muy bajo, por lo que su consumo resulta recomendable
a las personas obesas. El agua biológica posee una marcada acción
diurética, útil en los casos de hidropesía y de calcosis renal. A
partir de las semillas se obtiene un aceite con acción hipotensiva.
Las máscaras de pulpa son muy utilizadas en aplicaciones sobre pieles
delicadas.
La Sandia
se recomienda en dietas de adelgazamiento por su especial contenido en
agua 93%.
La sandía contiene:
Vitaminas:
provitamina A,
C.
Minerales: Potasio, Magnesio, Calcio, Fósforo, Hierro, Sodio.
Otros:
Ácido Fólico,
Beta caroteno;
Licopeno (antioxidante);
Ácido
ascórbico;
Riboflavina;
Tiamina; Niamina.
Tiene propiedades beneficios
para:
El crecimiento óseo, tejidos
y sistema nervioso en los niños.
Problemas de retención de líquidos (diurético).
Problemas de transito intestinal, estreñimiento (gran poder laxante)
Hipertensión.
Cáculos renales.
Prostatitis y Cistitis.
Insuficiencia renal.
Cáncer de vejiga.
Acido Urico: lo expulsa.
Sistema nervioso.
Anticancerígeno.
Desintoxicante y depurador.
Previene problemas cardiovasculares y degenerativos.
Refuerza el sistema inmunológico.
DOCUMENTACIÓN
|