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Los
aceites de oliva virgen extra de la comarca amparada son
aceites con muy baja acidez y estables de gran complejidad
aromática, asimismo presentan un frutado de aceituna intenso, verde hoja
alto y otras frutas maduras.
Son
aceites que se presentan con una sensación buco-táctil algo
densa, relacionada con su alto contenido en
ácido oleico, con gran cuerpo y un picor y amargor característico
con intensidad media, en el que los atributos “frutado” y ”verde hoja”
se manifiestan con la máxima intensidad.
El aceite
de Oliva DOP Montoro-Adamuz es un
aceite de oliva virgen extra obtenido del fruto del olivo
(Olea europaea) de las variedades siguientes:
Picual (Nevadillo
Blanco),
Nevadillo Negro,
Lechín,
Picudo y
Carrasqueño, considerando como variedades
principales
Picual (Nevadillo
Blanco) y
Nevadillo Negro; la extracción se realiza
exclusivamente por procedimientos mecánicos o físicos que no produzcan
alteración del
aceite, conservando su sabor, aroma y características del
fruto de que procede.
Medio
natural
En esta
comarca, se producen una serie de factores que favorecen el desarrollo
de un olivar con características diferenciales y propias de un olivar de
sierra, así como el desarrollo de las variedades principales
Picual y Nevadillo Negro, que producen
aceites muy específicos y de calidad, con unos altos
contenidos en
ácido oleico y en
polifenoles.
La comarca
se dispone en ladera, topografía escarpada, altitud media de 425 m, con
orientación sur, y un importante nivel de insolación.
El hecho de
que dentro de los municipios de la zona geográfica de la Denominación de
Origen Protegida "Montoro-Adamuz", existan dos Parques Naturales (Sierra
de Hornachuelos y Cardeña-Montoro), ha favorecido el mantenimiento a lo
largo del tiempo, de este olivar de sierra, que genera unos
aceites de oliva virgen extra muy característicos y
específicos.
Los suelos
de la zona de producción de las aceitunas destinadas a la elaboración
del
aceite de oliva virgen extra amparado bajo la Denominación de
Origen Protegida "Montoro-Adamuz", se caracterizan principalmente por
ser suelos con escasa profundidad útil, de moderada a abundante
pedregosidad, suelos con una erosión importante y con poca profundidad,
debido principalmente a la elevada pendiente de los terrenos, unos
contenidos medios y bajos en arcilla, que se traduce en una baja
fertilidad, así como ausencia de carbonato cálcico libre, con reacción
moderadamente ácida. Todas estas características, y principalmente que
se traten de suelos calcáreos, favorecen el bloqueo de la subida de
hierro a la planta, reteniendo el agua mucho mejor al ser suelos
agregados, y permitiendo de este modo, una mayor humedad de las
plantaciones de olivar.
Presenta un
régimen térmico que se caracteriza por un contraste muy acusado entre la
cálida estación estival y la fría invernal y una precipitación media
escasa, que se concentran durante el invierno y la primavera.
El clima es
de tipo mediterráneo con ciertos rasgos de continentalidad. Las lluvias
alcanzan un máximo en los meses invernales, siendo éstas menos
frecuentes en verano, provocando que la humedad máxima en invierno no
supera el 77%, mientras que la mínima del verano desciende hasta el 34%.
La situación interior de la comarca imprime un grado de continentalidad
que se manifiesta tanto en la oscilación térmica diaria como anual.
En esta
comarca se producen altos niveles de evapotranspiración y hay un alto
grado de insolación en verano-otoño, época de la formación y maduración
del fruto.
Antecedentes y vínculos históricos
En el siglo
III a.C. se produjo la entrada de Roma en la historia de Andalucía. Este
asunto que provocó que este cultivo se desarrollara de forma
extraordinaria gracias a los nuevos avances técnicos que esta
civilización aportó a las comunidades indígenas que vivían en este
territorio. Desde su asentamiento en el alto Guadalquivir, 200 años a.C.,
la colonización romana, fue dejando poblaciones y villas, a lo largo de
las riberas del río, unas de nueva formación como Sacili Marcialis
(actual Alcurrucén y términos de Adamuz y Pedro Abad), otras cobrando
nueva vida como Epora, en tiempos romanos, actualmente Montoro, entre
muchas otras.
En tiempos
de los Romanos el aceite de esta comarca era enviado a Roma como uno de
los allí denominados “aceites de la Bética”. Eran transportados por vía
fluvial a través del Río Guadalquivir.
Es fácil de suponer que Montoro y Adamuz se encontrasen
formando parte de las ciudades que aportaban más
aceite al Conventus Cordubensis
y a zonas exteriores de Hispania y de la Bética, ya que desde esta zona
partieron numerosos viajes de este producto a tierras Italianas. Un
ejemplo de ello lo tenemos en la gran cantidad de fragmentos de ánforas
romanas que existen en el conocido monte Testaccio en Roma, monte
formado por la acumulación de los restos de ánforas utilizadas en su día
para el
aceite, y procedentes la
mayoría de la Bética, ya que en ellas se estampa una serie de
inscripciones y sellos de referencia del lugar de origen.
Con la
llegada de los pueblos germánicos y de los árabes en el s. VIII, este
cultivo siguió activo en las localidades de la zona de la Denominación
de Origen Montoro-Adamuz, ya que esta cultura tenía que abastecerse de
este producto para los usos culinarios, pues uno de los preceptos que
establecía el Corán sobre la prohibición de comer carne de cerdo en su
alimentación. Esta razón explica que no pudiesen emplear cualquier tipo
de
grasa animal para condimentar sus platos. Esto también sucedía del
mismo modo en las comunidades judías que convivían en el lugar.
Durante el
s. XV contamos con referencias relevantes en la zona, datos sobre el
cobro del Diezmo en la década de los 80-90 del s. XV en la ciudad de
Montoro, aunque según testimonios de E. Cabrera Muñoz la franja
cordobesa predominaba sobre la jiennense en cuanto a la producción
aceitera a fines del siglo XV y principios del s. XVI, P. Hernández
recoge en su tesina datos proporcionados de J. Rodríguez Molina en los
cuales se nos manifiesta que la zona cordobesa aportaba el 38,62% de la
producción oleícola de Andalucía a principios del s. XVI, mientras que a
Jaén le correspondía tan solo el 16,76%, recayendo la parte restante a
la zona del Aljarafe Sevillano.
En la obra
y estudio realizado por Criado Hoyo en 1932, se hace alusión a la
campaña agrícola emprendida por los Reyes Católicos, destacando la
apuesta de estos monarcas por la activación del comercio del
aceite de oliva en la franja de
la Denominación de Origen. En 1550 se hace referencia a la existencia de
olivares en Villaviciosa de Córdoba plantados por los monjes jerónimos,
así como sobre la existencia de olivares desde antaño en el resto de
municipios de la zona de producción de la Denominación de Origen
Montoso-Adamuz.
En la
primera mitad del s. XIX, el
cultivo del olivo manifiesta gran dinamismo en la provincia de
Córdoba. La ampliación del espacio olivarero de la provincia se disparó
a raíz de la apropiación de los antiguos terrenos comunales y la
privatización y desvinculación de los patrimonios nobiliarios y
eclesiástico.
Durante la
segunda mitad del s. XIX se detecta el empuje individual de algunos
municipios de la provincia de Córdoba a la hora de instaurar el
cultivo del olivar, así en Espiel se mencionan dos grandes
posesiones de olivar una de 4.000 pies y otra de 2.000 además de otros
olivares mas pequeños. Así mismo en Hornachuelos aunque había muchas
posesiones de olivar, la Hacienda de Moratalla tenía que ser
especialmente singular para que se refiriese explícitamente que contaba
con más de 200 aranzadas.
En Montoro
todo el término estaba cubierto de monte a excepción de 35.000 a 40.000
fanegas de olivar, la laboriosidad de los vecinos había conseguido que
la plantación de
olivos se extendiera a terrenos pedregosos, colgados y de poco
suelo. La cosecha anual se estimaba en 350.000-380.000 arrobas, una
cifra realmente impresionante para la época.
Como vemos
durante el transcurso de la historia el
cultivo del olivar fue adquiriendo notable relevancia en los
municipios de Montoro y Adamuz, debido entre otras razones a la
situación estratégica de estos dos municipios en la principal vía de
comunicación con Madrid, que se tradujo en un aumento del número de
molinos en estos municipios así como de un avance en las
técnicas de producción de
aceite. Este hecho conlleva que
el resto de municipios de la zona de la Denominación de Origen Montoro-Adamuz,
con menor producción y con menos medios para la elaboración del aceite,
pero con un producto de igual calidad que el de Montoro y Adamuz,
llevaran sus
aceitunas a molturar a los
molinos de Montoro y Adamuz, desde donde se procedería a su
comercialización.
Durante la
segunda mitad del s. XIX los aceites de Montoro y Adamuz se abren a
mercados exteriores y así podemos comprobar como en la Exposición
Universal de Filadelfia del año 1876 se exhiben
aceites de Montoro y Adamuz en
el Official Catalogue de United Stated Centennial Comisión.
A mediados
del s. XX se instalan grandes
molinos y
almazaras que molturan el aceite producido en toda la
comarca.
Con el
transcurso de los años, los oleicultores de esta comarca con la
mentalidad de aunar esfuerzos y conseguir mayor rentabilidad de sus
olivares, se constituyen en Cooperativas Agrícolas Olivareras para la
elaboración, transformación y comercialización del producto. En el año
1980, todas las cooperativas de la comarca se fusionan en un Grupo de
Cooperativas de segundo grado para comercializar de forma conjunta el
aceite Montoro-Adamuz.
Hoy día existen varios ejemplos del uso en la comercialización de los
aceites de Montoro-Adamuz debido al gran prestigio y reconocimiento que
atesoran por sus características específicas de alta calidad, lo que ha
permito su comercialización bajo una misma etiqueta, o su venta a granel
al exterior para su posterior envasado.
Así mismo también es de destacar que en la comarca, se encuentra el
Patrimonio Comunal Olivarero, proveniente de la antigua Asociación de
Olivares de España, organización fundada en los años de la II República
y reorganizada en 1948 con la finalidad de servir como almacenes
reguladores, y con posterioridad de centro de experimentación y
divulgación. Además en las instalaciones emblemáticas del Patrimonio
Comunal Olivarero en Montoro, se viene celebrando de forma bianual la
Feria del Olivo dedicada exclusivamente a los profesionales del sector.
Los
molinos de aceite de la Sierra de Montoro-Adamuz basados en
prensas de viga y cuyo máximo auge se produjo en el S.XIX constituyen
uno de los mayores patrimonios de arqueología industrial de la provincia
de Córdoba. El Término Municipal de Montoro llegó a ser el primer
productor mundial de
aceite de oliva en la fiebre del cultivo del S.XIX.
Recolección y transporte
La
topografía escarpada con los olivares situados sobre laderas con fuertes
pendientes, han motivado la recolección temprana de
aceituna como práctica cultural arraigada. Esta práctica
conlleva la recogida exclusiva de la
aceituna del árbol, evitando la caída del fruto al suelo,
al ser imposible la recogida del suelo por los altos costes que conlleva
ante la falta de mecanización del olivar de sierra. Además dicha
práctica, repercute en una mayor calidad del producto.
Por otra
parte, la recolección temprana del fruto como práctica cultural
arraigada en la comarca, desde el 15 de octubre a 15 de enero, incide en
unos contenidos máximos de
polifenoles y en unas extraordinarias cualidades organolépticas de
los
aceites, que se definen por una mediana del atributo frutado
>4, en la que los atributos sensoriales como “frutado de aceituna” y
“verde hoja” se manifiestan con la máxima intensidad.
El momento
óptimo de recolección se determinará en función del estudio de
parámetros analíticos, como son el índice de madurez y el rendimiento
graso. Se fomentarán recolecciones tempranas que favorecen la calidad
del
aceite de oliva, ya que permiten la obtención de
aceites de gran frutado.
La duración
de la recogida en más o menos días depende de factores intrínsecos a las
propias explotaciones, como puede ser la abundancia de cosecha y la mano
de obra disponible.
Las
aceitunas se cosecharan mediante recogida manual (vareo,
ordeño) o mecánica. En todo caso se evitará el contacto del fruto con el
suelo, mediante empleo de lienzos o diversos sistemas para tal fin. Se
recolectará por separado las aceitunas caídas de las que permanezcan en
el árbol.
Para la
elaboración de los
aceites vírgenes amparados por la Denominación de Origen
Protegida, se destinarán exclusivamente los frutos procedentes del
árbol, sanos y sin daños.
El
transporte de la
aceituna, se realizará de manera que no se deteriore la
calidad y la sanidad del fruto, antes de 24 horas desde su recolección.
Se transportarán las
aceitunas en contenedores rígidos o a granel.
Los
vehículos utilizados para el transporte de
aceituna deberán estar en adecuadas de higiene, estar
cargados exclusivamente con
aceituna, así como transportar los frutos separadamente en
función de la calidad.
Obtención y procesado del aceite
El
aceite se obtendrá en
almazaras inscritas y bajo el control de los inspectores autorizados
por el Consejo.
El
aceite se almacenará en los depósitos ubicados en las bodegas
de las
almazaras inscritas en los correspondientes registros, y situadas en
la zona de producción, que reúnen las condiciones establecidas.
Los patios
de las
almazaras, dispondrán de sistemas que garanticen la descarga
separada para
aceituna de suelo y vuelo, de forma que se evite en todo
momento mezclas de calidades para el procesado, así mismo contarán con
instalaciones de pesaje debidamente calibradas y homologadas. Los patios
deberán contar con un responsable encargado de garantizar la correcta
catalogación y separación de calidades, así como de sistemas de limpieza
adecuados.
Para la
elaboración de los
aceites amparados por la Denominación de Origen Protegida "Montoro-Adamuz"
sólo se permitirán frutos del vuelo, sanos y sin daños, solo se
autorizará la molturación de
aceitunas almacenadas en tolvas y tolvines, nunca del suelo.
Los sistemas de almacenamiento de la
aceituna deberán lavarse diariamente antes del inicio de la
jornada, y siempre que se considere necesario.
La
molturación se llevará a cabo en las
almazaras inscritas y en plazo máximo de 24 horas desde su entrada
en la
almazara. La capacidad de molturación de las
almazaras será la adecuada para soportar los máximos de entradas
diarias de
aceitunas.
El lavado
de la
aceituna para eliminar la tierra y los barros adheridos a la
piel del fruto se realizará en función del estado en que se encuentre el
fruto. El agua de lavado debe ser agua potable sin detergentes ni otro
tipo de sustancias que puedan alterar las propiedades del producto. Debe
realizarse una limpieza permanente de los sistemas de acondicionamiento
del fruto, especialmente de la lavadora, cambiando el agua cuando sea
necesario.
Una vez
limpia y/o lavada, se realizará una toma de muestras por partida
recepcionada para análisis físico-químico, debiendo existir registros de
ella. Posteriormente se pesará la partida. Las básculas deberán estar
debidamente calibradas y homologadas.
La molienda
es el proceso por el cual las aceitunas son transformadas en un molino
de martillos en una pasta ó masa homogénea formada por la pulpa y el
hueso juntos, para extraer así el
aceite contenido en ellas. Este proceso se realiza en
continuo, con un periodo de permanencia del fruto dentro del molino
variable que depende del tamaño del tamiz de la criba del molino. Solo
se autorizará el uso de molino de martillos. Los materiales en contacto
con la pasta (estrella, pastillas, cestillas.), serán de materiales
inertes autorizados en la industria alimentaria.
El batido
de la masa permite la formación de la fase oleosa, necesaria para la
obtención del
aceite por procedimientos mecánicos. En esta fase se
controlará la temperatura de batido de la masa, que no sobrepasará en
ningún caso 32.ºC en el punto más desfavorable. En cuanto a los tiempos
de batido éstos dependerán del estado de madurez y de la variedad de la
aceituna.
El único
coadyuvante permitido será el talco alimentario debidamente homologado,
en el caso de que la
aceituna posea un alto contenido en agua, aquellas que
superen el 58% de agua. En caso de utilizarse, la batidora dispondrá de
un dosificador de talco. La máxima dosis autorizada de talco será del
2,5%.
El primer
paso antes de comenzar la elaboración del aceite de oliva virgen extra
de Denominación de Origen Protegida "Montoro-Adamuz" será la limpieza
integral del equipo de batido. En caso de paradas de más de 8 horas se
permitirá mantener las batidoras llenas siempre y cuando se separen los
aceites producidos por la masa que ha permanecido en las
batidoras. Se utilizarán batidoras con mecanismos que impidan la
formación de corrientes de masa, así como se utilizará acero inoxidable
en todos los componentes de la batidora en contacto con la masa de
aceituna. Se utilizará material alimentario en raederas, y
desengrasantes con registro sanitario.
El sistema
autorizado para la separación de fases será el de centrifugación
continua (sistemas continuos de 2 y 3 fases).
a)
Separación de fases sólidas y líquidas por centrifugación de masas
(sistemas continuos de 2 y 3 fases).
Se
controlará la potabilidad y temperatura del agua de inyección y adición.
La temperatura del agua aportada a los decánters no excederá los 32 ºC.
Se utilizarán dosificadores automáticos de masa y mangueras para
inyección de masa con certificado de calidad alimentaria. En la
elaboración en tres fases se recomienda no superar la relación 1:2 entre
el agua y la masa.
b)
Separación de fases liquidas por centrifugación (sistemas continuos de 2
y 3 fases).
En esta
fase se procede a la limpieza del
aceite que sale del decanter mediante la adición de agua para
la eliminación de la humedad y las impurezas sólidas. El agua aportada
deberá ser potable, y su temperatura no excederá de los 35 ºC,
manteniendo el gradiente positivo de temperaturas desde la batidora a la
centrífuga vertical.
En esta
fase, obligatoria para los sistemas de extracción continuos, se realiza
la separación de restos de partículas de pulpa del
aceite.
La
capacidad adecuada de decantación, no será menor de 6 horas en
centrifugación y de 36 horas en decantación por gravedad. La temperatura
de la sala de decantación debe estar entre 20 y 26 ºC. El trasiego de
aceites de centrífuga vertical a pozuelos se realizará por
bombeo de
aceite o por gravedad. Estos están diseñados de forma que
permitan una limpieza eficaz mediante la purga periódica por la válvula
destinada para su uso. Se prohíbe lavar los
aceites en decantación mediante duchas de agua templada. La
sala de decantación estará separada del resto de las dependencias de la
almazara.
Almacenamiento en bodega en depósitos hasta el momento del envasado:
Las
almazaras deberán realizar la clasificación de los aceites
producidos sobre la base de las características físico-químicas y
sensoriales del
aceite de la Denominación de Origen Protegida "Montoro-Adamuz".
El
aceite de oliva virgen extra de la Denominación de Origen
Protegida "Montoro-Adamuz" se almacenará en depósitos con una distinción
inequívoca, y separado de otros aceites de
oliva virgen.
El
almacenamiento del
aceite se realizará en depósitos de acero inoxidable,
trujales, o depósitos con revestimiento interno de material inerte y de
calidad alimentaria, y opacos a la luz. Asimismo deberán estar provistos
de un cierre que garantice su estanqueidad. Los depósitos, ubicados en
las bodegas pertenecientes a las
almazaras, deberán estar totalmente cerrados, dispondrán de los
medios que permitan su correcta limpieza, sistema que permita el drenaje
periódico y dispositivo de toma de muestra.
Las bodegas
deberán encontrarse climatizadas a una temperatura adecuada para la
correcta conservación del aceite.
Para el
transporte de
aceite a granel hasta la envasadora se utilizarán
contenedores cisterna adecuados para productos líquidos alimentarios de
acero inoxidable, con certificado de limpieza de la empresa
transportista. El envasado del
aceite se realizará exclusivamente en las instalaciones de
las envasadoras inscritas en los correspondientes registros de la
Denominación de Origen Protegida.
Las plantas
envasadoras inscritas, deberán disponer un sistema de registro que
permita identificar en todo momento los movimientos realizados por los
aceites de la Denominación de Origen Protegida.
Reglamento
Esta DOP tiene la protección nacional transitoria prevista en el
artículo 5.6 del Reglamento 510/2006 del Consejo.
La Denominación de Origen Protegida ‘Montoro y Adamuz’ fue reconocida en
diciembre de 2007 por Orden de la Consejería de Agricultura y Pesca. En
la actualidad se ha solicitado a la Comisión Europea su inscripción en
el registro comunitario.
RESOLUCIÓN de 11 de abril de 2008, de la Dirección General de Industria
Agroalimentaria y Alimentación, por la que se concede la protección
nacional transitoria a la Denominación de Origen Protegida Aceite de
Oliva Virgen Extra "Montoro-Adamuz". (BOE nº 100 de 25-04-08). |