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Al médico turco Claudio Galeno (129-199 D.C.)
debemos la aparición de la primera crema hidratante para la piel, al
descubrir que mezclando
Aceite de Oliva con agua y cera vegetal se
obtenía una refrescante crema. Observando que, aplicándola sobre la
piel, confería a ésta una gran elasticidad, vio la posibilidad de esta
aplicación.
La piel es un órgano que tiene sus mecanismos de
defensa frente el ataque de agentes externos, sin embargo, una
alimentación inadecuada, la contaminación excesiva o el estrés hacen que
dichas defensas se vean desprotegidas. El consumo de
aceite de oliva
virgen de primera calidad, no sólo a través de las comidas, sino también
aplicado sobre la piel, incidirá indirecta o directamente en el grado de
hidratación de la piel y, por ende, en el aspecto saludable de ésta.
Si la piel presenta un aspecto muy reseco, puedes
colocar una gasa impregnada en
aceite de oliva sobre la rostro, por la
noche, y durante 20 minutos. Pasado este tiempo, límpiala con un paño
seco y se notará que la piel gana en suavidad.
Asimismo, el
aceite de oliva aplicado ligeramente
después de tomar el sol, ayuda a aliviar las irritaciones provocadas por
una excesiva exposición.
Si se desea ganar mayor suavidad, puede recurrirse
a una técnica muy antigua utilizada en Egipto para mantener la piel
tersa. Preparar un baño con medio decilitro de
leche y otro tanto de
aceite de oliva, repetir durante algún tiempo.
Tomando
Aceite de Oliva crudo en los aliños,
también conseguimos que nuestra piel se aclare, se suavice y tome un
atractivo y natural brillo.
Específicamente para las manos, existe otro
práctico truco: Para conseguir una importante hidratación en nuestras
manos, debemos preparar un empaste con
Aceite de Oliva, vaselina (que
nos ayudará a dar cuerpo a la masa) y un poquito de
mentol; antes de
acostarnos, nos untamos a conciencia las manos y las cubrimos con unos
paños de algodón, para que mantengan el empaste durante toda la noche. A
la mañana siguiente, observaremos la piel de nuestras manos notablemente
mejor hidratada.
También el
Aceite de Oliva puede ser la solución a
las puntas abiertas de los cabellos. Mezclamos un huevo una
cucharada de
vinagre y 2 de
Aceite de Oliva; calentamos la mezcla, sin que llegue a
hervir, y la aplicamos a las puntas abiertas, para aclarar 1/2 hora más
tarde.
Un remedio para proporcionar brillo y nervio al
cabello, además de hidratarlo, es lavarlo con un una mezcla de 5
cucharadas de
Aceite de Oliva y 2
huevos (frotándolo a conciencia),
enjuagarlo bien y volver a lavarlo con el champú que usemos
habitualmente, hasta que desaparezca cualquier resto aceitoso de nuestro
cabello.
Otro truco para dar fuerza y humedad a nuestro
cabello consiste en aplicar una buena cantidad de
Aceite de Oliva en el
cuero cabelludo y masajearlo largamente para que pueda penetrar
intensamente. Seguidamente, nos lavaremos el cabello y lo rociaremos con
cerveza; no aclararemos el cabello hasta pasadas 24 horas, para que la
aplicación de la
cerveza actúe lentamente.
Desde hace miles de años, el
Aceite de Oliva es
utilizado para ungir cualquier parte del cuerpo antes de aplicar un
masaje, debido a que facilita la relajación de músculos y nervios.
El
Aceite de Oliva fortalece también las uñas y
suaviza las cutículas. Antes de acostarse, remoje las uñas en una mezcla
de
Aceite de Oliva tibio y jugo de
limón. Use guantes de tela suave y
permita que el
aceite penetre durante la noche.
Como emulsión para la realización de masajes es
excelente, porque ayuda a relajar la musculatura y los nervios, además
de suavizar e hidratar la piel.
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