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El
Aceite de Oliva Virgen Extra de Navarra es el aceite de Europa que
más al norte se produce. El área geográfica delimitada por la D.O.P.
"Aceite de Navarra" comprende un total de 135 municipios del Sur de
Navarra. Una zona que se caracteriza por una clara influencia
mediterránea, con fuertes contrastes térmicos, pluviometría escasa, alta
insolación, influencia de viento dominante del noroeste (cierzo) y corto
periodo libre de heladas. Los suelos son pardo calizos carbonatados.
Municipios:
Abaigar, Abárzuza, Aberin, Ablitas, Adios, Aibar, Allín, Allo, Ancín,
Andosilla, Añorbe, Aras, Arcos (Los), Arellano, Arguedas, Armañanzas,
Arróniz, Artajona, Artazu, Ayegui, Azagra, Azuelo, Barásoain, Barbarin,
Bargota, Barillas, Beire, Belascoáin, Berbinzana, Biurrun-Olcoz, Buñuel,
Busto (El), Cabanillas, Cadreita, Caparroso, Cárcar, Carcastillo,
Cascante, Cáseda, Castejón, Cintruénigo, Cirauqui, Corella, Cortes,
Desojo, Dicastillo, Eneriz, Eslava, Espronceda, Estella, Etayo, Ezprogui,
Falces, Fitero, Fontellas, Funes, Fustiñana, Gallipienzo, Garinoain,
Guesálaz, Guirguillano, Igúzquiza, Javier, Larraga, Lazagurría, Leache,
Legarda, Legaría, Leoz, Lerga, Lerín, Lezáun, Liédena, Lodosa, Lumbier,
Luquin, Mañeru, Marcilla, Mélida, Mendavia, Mendaza, Mendigorría,
Metauten, Milagro, Mirafuentes, Miranda de Arga, Monteagudo, Morentin,
Mues, Murchante, Murieta, Murillo El Cuende, Murillo El Fruto, Muruzábal,
Názar, Obanos, Oco, Olejua, Olite, Olóriz, Orísoain, Oteiza, Peralta,
Piedramillera, Pitillas, Puente La Reina, Pueyo, Ribaforada, Sada, San
Adrián, San Martín de Unx, Sangüesa, Sansol, Santacara, Sartagura,
Sesma, Sorlada, Tafalla, Tiebas-Muruarte de Reta, Tirapu, Torralba del
Rio, Torres del Rio, Tudela, Tulebras, Ucar, Ujué, Unzué, Uterga,
Valtierra, Viana, Villafranca, Villamayor de Monjardin, Villatuerta,
Yerri, Yesa.
La
recolección, exclusivamente de aceituna de vuelo, se realiza
directamente del árbol bien por métodos tradicionales de ordeño, vareo o
vibración, extendiendo sobre el suelo mantas para evitar el deterioro de
la
oliva y el contacto con el suelo, o con máquina cosechadora.
El periodo
de recolección se extiende de octubre a mediados de febrero, comenzando
con la variedad
arbequina y terminando con la arroniz, siendo costumbre
recoger con índices de madurez entre 3,5 y 4, salvo para la
arbequina que se recoge más verde. El sistema de transporte
de la aceituna a la
almazara es siempre a granel, en cajas o contenedores rígidos de
capacidad limitada, o en remolque, de forma que se evite el daño o
deterioro del fruto. Está prohibido el transporte en sacos por el
deterioro que producen en el fruto. Para evitar el atrojamiento, la
aceituna se moltura en un plazo de cuarenta y ocho horas como
máximo.
El clima de
la zona de producción se caracteriza por una clara influencia
mediterránea, con fuertes contrastes térmicos entre invierno y verano,
así como diarios, siendo mas acusados en otoño (18 ºC de amplitud),
pluviometría escasa (con la mayor parte del territorio dentro de la
isoyeta 400 Mm.) y alta insolación (2.500 horas anuales de sol
despejado) y con una media de más de 120 días despejados al año, debido
principalmente a la influencia del viento dominante del noroeste,
conocido como “cierzo”, incrementando el frío del invierno y la aridez
del verano. El periodo libre de heladas es de 190 días y la primera
helada de otoño tiene lugar en la segunda quincena de octubre.
Los suelos,
de moderadamente profundos a profundos, son pardo calizos carbonatados
por origen y porque la escasez de lluvias no favorece la
descalcificación.
El
olivo es un cultivo mediterráneo que está presente en la historia y
el paisaje de Navarra desde hace dos mil años. Primero fueron los
fenicios, los griegos y los romanos, y más tarde los árabes, los que
extendieron y perfeccionaron las técnicas de cultivo del olivar y de
extracción de aceite. La arqueología ha encontrado testimonios de la
existencia de molinos de aceite o “trujales” en las villas romanas de
Liédena, Cascante, Barillas, Ablitas y “Las Musas” de Arellano.
A lo largo
de los siglos, la extensión e importancia de los olivares ha sufrido
altibajos. Tras un periodo de decadencia, coincidiendo con la caída del
Imperio Romano, la elaboración del aceite se reactivó en esta región en
la Edad Media con la aparición de los primeros regadíos. Después
atravesó épocas de olvido hasta el primer tercio del siglo XX en que los
olivares navarros vivieron una nueva etapa de esplendor y algunos de sus
aceites recibieron galardones y reconocimientos, como le ocurrió a un
aceite de Cascante en la Exposición Universal de Sevilla de 1929.
El olivar
siempre ha formado parte del paisaje navarro como un cultivo rústico,
adaptado a terrenos áridos. Su producción, orientada al consumo local,
se ha cuidado con mimo. Y el aceite ha sido parte de la cultura y dieta
familiar.
Hoy en día,
el reconocimiento a nivel mundial de las grandes virtudes de la dieta
mediterránea, ha hecho que crezca la demanda de éste. Gracias a ello, el
sector olivarero ha entrado en una etapa de crecimiento y está
experimentando una expansión espectacular. Han aumentado las
plantaciones intensivas, los trujales se están modernizando y, dentro de
la agricultura, éste es un sector atractivo para la inversión. Además,
el consumo sigue aumentando y aún está lejos de haber alcanzado su
techo.
Esta DOP
tiene la protección nacional transitoria prevista en el artículo 5.6 del
Reglamento 510/2006 del Consejo |