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La
principal variedad de olivo de la Denominación de Origen “Antequera” es
la autóctona
Hojiblanca, que supone más del 90% de la producción y que
presenta unos aceites equilibrados, ni excesivamente amargos ni tampoco
demasiado dulces, lo que le ha valido una gran aceptación entre los
consumidores. Existen otras variedades minoritarias como la
Picual o
Marteña, la
Arbequina, la
Lechín, y algunas originarias de estas tierras donde el
olivar es prácticamente monocultivo, como Gordalilla de Archidona o
Romerilla.
Los
olivares se encuentran situados en cotas que oscilan entre los 450 y 600
metros de altitud, en suelos de profundidad media muy calizos.
El clima es
mediterráneo y continental. Existe mucho contraste térmico entre el
verano y el invierno, así como de la noche al día. Las bajas
temperaturas en el invierno hacen que la maduración de la
aceituna se retarde. Este hecho provoca una modificación de
los perfiles acídicos de los aceites, aumentando los niveles del
ácido oleico en detrimento de los
ácidos grasos saturados e
insaturados.
En estas
condiciones la variedad
Hojiblanca se encuentra adaptada perfectamente, siendo esta
Comarca la gran difusora de esta variedad en Andalucía.
Esta
denominación de origen abarca unas 80.000 hectáreas, con más de 10
millones de
olivos y unos 11.000 agricultores, que vienen a producir unas
35.000 toneladas de aceite, si bien se determinará en cada campaña la
cantidad de
aceite que reúne los requisitos de calidad para acogerse a la
Denominación de Origen “Antequera”.
El 90% del
olivar es de secano. Las prácticas de
cultivo son las tradicionales y siempre respetando el medio
ambiente. El
aceite de oliva virgen extra se obtiene de frutos sanos y
maduros, recogidos directamente del árbol mediante métodos tradicionales
de vareo, vibración mecánica o el mixto de vibración mecánica y vareo.
La molturación se realizará en un plazo máximo de 48 horas a partir de
la recolección.
Las
características de estos aceites los marcará la
variedad Hojiblanca. Son moderadamente estables gracias a sus
altas concentraciones en tocoferoles, siendo muy ricos en
vitamina E.
A nivel
organoléptico son aceites ligeros en boca que presentan una gama de
aromas a frutado de
aceitunas verdes, otras frutas maduras,
almendra,
plátano y verde hierba. Las intensidades de los frutados
variarán de medias a altas. Además el amargo y picante aparece con
intensidades que varían de ligeras a medias, que coexisten en perfecta
armonía con sabores ligeramente dulces.
Los aceites
protegidos bajo la marca de calidad Denominación de Origen “Antequera”
serán necesariamente
aceites de oliva virgen extra y serán de dos tipos: Sabor
Intenso (0,3º) y Sabor Suave (0,5º).
Historia
Desde muy
antiguo la Comarca de Antequera ha tenido mucha relación con el olivar.
Existen más de 30 yacimientos romanos de producción aceitera, es decir,
villas olearias dedicadas a la producción de
aceite, que en parte se exportaba a Roma en las ánforas
olearias tipo Dressel, que es el símbolo de la Denominación de Origen.
Uno de ellos, datado en el siglo I, está ubicado en el Museo Hojiblanca.
Además, en este molino han aparecido unos huesos de
aceitunas fosilizados que son de la
variedad Hojiblanca de aquella época.
Archidona y
Antequera contaron con ordenanzas municipales específicas para la
producción oleícola en los siglos XV-XVI. En muchos de sus artículos se
comprueba la preocupación por la calidad de los aceites en aquella
época, obligando a que los molinos estuvieran limpios, se lavaran los
capachos o se separara el
alpechín. En el Museo Hojiblanca hay un molino de prensa de viga y
quintal del siglo XVII.
A finales
del siglo XIX y principios del XX, floreció en Antequera una industria
relacionada con la eleotécnica (extracción de aceite), constituyéndose
varias fábricas destinadas a producir maquinaria aceitera (Luna,
Alcaide, Rodas, Beltrán de Lis...). A mediados del siglo pasado,
existían 140
almazaras en la comarca, quedando reducidas en la actualidad a una
treintena tras la aparición de las cooperativas, que en 1987,
constituyeron el Grupo Hojiblanca, momento a partir del cual se empezó a
comercializar el aceite envasado de estas tierras. |