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Origen: |
Lucena
(Córdoba) |
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Área de
cultivo: |
Provincias de Córdoba y Málaga. |
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Planta
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Vigor: |
Bueno
a medio. |
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Vegetación: |
Ramos
fructíferos, más bien largos y algo péndulos. Copas de densidad
media y superficie foliar regular. |
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Color madera
joven: |
Gris
claro verdoso. |
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Hoja |
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Forma: |
Alargada, algo ensanchada, poco acanalada. |
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Color: |
Haz
verde grisáceo, envés plateado. |
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Drupa |
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Forma: |
poco
asimétrica. |
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Volumen: |
Oblonga, |
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Peso medio: |
1,4 a
4,3 g. |
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Rendimiento
graso: |
23,5 a
28,6% |
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Pulpa:
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83,5 a
87,1% |
Procede de Lucena (Córdoba). Variedad de
doble aptitud, aunque mediocre en los dos casos; como variedad de mesa
se conoce con el nombre de perlas del Guadalquivir; alta tolerancia a
suelos calizos; fruto de tamaño aceptable. También
llamada Casta de Cabra o Lucentino, se produce en el este de Sevilla,
sur de Córdoba y norte de Málaga. Supone un 16% de la producción
andaluza, sobre un terreno de unas 217.000 hectáreas.
Es típica de los aceites de Córdoba y la
campiña, dan generalmente
aceites de tonos dorados y de
sabor suave. El nombre proviene de la coloración blanquecina de
la base de las hojas.
También
se la conoce en Andalucía bajo el nombre de Lucentino, por los
reflejos metalizados que tienen sus hojas cuando les da el sol. Las
aceitunas hojiblancas sirven tanto para
aceitunas de mesa negra por la
firme textura de su pulpa, como para la producción de
aceite.
La
oliva, aunque con muchas oscilaciones, suele ser de tamaño grande
a grueso alcanzando de media los 4,3 gramos. Su forma es de una
esfera casi perfecta con una relación pulpa / hueso elevada, entorno
a 8. El fruto también aguanta bien el frío. Su floración dura las
dos primeras semanas de mayo teniendo su plenitud al inicio de la
segunda semana. La maduración es algo tardía, desde finales de
noviembre a finales de diciembre y una vez maduro presenta
resistencia al desprendimiento, con lo que su recolección es
dificultosa. Su rendimiento en
aceite es bajo, con una media entre
17-19%.
El
olivo es de vigor medio a bueno, con ramas largas y fructíferas
aunque algo péndulas. Las copas mantienen una densidad media y una
superficie foliar regular y se caracterizan por el color gris
verdoso claro de su madera joven. Aguanta bien el frío y se adapta
perfectamente a terrenos calizos.
Desde el punto de vista físico-químico, presenta
una composición de
ácidos grasos muy equilibrada con
ácidos
saturados relativamente más bajos que en el resto de los
aceites de
otras variedades. Su composición es ideal desde el punto de vista
alimenticio. La estabilidad ante la oxidación no es elevada y se
recomienda mantener estos aceites al amparo de la luz y sin excesiva
oxigenación durante el almacenamiento.
El
aceite
tiene una buena relación de
ácido oleico (~75%)
ácido linoleico (~7%)
con una cantidad de
ácidos grasos baja en comparación con otros
aceites. Estas características hacen del aceite producido con aceituna
hojiblanca ideal para dietas.
Desde el
punto de vista organoléptico, presentan una inmensa gama de flavores,
aunque predominan los sabores vegetales. Son valores comunes los
atributos de dulzura al inicio de
la cata, frutado de hierba fresca en
el aroma, ligero amargor a fruta verde y otras frutas que a veces
recuerdan a una macedonia, ligero picante en garganta y regusto final
almendrado. Estos
aceites
tienen una enorme variedad de sabores, siendo
los atributos más característicos un toque de dulzor inicial, con
toques de amargo de frutas verdes, y un toque final de
almendra.
Recomendado para freír, este
aceite
es también ideal para la elaboración de
pan,
pasta y pasteles, por la perfecta
consistencia que da a las masas. Estas
olivas son también ampliamente usadas y apreciadas como
aceitunas negras de mesa gracias a la firmeza de su carne.
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