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La
Denominación de Origen Protegida "Les Garrigues" controla, ampara,
protege y garantiza la calidad del
aceite que procede de los olivares de los términos
municipales que pertenecen a la zona de producción y que corresponde a
las comarcas de Les Garrigues, El Segrià Sur y la zona sur de l’Urgell,
situadas al sur de la provincia de Lleida.
El
aceite protegido es Virgen y de calidad Extra, procedente de
árboles de la variedad
Arbequina (variedad principal) y Verdiell. Son
aceites que proceden de un fruto fresco, que es recogido por
el procedimiento de “peinado” de las ramas, que se moltura en frío, así
conserva todas sus propiedades naturales. Su acidez no ha de superar las
5 décimas (0,5º), y la media de acidez del
aceite producido por las Cooperativas es de 2 décimas (0,2º).
En este contexto, tendremos que a más baja acidez, más garantizadas
estarán sus propiedades naturales, tanto las biológicas como las
organolépticas.
El
aceite virgen extra de oliva
Arbequina, con Denominación de Origen Protegida “Les
Garrigues” es frutado, de
oliva fresca, verde, cuya fragancia recuerda el fruto fresco
y la
almendra verde, con ligeros toques de
manzana y connotaciones de otros frutos verdes, con sabor
almendrado-amargo, ligeramente picante y dulce al final.
El
aceite procedente de la recolección más temprana es de color
verdoso, tiene más cuerpo y un ligero sabor a
almendra amarga. El de la recolección más tardía es de color
amarillo, más dulce y fluido.
La historia
de la variedad
Arbequina se remonta al Rey Jaime I que fue quien la trajo a
Cataluña tras la conquista de Mallorca a los musulmanes. Uno de sus
súbditos feudales, el Señor de Arbeca, fue el primero que plantó en sus
feudos el citado
olivo por sus innegables ventajas.
Posteriormente el Conde De Bessacout, gobernador de Lleida promocionó el
cultivo de esta variedad en la comarca de Les Garrigues.
La
característica que mejor define a la zona de producción es sin duda su
terreno seco. El secano y la tierra enjuta determinan el paisaje y el
hombre. La comarca posee un clima bastante duro (la temperatura oscila
entre mínimas de –2º C y máximas de 24º C) y continental, que sólo
permite la existencia de una vegetación xerófila mediterránea, semejante
a la que domina en el resto de las bajas llanuras del Ebro medio. Hoy,
después de cientos de años de trabajo humano, y siempre que el terreno
lo ha permitido, se han aprovechado los afloramientos de bancos rocosos
para hacer los márgenes de piedra que sostienen los bancales. La anchura
varía considerablemente según la pendiente; los bancales más estrechos
tienen escasamente de dos a tres metros, y sólo permiten el crecimiento
de una fila de árboles.
La
topografía en la comarca de Les Garrigues es accidentada, alternando
pequeños valles con laderas abancaladas y cimas a veces planas aptas
para el cultivo. En la comarca de L'Urgel este carácter es menos
acentuado. La comarca del Segriá agrupa las tierras del valle bajo del
Segre y parte de los altiplanos que la delimitan y la separan por el
Oeste de la cuenca del río Cinca. La altitud media oscila entre los 400
y 550 metros sobre el nivel del mar.
El río más
importante de la comarca es el Set, que nace en el centro de la sierra
La Llena y que riega Cervià, L’Albagés y Cogul. Permanece seco la mayor
parte del año, y cuando su cauce se llena de agua de lluvia se
transforma en un torrente impetuoso. Al igual que el Juncosa, que
transcurre por Juncosa, El Soleràs, Granyena, camino de Torrebesses. Si
el Set es seco, el Juncosa mucho más.
El clima en
la zona es mediterráneo con tendencia continental. Hay contrastes
térmicos diarios y anuales más grandes que en el clima mediterráneo, con
influencia marítima, con una gran amplitud térmica, con inviernos muy
fríos y veranos muy calurosos y secos. La temperatura media oscila de -2ºC
para la mínima a 24ºC para la máxima.
Las lluvias
en general son escasas con un máximo pluviométrico en primavera. La
pluviometría anual oscila entre los 350 y 450 mm. y con una humedad
relativa media de 66%.
Les
Garrigues es, pues, una comarca permanentemente seca, con lluvias
escasas, que ya se ha adaptado a los caprichos de la naturaleza. El
cultivo más importante que define el terreno es, sin lugar a dudas, el
olivo. El número de árboles por hectárea es de 100 a 120 y el
cultivo se ve condicionado por las dimensiones de los bancales en los
que se asienta el
olivar. Hoy en día se está imponiendo en las nuevas
plantaciones el riego por goteo. Dada la estructura de la zona y el
cultivo en bancales, la recolección se lleva a cabo en la modalidad de
ordeño recogiendo el fruto directamente del árbol con las manos. |