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El
aceite de oliva ha sido
desde siempre un alimento básico en la alimentación de los habitantes de
La Rioja, junto con el
vino y
el
pan.
Incluso se ha utilizado como remedio casero (emplastos, friegas, etc.)
para aliviar determinadas dolencias humanas. Y desde siempre se ha
utilizado como combustible de lámparas para dar luz en ermitas y
santuarios. En las casa de los riojanos, sobre todo en las de los
agricultores, se consumían habitualmente las aceitunas aliñadas. Se
maceraban en agua con
sal,
tomillo,
ajos
y cáscara de
naranja. Actualmente numerosas poblaciones para promocionar el
consumo de aceite a la terminación de la recolección de la
aceituna (Arnedo, Préjano,
etc.) en los meses de enero y febrero, celebran fiestas en las que se
degustan rebanadas de
pan de hogaza regadas con
aceite de oliva, son las
famosa “pingadas”.
Hoy los agricultores de esta
Comunidad Autónoma nos ofrecen unos
aceites de oliva virgen extra
de extraordinaria calidad. Recientemente les han concedido la
Denominación de Origen con el nombre de “Aceite de La Rioja”. El
consumidor puede disfrutar de estos aceites que se caracterizan por su
sabor afrutado muy intenso a aceituna verde, recordando al
plátano y las
fresas. Es un aceite
equilibrado y redondo tanto en el paladar como en la nariz. Carece de
astringencia.
El
cultivo de los olivos se
remonta a la época de los romanos. Estos fueron los primeros que
extrajeron
aceite de oliva. En
Murillo de Río Leza se ha encontrado un contrapeso y en Alfaro en un
establecimiento torculario se encontró un depósito con grandes manchas
de
aceite de oliva.
El tipo de prensa utilizada hasta el
siglo XIX, de clara tradición romana, y restos hallados en las
localidades de Alfaro y Murillo de Río Leza desvelan que, en la época
romana, ya se elaboraba
aceite en La Rioja. En la
comarca de Cervera del Río Alhama, los más mayores del lugar cuentan que
“los
olivos llegaron con
los moros”. La mayoría de los ejemplares son antiquísimos, ni
siquiera se sabe de cuándo pueden ser.
Los primeros datos fiables sobre el
olivo en La Rioja no
llegan hasta el siglo XVIII, con el Catastro del Marqués de la Ensenada.
Desde entonces, se constata que la época de mayor apogeo del sector
oleícola riojano se encuentra a mediados del siglo XX. En 1942, la
región contaba con 5.780 hectáreas de
olivar y, en 1953,
llegaron a coexistir 81
trujales, el mayor número que ha
habido, y probablemente habrá, en La Rioja. La ciudad de Alfaro siempre
ha sido el centro riojano desde donde se comercializaba la mayoría del
aceite.
A finales de la década de los 60,
tras alcanzar un máximo de superficie de 7.000 hectáreas, comienza el
declive del olivo en La Rioja, al ser sustituido por otros cultivos más
rentables por aquel entonces. En 1993, la superficie de
olivar llega a su mínimo
con 2.373 hectáreas. Su verdadera recuperación no se inicia hasta el año
2000, cuando el sector privado decide apostar por un cultivo emergente
en el ámbito internacional.
El olivar riojano crece en suelos
pardos, con escaso humos y ricos en caliza, arcillas, limos y arenas.
Los suelos tienen un buen drenaje que favorece la calidad de los
aceites. Este tipo de
suelos hacen que el árbol tenga un crecimiento limitado.
El clima es mediterráneo continental,
con inviernos suaves y veranos largos. La lluvia es escasa pero
suficiente para que el árbol tenga un desarrollo normal. Al estar en
zonas de secano las
aceitunas tienen gran
cantidad de
aceite, con mucho aroma y
con escasa acidez.
Las horas de frío (puede aguantar
hasta 10º bajo cero) que el
olivo soporta en invierno
son suficientes para que éste en la primavera tenga una buena floración
y desarrollo. Durante la maduración de la
aceituna también se
produce salto térmico entre el día y la noche, este hecho tiene una
influencia positiva sobre la síntesis de antocianos.
La zona de producción de los
aceites de oliva amparados
por la Denominación de Origen Protegida "Aceite de La Rioja" abarca toda
la Comunidad Autónoma de La Rioja constituida por las Comarcas de Rioja
Alta, Rioja Media, Rioja Baja, Sierra de Rioja Alta, Sierra de Rioja
Media y Sierra de Rioja Baja. |