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Las
características naturales de la Comarca de Estepa son: suelos rojos
mediterráneos sobre calizas de color rojizo hasta rosáceo, textura
arenosa arcillosa y estructura grumosa, muy calizos con afloramientos en
algunos casos de calizas blancas donde se asienta gran parte de olivar.
El clima es mediterráneo subtropical, con una temperatura media anual
15º-18º C, y unas precipitaciones medias entre 900-1000 mm. La altitud
oscila entre 200 y 400 metros superando los 800 metros cuanto más nos
acercamos a las alineaciones montañosas de las subbéticas.
En
definitiva una edafología, topografía, altitud y disponibilidades
hídricas escasas, que explican la especial configuración de los cultivos
de la zona, propiciando un mayor desarrollo del
cultivo del olivar dada la mejor adaptación de este
cultivo a la geografía de la comarca.
Las
plantaciones tradicionales se disponen en la mayor parte al
“tresbolillo”, 12x12. Las nuevas plantaciones con densidades más altas,
tienen marcos más reducidos. La mayor parte del olivar es de secano. Las
prácticas de cultivo serán las tradicionales de la zona. La
recolección se realizará a partir de frutos sanos, recogidos
directamente del árbol mediante métodos tradicionales de ordeño, vareo o
vibración mecánica del árbol. El transporte del fruto a la
almazara será siempre a granel en remolques o en contenedores
rígidos. La molturación se llevará a cabo en las
almazaras inscritas y en el plazo máximo de 24 horas a partir de su
recolección.
Los datos
contrastados más antiguos que vinculan la zona de Estepa con el
olivo y el
aceite se remonta a la época romana, no obstante, existen
numerosos yacimientos de épocas anteriores, Iberos y Edad de los
Metales. En la época romana la zona vive una de las muchas etapas
doradas que gira en torno al olivar, gracias a la magnífica posición
geográfica de la Comarca de Estepa. Siendo una de las áreas
suministradoras de aceite de la Bética, dentro de ese triángulo
exportador y fundamental que representa Sevilla, Córdoba y Écija.
Durante el
período medieval, el
cultivo del olivar siguió una tónica general de
afianzamiento. Durante el periodo musulmán el aceite tuvo una gran
importancia en la vida cotidiana de sus habitantes. Tras la reconquista
cristiana, el auge del sector olivarero fue muy importante, tanto en el
apartado de producción, como en el de la transformación y
comercialización.
En los tres
siglos que transcurren entre la época medieval y la moderna, Estepa se
va a convertir en una de las áreas principales de todo el país en lo que
se refiere al mundo del
olivo y por extensión del
aceite. No sólo se va a aumentar de forma espectacular las
tierras dedicadas al
olivo, sino que los mercados nacionales y extranjeros
contemplarán la llegada de
aceites de esta zona. Para llegar a esto se produce una de
las transformaciones más importantes: se trata del auge del sector de
las
almazaras o
molinos aceiteros, que incrementan de forma considerable, así como
las técnicas en ellos empleados.
Hoy en día
la zona de producción de la Denominación de Origen “Estepa” está formada
por los municipios de la Comarca natural de Estepa, en la provincia de
Sevilla y Puente Genil, en la provincia de Córdoba. Es una de las zonas
más importantes en la producción y comercialización del
aceite de oliva virgen extra y de las aceitunas de mesa (un
tercio de las aceitunas cosechadas se comercializa de esta forma) de
España.
El
consumidor nacional y extranjero puede disfrutar del consumo de este
magnífico aceite bajo el amparo de esta marca de calidad. |