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Los
aceites de oliva virgen extra acogidos a la marca de calidad
Denominación de Origen “Aceite de Mallorca” u “Oli de Mallorca” proceden
de las variedades
Mallorquina o
Empeltre,
Arbequina y
Picual.
En la
denominación de origen "Aceite de Mallorca" pueden diferenciarse dos
tipos de aceite en función del momento de recolección, factores que
determinan características físico-químicas y organolépticas
diferenciadas entre ambos tipos de aceite. Un primer tipo de aceite
denominado frutado, se obtiene a partir de
aceitunas verdes y sanas. Organolépticamente se caracteriza
por un aroma que refleja esta situación y en cuyo perfil sensorial
aparecen los atributos amargo y picante, así como un color
amarillo-verdoso. El segundo tipo de aceite denominado dulce, se obtiene
mayoritariamente de
aceitunas en envero. Su característica más sobresaliente es
su dulzor o suavidad, siendo los atributos de amargor y picante
prácticamente ausentes. El color de este tipo de aceite va del amarillo
paja al amarillo oro. Así, dependiendo del grado de maduración de las
aceitunas serán aceites frutados o dulces. Las
aceitunas recolectadas a principio de temporada darán aceite
frutado y las de final de temporada será aceite dulce. Así el aceite de
principio de temporada será amarillo verdoso y con un perfil sensorial
en el que predominan los atributos amargo y picante y el de final de
temporada es amarillo dorado, en el que han desaparecido prácticamente
los atributos picante y amargo, predominando el dulzor y la suavidad.
Las
aceitunas se recolectan por medio del ordeño (recoger
directamente del árbol el fruto), o por medio del vareo o vibración.
Sólo son actas para la obtención del aceite las
aceitunas sanas y no mareadas. Para ello se recogen y se
transportan a la
almazara con sumo cuidado.
Desde hace
muchos siglos el
olivo forma parte del paisaje mallorquín. Todos los
municipios de la isla de Mallorca forman parte de la Denominación de
Origen.
Cultivo
El cultivo
del olivo tiene una gran tradición en la isla de Mallorca y de aquí se
llevaron plantones de
olivo de la variedad
Arbequina a la Península (Tarragona, Lleida, etc). Aunque
previamente el
olivo fue introducido por fenicios y griegos en la Península
Ibérica.
Existen
referencias al
cultivo de olivos en el siglo XIII y desde el siglo XV se
exportaba de forma regular a Francia. Durante el siglo XVI fue el
principal aporte económico para muchos agricultores mallorquines. Se
consumía y se cambiaba por otros alimentos. El trueque y la exportación
fue muy común hasta finales del S. XVIII. En la Exposición Universal de
Barcelona de 1888 consiguió la medalla de plata al mejor aceite.
Es muy
común que por los olivares paste el ganado ovino de raza mallorquina.
Los animales comen las malas hierbas y aportan abono orgánico. Esta
integración olivarera con el ganado ovino hace que se conserve mejor el
ecosistema propio de la isla de Mallorca, con una menor utilización de
productos fitosanitarios y abonos, evitando la contaminación de los
suelos y las aguas subterráneas.
El terreno,
las condiciones climáticas y la edad de los
olivos hacen que la producción no sea muy grande. Pera estas
mismas características marcan las diferencias de estos aceites con otras
regiones españolas.
Los
olivos, más de 200.000, ocupan una superficie de más de 2.000
ha. Se encuentran en zonas montañosas, en terrenos muy accidentados. Los
árboles son cultivados por tanto en terrazas. Es la única forma que
tiene el agricultor para retener la tierra y el agua de la lluvia.
Limitando la erosión del terreno. Las terrazas son uno de los paisajes
más emblemáticos que los visitantes se llevan a sus lugares de
residencia después de disfrutar de unas estupendas vacaciones, en esta
maravillosa isla.
Los suelos
agrícolas de Mallorca son fundamentalmente de naturaleza caliza, color
pardo-rojizo claro, con textura de consistencia media a fuerte, con una
importante proporción de elementos gruesos, muy pobres en materia
orgánica, con un pH de tendencia alcalina y con un gran contenido en
carbonato cálcico. Los suelos de Mallorca tienen una estructura con
estratos horizontales entre los cuales se acumulan una gran cantidad de
arcillas finas muy ricas que pueden ser exploradas perfectamente por el
sistema radicular de los
olivos y que contribuye a la obtención de
aceitunas con aromas característicos y singulares.
El clima de
Mallorca es eminentemente mediterráneo, caracterizado por temperaturas
templadas, inviernos suaves y veranos cálidos y secos. La temperatura
media anual es de 17ºC, con una temperatura promedio mínima de 16'9ºC y
máxima de 21'3ºC. Las temperaturas medias mensuales tienen valores entre
12ºC y 26ºC. Las precipitaciones son máximas en otoño (el 40% de las
lluvias se producen en esta estación) y mínimas en verano, con un
promedio anual de precipitaciones de 570 mm. Hay que destacar también el
alto nivel de la humedad ambiental que impera en la isla. Para el
desarrollo y, sobretodo, para el mantenimiento del cultivo del olivar la
humedad es un factor muy positivo y que afecta a la calidad de la
producción. Aunque las precipitaciones sean escasas en Mallorca, el alto
nivel de humedad otorga a los
olivos una mayor adaptación a los períodos de sequía,
disminuyendo el estrés hídrico de las hojas y por tanto asegurando la
continuidad del cultivo. Respecto de la formación de aceitunas, la
humedad es un factor que repercute en el carácter vecero del
olivo, ya que estabiliza la producción de
aceitunas y su composición química. Así, la humedad es un
factor que contribuye al mantenimiento de la regularidad en la
composición de las
aceitunas, y por consiguiente en la calidad del aceite.
Como elementos orográficos
destacables, cabe citar la Serra de Tramuntana, al norte de la isla, ya
que constituye una enorme barrera de protección contra los vientos de
Tramuntana, tan nocivos para la agricultura en general. En el centro de
la isla se localiza el Pla de Mallorca, con algunas colinas en su parte
central que no superan en ningún caso los 300 m de altura. La escasez y
falta de continuidad de las precipitaciones, así como la conformación
caliza de gran parte de los suelos de Mallorca motivan la falta de
corrientes superficiales continuas de agua. Es por ello que la red
hidrográfica está formada por torrentes, cuyo caudal está muy
condicionado por la intensidad de las precipitaciones, razón por la cual
se encuentran secos gran parte del año.
Las
plantaciones de
olivos en Mallorca se encuentran en parcelas de muy diversa
altitud, prácticamente desde el nivel del mar hasta los 800 m en las
zonas de montaña. Las terrazas son construcciones que permiten los
cultivos salvando dichas pendientes, así como evitan la erosión del
terreno. En Mallorca, las terrazas con
olivos constituyen uno de los paisajes más emblemáticos y
típicos de la isla, y están presentes en la memoria colectiva como
elementos que siempre han formado parte de este paraje. En general, la
Serra de Tramuntana presenta abruptas escarpaduras impracticables sobre
el mar y laderas más suaves por el sur. Las terrazas de la Serra se
orientan hacia el sur y mediodía, de una parte aprovechando las
pendientes y la máxima insolación y de otra evitando los vientos fríos
provenientes del norte, lo que permite el
cultivo del olivo de forma adecuada.
Las
plantaciones de
olivos de la Serra de Tramuntana son muy irregulares, en las
laderas con pendiente, formando las terrazas típicas de esta zona de
Mallorca; por lo general no existen marcos de plantación, variando entre
los 80 y 160 pies/ha. La dificultad de acceso a las plantaciones de
olivo de montaña condiciona las técnicas de cultivo que
pueden utilizarse en las explotaciones. La productividad es menor que en
los
olivos de llanura, ya que el tratamiento de plagas, el aporte
de material nutritivo al árbol, la recolección, etc. se hace más
dificultoso en zonas abruptas. El carácter poco accesible y
prácticamente imposible de mecanizar de estas explotaciones hace que
tradicionalmente las aceitunas se cosechen cuando se encuentran en un
punto de maduración mayor que las
aceitunas cosechadas en las zonas de llanura. Este hecho da
lugar a un aceite de características identificadas en la Denominación de
Origen como de tipo dulce, de sabor dulce y suave y con ausencia de los
atributos de amargo y picante.
Según las
referencias bibliográficas, los primeros indicios de la existencia de
olivos datan del siglo XV, si bien la verdadera expansión del
cultivo en Mallorca se produjo en el siglo XVI. Es por
ello que la antigüedad de las plantaciones tradicionales de la Serra de
Tramuntana puede situarse en unos 500 años ya que los árboles han
perdurado a través de los siglos y no se conocen grandes plagas o
incendios que obligasen a la renovación cultural generalizada. Es por
ello que podemos afirmar que el 90% de los
olivos de Mallorca tienen una edad media de 500 años. El
olivar, como elemento integrante del paisaje, está tan arraigado en
Mallorca que las creencias populares aseguran que los olivos
mallorquines son milenarios. El resto de plantaciones de
olivo en Mallorca son de una época mucho más reciente, de
hace unos 5-10 años. Los
olivos de avanzada edad, como la gran parte de los que se
encuentran en Mallorca, disponen en sus elementos leñosos de gran
cantidad de elementos nutritivos de reserva que se movilizan en el
momento en que se forman los frutos; es por ello que la fracción
aromática de las aceitunas provenientes de árboles viejos es mayor que
la que se encuentra en aceitunas de árboles más jóvenes. Los componentes
aromáticos de las
aceitunas, de naturaleza lipídica, se mantienen en el aceite
que se obtiene de ellas. La edad de los
olivos contribuye, pues, al conjunto de características
diferenciales del aceite que se elabora en Mallorca, singulares respecto
de otras zonas de elaboración. Este hecho también contribuye a que las
aceitunas tengan una composición más regular, ya que su
formación no tiene una dependencia tan acusada de las condiciones
climatológicas de la temporada.
Simultanear
el
cultivo del olivo con el ganado ovino es una práctica muy
común en Mallorca. Tradicionalmente las explotaciones agrícolas se han
complementado con la presencia de ganado ovino, puesto que se trata de
un animal muy bien adaptado al clima y a las condiciones que ofrecen
dichas explotaciones y que proporciona ventajas al
cultivo del olivo. El ganado ovino tiene la doble función de
eliminación de malas hierbas y aportación de abono orgánico,
proporcionando un equilibrio nutritivo al árbol. La integración de las
explotaciones olivareras con el ganado ovino supone además beneficios de
carácter ambiental y de preservación del ecosistema propio de Mallorca,
ya que permite minimizar el uso de productos fitosanitarios y abonos,
evitando la contaminación del medio, especialmente de las aguas
subterráneas. Desde el punto de vista económico y social, la conjugación
de la agricultura y la ganadería en una misma explotación supone una
mayor estabilidad y rentabilidad de la explotación, favoreciendo así el
mantenimiento de este tipo de actividad económica a lo largo del tiempo.
Variedades de aceituna
Las tres
variedades de
aceituna autorizadas para la elaboración de Aceite de
Mallorca aportan características organolépticas y físico-químicas que se
complementan y permiten obtener aceites diferenciados de gran calidad.
Así, la
aceituna mallorquina aporta al aceite suavidad, dulzor y
sabor a
almendra madura; la variedad
arbequina dota al aceite de sabor a fruta verde, mientras que
la
picual aporta los atributos de picante y amargo. En cuanto a
la composición lipídica del aceite, está directamente relacionada con la
variedad de
aceituna utilizada; así, los aceites de
aceituna mallorquina y
picual tendrán un contenido en
ácido oleico superior a los aceites realizados a partir de la
variedad
arbequina; la
variedad mallorquina aporta un elevado contenido en
ácidos grasos insaturados, superior a los aceites de las
otras variedades.
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