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Desde el punto de vista organoléptico, el aceite de
la D.O. Aceite de la Comunitat Valenciana queda encuadrado entre los de
mayor gama y variabilidad aromática, destacando su perfecto equilibrio
entre el nivel de frutado y la intensidad de amargor y picante.
El aceite de la Comunitat Valenciana, debido a su
riqueza varietal tiene unas características que lo hace único, tanto por
la composición en
ácidos grasos, como por los componentes de la fracción
saponificable, así como desde el punto de vista de las cualidades
organolépticas. Así, se obtiene un aceite muy equilibrado en la
composición de
ácidos grasos, destacando el elevado nivel de
ácido oleico, y los niveles medios del
linoleico, así como la elevada relación entre
ácidos grasos insaturados y
saturados. Por otra parte, hay que destacar el elevado nivel de
tocoferoles presentes en el aceite que, actuando como
Vitamina-E, son especialmente indicados por su efecto antioxidante
que tienen sobre las células.
El mar Mediterráneo procura las condiciones
ambientales homólogas así como una homogeneidad en la ecología olivícola
de toda el área geográfica delimitada por esta Denominación de Origen
Protegida.
La presencia del olivar en la Comunidad Valenciana se
remonta a la época romana, hace más de dos mil años. De hecho, hay
constatación de su cultivo en las comarcas del Maestrazgo de Castellón,
en zonas anejas a la Vía Augusta, que comunicaba la capital del imperio
Romano, con Cádiz. Hoy en día podemos contemplar en dicha comarca la
presencia de numerosos ejemplares que superan los mil años de edad,
siendo fácil comprobar la presencia de olivos milenarios gracias a la
iniciativa de cooperativas del Maestrazgo, en la que proponen una serie
de rutas de interés turístico del «aceite milenario».
Por otra parte, hay que destacar las aportaciones que
realizó el botánico Cavanilles en sus Observaciones sobre la Historia
Natural, Geografía, Agricultura, población y frutos del Reino de
Valencia (1795-1797). Las anotaciones que sobre la agricultura, y en
concreto, sobre el cultivo del olivar y la elaboración de aceite de
oliva son muy interesantes, y abarcan todas y cada una de las diferentes
zonas productoras de la Comunidad Valenciana.
Las temperaturas medias anuales en las zonas de
producción del olivar se sitúan entre 12 y 16.º C, con importantes
oscilaciones entre el invierno (medias entre 6 y 10.º C), y el verano
(medias superiores, entre 22 y 26.º C).
El cultivo del olivar se desarrolla principalmente en
la franja intermedia de la Comunidad Valenciana, hecho que le aporta y
le confiere sus principales características. Así, las importantes
oscilaciones térmicas entre el invierno y el verano favorece el
incremente de determinados parámetros de calidad. Por otra parte, la
concentración de las lluvias en el otoño y la primavera tiene enormes
beneficios sobre su cultivo, y sobre la calidad de los aceites
elaborados ya que se consigue suavizar en gran manera los perfiles
aromáticos y organolépticos de los aceites. Con la precipitación
primaveral conseguimos unas adecuadas brotaciones del cultivo, que
determinarán las cosechas de años sucesivos. Finalmente, y por la
influencia del mar Mediterráneo, y la suavidad de las temperaturas que
este aporta, tanto en invierno, como en verano, se obtiene la mayor
complejidad aromática que confiere al aceite de la Comunidad Valenciana
unas características únicas.
El relieve comprende desde espacios montañosos, que
por cierto, son los dominantes, hasta llanuras y valles intermedios,
para llegar a la costa. La litología predominante es la calcárea, aunque
podemos encontrar determinados enclaves donde afloran las areniscas,
margas y yesos.
Esta configuración geográfica tan propia ha provocado
y delimitado perfectamente la enorme riqueza y diversidad varietal del
olivar valenciano por varias causas:
Su cultivo se desarrolla principalmente entre los 300 y los 600 metros
de altitud sobre suelos de escasa profundidad, y con unos niveles de
caliza activa muy elevados.
Las plantaciones de olivar se sitúan generalmente en
las laderas montañosas menos fértiles, encontrando en pocas ocasiones
olivares en las hoyas o fondos de valle, ya que dichas tierras se han
reservado siempre a otros cultivos.
Por estar situadas en terrenos relativamente pobres,
con unos bajos niveles de materia orgánica, y escasa capacidad de
retención de agua, el olivar tiene un desarrollo radicular muy profundo
que le ha adaptado y permite soportar periodos largos de sequía. |