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Aceite de oliva virgen extra obtenido del fruto del
olivo (Olea
europaea L.), de las
variedades autóctonas
argudell, curivell y
llei de Cadaqués y la
variedad tradicional
arbequina, separadamente o conjuntamente, mediante
procedimientos mecánicos o por otros tratamientos físicos que no
produzcan alteración del
aceite, conserven el sabor, el aroma y las características
del fruto del que procede. El
aceite protegido con esta Denominación se elabora con
aceitunas de olivares inscritos, de las variedades
mencionadas.
La calidad
y singularidad del
aceite de la Denominación de Origen Protegida Oli de
l’Empordà vienen avaladas por las variedades específicas de la zona:
Argudell,
Corivell y
Verdal (Llei
de Cadaqués). A finales del siglo XX se introdujo, además, la
variedad
Arbequina. El aceite del Empordà tiene un aspecto claro,
limpio y transparente. Presenta una complejidad notable, con aromas que
recuerdan al
hinojo,
a la
almendra y a los
anises.
El sabor y las sensaciones que desprende cambian con la variedad del
fruto. Las variedades Argudell
y Corivell tienen un delicado
equilibrio entre dulce y amargo, mientras que la variedad
Llei de Cadaqués da
lugar a un
aceite afrutado, maduro y con un punto de picante.
Medio
natural
Las
particularidades del entorno natural y de cultivo de la zona afectan
directamente al ciclo biológico del
olivo y, como consecuencia, también al
aceite obtenido de su fruto, la
aceituna, y le confiere unas características positivas que lo
distinguen claramente del producido en otras zonas olivareras.
La zona de
cultivo se concentra en terrenos de suelos pobres: la sierra de la
Albera y la sierra de Rodes, al norte; el Montgrí y Les Gavarres, al
sur. Substratos montañosos que configuran una geología característica,
con granitos, pizarras y argilas. La privilegiada ubicación geográfica
ampurdanesa, entre el mar Mediterráneo y el Pirineo, hace que el clima
combine inviernos suaves, veranos no muy calurosos y la inevitable
tramontana, el frío viento que llega del norte. Este conjunto ayuda a
configurar el marcado carácter del aceite del Empordà.
La zona de
L'Empordà se puede dividir en tres zonas geográficas: la plana aluvial,
las zonas de elevaciones marginales y los macizos montañosos.
La plana
aluvial está formada por los sedimentos de los ríos que en épocas
postcuaternarias fueron llenando los grandes estuarios pliocénicos
limitados por los macizos montañosos. Con la formación de cordones
arenosos entre la península del Cap de Creus y el macizo del Montgrí, y
entre éste y el macizo de Bagur se cerró una enorme albufera. Estos
cordones junto con pequeñas elevaciones del océano que emergían por
encima del agua contribuyeron a acelerar el proceso de sedimentación y
formación de la plana, y surgió así una amplia zona de terreno pantanoso
y de marismas con gran cantidad de lagunas litorales. Actualmente
podemos dividir esta plana en dos sectores: la franja litoral y la zona
interior.
La franja
litoral es paralela a la costa en ambos lados del macizo del Montgrí
formada por pequeñas albuferas o lagunas y marismas con una amplitud de
1 a 4 Km. según las zonas. Son los restos de las antiguas albuferas o
antiguos brazos de ríos que después fueron desecados o desviados. Son
todos generalmente salinos.
La zona
interior está formada por terrenos aluviales de gran potencia, ricos en
agua freática y de buena calidad para el cultivo, generados por las
cuencas de los ríos Muga, Fluvià y Ter. Esta parte de la plana se ve
interrumpida por algunas elevaciones, resultado del alargamiento de las
zonas marginales de los macizos montañosos.
Las
elevaciones marginales son las zonas formadas por suaves ondulaciones
que proceden de las cadenas montañosas que enmarcan la llanura de
inundación. Terminales paleozoicas o mesozoicas formadas por cadenas de
elevaciones redondeadas y terrazas de erosión en proceso de
prellanurización al pie de éstas (sierra de L'Albera, sierra de Rodes,
Les Gavarres, El Montgrí, macizo de Bagur). Aunque en muchos sectores
las laderas de estas sierras marginales caigan de forma abrupta, con
desniveles bruscos, sobre las tierras bajas, casi siempre existe esta
franja de transición donde la llanura se difumina. Se incluye también en
esta unidad la zona occidental de la comarca, formada también por
elevaciones redondeadas, compuestas por depósitos del pliopleistoceno y
margas oceánicas. Estas elevaciones son el último peldaño de la Sierra
Transversal Catalana que se escalona desde el Puigsacalm hasta la
llanura de inundación.
Los macizos
montañosos definen tres unidades de relieve bien diferenciadas: las
sierras que limitan la región por el norte (el extremo oriental de los
Pirineos), la que la limita por el sur (el extremo septentrional de la
Cordillera Costero-Catalana) y un macizo que se eleva en medio de la
llanura aluvial, cerca del mar (El Montgrí).
El extremo
oriental de los Pirineos lo forman las sierras de L'Albera y de Rodes,
que tiene un mismo origen, pero se desprende la segunda de la primera
hacia el SE. Esta subunidad erogénica independiente que deriva en
sentido transversal y penetra en el mar formando la península del Cap de
Creus.
En
conjunto, es un macizo con materiales graníticos y esquistos de origen
metamórfico con materiales paleozoicos afectados por plegamientos
hercinianos y la erosión. Ha originado laderas abruptas que contrastan
con las cimas generalmente aplanadas. En el noroeste y en el sur de
L'Albera, aparecen formaciones mesozoicas, calcáreas, que pertenecen a
las laderas de los prepirineos ampurdaneses de alejamiento alpino.
Esta zona
está drenada por la complicada red hidrográfica del margen izquierdo del
curso medio de La Muga, con afluentes que originan fracturas transversas
entre los contrafuertes de los macizos montañosos y las sierras
secundarias. Éstas se escalonan hasta llegar a la zona de prellanura
(elevaciones marginales). Al este del río Llobregat aparecen grandes
superficies de erosión en lugares donde predomina el gneis. La más
extensa de éstas es la de Cantallops y los contrafuertes de las sierras
de Cominera y Puig Castellar, que enlaza con la zona de elevaciones
marginales y llega hasta los términos municipales de Cabanes, Peralada y
Garriguella donde se produce el contacto con la plana aluvial.
La Sierra
Litoral es un macizo antiguo, con materiales paleozoicos, básicamente
formados por pizarras con algún afloramiento de calizas devónicas y
cuarcitas armoricanas que hacia el sur entra en contacto con el batolito
granítico de la cordillera costera catalana. El Macizo del Montgrí es
una formación secundaria en la que afloran mayoritariamente capas
calcáreas y cretácicas de diferentes tipos, y todo el conjunto descansa
sobre un zócalo terciario que también forma su zona de elevaciones
secundarias. Se supone que es una escama tectónica de corrimiento, que
procede de la zona del secundario de La Garrotxa de l'Empordà, que
resbaló en el terciario sobre capas de yesos hasta ocupar el lugar
actual. Este macizo a causa de su situación ayudó a la formación de la
llanura aluvial durante el cuaternario por la aportación de aluviones
fluviales.
La zona de
cultivo del
olivo se concentra en las zonas de suelos más pobres, es decir en
las elevaciones marginales y de penillanura al pie de las estribaciones
de los Pirineos (Serra de l'Albera y Serra de Rodes) al norte y de las
del Montgrí y La Serra de les Gavarres al sur. Estos suelos son poco
profundos, de textura franco-arenosa, con una reacción ácida o neutra,
cuando provienen de los esquistos, granitos o gneis, característicos de
los estribos pirenaicos. Cuando provienen de las rocas calcáreas, del
macizo del Montgrí, son más profundos, de textura franco-arcillosa y de
reacción básica.
La mayor
parte del cultivo del
olivo de L´Empordà se da sobre suelos pobres, ligeros y de reacción
ácida o neutros procedentes de esquistos o rocas graníticas, a
diferencia del resto de las zonas olivareras donde el suelo suele ser
arcilloso, de reacción alcalina y procedente de rocas calcáreas. Este
tipo de suelos de origen granítico favorecen la acumulación de
polifenoles en el
aceite, principalmente en años poco lluviosos o con una
fuerte incidencia de la “tramuntana”en la época de maduración, efecto
que se suma al de las condiciones climáticas ya mencionadas.
La zona
geográfica delimitada tiene un clima mediterráneo, como la mayoría de
las zonas de cultivo del
olivo, pero a diferencia del resto, las particulares características
orográficas de este territorio, hacen que se cree un microclima
especial.
El clima de
la comarca de L'Empordà, en la zona de producción de olivo, se clasifica
según Papadakis como el Mediterráneo Marítimo y según Thornthwaite como
Seco Subhúmedo en el litoral (C1) y Subhúmedo (C2) en el interior.
Las
temperaturas se moderan por el efecto regulador del mar, al igual que la
amplitud térmica diaria. La temperatura media anual es de 14,6 ºC, la
temperatura media de las mínimas es 9,8 ºC, y la media de las máximas es
19,5 ºC. Los valores extremos en el observatorio de Figueres son de 38
ºC en verano y de -6 ºC en invierno, en el período comprendido entre
1967 y 1996.
El período
de heladas comprende desde mediados de noviembre a finales de marzo. La
precipitación media varia desde los 550 mm de la zona litoral
septentrional a los 850 mm en las zonas más interiores próximas a las
estribaciones pirenaicas. Esta precipitación se reparte de forma
irregular y se concentra en los meses de septiembre y octubre. El
balance hídrico nos indica que entre los meses de junio y agosto se
produce un período de sequía, típico de las zonas mediterráneas.
El régimen
de vientos está dominado por los vientos de componente norte: la
tramontana. Es un viento siempre seco que puede llegar a ser, en
ocasiones, muy violento. Éste es uno de los factores principales que
caracterizan el clima de L'Empordà. Este régimen de vientos de
componente Norte, tramontana, muy secos, neutralizan los excesos de
humedad puntuales de la primavera y otoño evitando muchos problemas
fitosanitarios (hongos), lo cual permite que las
olivas maduren sin problemas y lleguen en condiciones
excelentes a los
molinos. Durante el verano se produce un régimen de brisas de
componente SE que moderan las temperaturas diurnas y mantienen una
humedad relativa alta durante este período.
El notable
efecto regulador del mar Mediterráneo evita el descenso en exceso de las
temperaturas en el invierno y en verano, gracias al régimen de brisas,
aporta la humedad necesaria para el buen desarrollo del
olivo y evita un ascenso pronunciado de las temperaturas diurnas,
aunque la integral térmica, durante el período de crecimiento de la
aceituna, es suficiente para favorecer la acumulación de
ácidos grasos saturados y
polinsaturados en el
aceite, por otra parte, el régimen de temperaturas en la
época de maduración (Octubre-Noviembre) favorecen la acumulación de
polifenoles y compuestos volátiles. El
aceite de esta DOP, tiene valores elevados del
ácido saturado palmítico y de los
polinsaturados
linoleico y
linolénico, así como altos contenidos en
polifenoles y alta concentración de aromas en los aceites.
Historia
Las
primeras muestras de olivos encontradas en el Empordà son de finales de
la Edad del Bronce cuando, en el 600 a.C., durante la segunda oleada de
colonización griega, se fundaron las colonias griegas más occidentales
del Mediterráneo hasta hoy conocidas: Empúries y Roses. Las dos situadas
en la comarca de L'Alt Empordà. Es durante el s. VI a.C. cuando se
extiende el cultivo del
olivo en Grecia y se empieza a exportar el
aceite. Al mismo tempo se colonizan Empúries y Roses, luego
es lógico pensar que también se exportó el cultivo del
olivo, hecho que corrobora la arqueología en el caso de Empúries.
Como
señalan fuentes antiguas, la zona de influencia de Empúries fue el
proveedor de Atenas. De hecho, el yacimiento ampurdanés del Puig de Sant
Andreu, en Ullastret, conserva numerosos vasos griegos del tipo llamado
Sant Valentí (siglos V-IV a.C.) con la decoración de la hoja y la flor
del
olivo.
Algunos
yacimientos de la zona de Empúries (Peralada, Mas Castellar en Pontós,
Creixell) actuaron como centros de acumulación agrícola del territorio,
y los yacimientos cerca de Garrigàs, Borrassà, Vilafant eran los centros
productores.
La
extensión del cultivo del
olivo aparece, pues, asociada arqueológicamente en L'Alt Empordà a
la civilización griega y romana.
El
olivo, en L'Empordà durante la Edad Media, no está documentado.
Sabemos que los monasterios benedictinos como Sant Quirze de Colera o
Sant Pere de Rodes tuvieron grandes extensiones de terreno cultivado que
trabajaban sus siervos y que con mucha probabilidad había plantaciones
de cepa y
olivo, como nos lo demuestran los dibujos encontrados en las biblias
y sacramentarios de la época.
Durante los
s. IX-XI, se crearon pueblos y lugares nuevos. En L'Alt Empordà todavía
hoy se conservan lugares cuyo nombre está relacionado con
olivos, por ejemplo, la iglesia de Sant Nazari de les Olives, cuya
documentación se remonta al año 1017 y dos agregados llamados, Les
Olives, uno, dependiendo del municipio de Peralada y el otro L'Oliva del
Far.
Hasta la
mitad del siglo XIX, según el autor ampurdanés Juan Tutau, el
olivo era entonces una buena inversión. Como ejemplo podemos decir
que el Dr. Compte escribe en su libro que en el pueblo de Llers llegaron
a trabajar en este siglo más de noventa almazaras.
El
crecimiento del olivo en los siglos XVIII y XIX es espectacular. Por
ejemplo en Cadaqués, en 1738, había un molino de aceite, y en 1800 ya
había ocho. Entre Peralada y Llançà en esta época se plantan muchos
olivos, según queda reflejado en los catastros.
A finales
del siglo XIX L'Alt Empordà conoció la plaga de la
filoxera,
que obligó a arrancar casi la totalidad de las
viñas de la
zona. Muchas extensiones de
viñas
arrancadas fueron sustituidas por olivares.
A partir de
la segunda mitad del siglo XX y poco a poco, después de la terrible
helada de febrero de 1956, en que murieron una parte de las extensiones
de
olivos de la comarca de L'Empordà, el
olivo entró en crisis, no sólo por las malas cosechas a causa de las
plagas, sino por la mala economía de la época, lo costosa que era la
recolección, el cambio de cultivo en árboles frutales y la llegada del
turismo.
Poco a
poco, a partir del último cuarto del siglo XX, se empezaron a combatir
las plagas y se empezaron a constituir las
almazaras en cooperativas y la molienda colectiva.
Actualmente
L'Empordà ha incrementado la calidad de su
aceite e invierte grandes esfuerzos por posicionar el
producto en el mercado internacional con la solera y tradición que
caracteriza a un territorio que ya lo conocía hace más de 2.500 años.
Prácticas de cultivo
Se puede
establecer una densidad media de entre 100 y 130 árboles por hectárea
para las plantaciones tradicionales y de entre 400 y 500 árboles por
hectárea para las plantaciones modernas.
Se ha
introducido el uso de herbicidas y el no laboreo en bandas para un mejor
control de la erosión.
Actualmente
la tendencia es hacer una poda bianual (eliminación de ramas poco
soleadas y facilitar cosecha) pero que al mismo tiempo mantienen al
árbol más joven con intervenciones moderadas que disminuyen la
alternancia de cosecha.
Las
principales plagas y enfermedades que afectan al olivar de las comarcas
de L'Empordà son el repilo (Spilocaea oleaginum), enfermedad de
escasa incidencia a consecuencia del ambiente seco provocado por la
tramontana, viento del norte fuerte y frecuente, las plagas de la
cochinilla de la tizne (Saissetia oleae) junto con la mosca del
olivo (Bactrocera oleae) dedicando especial atención al control
de ésta última ya que incide de manera directa sobre la producción y
calidad del
aceite.
Todas las
plantaciones tradicionales son de secano y un porcentaje elevado de las
nuevas tienen sistemas de riego localizado. En el futuro se espera un
incremento de las últimas hasta llegar a ser aproximadamente de un 10%.
La
recolección tradicional se realiza por «vareo», haciendo caer las
aceitunas sobre mallas extendidas debajo del
olivo para evitar que los frutos toquen el suelo. En los últimos
años se ha incrementado el uso de vibradores. La recolección se inicia a
finales de octubre para las variedades más tempranas (llei
de Cadaqués), prolongándose hasta finales de febrero para las
variedades más tardías (curivell).
Las
aceitunas deben molturarse dentro de las 48 horas siguientes
a su recolección.
Reglamento
Resolución
AAR/89/2010, de 26 de enero, por la que se adopta decisión favorable a
la modificación de la solicitud de inscripción de la Denominación de
Origen Protegida Aceite de L`Empordà u Oli de l`Empordà.
En fechas 9 noviembre de 2009 y 25 de noviembre de 2009, se ha publicado
en el DOGC núm. 5501 y en el BOE núm. 284, respectivamente, un anuncio
por el que se da publicidad a la modificación de solicitud de registro
de la Denominación de Origen Protegida Aceite de L'Empordà u Oli de
l'Empordà, y a su documento único, de acuerdo con el artículo 6 del
Decreto 285/2006, de 4 de julio, por el que se desarrolla la Ley
14/2003, de 13 de junio, de calidad agroalimentaria.
Ley 14/2003, de 13 de junio, de calidad agroalimentaria.
Real decreto 1414/2005, de 25 de noviembre, por el que se regula el
procedimiento para la tramitación de las solicitudes de inscripción en
el Registro comunitario de las denominaciones de origen protegidas y de
las indicaciones geográficas protegidas, y su oposición.
Decreto 285/2006, de 4 de julio, por el que se desarrolla la Ley
14/2003, de 13 de junio, de calidad agroalimentaria. |