Autóctona
de Galicia prefiere las zonas húmedas y poco calurosas. Producida
principalmente en la zona de Pontevedra, es utilizada en las D.O.
Rías Baixas (variedad principal), Ribeira Sacra y
Ribeiro. También la podemos
encontrar en el norte de Portugal.
Se considera que la uva Albariño fue introducida en el
siglo XII por los monjes cistercienses del Monasterio de Armenteiraque
procedían del Rhin. Aunque otras teorías mantienen que pasó a través de
Portugal, donde llegó, procedente de Grecia, en barcos ingleses.
Lideró la recuperación de los aromáticos varietales autóctonos gallegos. A la
estela del triunfo de los albariños de la D.O.
Rías Baixas, van volviendo las
Treixadura,
Loureira,
Torrontés,
Godello, etc. Se dice que es la adaptación a tierras
gallegas de cepas del Rhin traídas por monjes de Cluny (algunos gallegos dicen lo
contrario). Une muy bien el rendimiento y la calidad.
Esta variedad
encuentra su hábitat natural en el ecoclima atlántico, prácticamente en el único en el
que puede cultivarse. Necesita temperaturas suaves propiciadas por la cercanía del mar,
lluvias abundantes, ambiente soleado y terrenos arenosos y poco profundos.
Es de brote temprano, maduración media y escaso
rendimiento. Crece bien en terrenos arenosos con buen drenaje y ligeramente
ácidos, aunque se adapta bien a suelos mas sólidos, siempre que sean frescos
y poco húmedos. Tradicionalmente se cultiva en emparrado.
De grano más
bien pequeño, muy dulce y glicérico, al igual que los racimos y de color verde amarillento y de sabor
ligeramente amoscatelado, los buenos albariños desprenden refinados aromas florales y
frescos que al paso por la boca dejan un gusto aterciopelado. Las viñas son de brotación
precoz y de maduración algo tardía. Se trata de una variedad blanca de fuerte vigor y de
fertilidad elevada.
Produce vinos de gran calidad, elegantes, equilibrados,
de color amarillo-verdoso, aroma delicado, intenso y complejo (frutas y
flores) y con estructura en boca, glicéricos, sedosos, amplios.
En boca son frescos, florales, afrutado, sabrosos y
persistentes. Poco alcohólicos, ácidos y muy ligeros.
Sus vinos son de color amarillo verdoso,
extraordinariamente aromáticos (florales y frutales cuando jóvenes y matices
de fruta madura al evolucionar). Son vinos equilibrados y de buen paladar,
untuosos pero con acidez suficiente para ser vivos y sabrosos.
Es la "niña bonita" dentro de las variedades gallegas. Sus
peculiares atributos permiten obtener unos vinos de elegante factura, equilibrados, con
una compleja nariz llena de matices. Sabrosos, frescos en boca, con un gusto aterciopelado
y amplio.
Actúa muy bien como varietal aunque no rechaza mezclas
con otras variedades gallegas como la Loureira o la Caíño. Su aportación
a las mezclas en el
Ribeiro se traduce en expresiones aromáticas intensas y potentes y de
una persistencia en el gusto larga y satisfactoria.
Últimamente se
vienen realizando algunas experiencias de fermentación y crianza en barrica
donde es capaz de mejorar y que están
logrando sacar más partido y complejidad a esta fragante variedad.
Es la
principal variedad recomendada de la
D.O. Rías Baixas junto con
Loureira y
Caiño. Su
zona de cultivo coincide con
D.O Rías Baixas, pero las comarcas de Salnés son las más
favorecidas de todas: en su capital vinícola, Cambados, se celebra el primer domingo de
agosto la Festa do viño Albariño.
Su aportación a las mezclas en el vino
Ribeiro se
traduce en expresiones aromáticas intensas y potentes, de connotaciones
florales de gran originalidad y personalidad, así como en una importante
contribución a la robustez de la estructura y a la persistencia en el postgusto, que resulta larga y muy satisfactoria.
Llamada Abelleiro, Alvarinho Galego, Alvarinho,
Alvariño y Azal Blanco. |