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Considerada como cepa autóctona de Galicia,
aunque en épocas pasadas estuvo bastante extendida por toda la Península, en la
actualidad su cultivo está prácticamente limitado a la región del
Ribeiro en la
provincia de Orense. Tiene también una cierta presencia en Alicante y Yecla,
y goza de gran consideración en Chile, en la zona de Pisco, donde ya
podía encontrarse en buena cantidad desde mediados del siglo XIX.
La hoja es de
tamaño de la hoja mediano, forma pentágonal, senos laterales superiores muy
pronunciados, los inferiores están poco marcados, algunas hojas son
trilobuladas, haz verde oscuro y envés algodonoso.
El racimo es de
tamaño entre pequeño y mediano, compacidad media, forma cónica. La
baya
es mediana, forma esférica y color verde amarillo.
La cepa de de
brotación entre temprana y media y maduración media-temprana y es de porte
horizontal, con un rendimiento de 3 a 3,5 kg/ por cepa.
El aroma de la Torrontés es algo menos nítido y más fresco que el de la
Treixadura y presenta un sabor más fino, neutro y con una buena
acidez.
Puede alcanzar entre los 10 y los 12
grados de alcohol, y unos índices de
acidez de 5,5 a 7. Tiene menor intensidad que otras variedades de la zona
como las
Albariño,
Godello,
Loureiro y
Treixadura, y es una de las más
precoces. Por su alta productividad se adapta mejor a los suelos frescos y
resulta especialmente adecuada para intervenir en vinos plurivarietales
junto a otras variedades de menor rendimiento. Esta vieja receta se ha
recuperado para los mejores
ribeiros actuales, desplazando del ensamblaje a
las
Jerez o
Palomino, con
las que se alcanzaban calidades muy inferiores.
Los famosos blancos de Ribadavia, que recorrieron Europa en los siglos XV y
XVI, se hacían con cepas escogidas de Torrontés y
Treixadura plantadas en
zonas altas; eran vinos bien elaborados que se vendían a precios elevados
hasta que se prohibieron las exportaciones a finales del XVI. Dos siglos
después, hacia el 1772, se registra su cultivo en el Valle del Salnés, hoy
anulado por el reinado de la
Albariño.
Históricamente, existen numerosas referencias sobre el pasado de esta
variedad. En el siglo XVI, Alonso de Herrera la recoge en su Agricultura
General, destacando que con sus uvas se hacen los mejores blancos, que
describe como vinos claros, olorosos y suaves. Y sabemos que, a finales del
siglo XV, la Torrontés se utilizaba, junto con otras variedades cultivadas
en
Jerez, para elaborar los llamados "vinos de romania", según se cita en un
texto referido a la ciudad de Chipiona que data de 1482. Hoy ha desaparecido
por completo de la geografía andaluza, pero todavía a finales del XIX, tal y
como recoge Rojas en su Viticultura, participaba en la elaboración de los
vinos jerezanos junto a la
Pedro Ximénez,
la
Palomino, la
Manzanilla de San Lúcas, la Listán o las uvas Moscateles, y se recomendaba
su utilización para los vinos generosos. Hacia la misma época, Eduardo Abela
cita en El libro del viticultor la memoria de la Exposición Vinícola de
1877, donde se señala su presencia en Alicante, Almería, Cáceres, Ciudad
Real, Cuenca, Guadalajara, Salamanca y Sevilla. La describe como un tipo de
uva
muy resistente y muy apta para elaborar buenos vinos, haciendo referencia al
refrán popular "Torrontés, ni las comas, ni las des; que para buen vino es".
Dice también que el ampelógrafo Rovasenda la cultiva en su finca italiana de
Crugidero. En el XIX participaba también en los vinos tintos castellanos, en
copaje con la
Cencibel,
según describe Alain Huetz de Lemps. Sin embargo, la variedad conocida como
tal y cultivada hoy en Córdoba, Cuenca, Guadalajara y Madrid, no tiene nada
que ver con la gallega. Algo parecido ocurre con la Torrontés de Rioja, que
hoy sólo se encuentra de forma aislada en los viñedos más viejos de esta
región, aunque ésta sí guarda ciertos parecidos con la cultivada en Galicia
y es la misma que la Torrontés Riojana de Argentina localizada en los Valles
Andinos al norte del país. Con ella se elaboran, al otro lado del Atlántico,
varietales blancos aromáticos, moderadamente alcohólicos y de buena
acidez.
Sinonimias: Aris (Guadalajara) y Torrontés (La Rioja)
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