|
¿QUE ES LA CIRUELA?
Es el fruto del ciruelo.
En un fruto en drupa que tiene una ranura de arriba abajo
que parece dividirla en dos lóbulos en una de sus caras, y una única semilla de gran
tamaño y vaina lisa.
La ciruela y su árbol son los símbolos frutales de China.
Existen ciruelas
de muchas variedades de color y tamaños. Unas tienen la pulpa más firme que otras.
Algunos tipos tienen la pulpa de color amarilla, blanca, verde o roja.
Algunas de las
variedades cultivares de ciruelas más comunes incluyen:
Damson
Greengage
Mirabelle
Satsuma
Golden o yellowgage.
Las ciruelas anuncian su maduración por el perfume
especial que desprenden; están maduras cuando sacudiendo ligeramente el árbol cae algún
fruto. Las ciruelas destinadas para el
transporte y para la mesa deben recogerse a mano, procurando en lo posible que la cera
quede intacta.
Propiedades
medicionales
Efecto laxante
suave:
Las ciruelas frescas constituyen uno de los mejores
remedios para prevenir el estreñimiento. Esta propiedad les viene otorgada por su riqueza
en fibras - especialmente
pectina,
fructosa
y el azufre. Por una parte la gran cantidad de
fibras aumenta el volumen de materia en el intestino grueso, lo que produce un aumento del
peristaltismo o contracciones intestinales estimuladas por la presencia de tanta materia
acumulada. Todo ello provoca una defecación abundante y más habitual. Por otra parte, se
ha comprobado como la
fructosa
y el azufre presentan propiedades laxantes. Las ciruelas
frescas son laxantes muy eficaces. A diferencia de otros laxantes con más popularidad ,
no crean el síntoma del "colon perezoso " que se caracteriza porque el intestino se acostumbra a defecar solamente cuando se le proporciona este laxante. Su
efecto es suave y se nota a largo tiempo. La mejor manera es comer este fruto de manera
habitual, empezando poco a poco hasta que el intestino se acostumbre.
Efecto laxante
inmediato:
Si lo que
deseamos es que produzca un efecto laxante inmediato, probaremos alguno de los preparados
siguientes: Muy interesante resulta la receta laxante que propone John Heinerman en su
libro Enciclopedia de frutas, vegetales y hierbas mediante la combinación de ciruelas, higos secos,
coriandro y zaragatona:
Mezclar cinco higos, con cinco ciruelas,
añadir una cucharada pequeña de
coriandro y una
cucharadita de semillas de zaragatona.
Todo ello se debe moler con una licuadora y guardar en raciones de una
cucharadita en el
frigorífico. Durante un par de meses puede consumirse alguna que otra de estas raciones
cuando haga falta. Parece ser que la mezcla consigue un buen resultado al cabo de un par
de horas.
Otra receta muy
interesante consiste en pelar un kilo de ciruelas y quitarles el hueso. Cocer estas
ciruelas en 4 o 5 litros de
vino blanco durante unos 20 minutos. Macerar las ciruelas
durante 5 días. Filtrar y guardar en un lugar fresco. De tanto en tanto se puede tomar un
vasito de este líquido que resulta ideal, tanto para elevar el ánimo, como para asentar
aquellos intestinos que tienen tendencia a originar deposiciones habitualmente demasiado
blandas.
Mucho más
sencillo para combatir la diarrea es el remedio de ciruela siguiente: Dejar reposar tres o
cuatro ciruelas en un vaso de agua durante una noche. A la mañana siguiente beber el agua
del vaso y comerse las ciruelas.
Para intestinos
alterables y variables que producen muchos cambios en las deposiciones y se manifiestan
habitualmente irritados se puede utilizar el jarabe de ciruela. Este jarabe se puede
comprar preparado en las farmacias o herbolarios.
- Anemia: Por su
elevado contenido en hierro la ingestión habitual de este alimento puede prevenir la
aparición de la anemia o ayudar a su curación.
- Aparato
respiratorio: Las ciruelas tienen un efecto muy beneficioso para el aparato respiratorio.
La ingestión de estos frutos ayuda a combatir la tos, favorecer la expulsión de las
secreciones acumuladas en los pulmones y sedar el organismo. Ideal en casos de
bronquitis.
- Aparato
digestivo: Además de sus propiedades laxantes, las ciruelas constituyen un buen remedio
para facilitar la digestión.
El zumo de
ciruela fresco mantiene todas las propiedades vistas anteriormente. Puede tomarse
especialmente para combatir el estreñimiento, es ideal para dar energía a los
jóvenes
estudiantes o para fortalecer las defensas y la vitalidad de las personas mayores y
mantener sus condiciones mentales y físicas en buen estado.
Especialmente
interesante como diurético por su elevado contenido en magnesio, potasio, calcio,
ácido ascórbico y ácido cafeico. Este hecho lo hace muy útil en ciertas anomalías como la
obesidad, pero sobre todo, cuando hay una necesidad especial de eliminar toxinas del
organismo tal como ocurre con la artritis o la gota.
El zumo de
ciruelas se puede también obtener a partir de las ciruelas secas. Este zumo se ha
considerado desde la antigüedad como un buen remedio contra el envejecimiento ya que,
debido a sus poderes desintoxicantes, eliminaba la mayoría de toxinas causantes de la
degradación del organismo. La civilización china ha utilizado este zumo desde tiempos
inmemorables al tomarlo habitualmente en el desayuno. Los japoneses también son muy
amantes de este zumo y lo toman como revitalizante de la piel. Dicen que proporciona más
vitalidad y lozanía al cutis.
Tanto el zumo procedente de las ciruelas
frescas, como el zumo obtenido a partir de las ciruelas secas, se puede
comprar preparado en muchos herbolarios y farmacias, pero resulta ideal
aquel que se prepara en casa a partir de ciruelas cultivadas en cultivos
biológicos sin conservantes ni colorantes, pesticidas, insecticidas u
otros aditivos añadidos para mejorar su aspecto. Para preparar el zumo
de ciruelas casero, tomaremos un kilo de ciruelas y, después de lavarlas
bien, les quitaremos el hueso y las exprimiremos con la licuadora. Es
mejor beber el zumo terminado de exprimir para que conserve todas sus
vitaminas.
Resulta muy
necesario quitar el hueso de la ciruela porque la semilla contiene venenos muy tóxicos.
Al igual que las semillas de otras rosáceas como las
almendras amargas, la semilla de los
melocotones, de las cerezas, etc. contiene amigdalina un
glucósido que se convierte en cianuro en contacto con los jugos digestivos. La ingestión
de este principio
DOCUMENTACIÓN
|