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MANGO

 

Mango
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¿QUÉ ES EL MANGO?

El mango es el fruto del árbol también llamado mango (Mangifera índica) un árbol de hoja perenne que puede llegar a alcanzar los 30 metros de altura, aunque normalmente mide la mitad, especialmente cuando es cultivado fuera de su lugar de origen. Pertenece a la familia de las anacardiáceas, en la que se encuentran plantas con frutos tan conocidas como los anacardos (Anacardium occidentale) o los pistachos (Pistacia vera) algunas plantas medicinales e industriales menos conocidas como el lentisco (Pistacia lentiscus) o árboles de jardín como el falso pimentero (Schinus molle).

Este fruto carnoso, sabroso y refrescante, es también conocido como "melocotón de los trópicos". Es el miembro más importante de la familia de las Anacardiáceas o familia del marañón, género Mangifera. Está reconocido en la actualidad como uno de los tres o cuatro frutos tropicales más finos.

El mango es una fruta de la Zona Intertropical de pulpa carnosa y de sabor dulce. Ésta puede ser o no fibrosa, especialmente en la variedad llamada "mango de hilacha". Es una fruta normalmente de color verde en un principio, y amarillo o anaranjado cuando está madura, de sabor medianamente ácido cuando no ha madurado completamente. De origen asiático, fundamentalmente de la India, comprende unas 50 especies, nativas del sureste de Asia e islas circundantes, salvo la Mangifera africana que se encuentra en África. Muchas de las variedades han sido obtenidas por injerto. El mango que crece espontáneamente en la zona intertropical americana, que fue introducido por los portugueses en el Brasil a fines del siglo XVIII, es de color amarillo, más pequeño que las variedades de injerto y muy dulce. También el sabor es muy diferente entre una variedad y otra. Por ejemplo, una variedad de mango de gran tamaño tiene un sabor y olor similares al del melocotón en almíbar, aunque con una textura menos hidratada (mango melocotón).

Mangifera índica - árbol del mango

Mango
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Índice

Origen
Distribución geográfica
Importancia económica
Botánica
Material vegetal
Floración y fructificación
Propagación
Requerimientos edafoclimáticos
Cultivo
Recolección
Conservación
Control de calidad
Mejora y selección
Propiedades nutritivas
Propiedades saludables
Adquisición y consumo doméstico
Usos
Plagas y enfermedades
Curiosidades

Origen

La palabra mango procede del tamil "mangay" que posteriormente, por influencia del portugués derivó en "manga". Los mangos proceden del sudeste asiático, concretamente del norte de Birmania y del noroeste de la India, en donde hoy en día todavía encontramos especies silvestres. Los primeros textos donde se menciona este árbol y su fruto están escritos en sánscrito y fueron encontrados en la India hace 2000 años.

Los mangos salvajes originarios producen unos frutos del tamaño de una ciruela, son extremadamente fibrosos y tienen un gusto a trementina muy fuerte, muy por encima del pequeño sabor que presentan en la actualidad. Todo ello los hace desagradables al gusto. A partir de aquí, mediante selección de especies, se fueron obteniendo las variedades actuales que no tienen nada que ver a los primitivos. Desde su lugar de origen se fueron extendiendo hacia otros lugares y, en la actualidad, se pueden encontrar hoy en día cultivados en la mayoría de las regiones tropicales y subtropicales del mundo.

El mango se cultiva desde la antigüedad existiendo una gran documentación en Oriente sobre la importancia que desempeña en estas culturas. En la India, donde ya se cultivaba hace más de 4000 años, el árbol se considera que tiene propiedades sagradas y mágicas, pues con su madera se preparan las pilas para quemar a los muertos, los enamorados expresan sus deseos debajo de un mango y las personas se lavan los dientes con ramitas de mango en los días especiales. Los casamientos se realizan en presencia de hojas de mango como símbolo de la fertilidad y del amor. Las Sagradas Escrituras en Sánscrito, las leyendas y el folklore hindú se refieren a él como de origen antiguo, aun desde entonces. El árbol de mango ha sido objeto de gran veneración en la India y sus frutos constituyen un artículo estimado como comestibles a través de los tiempos. Aparentemente es originario del noroeste de la India y el norte de Birmania, en las laderas del Himalaya y posiblemente también de Ceilán.

En zonas rurales se adornan las puertas de las casas donde se ha producido un nacimiento con ramas de mango. Hace tiempo, en este país, se realizaba una tintura amarilla con la orina de las vacas alimentadas con hojas de mango. Posteriormente, cuando se descubrió que las hojas de mango eran tóxicas, se prohibió esta práctica. Hoy en día, durante la época de recolección, existe en la India una auténtica pasión sobre esta fruta y, dado que tienen tantas variedades, son muchas las discusiones que se producen en las familias sobre cual de ellas es la mejor. La leyenda dice que Buda encontró inspiración y paz sentado en un huerto de mangos que se le había ofrecido como regalo.

El mango está distribuido por todo el sureste de Asia y el archipiélago Malayo desde épocas antiguas. Se le ha descrito en la literatura china del siglo VII como un cultivo frutal bien conocido en las partes más cálidas de China e Indochina. La temprana prominencia del mango en su tierra nativa sale a la luz por el hecho de que Akbar, el gran Mogol de la India del siglo XVI, tenía un huerto conteniendo 100.000 árboles de mango.

Durante el imperio musulmán el mango fue una fruta muy apreciada y no solamente era habitual en la mesa de los más poderosos sino que, a partir de ella, se elaboraba un brebaje muy apetecible que exigía medio año de preparación.

El mundo occidental conoció el mango e inició su actual distribución mundial con la apertura, por los portugueses, de las rutas marítimas hacia el Lejano Oriente, al principio del siglo XVI. También se le llevó de Indochina a la isla de Mindanao y a Sulus por el siglo XIII, no siendo sino hasta fines del siglo XIV y principio del siglo XV que los viajeros españoles llevaron la fruta desde la India hasta Manila, en Luzón. Mientras tanto, los portugueses en Goa, cerca de Bombay, transportaron fruta de mango al sur de África, de ahí hacia Brasil, alrededor del siglo XVI y unos 40 años después a la Isla de Barbados. La primera referencia europea es la que hace un fraile llamado Jordano en el año 1328, aunque hay que admitir que esta fruta, siendo una de las más admiradas en Oriente , y la tercera del mundo en orden de producción, nunca ha tenido demasiada aceptación en el mercado occidental.

Del mismo modo, los españoles introdujeron este cultivo a sus colonias tropicales del Continente Americano, por medio del tráfico entre las Filipinas y la costa oeste de México por los siglos XV y XVI. Jamaica importó sus primeros mangos de Barbados hacia 1782 y las otras islas de las Indias Occidentales, al principio del siglo XVII. Los mangos fueron llevados de México a Hawai, en 1809, y a California, alrededor de 1880, mientras que la primera plantación permanente en Florida data de 1861.

Distribución geográfica

Hoy día se cultiva sobre todo en la India, Indonesia, Florida, Hawai, México, Sudáfrica, Egipto, Israel, Brasil, Cuba, Filipinas y otros numerosos países. También hay producciones cada vez más importantes en España, sobre todo en Málaga y Granada, donde se da en algunas zonas un microclima tropical apropiado para su cultivo. También se cultivan en las Islas Canarias. Sin embargo, la importancia económica real del mango estriba en el tremendo consumo local que se realiza en cada localidad de las tierras bajas de los trópicos, ya que se trata de una de las plantas más fructíferas de los países tropicales. Esta especie se cultiva en todos los países de Iberoamérica, siendo México el principal país exportador del mundo.

El área de distribución natural del mango se caracteriza por una precipitación anual de entre 1500 y 2600 mm, con una estación seca de 4 a 5 meses entre noviembre y marzo. En su área de distribución tropical y subtropical, crece bien en sitios con una precipitación anual que exceda 750 mm. Sin embargo, la humedad excesiva es perjudicial para la producción de fruta, y los mejores rendimientos proceden de sitios que reciben entre 750 y 1300 mm de precipitación con una estación seca bien definida durante el período de la florescencia. En Puerto Rico el mango se ha naturalizado en lugares en donde la precipitación anual oscila entre 1000 y 2600 mm.

En su área de distribución natural, las temperaturas anuales promedio oscilan entre 24 y 27 °C, con temperaturas mínimas promedio de entre 11 y 17 °C y temperaturas máximas promedio de entre 32 a 34 °C durante los meses más fríos y más calientes, respectivamente. Los árboles de mango pueden tolerar heladas ligeras.

Importancia económica

Como casi todas las plantas de interés económico cultivadas en la zona intertropical, donde se adaptan muy bien plantas de cultivo de las latitudes templadas además de las plantas autóctonas de la misma, puede llegarse muy fácilmente a la superproducción. De hecho, gran cantidad de mangos se pierde durante los meses de mayo a julio por falta de mano de obra y, sobre todo, de mercado. Esta idea no se aplica tanto a los mangos injertos, que pueden cultivarse en ambientes de riego controlado y comercializarse casi durante todo el año, por lo que comercialmente tienen siempre un valor superior al del mango silvestre o "criollo". El mango injerto tiene además la ventaja de su mayor duración: puede cosecharse bastante verde y esperar su maduración durante unos días hasta que adquiera un color amarillo o rojizo y un delicioso sabor. En cualquier caso, el problema principal de la producción y comercialización de esta fruta se debe a que es perecedera, por lo que su consumo no puede distanciarse demasiado del lugar de cosecha. Afortunadamente, su pulpa puede guardarse congelada bastante tiempo y también sirve para la producción de zumos.

Como cosecha de exportación, se coloca bastante abajo en la lista de las frutas, siendo sobrepasada en mucho por los plátanos, cítricos, aguacates, dátiles, higos, piñas y posiblemente otros, pero ocupa el segundo lugar, sólo superándolo los plátanos, en términos de uso doméstico.

El mango es consumido en gran parte en estado fresco, pero también puede ser utilizado para preparar mermeladas y confituras. Actualmente se está empleando bastante en la industria farmacéutica.

Botánica

Mangifera indica L, es el miembro más importante de los Anacardiaceae o familia del marañón. Tiene algunos parientes bien conocidos, tales como el marañón (Anacardium occidentale L.), el pistachero (Pistacia vera L), los mombins (Spondias spp.), y la familiar hiedra venenosa o roble venenoso de Norteamérica (Rhus toxicodendron L, o R.radicans L.), entre otros.

La mayoría de todas las especies de la familia se caracterizan por los canales de resina y muchos son famosos por su savia irritante y venenosa, que puede ocasionar dermatitis severa. El género Mangifera comprende más o menos 50 especies nativas del sureste de Asia o las islas circundantes, excepto una, Mangifera  africana que se encuentra en África. Sólo 3 ó 4 especies del grupo producen frutas comestibles; sin embargo, muchas de las otras especies pueden ser de un valor potencial para fines de mejoramiento, puesto que ellas poseen flores con 5 estambres fértiles.

  • Clasificación científica

Mango
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Reino: Plantae
Filo: Magnoliophyta
Clase: Magnoliopsida
Orden: Sapindales
Familia: Anacardiaceae
Género: Mangifera
Especies:
M. altissima, M. caesia, M. camptosperma, M. casturi, M. domestica, M. foetida, M. indica, M. kemanga, M. longipes, M. macrocarpa, M. odorata, M. oppositifolia, M. pajang, M. pentandra, M. persiciformis, M. pinnata, M. siamensis, M. verticillata.

Material vegetal

  • Descripción

La planta del mango suele ser un árbol leñoso, que alcanza un gran tamaño y altura, puede superar los 30 m de altura, sobre todo, si tiene que competir por los rayos solares con árboles más grandes, como sería en una plantación de cocoteros, siempre y cuando sea en un clima cálido. En las zonas de climas templado puede cultivarse aunque no suele alcanzar una gran altura, por las incidencias climáticas que le resultan adversas. Es originario de la India y se cultiva en países de clima cálido además de algunos de climas templado como España, China y EEUU. En la zona intertropical es una planta sumamente noble: no requiere de riego y rechaza los incendios; una plantación de mangos difícilmente podría quemarse durante la época de sequía, ya que es el período de máximo crecimiento de biomasa para estos árboles y de mayor actividad de la fotosíntesis por la menor nubosidad.

  • Tronco. El mango típico constituye un árbol de tamaño mediano, de 10-30 m de altura. El tronco es más o menos recto, cilíndrico y de 75-100 cm de diámetro, cuya corteza de color gris – café tiene grietas longitudinales o surcos reticulados poco profundos que a veces contienen gotitas de resina.

  • Copa. La corona es densa y ampliamente oval o globular. Las ramitas son gruesas y robustas, frecuentemente con grupos alternos de entrenudos largos y cortos que corresponden al principio y a las partes posteriores de cada renuevo o crecimientos sucesivos; son redondeadas, lisas, de color verde amarillento y opacas cuando jóvenes; las cicatrices de la hoja son apenas prominentes.

  • Hojas. Las hojas son alternas, espaciadas irregularmente a lo largo de las ramitas, de pecíolo largo o corto, oblongo lanceolado, coriáceo, liso en ambas superficies, de color verde oscuro brillante por arriba, verde – amarillento por abajo, de 10-40 cm de largo, de 2-10 cm de ancho, y enteros con márgenes delgados transparentes, base agua o acuñada y un tanto reducida abruptamente, ápice acuminado.

    Las hojas tienen nervaduras visiblemente reticuladas, con una nervadura media robusta y conspicua y de 12-30 pares de nervaduras laterales más o menos prominentes; ellas expiden un olor resinoso cuando se les tritura; el pecíolo es redondeado, ligeramente engrosado en la base, liso y de 1,5-7,5 cm de largo. Las hojas jóvenes son de color violeta rojizo o bronceado, posteriormente se tornan de color verde oscuro.

  • Inflorescencia. Las panículas son muy ramificadas y terminales, de aspecto piramidal, de 6-40 cm de largo, de 3-25 cm de diámetro; las raquias son de color rosado o morado, algunas veces verde–amarillentas, redondeadas y densamente pubescentes o blancas peludas; las brácteas son oblongas–lanceoladas u ovadas–oblongas, intensamente pubescentes, se marchitan y caen pronto y miden de 0,3-0,5 cm de largo.

  • Flores. Las flores polígamas, de 4 a 5 partes, se producen en las cimas densas o en la últimas ramitas de la inflorescencia y son de color verde–amarillento, de 0,2-0,4 cm de largo y 0,5-0,7 cm de diámetro cuando están extendidas. Los sépalos son libres, caedizos, ovados u ovados–oblongos, un tanto agudos u obtusos, de color verde–amarillento o amarillo claro, cóncavos, densamente cubiertos (especialmente en la parte exterior) con pelos cortos visibles, de 0,2-0,3 cm de largo y 0,1-0,15 cm de ancho.

    Los pétalos permanecen libres del disco y son caedizos, ovoides u ovoides–oblongos, se extienden con las puntas curvadas, finamente pubescentes o lisos, de color banco–amarillento con venas moradas y tres o cinco surcos de color ocre, que después toman el color anaranjado; ellos miden de 0,3-0,5 cm de largo, y 0,12-0,15 cm de ancho; los pétalos viejos a veces tienen márgenes rosados, el disco es grande, notoriamente de cuatro o cinco lóbulos arriba de la base de los pétalos, surcado, esponjoso, de color de limón, convirtiéndose después a blanco translúcido, durante la antesis es mucho más ancho que el ovario y de 0,1-0,15 cm de alto.

    Los estambres pueden ser de cuatro a cinco, desiguales en su longitud, siendo fértiles sólo uno o dos de ellos, el resto está reducido a diminutos estaminoides, de color morado o blanco amarillento; los estambres perfectos miden de 0,2-0,3 cm de largo, con las anteras ovoide–oblongas, obtusas, lisas. Las flores estaminadas carecen de ovario rudimentario y sus estambres son centrales, reunidos cercanamente por el disco. El ovario en la flor perfecta es conspicuo, globoso, de color limón o amarillento y de 0,2-0,15 cm de diámetro; el estilo es lateral, curvado hacia arriba, liso y de 0,15-0,2 cm de largo; el estigma es pequeño y terminal. La polinización del mango es esencialmente entomófila, siendo los principales polinizadores, insectos del orden Díptera.

  • Fruto. Se trata de una gran drupa carnosa que puede contener uno o más embriones. Los mangos de tipo indio son monoembriónicos y de ellos derivan la mayoría de los cultivares comerciales. Generalmente los mangos poliembriónicos se utilizan como patrones. Posee un mesocarpo comestible de diferente grosor según los cultivares y las condiciones de cultivo.

    Su peso varía desde 150 g hasta 2 kg. Su forma también es variable, pero generalmente es ovoide-oblonga, notoriamente aplanada, redondeada, u obtusa a ambos extremos, de 4-25 cm. de largo y 1.5-10 cm. de grosor. El color puede estar entre verde, amarillo y diferentes tonalidades de rosa, rojo y violeta. La cáscara es gruesa, frecuentemente con lenticelas blancas prominentes; la carne es de color amarillo o anaranjado, jugosa y sabrosa.

  • Semilla. Es ovoide, oblonga, alargada, estando recubierta por un endocarpo grueso y leñoso con una capa fibrosa externa, que se puede extender dentro de la carne.

La elección de un cultivar para un emplazamiento dado debe tener en cuenta lo siguiente:

  • La producción para el mercado de destino.

  • La adaptación al medio, diferenciando entre zonas tropicales y subtropicales y zonas húmedas y secas.

Los cultivares de mango pueden agruparse en 3 grupos principales según el lugar de selección:

Cultivares Indios: su sabor a trementina es muy marcado. La longitud de las fibras y el color de la piel son muy variables, teniendo algunos una piel bastante roja. La mayoría son dulces con un contenido en ácidos bajo. Es una variedad monoembriónica muy comercial y ampliamente exportada. Resiste muy poco la humedad y ofrece colores muy vivos.

Cultivares Indochinos y Filipinos: son muy dulces, sin fibra ni sabor a trementina. La epidermis es verde amarillenta. Carabao es el cultivar más importante en Filipinas, exportándose en cantidades considerables a Japón. Bajo el sinónimo de Manila es uno de los cultivares más importantes de México. Es una variedad poliembriónica que aguanta muy bien el exceso de humedad. Con el fruto más alargado y menos coloreado que la variedad india, aguanta mucho mejor las plagas.

Cultivares de Florida: dominan la mayoría de las plantaciones de mango en casi todo el mundo, aunque en algunas áreas de cultivo predomine la selección local. En general tienen excelentes características, pero la mayoría son sensibles a la descomposición interna. El Haden se desarrolló en Florida como planta de semilla del cultivar indio Mulgoba en 1910. Sus características lo han hecho muy popular en el comercio internacional, de color rojo atractivo de la piel, alta resistencia de la piel, muy importante para el transporte a larga distancia y contenido en ácidos relativamente alto.

Desde 1940 se han desarrollado en Florida un grupo de cultivares con similares características. Algunos ejemplos son Tommy Atkins, Zill, Torbet, Kensington, Irwi, Haden Glenn, Lippens, Van Dyke, Sensation, Osteen, Keitt. El orden de maduración es aproximadamente el mismo en diferentes zonas de cultivo. Dentro de una zona, el período de maduración para la totalidad de los cultivares de mango es extiende sobre aproximadamente 3 meses.

Actualmente se continúa investigando para el desarrollo de nuevas variedades de mango como Nomi (Tomer et al, 1993), Tango (Lavi et al, 1997), Shelly (Lavi et al, 1997) etc., cultivares mejor adaptados a las condiciones de cada área productiva donde se han desarrollado.

Como variedades más importantes a partir de las cuales se han desarrollado los cultivares más importantes se citan las siguientes:

Variedades de mango

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Alfonso: Procedente de la India. Es una de las variedades más conocidas y apetecibles. Tiene poca fibra, mucho aroma y muy buen sabor. Pesa unos 300 gr.

Amini: de pequeño tamaño y forma arriñonada; su peso está comprendido entre 170-200 g, y sus dimensiones oscilan entre 7-9 cm de largo y 7-8 cm de ancho. De color verde amarillento, escarlata en la base y con lunares de color amarillo pálido; la cáscara es gruesa y de superficie lisa. La pulpa es de excelente calidad, sin fibras, color rojizo pálido y muy jugosa. Semilla delgada u oval. También se cultiva en las Islas Canarias.

Apple: con mucho jugo y bastante ácido. Pesa unos 350 gr.

Ataulfo: Procedente de Hawai, muy dulce y aromático. Pesa entre 350 y 700 gr.

Camboyana: tamaño regular, forma alargada, de 10-12 cm de largo y 6-7 cm de ancho. Color verde amarillo con muy pocos lunares; cáscara blanda y delgada. Pulpa de buena calidad, sin fibras, de color amarillo intenso, muy jugosa; sabor aromático, ligeramente ácido. Está muy cultivada en Camboya, de donde es originaria.

Carabao: Procede de las Filipinas. Posee mucha fibra, una elevada acidez y mucho jugo. Pesa unos 300 gr.

Irwin: con mucha pulpa y poco fibroso. Pesa entre 1/4 de kilo y casi medio kilo.

Julie: Procede del Caribe. Es pequeña ( unos 200 gr.) y tiene mucho aroma.

Keitt: Variedad procedente de la India, muy dulce y con muy poca fibra. Pesa entre medio kg y 700 gr.

Mabruka: Procedente de Israel, posee bastante fibra. Sabor fuerte y peso de 400 gr.

Manga rosa: Un poco ácida y con mucho jugo. Procede del Brasil.

Manila: Procedente de Méjico, tiene una pulpa muy amarilla con un sabor fuerte. Pesa unos 280 gr.

Mulgoba: fruto de tamaño mediano, de forma ovalo – globosa, de 9-12 cm de longitud y 7-9 cm de anchura; de color amarillo fuerte, a veces rojo en el ápice y junto al pedúnculo, con lunares superficiales de pequeño tamaño y color amarillo pálido. La cáscara es gruesa, fuerte y tenaz. La carne, de color amarillo naranja, es suave, sin fibras, de aroma y sabor agradables, pero un poco picante. Semillas largas. Es excelente para climas secos; se cultiva en Florida, y también se ha ensayado en Israel e Islas Canarias.

Pairi: de tamaño regular, forma ovalada, de 200-300 g de peso; 7-9 cm de largo y 7-8 cm de ancho. Color verde amarillento, escarlata en la base y lunares pequeños de color amarillo blancuzco. Cáscara de grosor medio. Pulpa amarillo naranja, compacta, jugosa, sin fibras, dulce y de perfume pronunciado. Semilla gruesa. Procedente de la India, tiene una textura más fofa y una forma muy redondeada. Se cultiva en Canarias, Israel y Hawai.

Parkings: Muy poca acidez. Pesa 1/2 kilo.

Sansersha: de gran tamaño, entre 500 g y un kilo, de forma de pera, de 17-22 cm de longitud y de 9-11 cm de anchura. Color amarillo fuerte, algo rojizo, con numerosos lunares pequeños de color amarillo grisáceo. Es excelente fruta para conserva y no tanto para consumir en fresco; su pulpa es carnosa, regularmente jugosa, sin fibras y algo ácida. La semilla es algo curva y delgada.

Sensación: Procedente de Miami , posee un fruto muy redondeado, poco fibroso y pequeño (200 gr.).

Zill: Procede de Sudáfrica. Muy aromática y algo ácida. Pesa unos 400 gr.

Casi todas estas variedades de mango injerto se derivan de una variedad obtenida por evolución natural que muchas personas denominaban "mangas" en Venezuela y en la costa atlántica de Colombia y que no es sino la adaptación de la planta durante varios siglos a un clima mucho más favorable que el que tenían en la zona de procedencia de esta planta.

Floración y fructificación

Sólo se producen una docena de frutos por inflorescencia. Aparte de que muchas flores son unisexuales masculinas también muchas flores femeninas hermafroditas quedan sin fecundar.

En el momento de la floración, el mango prefiere en general un período seco, y con respecto a su época de floración se distinguen tres tipos de variedades:

  • Los de floración tardía, de marzo a abril, en los países templados están libres de heladas.

  • Los de floración precoz, de enero a febrero, que si bien sus flores son atacadas por las heladas tardías y por la humedad del invierno, al florecer por segunda vez pueden conseguir fruto.

  • Los de floración precoz, que ya no vuelven a florecer; desgraciadamente la mayor parte de las buenas variedades son de este tipo, por lo que tienen rendimientos muy irregulares a causa de que ocasionalmente zonas templadas tienen inviernos frescos.

Para corregir el estado de la floración o para provocar una segunda floración se han realizado ensayos, sin encontrar de momento ninguna solución al respecto, ya que depende de diversos factores, como la acción de las hormonas, de las resinas del árbol o de la temperatura mínima para conseguir la apertura de los capullos.

En busca de soluciones se han realizado ensayos para ver el efecto de las temperaturas y el manejo del riego en la inducción floral de este cultivo. Dichos ensayos muestran como son necesarias para la floración temperaturas por debajo de 20ºC y no pueden ser reemplazadas por los efectos del estrés hídrico sobre la misma (Chaikiattiyos et al, 1994).

Las épocas nubosas, las lluvias, los rocíos excesivos en el momento de la floración siempre son perjudiciales; las flores caen en gran número y los frutos no llegan a madurar. La maduración siempre se efectúa mejor en época de sequedad ambiental. Un exceso de fertilizantes es perjudicial para una buena floración.

Propagación

Se puede realizar la multiplicación por semilla, pero las plantas resultan de inferior calidad y las originarias no conservan sus características. El material vegetal poliembrionario, al presentar embriones adventicios de carácter vegetativo, no presentan caracteres diferentes ni degenerados en los árboles obtenidos por semillas.

La mayoría de las plantaciones comerciales de mango están establecidas sobre patrones poliembriónicos que aseguran la deseable homogeneidad de los mismos. Teniendo de hecho, cada zona productora, un patrón poliembriónico típico. A continuación se citan las características deseables para un patrón de mango:

  • Compatibilidad con los diferentes cultivares.

  • Poliembrionía.

  • Enanizante.

  • Inductor de elevado rendimiento.

  • Inductor de producción de fruta de alta calidad.

Con el fin de obtener árboles de buena calidad con garantía varietal y con homogeneidad es necesario acudir al injerto sobre patrón poliembriónico tanto en cultivares monoembriónicos como poliembriónicos, ya que se reduce la fase juvenil facilitando una precoz entrada en producción. La propagación por injerto es el único sistema utilizado a nivel comercial por los viveristas de todo el mundo.

Para ello es conveniente disponer de plantitas a las que podamos llevar las yemas o púas de la variedad que se haya seleccionado para la plantación. Como patrón dan buen resultado los árboles de frutos fibrosos de las zonas climáticas donde se desarrolla el mango.

Para plantar la semilla debe quitársele la vaina. La mejor forma de hacer esto es cortar los bordes de la cápsula con una tijera de podar. Una vez libre la almendra, se procede a plantarla en bolsas de plástico que midan unos 20 ó 25 cm de profundidad y 18 ó 20 cm de diámetro; es preferible que el color del plástico sea negro, ya que la duración de la bolsa será mayor y absorbe más cantidad de calor, con lo que se favorecerá la germinación de la semilla. La tierra debe ser ligera y hay que procurar mezclarla con turba. La semilla se enterrará de 2,5 a 3,5 cm de profundidad.

A continuación debe colocarse bajo un cobertizo al que entre poco sol y en que se mantenga un ambiente húmedo. Dentro de los veinte primeros días las nuevas plantas habrán brotado; como estas semillas producen más de un retoño, deben eliminarse los sobrantes y dejar el que presente mejor conformación. Debe tenerse muy en cuenta que el poder germinativo de las semillas del mango se pierde muy pronto, por lo que es conveniente plantarlo lo más rápidamente posible, preferiblemente al días siguiente después de haber sido liberada de la pulpa.

El árbol es un poco difícil de injertar; los mejores resultados los han dado los injertos de aproximación o de escudete. Las semillas plantadas en junio y julio pueden ser injertadas en noviembre, diciembre y enero, y estar listas para colocar en el campo desde julio y agosto del año siguiente.

El momento más propicio para el injerto de yema es desde mediados de primavera y verano, cuando las plantas están en crecimiento activo. Cuando los árboles de semillas han alcanzado el diámetro de un lápiz pueden ser injertados, si bien es conveniente dejarlos crecer un poco más.

El momento apropiado para colocar los injertos es cuando las plantas comienzan a brotar, o sea, cuando echan nuevos brotes de color vinoso; en este estado, la corteza se separará fácilmente de la madera. Después que el nuevo brote se ha desarrollado y está empezando a perder su color rojizo, la corteza no se separa tan fácilmente y el injerto tiene menos éxito.

Las yemas para injertar deben ser tomadas de las puntas de las ramas jóvenes, pero no de las del último crecimiento. Es importante que el gajo para injertar y el patrón sean iguales o similares en tamaño y madurez de la madera. Si es posible, deben escogerse ramitas de las cuales hayan caído las hojas. En todo caso, la madera de injerto debe estar bien madura y la punta de la ramita de la cual es tomada no debe estar en crecimiento activo.

La incisión en el patrón debe ser hecha en forma de T o T invertida; la yema debe ser grande, de 3,5 a 4 cm. Después de insertada se amarra con rafia, cinta plástica o ristras de platanera humedecidas. Después de tres o cuatro semanas se examina la yema, y si está verde o parece haber formado unió, se corta el tope del patrón varios centímetros por encima para forzar la yema a crecer. Unas pocas semanas más tarde el tope puede ser cortado más abajo, hasta cerca de la yema, cuando ésta haya crecido unos 20 cm.

Otro sistema de injertar por este mismo procedimiento es tomar la yema o la chapa y colocarla en un ramo del árbol que se ha arqueado previamente y haciendo la ventana o la T justamente en la parte más alta. Este tipo de injerto da resultado en árboles de dos a tres años de edad.
Entre los injertos de aproximación da resultado el de cuña sin decapitar el patrón o también decapitándolo.

Se hace en el patrón con la navaja un corte profundizando bastante en la madera, y en el injerto otro, también bastante profundo; se unen y se atan muy bien con cinta de plástico, procurando que la unión no esté en contacto con el aire. si el patrón no se decapita previamente, debe hacerse una incisión unos centímetros por encima del injerto.

Los árboles procedentes de semilla hasta una edad de 1 a 2 años, se pueden aproximar con comparativa facilidad siempre y cuando se aplique en la herida una solución diluida de una sustancia promotora del crecimiento, tal como ácido indol–3–acético al 1 % o ácido indol–3–butírico al 1 %, antes de que se envuelva ésta.

Requerimientos edafoclimáticos

  • Suelo

Puede vivir bien en diferentes clases de terreno, siempre que sean profundos y con un buen drenaje, factor este último de gran importancia. En terrenos en los que se efectúa un abonado racional la profundidad no es tan necesaria; sin embargo, no deben plantarse en suelos con menos de 80 a 100 cm de profundidad. Se recomiendan en general los suelos ligeros, donde las grandes raíces puedan penetrar y fijarse al terreno. El pH estará en torno a 5.5-5.7; teniendo el suelo una textura limo-arenosa o arcillo-arenosa.

Un análisis de un suelo donde los mangos prosperan muy bien dio el siguiente resultado: cal (CaO) 1,2 %, magnesio (MgO) 1,18 %, potasa (K2O) 2,73 %, anhídrido fosfórico (P2O5) 0,15 %, nitrógeno 0,105 %.

  • Necesidades hídricas

Los requerimientos hídricos dependen del tipo de clima del área donde estén situadas las plantaciones. Si se encuentran en zonas con alternancia de estaciones húmeda y seca, óptimas para el cultivo del mango, como sucede en Sudán, durante la estación de lluvias se desarrolla un crecimiento vegetativo, y en la estación seca la floración y la fructificación; en este caso basta con un pequeño aporte de agua.

En áreas más frías, como Israel e Islas Canarias, sólo existe una estación cálida, en la que tiene lugar a la vez la fructificación y el desarrollo vegetativo, en este caso el riego debe ser mucho más copioso, pero se tendrá en cuenta que un exceso de humedad es perjudicial para la fructificación.

En general necesita menos agua que el aguacate; se da la circunstancia de que en terrenos donde las disponibilidades de agua son abundantes, el árbol vegeta muy bien, pero no fructifica.

Cuando más agua necesitan los árboles es en sus primeros días de vida, llegando aproximadamente de 16 a 20 litros semanales por árbol. Esto sucede durante los dos primeros años y siempre que el árbol esté en el terreno; no es lo mismo en el vivero, donde sus exigencias son menores.

Una vez que el árbol está enraizado aguanta muy bien la sequía; prospera con la cuarta parte del agua que necesita la platanera y puede tolerar, según clases de tierra, hasta 400 miligramos de sal por litro de agua.

Para obtener el máximo rendimiento del árbol, los riegos deben ser periódicos (400m3/ha y mes).

Los riegos más copiosos deben darse cuando los capullos van a abrir, y hasta varias semanas después de la fructificación. Mientras la fruta aumenta de tamaño debe regarse una vez cada quince días y puede dejarse de regar al acercarse la madurez.

El mango se adapta muy bien a condiciones de precipitación variables; además tolera la sequía, aunque fisiológicamente esta tolerancia ha sido atribuida a la posesión de laticíferos que permiten a las hojas mantener su turgencia a través de un ajuste osmótico que evite los déficit de agua internos (Schaffers et al., 1994).

En suelos calcáreos un periodo de inundaciones continuas no excesivamente largo puede ser beneficioso para el mango, ya que permite aumentar la disponibilidad en el suelo de algunos microelementos tales como el hierro y el manganeso (Whiley y Schaffers, 1997).

Los periodos de déficit hídrico benefician el ciclo fenológico del mango. En áreas tropicales el estrés hídrico es el principal factor ambiental responsable de la inducción floral. Al contrario ocurre con el cuajado y el crecimiento del fruto, pues una sequía es muy perjudicial, ya que disminuye el tamaño del fruto.

Se considera más importante una buena distribución de las precipitaciones anuales que la cantidad de agua, siendo la precipitación mínima anual de 700 mm bien distribuidas.

En México el riego se aplica en la región del Pacífico Centro, empleando fundamentalmente el riego por inundación, aunque algunas plantaciones cuentan con microaspersión o goteo. El riego se aplica durante la estación seca (octubre-mayo). El riego se inicia tras la floración y continúa hasta la recolección, con un intervalo entre riegos de 10-15 días en suelos arenosos y 18-25 días en suelos arcillosos.

  • Temperatura

Es más susceptible a los fríos que el aguacate y resiste mejor los vientos que éste. El mango prospera muy bien en un clima donde las temperaturas sean las siguientes:

  • Invierno ligeramente frío (temperatura mínima de 10ºC).

  • Primavera ligeramente cálida (temperatura mínima superior a 15ºC).

  • Verano y otoño cálidos

  • Ligeras variaciones entre el día y la noche.

Un árbol de buen desarrollo puede soportar temperaturas de dos grados bajo cero, siempre que éstas no se prolonguen mucho tiempo. Un árbol joven, de dos a cinco años, puede perecer a temperaturas de cero y un grado centígrado.

Así, por ejemplo, en las islas Canarias la zona óptima para este cultivo es la del Sur, prosperando bien en la zona Norte.

Cultivo

  • Plantación

Se recomienda antes de efectuar la plantación realizar un laboreo de un metro de profundidad, efectuado en tiempo seco, para asegurar la uniformidad del crecimiento. Esta operación será imprescindible en terrenos previamente cultivados.

Las plantación se lleva a cabo cuando las plantas tienen de 1 a 2 años; si se les cultiva en recipientes, se les puede sacar en cualquier época del año; si están en los surcos del vivero, generalmente lo mejor es a principio o al final de la primavera. En cualquier caso se les trasplanta lo más cuidadosamente posible en cepas previamente preparadas y espaciadas de 10 a 12 m de distancia.

Ciertas variedades que crecen débilmente se pueden trasplantar más cerca (6x6 m) y los tipos vigorosos que se extienden, se colocan a una distancia de 14 a 16 m. Los árboles deben regarse tras la plantación y luego varias veces por semana durante los primeros quince días. El área en torno al árbol (aproximadamente un metro) debe mantenerse libre de malas hierbas, recomendándose la colocación de un mulching, sobre todo en la estación seca.

Puesto que generalmente se proporciona algo de sombra al vivero de propagación, los árboles se deben acostumbrar gradualmente en un área menos sombreada por un período de unas cuantas semanas, para permitirles resistir su exposición a la luz solar plena y al viento. No se les debe permitir que fructifiquen sino hasta que tengan más o menos 4 años de edad, eliminando las panículas de flor a medida que se forman.

En zonas ventosas se recomienda el empleo de cortavientos, ya sean naturales o artificiales. Independientemente de la protección mecánica ofrecida por el cortaviento, el mango se beneficia por una mejora de la actividad de los insectos durante la polinización y por la disminución de algunas enfermedades como la mancha negra bacteriana en climas subtropicales, como consecuencia indirecta de una menor rotura de ramas y una más lenta dispersión de inóculo. (Manicom, 1998).

  • Abonado

El abonado y el riego, deben programarse de acuerdo con el ciclo fenológico para alcanzar un rendimiento óptimo.

La potasa es el elemento al que mejor ha respondido el árbol, siendo, por tanto, el que en mayor proporción debe entrar en la fórmula de abonado.

Un árbol en plena producción responde muy bien a la siguiente aplicación de abono: 2500 gramos de sulfato de potasio y 1500 gramos de superfosfato de cal, añadidos al terreno en u/na sola aplicación, preferible en el mes de noviembre. Debe procurarse distribuirlo bajo la copa del árbol, removiéndolo y mezclándolo bien con la tierra.

El abonado nitrogenado se puede dar con el riego en la época anterior a la apertura de los capullos, añadiendo un kilogramo de sulfato amónico y, posteriormente, la misma cantidad cuando el árbol esté en plena floración, esto ayuda a promover el amarre de la fruta.

El suelo con árboles jóvenes se debe arropar para ayudar a retener la humedad y contrarrestar las hierbas. Pueden resultar útiles las aplicaciones de piedra caliza dolomítica, si la reacción del suelo está debajo de un pH 5.5. Las aspersiones nutritivas conteniendo cobre, cinc, manganeso y boro son beneficiosas en todos los suelos. Estas se deben aplicar más o menos 3 veces al año (una vez en el caso del boro) durante los primeros años.

  • Poda

El mango florece y fructifica de manera muy semejante al aguacate, es decir, en grandes panículas muy ramificadas que aparecen en las extremidades de ramas del año que poseen suficiente madurez.

Para que la inducción floral pueda presentarse en forma normal se requiere que le árbol pase un período de bajas temperaturas, es decir, de un cierto invierno benigno que haga detener sensiblemente el crecimiento vegetativo, se acumulen almidones en los brotes, y se propicie la diferenciación. En su defecto, a falta de bajas temperaturas, se pueden obtener los mismos resultados cuando se presenta una época de sequía.

En regiones de temperaturas constantes durante todo el año, y sin marcada época de sequía, el mango tiende a adquirir un aspecto frondoso, un gran crecimiento vegetativo, pero su diferenciación floral es muy escasa, como reducida su consecuente fructificación.

No se ha pensado seriamente en practicar en esta especie poda de fructificación, y que su floración, exclusivamente en panículas terminales, representa un serio obstáculo para ello, no encontrándose una finalidad práctica, todavía, que determinara las ventajas de dicha poda. Sin embargo, posiblemente, una poda que se tradujera en menor alargamiento de las ramas y en la formación de mayor cantidad de brotes anuales, en cuyas extremidades se presentara posteriormente la fructificación, fuera de desear.

Respecto a la formación del árbol si es necesario intervenir con la poda, muy particularmente en la selección de las ramas principales que iniciarán la copa. Si bien es cierto que los árboles de esta especie pueden formar su estructura normal sin ninguna ayuda de la poda, también es verdad que el mango, en gran número de variedades, tiende con frecuencia a emitir cuando joven brotes muy verticales, con ángulos de inserción muy cerrados.

Estos primeros brotes, que no se arquearán debido al peso de la fruta, puesto que ésta no existe, engrosarán y formarán las ramas principales del armazón del árbol, con el inconveniente de su escasa resistencia mecánica.

Como el ramaje del árbol llega a ser muy pesado, al igual que la cosecha, la deficiente inserción de las ramas llega a constituir un gran peligro de desgajado de ellas. Así, es frecuente observar en los huertos de mango árboles con ramas mal colocadas, demasiado verticales, con ángulos cerrados, llenas de apoyos o soportes en la época de producción para evitar roturas.

Si en los primeros años de vida del árbol se hubiera atendido su formación y se hubiera hecho una selección de ramas primarias de acuerdo con sus posiciones y sus ángulos de inserción ese problema no se presentaría después.

De esta manera puede afirmarse que el mango, como cualquier especie, debe ser atendido en su formación y hay en él necesidad de eliminar ciertas ramas iniciales de estructura, que pudieran a la larga ser perjudiciales. Ello, independientemente de que se pudiera con la poda retrasar el desarrollo del árbol e incluso tender a enanizarlo

Recolección

La producción de un árbol de mango es muy elevada. Como término general, para un ejemplar de tamaño medio puede calcularse un rendimiento de 200 kilos, llegando normalmente algunos árboles a cargar más de 1000 kilogramos de fruta. Esto supone unos 30.000 – 40.000 kg/ha.

La recolección del mango es manual, se debe procurar siempre cortar el fruto con un poco de pedúnculo, ya que haciéndose a ras se derramaría savia, lo que más tarde contribuiría a que la fruta se arrugara y depreciara.

La época de cosecha presenta un "pico" o máximo en el mes de mayo en las latitudes subecuatoriales del hemisferio norte, lo cual resulta paradójico, ya que en este mes es cuando se inician las lluvias en estas latitudes, por lo que toda la maduración de los frutos se produce en los meses de mayor sequía, tal como se indica en el artículo sobre el índice xerotérmico de Gaussen.

Al norte del ecuador, los árboles de mango florecen desde enero hasta marzo y fructifican de junio a septiembre. Para uso casero, los frutos se pueden dejar en los árboles hasta que están completamente maduros. La cosecha en las plantaciones comerciales necesita de gran cuidado en la selección de los frutos que están maduros, pero que no han empezado a cambiar su color verde. Quizá el método más seguro que se puede aplicar consiste en cosechar unos cuantos frutos al principio de la temporada, tan pronto como su color verde empieza a aclararse y permitirles que maduren en un lugar fresco y bien ventilado. Si se convierten en comestibles más o menos en 10 días, la cosecha está lista para recolectarse. Los frutos de mango requieren más o menos de 105 a 130 días desde el amarre del fruto hasta su plena madurez.

En el Lejano Oriente, los mangos con frecuencia son recolectados cuando están aún de color verde oscuro y son sazonados ahumando los frutos por unos cuantos días en hoyos llenos de hojas de plátano secas, paja de arroz, u otros materiales similares de combustión lenta. Su principal desventaja es que ellos frecuentemente maduran cerca del hueso mientras que la carne cerca de la piel aún no es comestible. Los frutos tras su cosechado se deben mantener frescos pero no fríos y empacados en capas delgadas en cajas ventiladas de cartón corrugado o de madera cuyo fondo tenga un material esponjoso, con el fin de que no sufra ningún golpe, ya que de suceder esto, se estropearía rápidamente.

En general, el criterio para determinar la época de recolección varía según el cultivar y la zona de producción, por tanto las recomendaciones dadas anteriormente sólo pueden tener utilidad en lugares con condiciones climáticas idénticas y donde tenga lugar una floración homogénea.

Conservación

La conservación de la fruta después de la recogida en el árbol es aceptable. Si se coge madura mantiene sus buenas condiciones durante cinco días a temperatura ambiente (20 ºC-25ºC); cogida en las mismas circunstancias, aguanta diez días sin estropearse a temperaturas de 8ºC. pero si se recoge en el momento oportuno, que es cuando aún está verde, pero tienen ya el tamaño adecuado, con un peso aproximado de 175 a 250 gramos, se mantienen las buenas cualidades de la fruta hasta veintisiete días, si se somete a temperaturas de 8 ºC.

La conservación se mejora si los frutos son sometidos a un pre-tratamiento por calor, a 38ºC, antes de su almacenamiento a bajas temperaturas (5ºC). En caso contrario desarrollan daños por bajas temperaturas mucho más rápidamente (Mccollum et al, 1993).

Las técnicas actuales sobre conservación post cosecha de los frutos de mango tienden al control conjunto de la humedad (>95%), aire caliente (Tª entre 47-49º C) y tratamientos fungicidas en momentos puntuales para minimizar los daños causados por plagas y enfermedades (Coates et al, 1993). Algunos ensayos para controlar los ataques de insectos sobre mangos almacenados indican que la utilización de insecticidas en atmósferas con bajos niveles de oxígeno controlan muy bien estas plagas sin modificar las características organolépticas de los frutos (Yahia and Hernández, 1993), y la aplicación de sustancias orgánicas sobre los mismos.

Colletotrichum gloeosporioides es el patógeno post cosecha más importante en el mango. Algunos de los estudios sobre el cultivo del mango se destinan a minimizar los daños post cosecha causados por este hongo. A este respecto cabe señalar la utilización del control biológico del patógeno con otros microorganismos (Pseudomonas fluorescens) (Koomen and Jeffries, 1993).

Control de calidad

En los últimos años, grandes superficies están siendo plantadas con mango, sobre todo en Latinoamérica, con vista a abastecer los crecientes mercados de Europa y Norteamérica. Los aumentos futuros de las producciones conducirán sin duda a una demanda específica para fruta de alta calidad. La calidad es el resultado de muchos factores, algunos de los cuales se discuten a continuación.

  • Calidad de la pulpa

Los cultivares de Indochina, Filipinas y la India son generalmente muy dulces y son consumidos principalmente en países tropicales. Pero es importante subrayar que entre los cultivares de mejor calidad de pulpa, los hay tempranos, de media estación y tardíos y algunos de ellos (Irwin, Lippens, Osteen, Keitt) tienen además buenos resultados de productividad, estabilidad y no presentan problemáticas limitantes graves.

El fuerte sabor a trementina de casi todos los cultivares de la India desagrada a algunas personas. En Europa y Norteamérica los cultivares subácidos de Florida son generalmente preferidos.

El contenido en fibras es muy variable, incluso dentro del mismo grupo de cultivares de los dos más populares de Florida, Tommy Atkins es muy fibroso siéndolo Keitt mucho menos. Se trata de una característica comercial importante, pues el consumidor europeo no gusta de la fibra en los frutos de mango.

En general se está de acuerdo en que los cultivares con contenido medio en fibras, como Tommy Atkins, son aceptables. Las tendencias modernas hacia alimentos fibrosos mantendrán probablemente esta situación, aunque los cultivares con mucho menos contenido en fibras como Peach, no son considerados aceptables en el comercio internacional.

El contenido en azúcar es muy importante, pues existe una cierta relación con la "valoración de la calidad de la pulpa". Sin embargo, no es determinante de una preferencia por parte del consumidor, pues hay otros aspectos en la pulpa asimismo de gran importancia como su consistencia, la intensidad del sabor terpénico, carácter subácido en el sabor de fondo de la pulpa; así hay cultivares que sin estar entre los más azucarados son muy apreciados y valorados por el consumidor, tal ocurre con el Osteen y algo similar ocurre con la pulpa de la variedad mejicana Manzanillo Nuñez.

La mejor relación media peso/pulpa del fruto la ofrece el cultivar Osteen (88.22%) seguido del Irwin (86.0%). La peor el Keitt (72.63%), el Sensation (78.14) y el Van Dyke (78.96). En general todos los cultivares presentan una gran uniformidad en esta medida, con coeficientes de variación menores del 5%.

La relación volumétrica entre hueso y fruto es una característica muy importante desde el punto de vista del consumidor, pues la menor relación volumétrica determina mayor cantidad de pulpa en el conjunto del fruto. El cultivar Osteen es quien presenta una relación volumétrica más favorable, junto a Lippens y al Tolbert. La peor relación desde el punto de vista del mercado la presenta el Sensation y el Van Dyke.

Algunas características de la piel como la textura, presencia de lenticelas o de pruína, no parecen relevantes para la elección del consumidor. Ya que los consumidores muestran su preferencia tanto por frutos de piel rugosa (Osteen) como de piel mayormente lisa (Lippens, Irwin).

Jelly seed, soft nose, spongy tissue, internal fruti breakdown y black tip, son nombres que se dan al mismo o diferentes trastornos que afectan a la pulpa del mango. La fruta se sobremadura en el extremo penducular o en su opuesto. Sólo en casos severos aparecen síntomas externos. Las causas de estos desórdenes fisiológicos son aún desconocidas. El desequilibrio entre el calcio, potasio, magnesio y nitrógeno podría ser la causa principal (Wainwright et al, 1989). Los trastornos no aparecen en frutos cogidos antes de la etapa maduro verdosa. Desafortunadamente, el sabor también se ve afectado negativamente por la recogida temprana.

  • Estado de madurez en el momento de la recogida.

A causa de las largas distancias en el transporte marítimo, los mangos son recogidos generalmente en el etapa maduro verdosa. Su definición es difícil porque implica un cambio en el color de la piel, desde verde oscuro a verde claro. Si una fruta es recogida demasiado pronto, su sabor es afectado de forma negativa. Es por los tanto esencial definir un estado de madurez mínimo.

Varios países utilizan un sistema de media de densidad simplificado, ya que ésta se incrementa con la madurez. Las frutas maduras se hunden en agua mientras las inmaduras flotan sobre la superficie.

  • Color

El consumidor europeo prefiere frutos con un cierto color rojo o rojizo al menos parcialmente coloreados, y que los frutos totalmente verdes, de algunas variedades indias por ejemplo, son menos apreciados en el mercado. Los cultivares filipinos, indochinos y casi todos los indios, muestran, en su maduración una epidermis verde o amarilla. Casi todos los cultivares de Florida, tienen bastante color rojo, aunque hay excepciones.

Temperaturas frescas en campo durante el período de premaduración incrementan el porcentaje de piel roja. El porcentaje de piel roja puede también ser incrementado por tratamiento de antitranspirantes (Barmore et al, 1974).

  • Peso

El peso de la fruta depende del cultivar, de las condiciones de crecimiento y de la cosecha. Casi todos los mercados prefieren la fruta en la gama de 300 a 500 gramos. Para obtener estos tamaños será necesario técnicas de cultivo especiales en algunos cultivares.

Los frutos de tamaño demasiado pequeños presentan el inconveniente de que un fruto de semilla tan voluminosa como el mango da la sensación que con el fruto pequeño se adquiere menos pulpa, aunque realmente no es así, pues la relación volumétrica pulpa/fruto es función lineal del tamaño. En caso de frutos demasiado grandes, pueden llegar a ser muy caros adquirirlos por piezas y contener demasiada pulpa para una ración.

  • Duración del almacenaje y condiciones del mismo

Los mangos, como muchas otras frutas tropicales y subtropicales, se dañan por las bajas temperaturas durante el almacenaje. Tras la cosecha, se deben mantener frescos, pero no a temperaturas demasiado bajas. En cuanto a su almacenamiento, la conservación mejora si los frutos son sometidos a un pretratamiento por calor, a 38ºC, antes de aplicar bajas temperaturas (5ºC). En caso contrario desarrollan daños por frío mucho más rápidamente

La temperatura de tránsito recomendada varía según las áreas de producción entre 10 y 13º C del nivel bajo, el riesgo de daño por frío aumenta. A 13º C el proceso de maduración no se para completamente y el período de almacenaje se reduce. Como con casi todas las frutas, la atmósfera controlada, la eliminación de etileno o el sellado de frutas individuales en bolsas de plástico de permeabilidad controlada, alargan el período de almacenaje bajo condiciones de laboratorio (Valdemayor, 1979).

Largos almacenajes, especialmente a bajas temperaturas disminuyen el contenido de azúcar y ácido de las frutas. Los problemas de calidad son evidentes tras el transporte de la fruta por barco, cuando el tiempo transcurrido entre la recogida y el consumo alcanza los 35 días.

Mangos recién recogidos, almacenados a 18-22º C alcanzan el estado blando comestible en 8-10 días.

Para su comercialización se empaquetan en capas delgadas y ventiladas de cartón especial o de madera cuyo fondo tenga un material esponjoso, con el fin de que no sufran ningún golpe para evitar su deterioro.

  • Control de enfermedades

Mosca de la fruta: algunos países como Japón, Chile, E.E.U.U. y Nueva Zelanda exigen la aplicación de un tratamiento hidrotérmico para el control de la mosca de la fruta como requisito indispensable para permitir la entrada de mangos en estos países. Este consiste en el tratamiento con agua a 46 ºC durante 90 minutos. Aunque también son admitidas otras alternativas como el tratamiento por vapor caliente y la irradiación.

Antracnosis: las lesiones que se producen durante la recolección del fruto, continúan su desarrollo durante el almacenaje y maduración. Se controla de manera eficaz con el tratamiento de inmersión en agua caliente.

Pudriciones de la base del fruto: se controlan de manera eficaz con el tratamiento de inmersión en agua caliente añadiéndole a esta Benomilo a dosis de 500-1000 ppm a una temperatura de 50ºC, aunque sólo será válido en aquellos países donde se permita la aplicación de este fungicida.

Mancha negra (Alternaria): la aplicación de un fungicida como Procloraz aplicado como lavado durante 15 segundos después de la inmersión en agua caliente ha tenido grandes resultados.

Mejora y selección

El mango se ha considerado tradicionalmente como una especie difícil de manejaren un programa de mejora. Así , Iyer Degani (1997) señalan como aspectos negativos en la mejora del mango los siguientes aspectos:

  • Larga fase juvenil.

  • Alto nivel de heterocigosis.

  • Producción de una sola semilla por fruto.

  • Escaso cuajado y retención de fruta.

  • Poliembrionía.

  • Necesidad de grandes parcelas para evaluación de híbridos.

Además se debe añadir (Galán Sauco et al, 1999):

  • Escaso conocimiento de la heredabilidad de las diferentes características productivas y de las correlaciones genéticas entre las mismas.

  • Fuerte interacción genotipo x medio ambiente.

Como la mayoría de las especies de cítricos, la Mangifera indica exhibe poliembrionía (o embrionía nuclear) en donde se producen embriones adventicios por la nucelas alrededor del embrión cigótico de la semilla en desarrollo. Al contrario que ocurre en los cítricos donde las plantas producidas por semilla, de origen nuclear, se pueden detectar por la utilización de Poncirus trifoliata como el progenitor masculino (las plantas cigóticas producidas por semilla del cruce muestran el carácter trifoliado fuertemente dominante), las plantas de mango producidas por semilla se deben cultivar hasta el tamaño de fructificación, antes de que se pueda determinar si acaso el embrión fertilizado en cada semilla se suprimió o no.

El porcentaje de poliembrionía varía de acuerdo con la variedad de raza, lo mismo que con las condiciones ambientales durante la floración y el desarrollo de la fruta; algunas variedades, tales como Mulgoba, Haden y Alphonse, rara vez tienen semillas poliembriónicas; otras, como Turpentine producen casi el 100 % de plantas nucleares obtenidas de semilla y algunas, como Saigón y Manila entre otras, poseen un porcentaje variable de acuerdo con las condiciones.

El comportamiento de floración y fructificación del mango también ha sido adverso a un mejoramiento y selección más amplios. Existen muchas variaciones en el número de panículos, el número de flores por panículo y la proporción de flores perfectas a estaminadas, aun dentro de la misma variedad o árbol individual, de año a año. El número de panículas puede variar de 200–300 hasta 2000–3000 por árbol y el número de flores por panícula, de 500 a 10000.

La proporción de flores perfectas a macho puede variar desde 1:4 a 1:1 o aún 2:1, exhibiendo la mayoría de las mejores variedades las proporciones anteriores. Las panículas florecen desde la base hasta la punta y desde el centro hasta la circunferencia, tendiendo a desarrollarse las flores perfecta durante la primera parte de este período. Las flores son polinizadas por insectos. A pesar de la presencia de varios cientos de miles a millones de flores en un árbol maduro, el productor es afortunado si madura un promedio de una fruta por cada 10 panículas maduras.

Puesto que un porcentaje extremadamente bajo de fruta amarra y alcanza la madurez, esto ha evitado el desarrollo de cualquier clase de programa de mejoramiento del mango; las medidas actuales para ello se limitan casi exclusivamente a la selección de plantas ocasionales producidas por semilla, con el mayor énfasis en la calidad del fruto y la regularidad de la producción.

La marcada tendencia de ciertas variedades a producir en años alternos, presenta problemas distintos que son difíciles de resolver para los productores comerciales, sobre una base económica. Los paliativos usuales son la interplantación de variedades para promover la polinización cruzada, la introducción de abejas y otros insectos a la plantación durante la época de floración, el manchado (efectivo en ciertos países para la fructificación fuera de temporada), el circundado y la eliminación selectiva de los frutos jóvenes cuando el amarre es muy fuerte.

Las aspersiones posteriores a floración con hormonas tales como el ácido 2,4–D (2-4 difenoxiacético) o ácido alfanaftaleneacético, lo mismo que la aplicación de micronutrientes, pueden ser útiles, pero existe poca o ninguna evidencia experimental en cuanto a su efectividad.

Propiedades nutritivas

Su composición es distinta según la variedad que se trate, pero todos ellos tienen en común su elevado contenido de agua.

El mango es una fruta rica en fibra. Algunas variedades poseen una proporción tan elevada de este elemento que incluso resultan demasiado fibrosas y difíciles de tragar. Comer mango es una buena manera de aumentar el tránsito intestinal y prevenir la acumulación de material fecal en el intestino que será responsable de la aparición de estreñimiento, y facilitara la formación de putrefacciones intestinales muy negativas para la salud del organismo.

El mango aporta una cantidad importante de hidratos de carbono por lo que su valor calórico es elevado, aporta al organismo antioxidantes, vitamina C y vitamina B5. Apropiada para el metabolismo de los hidratos de carbono y problemas en la epidermis. Es de muy fácil digestión aunque puede tener efectos laxantes cuando se consume en exceso.

Los frutos del mango constituyen un valioso suplemento dietético, pues es muy rico en provitaminas A y C (200 gramos de pulpa cubren las necesidades de una persona de dichas vitaminas), minerales, magnesio, fibras y anti-oxidantes; siendo bajos en grasas y sodio.

El mango posee muchos carotenoides que se transforman en el organismo en vitamina A. Esta vitamina, al igual que la vitamina C, tiene propiedades antioxidantes, y contribuye junto con la vitamina C, a mantener el buen estado de las células. Entre otras propiedades, ayuda a conservar la visión y la audición y ayuda a subsanar o prevenir muchas enfermedades de la piel. Un mango mediano proporciona mucho más de la cantidad necesaria diaria de vitamina A para un adulto en forma de carotenos que son mayormente los que le confieren a la pulpa de esta fruta su particular coloración amarillenta o rojiza. Una pieza de un peso aproximado de 200 gr. contiene unas 8000 UI de vitamina A lo que representa un 60 % más de la dosis diaria recomendada. Solamente los melones de la variedad cantaloup poseen mayor cantidad de este componente.

La vitamina C interviene en la formación de colágeno, huesos y dientes, glóbulos rojos y favorece la absorción del hierro de los alimentos y la resistencia a las infecciones. El beta-caroteno se transforma en vitamina A en nuestro organismo conforme éste lo necesita. La vitamina A es esencial para la visión, el buen estado de la piel, el cabello, las mucosas, los huesos y para el buen funcionamiento del sistema inmunológico. Ambas vitaminas cumplen además una función antioxidante. El potasio es un mineral necesario para la transmisión y generación del impulso nervioso y para la actividad muscular normal, interviene en el equilibrio de agua dentro y fuera de la célula. El magnesio se relaciona con el funcionamiento de intestino, nervios y músculos, forma parte de huesos y dientes, mejora la inmunidad y posee un suave efecto laxante. Asimismo aporta fibra que mejora el tránsito intestinal.

COMPONENTES

VALOR MEDIO DE LA MATERIA FRESCA

Agua (g)

81.8

Carbohidratos (g)

16.4

Fibra (g)

0.7

Vitamina A (U.I.)

1100

Proteínas (g)

0.5

Ácido ascórbico (mg)

80

Fósforo (mg)

14

Calcio (mg)

10

Hierro (mg)

0.4

Grasa (mg)

0.1

Niacina (mg)

0.04

Tiamina (mg)

0.04

Riboflavina (mg)

0.07

Propiedades saludables

Es una fruta dulce, refrescante y de fácil consumo, rica en sustancias de acción antioxidante, motivo por el cual su consumo es adecuado, teniendo en cuenta además sus propiedades nutritivas, para toda la población: niños y jóvenes, adultos, deportistas, mujeres embarazadas o madres lactantes y personas mayores.

Por sus riqueza en ácidos (málico, palmítico, p-cumárico y mirístico), vitamina C y, especialmente, por su alto contenido en vitamina A, el mango constituye una buena fruta antioxidante, capaz de neutralizar los radicales libres y dotar al organismo de un poder defensivo en contra de la degradación de las células. Los mangos ejercen una función anticancerígena muy efectiva otorgada tanto por estas vitaminas como por su riqueza en flavonoides, entre los que destaca la quercetina y el camferol.

La vitamina C ayudara a prevenir muchas enfermedades como el cáncer, o las alergias, ayudara a rebajar los niveles de colesterol y a disminuir la hipertensión o a mejorar la salud de la vista. Un mango de unos 200 gr. proporcionara unos 56 mg de esta vitamina lo que representa casi el 60 % de la dosis diarias recomendada. La presencia del antioxidante beta-criptoxantina ayuda a prevenirla aparición de cáncer de cuello uterino en las mujeres, según se ha visto en algunos estudios que demostraron que aquellas mujeres que tenían niveles altos de este componente eran menos propensas a sufrir este tipo de cáncer.

Por su aporte de provitamina A y vitamina C, se recomienda especialmente a quienes tienen un mayor riesgo de sufrir carencias de dichas vitaminas: personas que no toleran los cítricos, el pimiento u otros vegetales, que son fuente casi exclusiva de vitamina C en nuestra alimentación; para quienes deben llevar a cabo una dieta baja en grasas y por tanto con un contenido escaso de vitamina A o para personas cuyas necesidades nutritivas están aumentadas. Algunas de estas situaciones son: periodos de crecimiento, embarazo y lactancia materna. Así mismo, el tabaco, el abuso del alcohol, el empleo de ciertos medicamentos, el estrés y las defensas disminuidas, la actividad física intensa, el cáncer y el Sida, y las enfermedades inflamatorias crónicas disminuyen el aprovechamiento y producen mala absorción de nutrientes.

Las vitaminas A y C, como antioxidantes, contribuyen a reducir el riesgo de múltiples enfermedades, entre ellas, las cardiovasculares, las degenerativas e incluso el cáncer. Además, debido a que la vitamina C aumenta la absorción del hierro de los alimentos, se aconseja en caso de anemia ferropénica, acompañando a los alimentos ricos en hierro o a los suplementos de este mineral ya que esto acelera la recuperación.

Su contenido de fibra le confiere propiedades laxantes. La fibra previene o mejora el estreñimiento, contribuye a reducir las tasas de colesterol en sangre, al buen control de la glucemia y tiene un efecto saciante, beneficioso en caso de diabetes y exceso de peso, eso sí, en cantidades adecuadas.

Su contenido de potasio deberán tenerlo en cuenta las personas que padecen de insuficiencia renal y que requieren de dietas controladas en este mineral. Sin embargo, quienes toman diuréticos que eliminan potasio y padecen bulimia se beneficiarán de su consumo ya que en el mango abunda dicho mineral.

Además de las vitaminas A y C, el mango es rico en vitaminas del grupo B, entre las que se encuentran la niacina (Vitamina B3) necesaria para el buen funcionamiento del sistema nervioso, la salud de la piel y el metabolismo de las grasas ) y, sobre todo, en piridoxina (vitamina B6) cuya importancia es trascendental para la síntesis de los aminoácidos y el metabolismo de las grasas, así como la salud del cabello, de la piel o el equilibrio de los líquidos en el organismo. Así pues, comer mango es una buena manera de prevenir la caída del cabello o la dermatitis de la piel, pero también nos ayuda a superar el insomnio, a estar más tranquilos o a prevenir la aparición de calambres o la debilidad muscular.

El mango contiene bastante triptófano, un aminoácido con propiedades relajantes. Junto con la vitamina B, ayudará a mantenernos más tranquilos, posibilitará que tengamos un sueño más tranquilo y, al mismo tiempo nos hará sentirnos más felices, dado que, a partir del triptófano, se produce la hormona serotonina, un neurotransmisor conocido habitualmente como "hormona de la felicidad "porque ayuda a sentirnos mejor, a no tener pensamientos negativos, depresión, pensamientos compulsivos u otros comportamientos que nos hacen ser infelices.

Los mangos , junto con la papayas, la piña y los kiwis, contienen encimas proteolíticas, es decir enzimas capaces de digerir las proteínas. Alimentariamente, la importancia de estas enzimas es crucial, ayudan a aprovechar mejor los nutrientes; a evitar la acumulación de nutrientes no aprovechables en el intestino que son responsables de malestar intestinal, gases, diarrea, etc.; a potenciar el sistema inmune al no tener que someterlo a un esfuerzo continuo eliminando estas substancias extrañas para el organismo. La ingestión de estas proteínas no solo ayuda a mantener el organismo por dentro más limpio, sino que también contribuye a mantenerlo por fuera más joven y puro, sin la presencia de muchas enfermedades de la piel que tienen su origen en la eliminación de impurezas orgánicas. Por otra parte, un aprovechamiento mayor de las proteínas permite un incremento mayor de la masa muscular, razón por la cual muchos deportistas o culturistas ingieren complementos de enzimas proteolíticas, para conseguir unas marcas mejores o un cuerpo más musculoso. Entre estos complementos son muy conocidos la papaína de la papaya o la bromelina de la piña. Sin ser tan pretenciosos, podemos aprovecharnos de estas propiedades solamente comiendo las frutas comentadas

Usos

A pesar de que la madera y otras partes del árbol se utilizan a menudo, el mango se cultiva principalmente por su fruta. A nivel mundial, se calcula que se consumen alrededor de 13.5 millones de toneladas de mangos. La fruta se consume sin cocer, aunque a veces se cocina o se usa en refrescos congelados, helados y otros tipos de postre.

Tanto el mango verde como el maduro son ricos en carbohidratos, minerales y vitamina C. En la India, los mangos se usan en la manufactura de “chutneys” y conservas y mezclados con especias, se usan como condimento. En la cocina e la Ondia se utiliza un polvo agridulce, llamado “amchur”, hecho de la pulpa seca y molida. La semilla molida se usa a veces como harina y las flores y las hojas tiernas se comen en ciertas partes del sudeste de Asia. En Sulawesi (Indonesia) la fruta se usa a veces para hacer vinagre y cierto tipo de coñac. El ganado se come la fruta con voracidad, y las hojas y semillas se usan a veces como alimento basto en mezclas que incluyen otro tipo de forrajes para ganado ovino y bovino.

Las hojas, las flores secas, las frutas verdes, las semillas, la corteza y la gomorresina se usan medicinalmente para el tratamiento de una gran variedad de enfermedades en la India, las Filipinas, el oeste de África y en Centroamérica. Se usan sobre todo en el tratamiento de enfermedades y heridas de la piel, enfermedades digestivas y del aparato respiratorio. Se ha informado que los extractos foliares exhiben una actividad antibacteriana y antifungal de amplio espectro. Las flores pulverizadas se usan como repelente contra mosquitos (42).

La corteza y las hojas contienen un pigmento amarillo que se usa para darle un tinte amarillo claro al algodón, la seda y la lana. La corteza en polvo se usa mezclada con otros ingredientes para vidriar alfarería. La fruta verde y seca se usa como un fijador o mordiente para tintes de origen vegetal. De las flores se destila un perfume conocido como “amb attar”. Las flores y las hojas se utilizan en ceremonias de la religion Hindú.

La albura es de color de crema a pardo claro y el duramen es de color amarillo o pardo claro y a menudo de aspecto variegado o con líneas irregulares. La madera es moderadamente dura, lustrosa, de textura mediana, moderadamente pesada (gravedad específica: 0.62) y fuerte, con una veta de recta a ondulada, con muchos poros de tamaño grande y con anillos de crecimiento. La madera se seca a una tasa moderada con sólo una degradación mínima y se trabaja con facilidad pero con un éxito mediano siendo moderadamente resistente a las termitas.

En Puerto Rico la madera se ha usado de manera limitada como leña y tajaderas. En el sur de Asia se utiliza para pilotes sumergidos, botes, muebles, carpintería, pisos, construcciones, cajas, carretas, arados y triplex. El mango es un excelente árbol de sombra robusto y se siembra extensamente en áreas urbanas y rurales. Es un componente muy popular de jardines caseros en toda su distribución americana tropical. En Costa Rica, el mango se cultiva en sistemas agroforestales junto con el cafeto (Coffea arabica L.); Citrus spp.; Musa spp.; Inga spp.; Erythrina spp. y especies maderables como Cedrela odorata L. El árbol es una planta importante para las abejas, que se alimentan del abundante néctar producido por las flores .

Adquisición y consumo doméstico

Se puede encontrar en el mercado durante todo el año, ya que los diferentes países productores producen cosechas en épocas distintas. Sin embargo, su exportación no se lleva a cabo a gran escala, ya que se trata de una fruta muy delicada que no soporta bien las condiciones de transporte. Por tanto, la mejor época para disfrutarlos en nuestro país es en invierno.

Los mangos más sabrosos son los que se recogen ya casi maduros, lo cual es posible en su zona de producción pero muy difícil cuando se trata de piezas exportadas porque el mango es una fruta muy delicada que aguanta poco una vez de ha recogido madura. Por este motivo, en occidente los mejores mangos serían aquellos que han sido recogidos en su justo punto y que han sido importados a través de transporte aéreo. Sin embargo, la mayoría de los mangos se recogen verdes y maduran posteriormente. Para que esta maduración sea correcta se guardan en cámaras a una temperatura constante de entre 25 y 30 ºC. Cuando son almacenados a temperaturas más bajas, la pulpa de los mangos se vuelve oscura y su sabor no es agradable. A veces, para avanzar la maduración, se utiliza el etileno lo que hace que la pulpa sea más oscura y de peor sabor.

A la hora de escoger los mejores mangos del mercado debemos optar por aquellos que tengan una consistencia fuerte y que no estén fofos o demasiado fuertes. No podemos fiarnos del color porque existen muchas variedades y esta característica no determina su grado de maduración o de dulzura.

La forma de elegirlos es que su piel esté bien coloreada y lisa y su aroma sea intenso, siendo estos algunos de los detalles que nos ayudan a indicarnos su punto de madurez. Si tienen manchas negras y resultan pesados en la mano nos está indicando que la fruta está muy madura. Cuando tienen la piel arrugada y su pulpa es ácida significa que lo han recogido verdes y por lo tanto maduran mal.

Los buenos entendidos basan su elección en el aroma. Cuando un mango resulta blando al tacto sin resultar fofo y desprende un buen aroma es que esta maduro y listo para comerse.

 

Para elegirlo, el mango debe ser flexible al tacto pero sin chafarse bajo la presión del dedo. Es importante adquirir mangos que desprendan buen aroma. Si se compran excesivamente verdes, la fruta no madurará correctamente. Si por el contrario presentan grandes zonas negras, esto puede ser indicativo de que ya están pasados. En ocasiones el mango presenta un aspecto externo con manchas, arrugado y su pulpa se encuentra en perfectas condiciones. También ocurre lo contrario, y mangos cuyo aspecto externo es inmejorable pueden tener la pulpa defectuosa.

La forma más usual de comer mangos es hacerlo como una fruta más después de pelarlo. La acción de pelar una mango maduro resulta problemática. En primer lugar es una fruta que, debido a su contenido en colorantes, mancha mucho y luego difícilmente se puede quitar la mancha que alcanza la ropa. Además, el mango es una fruta de pulpa resbaladiza y con la carne enganchada a la fibra central. Lo mejor es colocarlo sobre una fuente de canto y perpendicularmente hacia nosotros. Luego con un cuchillo separar las dos partes laterales de carne. Con una cuchara separaremos la piel de la pulpa. Una vez separada, se puede cortar en rodajas, en cubitos o comerla con un cuchillo o tenedor.

Si bien lo ideal es comerlo cuando ha llegado a su punto de madurez hay regiones que lo consumen antes y lo utilizan cocido como una verdura y lo emplean para acompañar diferentes comidas. La mejor forma de degustar y disfrutar de esta fruta exótica es al natural, con unas gotas de lima que realzan su sabor. También se emplea en ensaladas, zumos, mermeladas, macedonias y postres.

Para tomarlo fresco, se corta la fruta a lo largo, en dos trozos, dejando el hueso en el centro. Se realizan cortes en zigzag en cada mitad de la pulpa y, por último, se presiona la cáscara hacia afuera.

El mango fresco y maduro resulta adecuado para la preparación de ensaladas, mezclado con otras frutas o con otras hortalizas como la lechuga. Igualmente se pueden machacar y añadir como salsa en las ensaladas. Los trozos de mango pueden formar parte del muesli en el desayuno matinal junto con los cereales y el yogur. Trozos de mango maduro pueden añadirse a las sopas para proporcionar sabor, colorido y aumentar el valor nutricional de la misma. Esta fruta combina muy bien con el arroz y con el plátano. Igualmente refrescantes y vitamínicos resultan los zumos realizados con mangos maduros a los que se le añade un poco de jugo de lima o de piña. Con el mango se pueden realizar mermeladas, compotas, pasteles muy exquisitos o deliciosos helados muy refrescantes y nutritivos para el verano.

Lo normal en el mundo occidental es comer los mangos maduros aunque hay muchos sitios de Oriente donde utilizan los mangos verdes para confeccionar muchas comidas. Normalmente se utilizan de esta manera en ensaladas preparadas con otros condimentos como pimientos picantes o vinagre de arroz.

En gastronomía, se emplea el mango verde, preparado como verdura, para dar un toque exquisito a platos preparados con jamón, pescado o ave y combina de un modo excelente como guarnición fría con platos de carne picante o curry.

Entre las recetas más conocidas de este país se encuentra la salsa agridulce picante de mango (chutney de mango) que se prepara con mango verde , azúcar y otras frutas como pasas, manzanas, piñas, nectarinas, nueces, mandarinas, etc. mezclados con otros condimentos como pimienta negra, jengibre, mostaza, canela, clavo, vinagre de manzana o ajo. Estos ingredientes se mezclan y se dejan reposar toda la noche. A la mañana siguiente se introducen en una cacerola y se dejan hervir hasta que la pasta se espese. Se deja enfriar y se coloca en la nevera para tomar frío. Existen muchas maneras de preparar este plato de acuerdo al lugar donde se realiza.

Los mejicanos utilizan muchas veces esta fruta como un ingrediente de sus salsas picantes.

Desde un punto de vista de la cocina, las enzimas proteolíticas del mango son muy interesantes para ablandar las carnes y hacerlas más suaves y digeribles. En los países asiáticos se utiliza habitualmente para sazonar y para conservar pescado o carne. La pulpa del mango, una vez seca, se muele y se utiliza como especie en el norte de la India. Tiene un sabor ácido y se utiliza como sustituto del tamarindo. Se emplea normalmente en comidas vegetales pero también para sazonar la carne a la parrilla y hacerla más tierna.

  • Conservación

Los mangos, una vez maduros deben conservarse fuera de la nevera y solamente introducirse en la misma unos momentos antes de comer para que se refresquen y resulten más agradables. Una vez maduros deben comerse pronto dado que se pasan rápidamente.

El mango que aún esté verde puede refrigerarse para retrasar su maduración; se mantiene en óptimas condiciones hasta 27 días si se somete a temperaturas de 8ºC. Si se desea que madure, debe dejarse a temperatura ambiente para que alcance el punto de sazón, a partir de lo cual se ha de consumir en un plazo máximo de 5 días.

El mango no contiene colesterol y poquísima grasa. Su contenido en calorías es moderado, unas 130 calorías por una pieza mediana, y posee muy pocas sales. Por otra parte poseen hidratos de carbono y azúcares de muy fácil asimilación. Todo ello lo hace adecuado como tentempié en meriendas o entre comidas para eliminar la sensación de hambre sin tener que recurrir a alimentos con más calorías y sin la riqueza vitamínica y mineral que posee esta fruta. Es una fruta que puede incluirse perfectamente dentro de la dieta para adelgazar.

Plagas y enfermedades

  • Plagas

Coccidios: los insectos de esta familia que atacan al mango son numerosos, como la cochinilla blanca, la cochinilla de la tizne, el piojo rojo, etc. Sus daños se producen tanto en el tronco como en hojas y frutos; además originan una melaza sobre las partes afectadas que favorece el ataque de diversos hongos. Los frutos pueden sufrir decoloraciones que impiden su exportación.

El momento más oportuno para combatirlos empleando el control químico es en invierno, a base de insecticidas emulsionados con aceites amarillos. De ser el árbol invadido por la tizne o fumagina, será mejor sustituir los aceites por insecticidas sistémicos; para combatir esta plaga se puede emplear polisulfuro de potasio aplicado en fuertes dosis en invierno.

Mosca de la fruta: son grandes enemigos del mango, como la mosca del Mediterráneo (Ceratitis capitata), extendida en las plantaciones de todo el mundo, y varias especies del género Anastrepha en Centroamérica, pues casi todos los países productores de mango son atacados por una o más especies de moscas de la fruta.

Las hembras depositan los huevos en la pulpa del fruto dando lugar la maduración prematura del fruto originando su pudrición. Para su control resulta efectivo el empleo de trampas para la captura de adultos utilizando como atrayente feromonas sintéticas. Para el control químico se emplean diversos insecticidas sin empleo de cebo.

Polillas de las flores: se trata de dos pequeños lepidópteros, el Prays citri, de la familia Tineoideos, y el Cryptoblabes gnidiella, de la familia Pyraloideos; la primera muy específica de los agrios, y la segunda sumamente polífaga, ya que además de atacar los agrios lo hace también a la vid, al almendro, al melocotonero y a otras plantas cultivadas o silvestres, entre ellas el mango. La Prays, en su fase adulta, es una mariposa de 12 mm de longitud, de color gris ceniza con manchas oscuras diseminadas en las alas anteriores. Sus orugas tienen una longitud de 7 mm, de color terroso, cabeza y pronoto negros, con varios pelos rígidos en cada segmento.

La segunda es una mariposa algo mayor que la anterior, con alas anteriores de color gris, cruzadas por dos franjas negras transversales, y las posteriores de color blancuzco uniformes; sus orugas, de unos 8 mm, son de color verdoso con unas líneas longitudinales oscuras a ambos lados de una franja más clara. La cabeza y pronoto es de color castaño. Ambas polillas tienen unas tres generaciones anuales; sus orugas atacan a las flores, devorando pétalos y estambres, y roen los ovarios con la consiguiente destrucción de los frutos. Tratamiento: un tratamiento anual con Lebaycid al 4 %, en primavera, cuando empiezan a abrirse las flores.

  • Enfermedades

Antracnosis: se trata de una de las enfermedades más difundida y destructiva del follaje del mango, aunque también puede causar graves daños de post cosecha. Es producida por el hongo Colletotrichum gloeosporioides, que aparece en forma de manchas oscuras en las flores y sus pedúnculos, destruyendo a gran número de flores; en las hojas también aparecen puntos negros, que se convierten en agujeros por destrucción de tejidos. Los frutos jóvenes también pueden ser atacados, quedando destruidos antes de llegar a la madurez. Si les ocurre esto cuando ya están maduros, presentarán manchas negras que les darán mal aspecto y dificultarán su conservación. Tiene especial importancia en las zonas húmedas, sin embargo no tiene incidencia en climas secos. Tratamiento: preventivo con caldo bordelés. Este patógeno ataca igualmente a un gran número de especies de cultivos frutales tropicales (Alahakoon and Brown, 1994).

Cercospora del mango: se presenta en las hojas por la pérdida de clorofila y por una exudación un tanto azucarada, debe prevenirse la invasión al primer síntoma, a base de caldos cúpricos en dosis débiles por serle relativamente tóxicos.

Oídio del mango: es una de las enfermedades de mayor difusión a nivel mundial. Las flores quedan cubiertas de un polvillo blanquecino grisáceo con olor a moho, éstas no se abren y la inflorescencia cae. Las hojas acaban resecándose, según los cultivares los síntomas se manifiestan en el envés, en el haz o en ambas caras de la hoja. Puede producirse el cuarteado de la piel de los frutos, y la caída de los más pequeños.

Tratamientos preventivos a base de azufres y el polisulfuro de potasio bastan para eliminarlo. Oidium mangiferae es uno de los agentes causales del oidio del mango cuya epidemiología ha sido descrita (Schoeman et al, 1995), teniendo como único huesped conocido al mango.

Seca del mango: se trata de una enfermedad destructiva que puede causar la muerte del árbol, siendo el agente causal un hongo (Ceratocystis fimbriata), que normalmente se asocia a su vector que es un insecto (Hypocryphalus mangiferae). Este hongo puede acceder también a través de las raíces, por tanto en este caso no necesita este vector. Los síntomas se manifiestan en la parte aérea con un amarillamiento , marchitez y muerte de las hojas. Si realizamos un corte a la rama se observa los tejidos internos totalmente dañados. Para el control de la enfermedad se recomienda realizar podas de limpieza y la quema de las ramas marchitas y los cortes de poda tratarlos con algún fungicida.

Cylindrocladium scoparium: causante de manchas en las hojas en plantaciones de Brasil (Tozetto, 1996).

Fusarium decemcellulare: ha sido descrito como un nuevo patógeno sobre plantaciones de mango en los Estados Unidos (Ploetz et al, 1996).

Malformación: es una de las enfermedades más graves del mango en el mundo, estando causada por el hongo Fusarium subglutinans. La malformación vegetativa afecta a las plantas de vivero y la malformación floral sólo tiene lugar en las plantaciones adultas. Los síntomas vegetativos se manifiestan con entrenudos cortos y hojas enanas, la malformación floral se inicia con la reducción de la inflorescencia dando lugar al incremento de flores estériles. Para su control se recomienda la poda del material afectado tanto vegetativo como floral y posteriormente proceder a su quema.

Mancha negra: Es una enfermedad de post cosecha , aunque a veces puede causar problemas al follaje, flores y frutos causados por el hongo Alternaria alternata. Tiene mayor incidencia en las áreas más secas del hemisferio oriental. Los síntomas se manifiestan en el envés de las hojas, apareciendo manchas negras redondas. Los síntomas en los frutos se desarrollan tras la cosecha, al comienzo de la maduración, con la aparición de pequeñas manchas circulares. A continuación estas manchas se agrandan y dan lugar a una mancha única que llega a cubrir la mitad del fruto. La enfermedad avanza y las manchas penetran en la pulpa que se oscurece y ablanda. Un tratamiento eficaz de precosecha (Dodd et al., 1997) es aplicar cuatro aspersiones con Maneb a dosis de 2.5 g/l a partir de 2-3 semanas tras el cuajado. El tratamiento de post recolección recomienda el empleo de Procloraz e dosis de 9-10 g/l.

Botryodiplodia theobromae: es uno de los mayores patógenos post cosecha del mango. Los frutos infectados con el patógeno no logran el máximo climatérico (Mascarenhas et al, 1996).

Phytophthora spp: han sido descritos causando daños en viveros de mango en las Filipinas (Tsao et al, 1994).

Mancha negra bacteriana: se encuentra localizada en numerosos países cultivadores de mango, esta enfermedad afecta a todos los órganos aéreos. Está causada por la bacteria Xanthomonas campestris. El síntoma típico de esta enfermedad se manifiesta en el tronco del mango por la aparición de chancros negros longitudinales con exudados de resina, aunque también aparecen síntomas en hojas viejas y frutos. Tratamientos: la instalación de cortavientos y la poda sistemática de los brotes infectados disminuye la propagación de la enfermedad. El empleo de aspersiones cúpricas combate de manera eficaz esta enfermedad.

Curiosidades

En la película La Misión (The Mission), de 1986, dirigida por Roland Joffee e interpretada por Jeremy Irons, Robert De Niro y Liam Neeson, aparecen varios árboles de mango en una época en la que todavía no existían en el continente americano, lo cual constituye un evidente anacronismo. Esta película se filmó en su mayor parte en Colombia, con algunas escenas de las cataratas de Iguazú, y representa la lucha de un misionero jesuita (Jeremy Irons) para construir un pueblo de misión en una zona selvática de la América del Sur en territorio de los guaraníes, al norte de dichas cataratas.

En Venezuela, el efecto laxante de ingerir mangos en exceso durante la mayor abundancia de esta fruta, se denomina "mayito", aludiendo al hecho de que es en el mes de mayo cuando mayor abundancia hay de este fruto.

También en la República Dominicana, al igual que en el Caribe, se emplea el refrán "coger los mangos bajitos", aludiendo a una expresión popular que aconseja aprovechar la ocasión más sencilla y fácil, en vez de las más difíciles y riesgosas, aunque pudieran ser potencialmente más valiosas.

La piel del mango no es comestible y , cuando esta verde, incluso puede resultar tóxica. Al igual que la savia de las ramas, de las hojas o del pedúnculo del fruto contiene un látex que resulta irritante y puede producir ampollas en la piel

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