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Mango
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¿QUÉ ES EL
MANGO?
El mango es el fruto del árbol también llamado mango (Mangifera índica) un árbol de
hoja perenne que puede llegar a alcanzar los 30 metros de altura, aunque
normalmente mide la mitad, especialmente cuando es cultivado fuera de su
lugar de origen. Pertenece a la familia de las anacardiáceas, en la que
se encuentran plantas con frutos tan conocidas como los
anacardos (Anacardium occidentale) o los
pistachos (Pistacia vera) algunas plantas medicinales e
industriales menos conocidas como el lentisco (Pistacia lentiscus)
o árboles de jardín como el falso pimentero (Schinus molle).
Este fruto carnoso,
sabroso y refrescante, es también conocido como "melocotón de los
trópicos". Es el miembro más importante de la familia de las
Anacardiáceas o familia del marañón, género Mangifera. Está reconocido
en la actualidad como uno de los tres o cuatro frutos tropicales más
finos.
El mango es una fruta
de la Zona Intertropical de pulpa carnosa y de sabor dulce. Ésta puede
ser o no fibrosa, especialmente en la variedad llamada "mango de
hilacha". Es una fruta normalmente de color verde en un principio, y
amarillo o anaranjado cuando está madura, de sabor medianamente ácido
cuando no ha madurado completamente. De origen asiático,
fundamentalmente de la India, comprende unas 50 especies, nativas del
sureste de Asia e islas circundantes, salvo la Mangifera africana que se
encuentra en África. Muchas de las variedades han sido obtenidas por
injerto. El mango que crece espontáneamente en la zona intertropical
americana, que fue introducido por los portugueses en el Brasil a fines
del siglo XVIII, es de color amarillo, más pequeño que las variedades de
injerto y muy dulce. También el sabor es muy diferente entre una
variedad y otra. Por ejemplo, una variedad de mango de gran tamaño tiene
un sabor y olor similares al del
melocotón en
almíbar,
aunque con una textura menos hidratada (mango melocotón).
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Mango
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Índice
Origen
Distribución geográfica
Importancia económica
Botánica
Material vegetal
Floración y fructificación
Propagación
Requerimientos edafoclimáticos
Cultivo
Recolección
Conservación
Control de calidad
Mejora y selección
Propiedades nutritivas
Propiedades saludables
Adquisición y consumo
doméstico
Usos
Plagas y enfermedades
Curiosidades
Origen
La palabra mango
procede del tamil "mangay" que posteriormente, por influencia del
portugués derivó en "manga". Los mangos proceden del sudeste asiático,
concretamente del norte de Birmania y del noroeste de la India, en donde
hoy en día todavía encontramos especies silvestres. Los primeros textos
donde se menciona este árbol y su fruto están escritos en sánscrito y
fueron encontrados en la India hace 2000 años.
Los mangos salvajes
originarios producen unos frutos del tamaño de una
ciruela,
son extremadamente fibrosos y tienen un gusto a trementina muy fuerte,
muy por encima del pequeño sabor que presentan en la actualidad. Todo
ello los hace desagradables al gusto. A partir de aquí, mediante
selección de especies, se fueron obteniendo las variedades actuales que
no tienen nada que ver a los primitivos. Desde su lugar de origen se
fueron extendiendo hacia otros lugares y, en la actualidad, se pueden
encontrar hoy en día cultivados en la mayoría de las regiones tropicales
y subtropicales del mundo.
El mango se cultiva
desde la antigüedad existiendo una gran documentación en Oriente sobre
la importancia que desempeña en estas culturas. En la India, donde ya se
cultivaba hace más de 4000 años, el árbol se considera que tiene
propiedades sagradas y mágicas, pues con su madera se preparan las pilas
para quemar a los muertos, los enamorados expresan sus deseos debajo de
un mango y las personas se lavan los dientes con ramitas de mango en los
días especiales. Los casamientos se realizan en presencia de hojas de
mango como símbolo de la fertilidad y del amor. Las Sagradas Escrituras
en Sánscrito, las leyendas y el folklore hindú se refieren a él como de
origen antiguo, aun desde entonces. El árbol de mango ha sido objeto de
gran veneración en la India y sus frutos constituyen un artículo
estimado como comestibles a través de los tiempos. Aparentemente es
originario del noroeste de la India y el norte de Birmania, en las
laderas del Himalaya y posiblemente también de Ceilán.
En zonas rurales se
adornan las puertas de las casas donde se ha producido un nacimiento con
ramas de mango. Hace tiempo, en este país, se realizaba una tintura
amarilla con la orina de las vacas alimentadas con hojas de mango.
Posteriormente, cuando se descubrió que las hojas de mango eran tóxicas,
se prohibió esta práctica. Hoy en día, durante la época de recolección,
existe en la India una auténtica pasión sobre esta fruta y, dado que
tienen tantas variedades, son muchas las discusiones que se producen en
las familias sobre cual de ellas es la mejor. La leyenda dice que Buda
encontró inspiración y paz sentado en un huerto de mangos que se le
había ofrecido como regalo.
El mango está
distribuido por todo el sureste de Asia y el archipiélago Malayo desde
épocas antiguas. Se le ha descrito en la literatura china del siglo VII
como un cultivo frutal bien conocido en las partes más cálidas de China
e Indochina. La temprana prominencia del mango en su tierra nativa sale
a la luz por el hecho de que Akbar, el gran Mogol de la India del siglo
XVI, tenía un huerto conteniendo 100.000 árboles de mango.
Durante el imperio
musulmán el mango fue una fruta muy apreciada y no solamente era
habitual en la mesa de los más poderosos sino que, a partir de ella, se
elaboraba un brebaje muy apetecible que exigía medio año de preparación.
El mundo occidental
conoció el mango e inició su actual distribución mundial con la
apertura, por los portugueses, de las rutas marítimas hacia el Lejano
Oriente, al principio del siglo XVI. También se le llevó de Indochina a
la isla de Mindanao y a Sulus por el siglo XIII, no siendo sino hasta
fines del siglo XIV y principio del siglo XV que los viajeros españoles
llevaron la fruta desde la India hasta Manila, en Luzón. Mientras tanto,
los portugueses en Goa, cerca de Bombay, transportaron fruta de mango al
sur de África, de ahí hacia Brasil, alrededor del siglo XVI y unos 40
años después a la Isla de Barbados. La primera referencia europea es la
que hace un fraile llamado Jordano en el año 1328, aunque hay que
admitir que esta fruta, siendo una de las más admiradas en Oriente , y
la tercera del mundo en orden de producción, nunca ha tenido demasiada
aceptación en el mercado occidental.
Del mismo modo, los
españoles introdujeron este cultivo a sus colonias tropicales del
Continente Americano, por medio del tráfico entre las Filipinas y la
costa oeste de México por los siglos XV y XVI. Jamaica importó sus
primeros mangos de Barbados hacia 1782 y las otras islas de las Indias
Occidentales, al principio del siglo XVII. Los mangos fueron llevados de
México a Hawai, en 1809, y a California, alrededor de 1880, mientras que
la primera plantación permanente en Florida data de 1861.
Distribución geográfica
Hoy día se cultiva
sobre todo en la India, Indonesia, Florida, Hawai, México, Sudáfrica,
Egipto, Israel, Brasil, Cuba, Filipinas y otros numerosos países.
También hay producciones cada vez más importantes en España, sobre todo
en Málaga y Granada, donde se da en algunas zonas un microclima tropical
apropiado para su cultivo. También se cultivan en las Islas Canarias.
Sin embargo, la importancia económica real del mango estriba en el
tremendo consumo local que se realiza en cada localidad de las tierras
bajas de los trópicos, ya que se trata de una de las plantas más
fructíferas de los países tropicales. Esta especie se cultiva en todos
los países de Iberoamérica, siendo México el principal país exportador
del mundo.
El área de distribución natural del mango se caracteriza por una
precipitación anual de entre 1500 y 2600 mm, con una estación seca de 4
a 5 meses entre noviembre y marzo. En su área de distribución tropical y
subtropical, crece bien en sitios con una precipitación anual que exceda
750 mm. Sin embargo, la humedad excesiva es perjudicial para la
producción de fruta, y los mejores rendimientos proceden de sitios que
reciben entre 750 y 1300 mm de precipitación con una estación seca bien
definida durante el período de la florescencia. En Puerto Rico el mango
se ha naturalizado en lugares en donde la precipitación anual oscila
entre 1000 y 2600 mm.
En su área de distribución natural, las temperaturas anuales promedio
oscilan entre 24 y 27 °C, con temperaturas mínimas promedio de entre 11
y 17 °C y temperaturas máximas promedio de entre 32 a 34 °C durante los
meses más fríos y más calientes, respectivamente. Los árboles de mango
pueden tolerar heladas ligeras.
Importancia económica
Como casi todas las
plantas de interés económico cultivadas en la zona intertropical, donde
se adaptan muy bien plantas de cultivo de las latitudes templadas además
de las plantas autóctonas de la misma, puede llegarse muy fácilmente a
la superproducción. De hecho, gran cantidad de mangos se pierde durante
los meses de mayo a julio por falta de mano de obra y, sobre todo, de
mercado. Esta idea no se aplica tanto a los mangos injertos, que pueden
cultivarse en ambientes de riego controlado y comercializarse casi
durante todo el año, por lo que comercialmente tienen siempre un valor
superior al del mango silvestre o "criollo". El mango injerto tiene
además la ventaja de su mayor duración: puede cosecharse bastante verde
y esperar su maduración durante unos días hasta que adquiera un color
amarillo o rojizo y un delicioso sabor. En cualquier caso, el problema
principal de la producción y comercialización de esta fruta se debe a
que es perecedera, por lo que su consumo no puede distanciarse demasiado
del lugar de cosecha. Afortunadamente, su pulpa puede guardarse
congelada bastante tiempo y también sirve para la producción de zumos.
Como cosecha de
exportación, se coloca bastante abajo en la lista de las frutas, siendo
sobrepasada en mucho por los
plátanos, cítricos,
aguacates,
dátiles,
higos,
piñas y posiblemente otros, pero ocupa el segundo lugar, sólo
superándolo los
plátanos, en términos de uso doméstico.
El mango es consumido
en gran parte en estado fresco, pero también puede ser utilizado para
preparar mermeladas y confituras. Actualmente se está empleando bastante
en la industria farmacéutica.
Botánica
Mangifera indica L, es
el miembro más importante de los Anacardiaceae o familia del
marañón. Tiene algunos parientes bien conocidos, tales como el marañón (Anacardium
occidentale L.), el
pistachero (Pistacia vera L), los mombins (Spondias spp.),
y la familiar hiedra venenosa o roble venenoso de Norteamérica (Rhus
toxicodendron L, o R.radicans L.), entre otros.
La mayoría de todas las
especies de la familia se caracterizan por los canales de resina y
muchos son famosos por su savia irritante y venenosa, que puede
ocasionar dermatitis severa. El género Mangifera comprende más o menos
50 especies nativas del sureste de Asia o las islas circundantes,
excepto una, Mangifera africana que se encuentra en África. Sólo 3 ó 4 especies
del grupo producen frutas comestibles; sin embargo, muchas de las otras
especies pueden ser de un valor potencial para fines de mejoramiento,
puesto que ellas poseen flores con 5 estambres fértiles.
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Reino:
Plantae
Filo: Magnoliophyta
Clase: Magnoliopsida
Orden: Sapindales
Familia: Anacardiaceae
Género: Mangifera
Especies:
M. altissima, M. caesia, M. camptosperma, M. casturi, M. domestica, M. foetida, M. indica, M. kemanga, M. longipes, M. macrocarpa, M. odorata, M. oppositifolia, M. pajang, M. pentandra, M. persiciformis, M. pinnata, M. siamensis, M. verticillata.
Material
vegetal
La planta del mango
suele ser un árbol leñoso, que alcanza un gran tamaño y altura, puede
superar los 30 m de altura, sobre todo, si tiene que competir por los
rayos solares con árboles más grandes, como sería en una plantación de
cocoteros, siempre y cuando sea en un clima cálido. En las zonas de
climas templado puede cultivarse aunque no suele alcanzar una gran
altura, por las incidencias climáticas que le resultan adversas. Es
originario de la India y se cultiva en países de clima cálido además de
algunos de climas templado como España, China y EEUU. En la zona
intertropical es una planta sumamente noble: no requiere de riego y
rechaza los incendios; una plantación de mangos difícilmente podría
quemarse durante la época de sequía, ya que es el período de máximo
crecimiento de biomasa para estos árboles y de mayor actividad de la
fotosíntesis por la menor nubosidad.
-
Tronco. El mango típico constituye un
árbol de tamaño mediano, de 10-30 m de altura. El tronco es más o menos
recto, cilíndrico y de 75-100 cm de diámetro, cuya corteza de color gris
– café tiene grietas longitudinales o surcos reticulados poco profundos
que a veces contienen gotitas de resina.
-
Copa. La corona es densa y
ampliamente oval o globular. Las ramitas son gruesas y robustas,
frecuentemente con grupos alternos de entrenudos largos y cortos que
corresponden al principio y a las partes posteriores de cada renuevo o
crecimientos sucesivos; son redondeadas, lisas, de color verde
amarillento y opacas cuando jóvenes; las cicatrices de la hoja son
apenas prominentes.
-
Hojas. Las hojas son alternas,
espaciadas irregularmente a lo largo de las ramitas, de pecíolo largo o
corto, oblongo lanceolado, coriáceo, liso en ambas superficies, de color
verde oscuro brillante por arriba, verde – amarillento por abajo, de
10-40 cm de largo, de 2-10 cm de ancho, y enteros con márgenes delgados
transparentes, base agua o acuñada y un tanto reducida abruptamente,
ápice acuminado.
Las hojas tienen nervaduras visiblemente reticuladas, con una nervadura
media robusta y conspicua y de 12-30 pares de nervaduras laterales más o
menos prominentes; ellas expiden un olor resinoso cuando se les tritura;
el pecíolo es redondeado, ligeramente engrosado en la base, liso y de
1,5-7,5 cm de largo. Las hojas jóvenes son de color violeta rojizo o
bronceado, posteriormente se tornan de color verde oscuro.
-
Inflorescencia. Las panículas son muy
ramificadas y terminales, de aspecto piramidal, de 6-40 cm de largo, de
3-25 cm de diámetro; las raquias son de color rosado o morado, algunas
veces verde–amarillentas, redondeadas y densamente pubescentes o blancas
peludas; las brácteas son oblongas–lanceoladas u ovadas–oblongas,
intensamente pubescentes, se marchitan y caen pronto y miden de 0,3-0,5
cm de largo.
-
Flores. Las flores polígamas, de 4 a
5 partes, se producen en las cimas densas o en la últimas ramitas de la
inflorescencia y son de color verde–amarillento, de 0,2-0,4 cm de largo
y 0,5-0,7 cm de diámetro cuando están extendidas. Los sépalos son
libres, caedizos, ovados u ovados–oblongos, un tanto agudos u obtusos,
de color verde–amarillento o amarillo claro, cóncavos, densamente
cubiertos (especialmente en la parte exterior) con pelos cortos
visibles, de 0,2-0,3 cm de largo y 0,1-0,15 cm de ancho.
Los pétalos permanecen libres del disco y son caedizos, ovoides u
ovoides–oblongos, se extienden con las puntas curvadas, finamente
pubescentes o lisos, de color banco–amarillento con venas moradas y tres
o cinco surcos de color ocre, que después toman el color anaranjado;
ellos miden de 0,3-0,5 cm de largo, y 0,12-0,15 cm de ancho; los pétalos
viejos a veces tienen márgenes rosados, el disco es grande, notoriamente
de cuatro o cinco lóbulos arriba de la base de los pétalos, surcado,
esponjoso, de color de limón, convirtiéndose después a blanco
translúcido, durante la antesis es mucho más ancho que el ovario y de
0,1-0,15 cm de alto.
Los estambres pueden ser de cuatro a cinco, desiguales en su longitud,
siendo fértiles sólo uno o dos de ellos, el resto está reducido a
diminutos estaminoides, de color morado o blanco amarillento; los
estambres perfectos miden de 0,2-0,3 cm de largo, con las anteras
ovoide–oblongas, obtusas, lisas. Las flores estaminadas carecen de
ovario rudimentario y sus estambres son centrales, reunidos cercanamente
por el disco. El ovario en la flor perfecta es conspicuo, globoso, de
color limón o amarillento y de 0,2-0,15 cm de diámetro; el estilo es
lateral, curvado hacia arriba, liso y de 0,15-0,2 cm de largo; el
estigma es pequeño y terminal. La polinización del mango es
esencialmente entomófila, siendo los principales polinizadores, insectos
del orden Díptera.
-
Fruto. Se trata de una gran
drupa
carnosa que puede contener uno o más embriones. Los mangos de tipo indio
son monoembriónicos y de ellos derivan la mayoría de los cultivares
comerciales. Generalmente los mangos poliembriónicos se utilizan como
patrones. Posee un mesocarpo comestible de diferente grosor según los
cultivares y las condiciones de cultivo.
Su peso varía desde 150 g hasta 2 kg. Su forma también es variable, pero
generalmente es ovoide-oblonga, notoriamente aplanada, redondeada, u
obtusa a ambos extremos, de 4-25 cm. de largo y 1.5-10 cm. de grosor. El
color puede estar entre verde, amarillo y diferentes tonalidades de
rosa, rojo y violeta. La cáscara es gruesa, frecuentemente con
lenticelas blancas prominentes; la carne es de color amarillo o
anaranjado, jugosa y sabrosa.
-
Semilla. Es ovoide, oblonga,
alargada, estando recubierta por un endocarpo grueso y leñoso con una
capa fibrosa externa, que se puede extender dentro de la carne.
La elección de un cultivar para un
emplazamiento dado debe tener en cuenta lo siguiente:
-
La producción para el mercado de destino.
-
La adaptación al medio, diferenciando entre
zonas tropicales y subtropicales y zonas húmedas y secas.
Los cultivares de mango pueden agruparse en
3 grupos principales según el lugar de selección:
Cultivares Indios:
su sabor a trementina es muy marcado. La longitud de las fibras y el
color de la piel son muy variables, teniendo algunos una piel bastante
roja. La mayoría son dulces con un contenido en ácidos bajo. Es una
variedad monoembriónica muy comercial y ampliamente exportada. Resiste
muy poco la humedad y ofrece colores muy vivos.
Cultivares Indochinos y
Filipinos: son muy dulces, sin fibra ni sabor a trementina. La
epidermis es verde amarillenta. Carabao es el cultivar más importante en
Filipinas, exportándose en cantidades considerables a Japón. Bajo el
sinónimo de Manila es uno de los cultivares más importantes de México.
Es una variedad poliembriónica que aguanta muy bien el exceso de
humedad. Con el fruto más alargado y menos coloreado que la variedad
india, aguanta mucho mejor las plagas.
Cultivares de Florida:
dominan la mayoría de las plantaciones de mango en casi todo el mundo,
aunque en algunas áreas de cultivo predomine la selección local. En
general tienen excelentes características, pero la mayoría son sensibles
a la descomposición interna. El Haden se desarrolló en Florida como
planta de semilla del cultivar indio Mulgoba en 1910. Sus características lo han hecho muy popular en el comercio internacional,
de
color rojo atractivo de la piel, alta resistencia de la piel, muy
importante para el transporte a larga distancia y contenido en ácidos
relativamente alto.
Desde 1940 se han
desarrollado en Florida un grupo de cultivares con similares
características. Algunos ejemplos son Tommy Atkins, Zill, Torbet,
Kensington, Irwi, Haden Glenn, Lippens, Van Dyke, Sensation, Osteen,
Keitt. El orden de maduración es aproximadamente el mismo en diferentes
zonas de cultivo. Dentro de una zona, el período de maduración para la
totalidad de los cultivares de mango es extiende sobre aproximadamente 3
meses.
Actualmente se continúa investigando para el desarrollo de nuevas
variedades de mango como Nomi (Tomer et al, 1993), Tango (Lavi et al,
1997), Shelly (Lavi et al, 1997) etc., cultivares mejor adaptados a las
condiciones de cada área productiva donde se han desarrollado.
Como variedades más importantes a partir de
las cuales se han desarrollado los cultivares más importantes se citan
las siguientes:
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Alfonso: Procedente
de la India. Es una de las variedades más conocidas y apetecibles. Tiene
poca fibra, mucho aroma y muy buen sabor. Pesa unos 300 gr.
Amini: de pequeño
tamaño y forma arriñonada; su peso está comprendido entre 170-200 g, y
sus dimensiones oscilan entre 7-9 cm de largo y 7-8 cm de ancho. De
color verde amarillento, escarlata en la base y con lunares de color
amarillo pálido; la cáscara es gruesa y de superficie lisa. La pulpa es
de excelente calidad, sin fibras, color rojizo pálido y muy jugosa.
Semilla delgada u oval. También se cultiva en las Islas Canarias.
Apple: con mucho jugo
y bastante ácido. Pesa unos 350 gr.
Ataulfo: Procedente
de Hawai, muy dulce y aromático. Pesa entre 350 y 700 gr.
Camboyana: tamaño
regular, forma alargada, de 10-12 cm de largo y 6-7 cm de ancho. Color
verde amarillo con muy pocos lunares; cáscara blanda y delgada. Pulpa de
buena calidad, sin fibras, de color amarillo intenso, muy jugosa; sabor
aromático, ligeramente ácido. Está muy cultivada en Camboya, de donde es
originaria.
Carabao: Procede de
las Filipinas. Posee mucha fibra, una elevada acidez y mucho jugo. Pesa
unos 300 gr.
Irwin: con mucha
pulpa y poco fibroso. Pesa entre 1/4 de kilo y casi medio kilo.
Julie: Procede del
Caribe. Es pequeña ( unos 200 gr.) y tiene mucho aroma.
Keitt: Variedad
procedente de la India, muy dulce y con muy poca fibra. Pesa entre medio
kg y 700 gr.
Mabruka: Procedente
de Israel, posee bastante fibra. Sabor fuerte y peso de 400 gr.
Manga rosa: Un poco
ácida y con mucho jugo. Procede del Brasil.
Manila: Procedente de
Méjico, tiene una pulpa muy amarilla con un sabor fuerte. Pesa unos 280
gr.
Mulgoba: fruto de
tamaño mediano, de forma ovalo – globosa, de 9-12 cm de longitud y 7-9
cm de anchura; de color amarillo fuerte, a veces rojo en el ápice y
junto al pedúnculo, con lunares superficiales de pequeño tamaño y color
amarillo pálido. La cáscara es gruesa, fuerte y tenaz. La carne, de
color amarillo naranja, es suave, sin fibras, de aroma y sabor
agradables, pero un poco picante. Semillas largas. Es excelente para
climas secos; se cultiva en Florida, y también se ha ensayado en Israel
e Islas Canarias.
Pairi: de tamaño
regular, forma ovalada, de 200-300 g de peso; 7-9 cm de largo y 7-8 cm
de ancho. Color verde amarillento, escarlata en la base y lunares
pequeños de color amarillo blancuzco. Cáscara de grosor medio. Pulpa
amarillo naranja, compacta, jugosa, sin fibras, dulce y de perfume
pronunciado. Semilla gruesa. Procedente de la India, tiene una textura
más fofa y una forma muy redondeada. Se cultiva en Canarias, Israel y
Hawai.
Parkings: Muy poca
acidez. Pesa 1/2 kilo.
Sansersha: de gran
tamaño, entre 500 g y un kilo, de forma de pera, de 17-22 cm de longitud
y de 9-11 cm de anchura. Color amarillo fuerte, algo rojizo, con
numerosos lunares pequeños de color amarillo grisáceo. Es excelente
fruta para conserva y no tanto para consumir en fresco; su pulpa es
carnosa, regularmente jugosa, sin fibras y algo ácida. La semilla es
algo curva y delgada.
Sensación: Procedente
de Miami , posee un fruto muy redondeado, poco fibroso y pequeño (200
gr.).
Zill: Procede de
Sudáfrica. Muy aromática y algo ácida. Pesa unos 400 gr.
Casi todas estas
variedades de mango injerto se derivan de una variedad obtenida por
evolución natural que muchas personas denominaban "mangas" en Venezuela
y en la costa atlántica de Colombia y que no es sino la adaptación de la
planta durante varios siglos a un clima mucho más favorable que el que
tenían en la zona de procedencia de esta planta.
Floración y fructificación
Sólo se producen una docena de frutos por
inflorescencia. Aparte de que muchas flores son unisexuales masculinas
también muchas flores femeninas hermafroditas quedan sin fecundar.
En el momento de la floración, el mango prefiere en general un período
seco, y con respecto a su época de floración se distinguen tres tipos de
variedades:
-
Los de floración tardía,
de marzo a abril, en
los países templados están libres de heladas.
-
Los de floración precoz,
de enero a febrero, que
si bien sus flores son atacadas por las heladas tardías y por la humedad
del invierno, al florecer por segunda vez pueden conseguir fruto.
-
Los de floración precoz, que ya no vuelven a
florecer; desgraciadamente la mayor parte de las buenas variedades son
de este tipo, por lo que tienen rendimientos muy irregulares a causa de
que ocasionalmente zonas templadas tienen inviernos frescos.
Para corregir el estado de la floración o
para provocar una segunda floración se han realizado ensayos, sin
encontrar de momento ninguna solución al respecto, ya que depende de
diversos factores, como la acción de las hormonas, de las resinas del
árbol o de la temperatura mínima para conseguir la apertura de los
capullos.
En busca de soluciones
se han
realizado ensayos para ver el efecto de las temperaturas y el manejo del
riego en la inducción floral de este cultivo. Dichos ensayos muestran
como son necesarias para la floración temperaturas por debajo de 20ºC y
no pueden ser reemplazadas por los efectos del estrés hídrico sobre la
misma (Chaikiattiyos et al, 1994).
Las épocas nubosas, las lluvias, los rocíos
excesivos en el momento de la floración siempre son perjudiciales; las flores
caen en gran número y los frutos no llegan a madurar. La maduración
siempre se efectúa mejor en época de sequedad ambiental. Un exceso de
fertilizantes es perjudicial para una buena floración.
Propagación
Se puede realizar la multiplicación por
semilla, pero las plantas resultan de inferior calidad y las originarias
no conservan sus características. El material vegetal poliembrionario,
al presentar embriones adventicios de carácter vegetativo, no presentan
caracteres diferentes ni degenerados en los árboles obtenidos por
semillas.
La mayoría de las plantaciones comerciales
de mango están establecidas sobre patrones poliembriónicos que aseguran
la deseable homogeneidad de los mismos. Teniendo de hecho, cada zona
productora, un patrón poliembriónico típico. A continuación se citan las
características deseables para un patrón de mango:
-
Compatibilidad con los diferentes
cultivares.
-
Poliembrionía.
-
Enanizante.
-
Inductor de elevado rendimiento.
-
Inductor de producción de fruta de alta
calidad.
Con el fin de obtener árboles de buena
calidad con garantía varietal y con homogeneidad es necesario acudir al
injerto sobre patrón poliembriónico tanto en cultivares monoembriónicos
como poliembriónicos, ya que se reduce la fase juvenil facilitando una
precoz entrada en producción. La propagación por injerto es el único
sistema utilizado a nivel comercial por los viveristas de todo el mundo.
Para ello es conveniente disponer de
plantitas a las que podamos llevar las yemas o púas de la variedad que
se haya seleccionado para la plantación. Como patrón dan buen resultado
los árboles de frutos fibrosos de las zonas climáticas donde se
desarrolla el mango.
Para plantar la semilla debe quitársele la
vaina. La mejor forma de hacer esto es cortar los bordes de la cápsula
con una tijera de podar. Una vez libre la almendra, se procede a
plantarla en bolsas de plástico que midan unos 20 ó 25 cm de profundidad
y 18 ó 20 cm de diámetro; es preferible que el color del plástico sea
negro, ya que la duración de la bolsa será mayor y absorbe más cantidad
de calor, con lo que se favorecerá la germinación de la semilla. La
tierra debe ser ligera y hay que procurar mezclarla con turba. La
semilla se enterrará de 2,5 a 3,5 cm de profundidad.
A continuación debe colocarse bajo un
cobertizo al que entre poco sol y en que se mantenga un ambiente húmedo.
Dentro de los veinte primeros días las nuevas plantas habrán brotado; como estas
semillas producen más de un retoño, deben eliminarse los sobrantes y dejar el
que presente mejor conformación. Debe tenerse muy en cuenta que el poder
germinativo de las semillas del mango se pierde muy pronto, por lo que
es conveniente plantarlo lo más rápidamente posible, preferiblemente al
días siguiente después de haber sido liberada de la pulpa.
El árbol es un poco difícil de injertar; los
mejores resultados los han dado los injertos de aproximación o de
escudete. Las semillas plantadas en junio y julio pueden ser injertadas
en noviembre, diciembre y enero, y estar listas para colocar en el campo
desde julio y agosto del año siguiente.
El momento más propicio para el injerto de
yema es desde mediados de primavera y verano, cuando las plantas están
en crecimiento activo. Cuando los árboles de semillas han alcanzado el
diámetro de un lápiz pueden ser injertados, si bien es conveniente
dejarlos crecer un poco más.
El momento apropiado para colocar los
injertos es cuando las plantas comienzan a brotar, o sea, cuando echan
nuevos brotes de color vinoso; en este estado, la corteza se separará
fácilmente de la madera. Después que el nuevo brote se ha desarrollado y
está empezando a perder su color rojizo, la corteza no se separa tan
fácilmente y el injerto tiene menos éxito.
Las yemas para injertar deben ser tomadas de
las puntas de las ramas jóvenes, pero no de las del último crecimiento.
Es importante que el gajo para injertar y el patrón sean iguales o
similares en tamaño y madurez de la madera. Si es posible, deben
escogerse ramitas de las cuales hayan caído las hojas. En todo caso, la
madera de injerto debe estar bien madura y la punta de la ramita de la
cual es tomada no debe estar en crecimiento activo.
La incisión en el patrón debe ser hecha en
forma de T o T invertida; la yema debe ser grande, de 3,5 a 4 cm.
Después de insertada se amarra con rafia, cinta plástica o ristras de
platanera humedecidas. Después de tres o cuatro semanas se examina la
yema, y si está verde o parece haber formado unió, se corta el tope del
patrón varios centímetros por encima para forzar la yema a crecer. Unas
pocas semanas más tarde el tope puede ser cortado más abajo, hasta cerca
de la yema, cuando ésta haya crecido unos 20 cm.
Otro sistema de injertar por este mismo
procedimiento es tomar la yema o la chapa y colocarla en un ramo del
árbol que se ha arqueado previamente y haciendo la ventana o la T
justamente en la parte más alta. Este tipo de injerto da resultado en
árboles de dos a tres años de edad.
Entre los injertos de aproximación da resultado el de cuña sin decapitar
el patrón o también decapitándolo.
Se hace en el patrón con la navaja un corte
profundizando bastante en la madera, y en el injerto otro, también
bastante profundo; se unen y se atan muy bien con cinta de plástico,
procurando que la unión no esté en contacto con el aire. si el patrón no
se decapita previamente, debe hacerse una incisión unos centímetros por
encima del injerto.
Los árboles procedentes de semilla hasta una
edad de 1 a 2 años, se pueden aproximar con comparativa facilidad
siempre y cuando se aplique en la herida una solución diluida de una
sustancia promotora del crecimiento, tal como ácido indol–3–acético al 1
% o ácido indol–3–butírico al 1 %, antes de que se envuelva ésta.
Requerimientos edafoclimáticos
Puede vivir bien en diferentes clases de
terreno, siempre que sean profundos y con un buen drenaje, factor este
último de gran importancia. En terrenos en los que se efectúa un abonado
racional la profundidad no es tan necesaria; sin embargo, no deben
plantarse en suelos con menos de 80 a 100 cm de profundidad. Se
recomiendan en general los suelos ligeros, donde las grandes raíces
puedan penetrar y fijarse al terreno. El pH estará en torno a 5.5-5.7;
teniendo el suelo una textura limo-arenosa o arcillo-arenosa.
Un análisis de un suelo donde los mangos
prosperan muy bien dio el siguiente resultado: cal (CaO) 1,2 %, magnesio
(MgO) 1,18 %, potasa (K2O) 2,73 %, anhídrido fosfórico (P2O5) 0,15 %,
nitrógeno 0,105 %.
Los requerimientos hídricos dependen del
tipo de clima del área donde estén situadas las plantaciones. Si se
encuentran en zonas con alternancia de estaciones húmeda y seca, óptimas
para el cultivo del mango, como sucede en Sudán, durante la estación de
lluvias se desarrolla un crecimiento vegetativo, y en la estación seca
la floración y la fructificación; en este caso basta con un pequeño
aporte de agua.
En áreas más frías, como Israel e Islas
Canarias, sólo existe una estación cálida, en la que tiene lugar a la
vez la fructificación y el desarrollo vegetativo, en este caso el riego
debe ser mucho más copioso, pero se tendrá en cuenta que un exceso de
humedad es perjudicial para la fructificación.
En general necesita menos agua que el
aguacate; se da la circunstancia de que en terrenos donde las
disponibilidades de agua son abundantes, el árbol vegeta muy bien, pero
no fructifica.
Cuando más agua necesitan los árboles es en
sus primeros días de vida, llegando aproximadamente de 16 a 20 litros
semanales por árbol. Esto sucede durante los dos primeros años y siempre
que el árbol esté en el terreno; no es lo mismo en el vivero, donde sus
exigencias son menores.
Una vez que el árbol está enraizado aguanta
muy bien la sequía; prospera con la cuarta parte del agua que necesita
la platanera y puede tolerar, según clases de tierra, hasta 400
miligramos de sal por litro de agua.
Para obtener el máximo rendimiento del
árbol, los riegos deben ser periódicos (400m3/ha y mes).
Los riegos más copiosos deben darse cuando
los capullos van a abrir, y hasta varias semanas después de la
fructificación. Mientras la fruta aumenta de tamaño debe regarse una vez
cada quince días y puede dejarse de regar al acercarse la madurez.
El mango se adapta muy bien a condiciones de
precipitación variables; además tolera la sequía, aunque
fisiológicamente esta tolerancia ha sido atribuida a la posesión de
laticíferos que permiten a las hojas mantener su turgencia a través de
un ajuste osmótico que evite los déficit de agua internos (Schaffers et
al., 1994).
En suelos calcáreos un periodo de
inundaciones continuas no excesivamente largo puede ser beneficioso para
el mango, ya que permite aumentar la disponibilidad en el suelo de
algunos microelementos tales como el hierro y el manganeso (Whiley y
Schaffers, 1997).
Los periodos de déficit hídrico benefician
el ciclo fenológico del mango. En áreas tropicales el estrés hídrico es
el principal factor ambiental responsable de la inducción floral. Al
contrario ocurre con el cuajado y el crecimiento del fruto, pues una
sequía es muy perjudicial, ya que disminuye el tamaño del fruto.
Se considera más importante una buena
distribución de las precipitaciones anuales que la cantidad de agua,
siendo la precipitación mínima anual de 700 mm bien distribuidas.
En México el riego se aplica en la región
del Pacífico Centro, empleando fundamentalmente el riego por inundación,
aunque algunas plantaciones cuentan con microaspersión o goteo. El riego
se aplica durante la estación seca (octubre-mayo). El riego se inicia
tras la floración y continúa hasta la recolección, con un intervalo
entre riegos de 10-15 días en suelos arenosos y 18-25 días en suelos
arcillosos.
Es más susceptible a los fríos que el
aguacate y resiste mejor los vientos que éste. El mango prospera muy
bien en un clima donde las temperaturas sean las siguientes:
-
Invierno ligeramente frío (temperatura
mínima de 10ºC).
-
Primavera ligeramente cálida (temperatura
mínima superior a 15ºC).
-
Verano y otoño cálidos
-
Ligeras variaciones entre el día y la noche.
Un árbol de buen desarrollo puede soportar
temperaturas de dos grados bajo cero, siempre que éstas no se prolonguen
mucho tiempo. Un árbol joven, de dos a cinco años, puede perecer a
temperaturas de cero y un grado centígrado.
Así, por ejemplo, en las islas Canarias la
zona óptima para este cultivo es la del Sur, prosperando bien en la zona
Norte.
Cultivo
Se recomienda antes de efectuar la
plantación realizar un laboreo de un metro de profundidad, efectuado en
tiempo seco, para asegurar la uniformidad del crecimiento. Esta
operación será imprescindible en terrenos previamente cultivados.
Las plantación se lleva a cabo cuando las
plantas tienen de 1 a 2 años; si se les cultiva en recipientes, se les
puede sacar en cualquier época del año; si están en los surcos del
vivero, generalmente lo mejor es a principio o al final de la primavera.
En cualquier caso se les trasplanta lo más cuidadosamente posible en
cepas previamente preparadas y espaciadas de 10 a 12 m de distancia.
Ciertas variedades que crecen débilmente se
pueden trasplantar más cerca (6x6 m) y los tipos vigorosos que se
extienden, se colocan a una distancia de 14 a 16 m. Los árboles deben
regarse tras la plantación y luego varias veces por semana durante los
primeros quince días. El área en torno al árbol (aproximadamente un
metro) debe mantenerse libre de malas hierbas, recomendándose la
colocación de un mulching, sobre todo en la estación seca.
Puesto que generalmente se proporciona algo
de sombra al vivero de propagación, los árboles se deben acostumbrar
gradualmente en un área menos sombreada por un período de unas cuantas
semanas, para permitirles resistir su exposición a la luz solar plena y
al viento. No se les debe permitir que fructifiquen sino hasta que
tengan más o menos 4 años de edad, eliminando las panículas de flor a
medida que se forman.
En zonas ventosas se recomienda el empleo de
cortavientos, ya sean naturales o artificiales. Independientemente de la
protección mecánica ofrecida por el cortaviento, el mango se beneficia
por una mejora de la actividad de los insectos durante la polinización y
por la disminución de algunas enfermedades como la mancha negra
bacteriana en climas subtropicales, como consecuencia indirecta de una
menor rotura de ramas y una más lenta dispersión de inóculo. (Manicom,
1998).
El abonado y el riego, deben programarse de
acuerdo con el ciclo fenológico para alcanzar un rendimiento óptimo.
La potasa es el elemento al que mejor ha
respondido el árbol, siendo, por tanto, el que en mayor proporción debe
entrar en la fórmula de abonado.
Un árbol en plena producción responde muy
bien a la siguiente aplicación de abono: 2500 gramos de sulfato de
potasio y 1500 gramos de superfosfato de cal, añadidos al terreno en u/na
sola aplicación, preferible en el mes de noviembre. Debe procurarse
distribuirlo bajo la copa del árbol, removiéndolo y mezclándolo bien con
la tierra.
El abonado nitrogenado se puede dar con el
riego en la época anterior a la apertura de los capullos, añadiendo un
kilogramo de sulfato amónico y, posteriormente, la misma cantidad cuando
el árbol esté en plena floración, esto ayuda a promover el amarre de la
fruta.
El suelo con árboles jóvenes se debe arropar para ayudar a retener la
humedad y contrarrestar las hierbas. Pueden resultar útiles las
aplicaciones de piedra caliza dolomítica, si la reacción del suelo está
debajo de un pH 5.5. Las aspersiones nutritivas conteniendo cobre, cinc,
manganeso y boro son beneficiosas en todos los suelos. Estas se deben
aplicar más o menos 3 veces al año (una vez en el caso del boro) durante
los primeros años.
El mango florece y fructifica de manera muy
semejante al
aguacate, es decir, en grandes panículas muy ramificadas
que aparecen en las extremidades de ramas del año que poseen suficiente
madurez.
Para que la inducción floral pueda
presentarse en forma normal se requiere que le árbol pase un período de
bajas temperaturas, es decir, de un cierto invierno benigno que haga
detener sensiblemente el crecimiento vegetativo, se acumulen almidones
en los brotes, y se propicie la diferenciación. En su defecto, a falta
de bajas temperaturas, se pueden obtener los mismos resultados cuando se
presenta una época de sequía.
En regiones de temperaturas constantes
durante todo el año, y sin marcada época de sequía, el mango tiende a
adquirir un aspecto frondoso, un gran crecimiento vegetativo, pero su
diferenciación floral es muy escasa, como reducida su consecuente
fructificación.
No se ha pensado seriamente en practicar en
esta especie poda de fructificación, y que su floración, exclusivamente
en panículas terminales, representa un serio obstáculo para ello, no
encontrándose una finalidad práctica, todavía, que determinara las
ventajas de dicha poda. Sin embargo, posiblemente, una poda que se
tradujera en menor alargamiento de las ramas y en la formación de mayor
cantidad de brotes anuales, en cuyas extremidades se presentara
posteriormente la fructificación, fuera de desear.
Respecto a la formación del árbol si es
necesario intervenir con la poda, muy particularmente en la selección de
las ramas principales que iniciarán la copa. Si bien es cierto que los
árboles de esta especie pueden formar su estructura normal sin ninguna
ayuda de la poda, también es verdad que el mango, en gran número de
variedades, tiende con frecuencia a emitir cuando joven brotes muy
verticales, con ángulos de inserción muy cerrados.
Estos primeros brotes, que no se arquearán
debido al peso de la fruta, puesto que ésta no existe, engrosarán y
formarán las ramas principales del armazón del árbol, con el
inconveniente de su escasa resistencia mecánica.
Como el ramaje del árbol llega a ser muy
pesado, al igual que la cosecha, la deficiente inserción de las ramas
llega a constituir un gran peligro de desgajado de ellas. Así, es
frecuente observar en los huertos de mango árboles con ramas mal
colocadas, demasiado verticales, con ángulos cerrados, llenas de apoyos
o soportes en la época de producción para evitar roturas.
Si en los primeros años de vida del árbol se
hubiera atendido su formación y se hubiera hecho una selección de ramas
primarias de acuerdo con sus posiciones y sus ángulos de inserción ese
problema no se presentaría después.
De esta manera puede afirmarse que el mango,
como cualquier especie, debe ser atendido en su formación y hay en él
necesidad de eliminar ciertas ramas iniciales de estructura, que
pudieran a la larga ser perjudiciales. Ello, independientemente de que
se pudiera con la poda retrasar el desarrollo del árbol e incluso tender
a enanizarlo
Recolección
La producción de un árbol de mango es muy
elevada. Como término general, para un ejemplar de tamaño medio puede
calcularse un rendimiento de 200 kilos, llegando normalmente algunos
árboles a cargar más de 1000 kilogramos de fruta. Esto supone unos
30.000 – 40.000 kg/ha.
La recolección del mango es manual, se debe
procurar siempre cortar el fruto con un poco de pedúnculo, ya que
haciéndose a ras se derramaría savia, lo que más tarde contribuiría a
que la fruta se arrugara y depreciara.
La época de cosecha
presenta un "pico" o máximo en el mes de mayo en las latitudes
subecuatoriales del hemisferio norte, lo cual resulta paradójico, ya que
en este mes es cuando se inician las lluvias en estas latitudes, por lo
que toda la maduración de los frutos se produce en los meses de mayor
sequía, tal como se indica en el artículo sobre el índice xerotérmico de
Gaussen.
Al norte del ecuador, los árboles de mango
florecen desde enero hasta marzo y fructifican de junio a septiembre.
Para uso casero, los frutos se pueden dejar en los árboles hasta que
están completamente maduros. La cosecha en las plantaciones comerciales
necesita de gran cuidado en la selección de los frutos que están
maduros, pero que no han empezado a cambiar su color verde. Quizá el
método más seguro que se puede aplicar consiste en cosechar unos cuantos
frutos al principio de la temporada, tan pronto como su color verde
empieza a aclararse y permitirles que maduren en un lugar fresco y bien
ventilado. Si se convierten en comestibles más o menos en 10 días, la
cosecha está lista para recolectarse. Los frutos de mango requieren más
o menos de 105 a 130 días desde el amarre del fruto hasta su plena
madurez.
En el Lejano Oriente, los mangos con
frecuencia son recolectados cuando están aún de color verde oscuro y son
sazonados ahumando los frutos por unos cuantos días en hoyos llenos de
hojas de plátano secas, paja de arroz, u otros materiales similares de
combustión lenta. Su principal desventaja es que ellos frecuentemente
maduran cerca del hueso mientras que la carne cerca de la piel aún no es
comestible. Los frutos tras su cosechado se deben mantener frescos pero
no fríos y empacados en capas delgadas en cajas ventiladas de cartón
corrugado o de madera cuyo fondo tenga un material esponjoso, con el fin
de que no sufra ningún golpe, ya que de suceder esto, se estropearía
rápidamente.
En general, el criterio para determinar la
época de recolección varía según el cultivar y la zona de producción,
por tanto las recomendaciones dadas anteriormente sólo pueden tener
utilidad en lugares con condiciones climáticas idénticas y donde tenga
lugar una floración homogénea.
Conservación
La conservación de la fruta después de la
recogida en el árbol es aceptable. Si se coge madura mantiene sus buenas
condiciones durante cinco días a temperatura ambiente (20 ºC-25ºC);
cogida en las mismas circunstancias, aguanta diez días sin estropearse a
temperaturas de 8ºC. pero si se recoge en el momento oportuno, que es
cuando aún está verde, pero tienen ya el tamaño adecuado, con un peso
aproximado de 175 a 250 gramos, se mantienen las buenas cualidades de la
fruta hasta veintisiete días, si se somete a temperaturas de 8 ºC.
La conservación se mejora si los frutos son
sometidos a un pre-tratamiento por calor, a 38ºC, antes de su
almacenamiento a bajas temperaturas (5ºC). En caso contrario desarrollan
daños por bajas temperaturas mucho más rápidamente (Mccollum et al,
1993).
Las técnicas actuales sobre conservación
post cosecha de los frutos de mango tienden al control conjunto de la
humedad (>95%), aire caliente (Tª entre 47-49º C) y tratamientos
fungicidas en momentos puntuales para minimizar los daños causados por
plagas y enfermedades (Coates et al, 1993). Algunos ensayos para
controlar los ataques de insectos sobre mangos almacenados indican que
la utilización de insecticidas en atmósferas con bajos niveles de
oxígeno controlan muy bien estas plagas sin modificar las
características organolépticas de los frutos (Yahia and Hernández,
1993), y la aplicación de sustancias orgánicas sobre los mismos.
Colletotrichum gloeosporioides es el
patógeno post cosecha más importante en el mango. Algunos de los
estudios sobre el cultivo del mango se destinan a minimizar los daños
post cosecha causados por este hongo. A este respecto cabe señalar la
utilización del control biológico del patógeno con otros microorganismos
(Pseudomonas fluorescens) (Koomen and Jeffries, 1993).
Control de
calidad
En los últimos años, grandes superficies
están siendo plantadas con mango, sobre todo en Latinoamérica, con vista
a abastecer los crecientes mercados de Europa y Norteamérica. Los
aumentos futuros de las producciones conducirán sin duda a una demanda
específica para fruta de alta calidad. La calidad es el resultado de
muchos factores, algunos de los cuales se discuten a continuación.
Los cultivares de Indochina, Filipinas y la
India son generalmente muy dulces y son consumidos principalmente en
países tropicales. Pero es importante subrayar que entre los cultivares
de mejor calidad de pulpa, los hay tempranos, de media estación y
tardíos y algunos de ellos (Irwin, Lippens, Osteen, Keitt) tienen además
buenos resultados de productividad, estabilidad y no presentan
problemáticas limitantes graves.
El fuerte sabor a trementina de casi todos
los cultivares de la India desagrada a algunas personas. En Europa y
Norteamérica los cultivares subácidos de Florida son generalmente
preferidos.
El contenido en fibras es muy variable,
incluso dentro del mismo grupo de cultivares de los dos más populares de
Florida, Tommy Atkins es muy fibroso siéndolo Keitt mucho menos. Se
trata de una característica comercial importante, pues el consumidor
europeo no gusta de la fibra en los frutos de mango.
En general se está de acuerdo en que los
cultivares con contenido medio en fibras, como Tommy Atkins, son
aceptables. Las tendencias modernas hacia alimentos fibrosos mantendrán
probablemente esta situación, aunque los cultivares con mucho menos
contenido en fibras como Peach, no son considerados aceptables en el
comercio internacional.
El contenido en azúcar es muy importante,
pues existe una cierta relación con la "valoración de la calidad de la
pulpa". Sin embargo, no es determinante de una preferencia por parte del
consumidor, pues hay otros aspectos en la pulpa asimismo de gran
importancia como su consistencia, la intensidad del sabor terpénico,
carácter subácido en el sabor de fondo de la pulpa; así hay cultivares
que sin estar entre los más azucarados son muy apreciados y valorados
por el consumidor, tal ocurre con el Osteen y algo similar ocurre con la
pulpa de la variedad mejicana Manzanillo Nuñez.
La mejor relación media peso/pulpa del fruto
la ofrece el cultivar Osteen (88.22%) seguido del Irwin (86.0%). La peor
el Keitt (72.63%), el Sensation (78.14) y el Van Dyke (78.96). En
general todos los cultivares presentan una gran uniformidad en esta
medida, con coeficientes de variación menores del 5%.
La relación volumétrica entre hueso y fruto
es una característica muy importante desde el punto de vista del
consumidor, pues la menor relación volumétrica determina mayor cantidad
de pulpa en el conjunto del fruto. El cultivar Osteen es quien presenta
una relación volumétrica más favorable, junto a Lippens y al Tolbert. La
peor relación desde el punto de vista del mercado la presenta el
Sensation y el Van Dyke.
Algunas características de la piel como la
textura, presencia de lenticelas o de pruína, no parecen relevantes para
la elección del consumidor. Ya que los consumidores muestran su
preferencia tanto por frutos de piel rugosa (Osteen) como de piel
mayormente lisa (Lippens, Irwin).
Jelly seed, soft nose, spongy tissue,
internal fruti breakdown y black tip, son nombres que se dan al mismo o
diferentes trastornos que afectan a la pulpa del mango. La fruta se
sobremadura en el extremo penducular o en su opuesto. Sólo en casos
severos aparecen síntomas externos. Las causas de estos desórdenes
fisiológicos son aún desconocidas. El desequilibrio entre el calcio,
potasio, magnesio y nitrógeno podría ser la causa principal (Wainwright
et al, 1989). Los trastornos no aparecen en frutos cogidos antes de la
etapa maduro verdosa. Desafortunadamente, el sabor también se ve
afectado negativamente por la recogida temprana.
A causa de las largas distancias en el
transporte marítimo, los mangos son recogidos generalmente en el etapa
maduro verdosa. Su definición es difícil porque implica un cambio en el
color de la piel, desde verde oscuro a verde claro. Si una fruta es
recogida demasiado pronto, su sabor es afectado de forma negativa. Es
por los tanto esencial definir un estado de madurez mínimo.
Varios países utilizan un sistema de media
de densidad simplificado, ya que ésta se incrementa con la madurez. Las
frutas maduras se hunden en agua mientras las inmaduras flotan sobre la
superficie.
El consumidor europeo prefiere frutos con un
cierto color rojo o rojizo al menos parcialmente coloreados, y que los
frutos totalmente verdes, de algunas variedades indias por ejemplo, son
menos apreciados en el mercado. Los cultivares filipinos, indochinos y
casi todos los indios, muestran, en su maduración una epidermis verde o
amarilla. Casi todos los cultivares de Florida, tienen bastante color
rojo, aunque hay excepciones.
Temperaturas frescas en campo durante el
período de premaduración incrementan el porcentaje de piel roja. El
porcentaje de piel roja puede también ser incrementado por tratamiento
de antitranspirantes (Barmore et al, 1974).
El peso de la fruta depende del cultivar, de
las condiciones de crecimiento y de la cosecha. Casi todos los mercados
prefieren la fruta en la gama de 300 a 500 gramos. Para obtener estos
tamaños será necesario técnicas de cultivo especiales en algunos
cultivares.
Los frutos de tamaño demasiado pequeños
presentan el inconveniente de que un fruto de semilla tan voluminosa
como el mango da la sensación que con el fruto pequeño se adquiere menos
pulpa, aunque realmente no es así, pues la relación volumétrica
pulpa/fruto es función lineal del tamaño. En caso de frutos demasiado
grandes, pueden llegar a ser muy caros adquirirlos por piezas y contener
demasiada pulpa para una ración.
Los mangos, como muchas otras frutas
tropicales y subtropicales, se dañan por las bajas temperaturas durante
el almacenaje. Tras la cosecha, se deben mantener frescos, pero no a
temperaturas demasiado bajas. En cuanto a su almacenamiento, la
conservación mejora si los frutos son sometidos a un pretratamiento por
calor, a 38ºC, antes de aplicar bajas temperaturas (5ºC). En caso
contrario desarrollan daños por frío mucho más rápidamente
La temperatura de tránsito recomendada varía
según las áreas de producción entre 10 y 13º C del nivel bajo, el riesgo
de daño por frío aumenta. A 13º C el proceso de maduración no se para
completamente y el período de almacenaje se reduce. Como con casi todas
las frutas, la atmósfera controlada, la eliminación de
etileno o el
sellado de frutas individuales en bolsas de plástico de permeabilidad
controlada, alargan el período de almacenaje bajo condiciones de
laboratorio (Valdemayor, 1979).
Largos almacenajes, especialmente a bajas
temperaturas disminuyen el contenido de azúcar y ácido de las frutas.
Los problemas de calidad son evidentes tras el transporte de la fruta
por barco, cuando el tiempo transcurrido entre la recogida y el consumo
alcanza los 35 días.
Mangos recién recogidos, almacenados a
18-22º C alcanzan el estado blando comestible en 8-10 días.
Para su comercialización se empaquetan en
capas delgadas y ventiladas de cartón especial o de madera cuyo fondo
tenga un material esponjoso, con el fin de que no sufran ningún golpe
para evitar su deterioro.
Mosca de la fruta: algunos países
como Japón, Chile, E.E.U.U. y Nueva Zelanda exigen la aplicación de un
tratamiento hidrotérmico para el control de la mosca de la fruta como
requisito indispensable para permitir la entrada de mangos en estos
países. Este consiste en el tratamiento con agua a 46 ºC durante 90
minutos. Aunque también son admitidas otras alternativas como el
tratamiento por vapor caliente y la irradiación.
Antracnosis: las lesiones que se
producen durante la recolección del fruto, continúan su desarrollo
durante el almacenaje y maduración. Se controla de manera eficaz con el
tratamiento de inmersión en agua caliente.
Pudriciones de la base del fruto: se
controlan de manera eficaz con el tratamiento de inmersión en agua
caliente añadiéndole a esta Benomilo a dosis de 500-1000 ppm a una
temperatura de 50ºC, aunque sólo será válido en aquellos países donde se
permita la aplicación de este fungicida.
Mancha negra (Alternaria): la
aplicación de un fungicida como Procloraz aplicado como lavado durante
15 segundos después de la inmersión en agua caliente ha tenido grandes
resultados.
Mejora y selección
El mango se ha considerado tradicionalmente
como una especie difícil de manejaren un programa de mejora. Así , Iyer
Degani (1997) señalan como aspectos negativos en la mejora del mango los
siguientes aspectos:
-
Larga fase juvenil.
-
Alto nivel de heterocigosis.
-
Producción de una sola semilla por fruto.
-
Escaso cuajado y retención de fruta.
-
Poliembrionía.
-
Necesidad de grandes parcelas para
evaluación de híbridos.
Además se debe añadir (Galán Sauco et al,
1999):
Como la mayoría de las especies de cítricos,
la Mangifera indica exhibe poliembrionía (o embrionía nuclear) en donde
se producen embriones adventicios por la nucelas alrededor del embrión
cigótico de la semilla en desarrollo. Al contrario que ocurre en los
cítricos donde las plantas producidas por semilla, de origen nuclear, se
pueden detectar por la utilización de Poncirus trifoliata como el
progenitor masculino (las plantas cigóticas producidas por semilla del
cruce muestran el carácter trifoliado fuertemente dominante), las
plantas de mango producidas por semilla se deben cultivar hasta el
tamaño de fructificación, antes de que se pueda determinar si acaso el
embrión fertilizado en cada semilla se suprimió o no.
El porcentaje de poliembrionía varía de
acuerdo con la variedad de raza, lo mismo que con las condiciones
ambientales durante la floración y el desarrollo de la fruta; algunas
variedades, tales como Mulgoba, Haden y Alphonse, rara vez tienen
semillas poliembriónicas; otras, como Turpentine producen casi el 100 %
de plantas nucleares obtenidas de semilla y algunas, como Saigón y
Manila entre otras, poseen un porcentaje variable de acuerdo con las
condiciones.
El comportamiento de floración y
fructificación del mango también ha sido adverso a un mejoramiento y
selección más amplios. Existen muchas variaciones en el número de
panículos, el número de flores por panículo y la proporción de flores
perfectas a estaminadas, aun dentro de la misma variedad o árbol
individual, de año a año. El número de panículas puede variar de 200–300
hasta 2000–3000 por árbol y el número de flores por panícula, de 500 a
10000.
La proporción de flores perfectas a macho
puede variar desde 1:4 a 1:1 o aún 2:1, exhibiendo la mayoría de las
mejores variedades las proporciones anteriores. Las panículas florecen
desde la base hasta la punta y desde el centro hasta la circunferencia,
tendiendo a desarrollarse las flores perfecta durante la primera parte
de este período. Las flores son polinizadas por insectos. A pesar de la
presencia de varios cientos de miles a millones de flores en un árbol
maduro, el productor es afortunado si madura un promedio de una fruta
por cada 10 panículas maduras.
Puesto que un porcentaje extremadamente bajo
de fruta amarra y alcanza la madurez, esto ha evitado el desarrollo de
cualquier clase de programa de mejoramiento del mango; las medidas
actuales para ello se limitan casi exclusivamente a la selección de
plantas ocasionales producidas por semilla, con el mayor énfasis en la
calidad del fruto y la regularidad de la producción.
La marcada tendencia de ciertas variedades a
producir en años alternos, presenta problemas distintos que son
difíciles de resolver para los productores comerciales, sobre una base
económica. Los paliativos usuales son la interplantación de variedades
para promover la polinización cruzada, la introducción de
abejas y otros
insectos a la plantación durante la época de floración, el manchado
(efectivo en ciertos países para la fructificación fuera de temporada),
el circundado y la eliminación selectiva de los frutos jóvenes cuando el
amarre es muy fuerte.
Las aspersiones posteriores a floración con
hormonas tales como el ácido 2,4–D (2-4 difenoxiacético) o ácido
alfanaftaleneacético, lo mismo que la aplicación de micronutrientes,
pueden ser útiles, pero existe poca o ninguna evidencia experimental en
cuanto a su efectividad.
Propiedades nutritivas
Su composición es distinta según la variedad
que se trate, pero todos ellos tienen en común su elevado contenido de
agua.
El mango es una fruta rica en
fibra. Algunas
variedades poseen una proporción tan elevada de este elemento que
incluso resultan demasiado fibrosas y difíciles de tragar. Comer mango
es una buena manera de aumentar el tránsito intestinal y prevenir la
acumulación de material fecal en el intestino que será responsable de la
aparición de estreñimiento, y facilitara la formación de putrefacciones
intestinales muy negativas para la salud del organismo.
El mango aporta una cantidad importante de
hidratos de carbono por lo que su valor calórico es elevado, aporta al
organismo
antioxidantes,
vitamina C y
vitamina B5. Apropiada para el
metabolismo de los
hidratos de carbono y problemas en la epidermis. Es
de muy fácil digestión aunque puede tener efectos laxantes cuando se
consume en exceso.
Los frutos del mango constituyen un valioso
suplemento dietético, pues es muy rico en provitaminas
A y
C (200 gramos
de pulpa cubren las necesidades de una persona de dichas vitaminas),
minerales, magnesio,
fibras y anti-oxidantes; siendo bajos en
grasas y
sodio.
El mango posee muchos
carotenoides que se
transforman en el organismo en
vitamina A. Esta vitamina, al igual que
la
vitamina C, tiene propiedades
antioxidantes, y contribuye junto con
la
vitamina C, a mantener el buen estado de las células. Entre otras
propiedades, ayuda a conservar la visión y la audición y ayuda a
subsanar o prevenir muchas enfermedades de la piel. Un mango mediano
proporciona mucho más de la cantidad necesaria diaria de
vitamina A para
un adulto en forma de
carotenos que son mayormente los que le confieren
a la pulpa de esta fruta su particular coloración amarillenta o rojiza.
Una pieza de un peso aproximado de 200 gr. contiene unas 8000 UI de
vitamina A lo que representa un 60 % más de la dosis diaria recomendada.
Solamente los
melones de la variedad
cantaloup poseen mayor cantidad de
este componente.
La
vitamina C interviene en la formación de
colágeno, huesos y dientes, glóbulos rojos y favorece la absorción del
hierro de los alimentos y la resistencia a las infecciones. El
beta-caroteno se transforma en
vitamina A en nuestro organismo conforme
éste lo necesita. La vitamina A es esencial para la visión, el buen
estado de la piel, el cabello, las mucosas, los huesos y para el buen
funcionamiento del sistema inmunológico. Ambas vitaminas cumplen además
una función
antioxidante. El potasio es un mineral necesario para la
transmisión y generación del impulso nervioso y para la actividad
muscular normal, interviene en el equilibrio de agua dentro y fuera de
la célula. El magnesio se relaciona con el funcionamiento de intestino,
nervios y músculos, forma parte de huesos y dientes, mejora la inmunidad
y posee un suave efecto laxante. Asimismo aporta fibra que mejora el
tránsito intestinal.
Propiedades saludables
Es una fruta dulce, refrescante y de fácil
consumo, rica en sustancias de acción
antioxidante, motivo por el cual
su consumo es adecuado, teniendo en cuenta además sus propiedades
nutritivas, para toda la población: niños y jóvenes, adultos,
deportistas, mujeres embarazadas o madres lactantes y personas mayores.
Por sus riqueza en
ácidos (málico,
palmítico, p-cumárico y mirístico),
vitamina C y, especialmente, por su
alto contenido en vitamina A, el mango constituye una buena fruta
antioxidante, capaz de neutralizar los
radicales libres y dotar al
organismo de un poder defensivo en contra de la degradación de las
células. Los mangos ejercen una función anticancerígena muy efectiva
otorgada tanto por estas vitaminas como por su riqueza en
flavonoides,
entre los que destaca la quercetina y el camferol.
La
vitamina C ayudara a prevenir muchas
enfermedades como el cáncer, o las alergias, ayudara a rebajar los
niveles de
colesterol y a disminuir la hipertensión o a mejorar la salud
de la vista. Un mango de unos 200 gr. proporcionara unos 56 mg de esta
vitamina lo que representa casi el 60 % de la dosis diarias recomendada.
La presencia del
antioxidante beta-criptoxantina ayuda a prevenirla
aparición de cáncer de cuello uterino en las mujeres, según se ha visto
en algunos estudios que demostraron que aquellas mujeres que tenían
niveles altos de este componente eran menos propensas a sufrir este tipo
de cáncer.
Por su aporte de
provitamina A y
vitamina C,
se recomienda especialmente a quienes tienen un mayor riesgo de sufrir
carencias de dichas vitaminas: personas que no toleran los cítricos, el
pimiento u otros vegetales, que son fuente casi exclusiva de
vitamina C
en nuestra alimentación; para quienes deben llevar a cabo una dieta baja
en
grasas y por tanto con un contenido escaso de
vitamina A o para
personas cuyas necesidades nutritivas están aumentadas. Algunas de estas
situaciones son: periodos de crecimiento, embarazo y lactancia materna.
Así mismo, el tabaco, el abuso del alcohol, el empleo de ciertos
medicamentos, el estrés y las defensas disminuidas, la actividad física
intensa, el cáncer y el Sida, y las enfermedades inflamatorias crónicas
disminuyen el aprovechamiento y producen mala absorción de nutrientes.
Las
vitaminas A y
C, como
antioxidantes,
contribuyen a reducir el riesgo de múltiples enfermedades, entre ellas,
las cardiovasculares, las degenerativas e incluso el cáncer. Además,
debido a que la
vitamina C aumenta la absorción del hierro de los
alimentos, se aconseja en caso de anemia ferropénica, acompañando a los
alimentos ricos en hierro o a los suplementos de este mineral ya que
esto acelera la recuperación.
Su contenido de
fibra le confiere
propiedades laxantes. La fibra previene o mejora el estreñimiento,
contribuye a reducir las tasas de
colesterol en sangre, al buen control
de la glucemia y tiene un efecto saciante, beneficioso en caso de
diabetes y exceso de peso, eso sí, en cantidades adecuadas.
Su contenido de potasio deberán tenerlo en
cuenta las personas que padecen de insuficiencia renal y que requieren
de dietas controladas en este mineral. Sin embargo, quienes toman
diuréticos que eliminan potasio y padecen bulimia se beneficiarán de su
consumo ya que en el mango abunda dicho mineral.
Además de las
vitaminas A y
C, el mango es
rico en vitaminas del grupo B, entre las que se encuentran la
niacina
(Vitamina B3) necesaria para el buen funcionamiento del sistema
nervioso, la salud de la piel y el metabolismo de las
grasas ) y, sobre
todo, en
piridoxina (vitamina B6) cuya importancia es trascendental para
la síntesis de los
aminoácidos y el metabolismo de las
grasas, así como
la salud del cabello, de la piel o el equilibrio de los líquidos en el
organismo. Así pues, comer mango es una buena manera de prevenir la
caída del cabello o la dermatitis de la piel, pero también nos ayuda a
superar el insomnio, a estar más tranquilos o a prevenir la aparición de
calambres o la debilidad muscular.
El mango contiene bastante
triptófano, un
aminoácido con propiedades relajantes. Junto con la vitamina B, ayudará
a mantenernos más tranquilos, posibilitará que tengamos un sueño más
tranquilo y, al mismo tiempo nos hará sentirnos más felices, dado que, a
partir del
triptófano, se produce la hormona serotonina, un
neurotransmisor conocido habitualmente como "hormona de la felicidad
"porque ayuda a sentirnos mejor, a no tener pensamientos negativos,
depresión, pensamientos compulsivos u otros comportamientos que nos
hacen ser infelices.
Los mangos , junto con la
papayas, la
piña y
los kiwis, contienen encimas proteolíticas, es decir enzimas capaces de
digerir las proteínas. Alimentariamente, la importancia de estas enzimas
es crucial, ayudan a aprovechar mejor los nutrientes; a evitar la
acumulación de nutrientes no aprovechables en el intestino que son
responsables de malestar intestinal, gases, diarrea, etc.; a potenciar
el sistema inmune al no tener que someterlo a un esfuerzo continuo
eliminando estas substancias extrañas para el organismo. La ingestión de
estas proteínas no solo ayuda a mantener el organismo por dentro más
limpio, sino que también contribuye a mantenerlo por fuera más joven y
puro, sin la presencia de muchas enfermedades de la piel que tienen su
origen en la eliminación de impurezas orgánicas. Por otra parte, un
aprovechamiento mayor de las
proteínas permite un incremento mayor de la
masa muscular, razón por la cual muchos deportistas o culturistas
ingieren complementos de enzimas proteolíticas, para conseguir unas
marcas mejores o un cuerpo más musculoso. Entre estos complementos son
muy conocidos la papaína de la papaya o la bromelina de la piña. Sin ser
tan pretenciosos, podemos aprovecharnos de estas propiedades solamente
comiendo las frutas comentadas
Usos
A pesar de que la madera y otras partes del árbol se utilizan a
menudo, el mango se cultiva principalmente por su fruta. A nivel
mundial, se calcula que se consumen alrededor de 13.5 millones de
toneladas de mangos. La fruta se consume sin cocer, aunque a veces se
cocina o se usa en refrescos congelados, helados y otros tipos de
postre.
Tanto el mango verde como el maduro son ricos en
carbohidratos, minerales y
vitamina C.
En la India, los mangos se usan en la manufactura de “chutneys” y
conservas y mezclados con
especias, se usan
como condimento. En la cocina e la Ondia se utiliza un polvo agridulce,
llamado “amchur”, hecho de la pulpa seca y molida. La semilla molida se
usa a veces como harina y las flores y las hojas tiernas se comen en
ciertas partes del sudeste de Asia. En Sulawesi (Indonesia) la fruta se
usa a veces para hacer
vinagre y cierto tipo de coñac. El ganado se come la fruta con
voracidad, y las hojas y semillas se usan a veces como alimento basto en
mezclas que incluyen otro tipo de forrajes para ganado ovino y bovino.
Las hojas, las flores secas, las frutas verdes, las semillas, la
corteza y la gomorresina se usan medicinalmente para el tratamiento de
una gran variedad de enfermedades en la India, las Filipinas, el oeste
de África y en Centroamérica. Se usan sobre todo en el tratamiento de
enfermedades y heridas de la piel, enfermedades digestivas y del aparato
respiratorio. Se ha informado que los extractos foliares exhiben una
actividad antibacteriana y antifungal de amplio espectro. Las flores
pulverizadas se usan como repelente contra mosquitos (42).
La corteza y las hojas contienen un pigmento amarillo que se usa para
darle un tinte amarillo claro al algodón, la seda y la lana. La corteza
en polvo se usa mezclada con otros ingredientes para vidriar alfarería.
La fruta verde y seca se usa como un fijador o mordiente para tintes de
origen vegetal. De las flores se destila un perfume conocido como “amb
attar”. Las flores y las hojas se utilizan en ceremonias de la
religion Hindú.
La albura es de color de crema a pardo claro y el duramen es de color
amarillo o pardo claro y a menudo de aspecto variegado o con líneas
irregulares. La madera es moderadamente dura, lustrosa, de textura
mediana, moderadamente pesada (gravedad específica: 0.62) y fuerte, con
una veta de recta a ondulada, con muchos poros de tamaño grande y con
anillos de crecimiento. La madera se seca a una tasa moderada con sólo
una degradación mínima y se trabaja con facilidad pero con un éxito
mediano siendo moderadamente resistente a las termitas.
En Puerto Rico la madera se ha usado de manera limitada como leña y
tajaderas. En el sur de Asia se utiliza para pilotes sumergidos, botes,
muebles, carpintería, pisos, construcciones, cajas, carretas, arados y
triplex. El mango es un excelente árbol de sombra robusto y se siembra
extensamente en áreas urbanas y rurales. Es un componente muy popular de
jardines caseros en toda su distribución americana tropical. En Costa
Rica, el mango se cultiva en sistemas agroforestales junto con el
cafeto
(Coffea
arabica L.); Citrus spp.; Musa spp.; Inga spp.; Erythrina
spp. y especies maderables como Cedrela odorata L. El árbol
es una planta importante para las
abejas, que se alimentan del abundante néctar producido por las
flores .
Adquisición y consumo
doméstico
Se puede encontrar en el mercado durante
todo el año, ya que los diferentes países productores producen cosechas
en épocas distintas. Sin embargo, su exportación no se lleva a cabo a
gran escala, ya que se trata de una fruta muy delicada que no soporta
bien las condiciones de transporte. Por tanto, la mejor época para
disfrutarlos en nuestro país es en invierno.
Los mangos más sabrosos son los que se
recogen ya casi maduros, lo cual es posible en su zona de producción
pero muy difícil cuando se trata de piezas exportadas porque el mango es
una fruta muy delicada que aguanta poco una vez de ha recogido madura.
Por este motivo, en occidente los mejores mangos serían aquellos que han
sido recogidos en su justo punto y que han sido importados a través de
transporte aéreo. Sin embargo, la mayoría de los mangos se recogen
verdes y maduran posteriormente. Para que esta maduración sea correcta
se guardan en cámaras a una temperatura constante de entre 25 y 30 ºC.
Cuando son almacenados a temperaturas más bajas, la pulpa de los mangos
se vuelve oscura y su sabor no es agradable. A veces, para avanzar la
maduración, se utiliza el
etileno lo que hace que la pulpa sea más
oscura y de peor sabor.
A la hora de escoger los mejores mangos del
mercado debemos optar por aquellos que tengan una consistencia fuerte y
que no estén fofos o demasiado fuertes. No podemos fiarnos del color
porque existen muchas variedades y esta característica no determina su
grado de maduración o de dulzura.
La forma de elegirlos es que su piel esté bien coloreada y lisa y su
aroma sea intenso, siendo estos algunos de los detalles que nos ayudan a
indicarnos su punto de madurez. Si tienen manchas negras y resultan
pesados en la mano nos está indicando que la fruta está muy madura.
Cuando tienen la piel arrugada y su pulpa es ácida significa que lo han
recogido verdes y por lo tanto maduran mal.
Los buenos entendidos basan su elección en
el aroma. Cuando un mango resulta blando al tacto sin resultar fofo y
desprende un buen aroma es que esta maduro y listo para comerse.
Para elegirlo, el mango debe ser flexible al
tacto pero sin chafarse bajo la presión del dedo. Es importante adquirir
mangos que desprendan buen aroma. Si se compran excesivamente verdes, la
fruta no madurará correctamente. Si por el contrario presentan grandes
zonas negras, esto puede ser indicativo de que ya están pasados. En
ocasiones el mango presenta un aspecto externo con manchas, arrugado y
su pulpa se encuentra en perfectas condiciones. También ocurre lo
contrario, y mangos cuyo aspecto externo es inmejorable pueden tener la
pulpa defectuosa.
La forma más usual de comer mangos es
hacerlo como una fruta más después de pelarlo. La acción de pelar una
mango maduro resulta problemática. En primer lugar es una fruta que,
debido a su contenido en colorantes, mancha mucho y luego difícilmente
se puede quitar la mancha que alcanza la ropa. Además, el mango es una
fruta de pulpa resbaladiza y con la carne enganchada a la fibra central. Lo mejor es colocarlo sobre una fuente de canto y perpendicularmente
hacia nosotros. Luego con un cuchillo separar las dos partes laterales
de carne. Con una cuchara separaremos la piel de la pulpa. Una vez
separada, se puede cortar en rodajas, en cubitos o comerla con un
cuchillo o tenedor.
Si bien lo ideal es comerlo cuando ha llegado a su punto de madurez
hay regiones que lo consumen antes y lo utilizan cocido como una verdura
y lo emplean para acompañar diferentes comidas. La mejor forma de degustar y disfrutar de
esta fruta exótica es al natural, con unas gotas de lima que realzan su
sabor. También se emplea en ensaladas, zumos, mermeladas, macedonias y
postres.
Para tomarlo fresco, se corta la fruta a lo
largo, en dos trozos, dejando el hueso en el centro. Se realizan cortes
en zigzag en cada mitad de la pulpa y, por último, se presiona la
cáscara hacia afuera.
El mango fresco y maduro resulta adecuado
para la preparación de ensaladas, mezclado con otras frutas o con otras
hortalizas como la
lechuga. Igualmente se pueden machacar y añadir como
salsa en las ensaladas. Los trozos de mango pueden formar parte del muesli en el desayuno matinal junto con los cereales y el
yogur. Trozos
de mango maduro pueden añadirse a las sopas para proporcionar sabor,
colorido y aumentar el valor nutricional de la misma. Esta fruta combina
muy bien con el
arroz y con el
plátano. Igualmente refrescantes y
vitamínicos resultan los zumos realizados con mangos maduros a los que
se le añade un poco de jugo de
lima o de
piña. Con el mango se pueden
realizar mermeladas, compotas, pasteles muy exquisitos o deliciosos
helados muy refrescantes y nutritivos para el verano.
Lo normal en el mundo occidental es comer
los mangos maduros aunque hay muchos sitios de Oriente donde utilizan
los mangos verdes para confeccionar muchas comidas. Normalmente se
utilizan de esta manera en ensaladas preparadas con otros condimentos
como
pimientos picantes o
vinagre de
arroz.
En gastronomía, se emplea el mango verde, preparado como
verdura, para dar un toque exquisito a platos preparados
con
jamón, pescado o ave y combina de un modo excelente como guarnición
fría con platos de carne picante o
curry.
Entre las recetas más conocidas de este país
se encuentra la salsa agridulce picante de mango (chutney de mango) que
se prepara con mango verde ,
azúcar y otras frutas
como pasas,
manzanas,
piñas,
nectarinas,
nueces,
mandarinas, etc. mezclados con otros
condimentos como
pimienta negra,
jengibre,
mostaza,
canela,
clavo,
vinagre
de manzana o
ajo. Estos ingredientes se mezclan y se dejan reposar
toda la noche. A la mañana siguiente se introducen en una cacerola y se
dejan hervir hasta que la pasta se espese. Se deja enfriar y se coloca
en la nevera para tomar frío. Existen muchas maneras de preparar este
plato de acuerdo al lugar donde se realiza.
Los mejicanos utilizan muchas veces esta
fruta como un ingrediente de sus salsas picantes.
Desde un punto de vista de la cocina, las
enzimas proteolíticas del mango son muy interesantes para ablandar las
carnes y hacerlas más suaves y digeribles. En los países asiáticos se
utiliza habitualmente para sazonar y para conservar pescado o carne. La
pulpa del mango, una vez seca, se muele y se utiliza como especie en el
norte de la India. Tiene un sabor ácido y se utiliza como sustituto del
tamarindo. Se emplea normalmente en comidas vegetales pero también para
sazonar la carne a la parrilla y hacerla más tierna.
Los mangos, una vez maduros deben
conservarse fuera de la nevera y solamente introducirse en la misma unos
momentos antes de comer para que se refresquen y resulten más
agradables. Una vez maduros deben comerse pronto dado que se pasan
rápidamente.
El mango que aún esté verde puede
refrigerarse para retrasar su maduración; se mantiene en óptimas
condiciones hasta 27 días si se somete a temperaturas de 8ºC. Si se
desea que madure, debe dejarse a temperatura ambiente para que alcance
el punto de sazón, a partir de lo cual se ha de consumir en un plazo
máximo de 5 días.
El mango no contiene
colesterol y poquísima
grasa. Su contenido en calorías es moderado, unas 130 calorías por una
pieza mediana, y posee muy pocas sales. Por otra parte poseen
hidratos
de carbono y azúcares de muy fácil asimilación. Todo ello lo hace
adecuado como tentempié en meriendas o entre comidas para eliminar la
sensación de hambre sin tener que recurrir a alimentos con más calorías
y sin la riqueza vitamínica y mineral que posee esta fruta. Es una fruta
que puede incluirse perfectamente dentro de la dieta para adelgazar.
Plagas y
enfermedades
Coccidios: los insectos de esta
familia que atacan al mango son numerosos, como la cochinilla blanca, la
cochinilla de la tizne, el piojo rojo, etc. Sus daños se producen tanto
en el tronco como en hojas y frutos; además originan una melaza sobre
las partes afectadas que favorece el ataque de diversos hongos. Los
frutos pueden sufrir decoloraciones que impiden su exportación.
El momento más oportuno para combatirlos
empleando el control químico es en invierno, a base de insecticidas
emulsionados con aceites amarillos. De ser el árbol invadido por la
tizne o fumagina, será mejor sustituir los aceites por insecticidas
sistémicos; para combatir esta plaga se puede emplear polisulfuro de
potasio aplicado en fuertes dosis en invierno.
Mosca de la fruta: son grandes
enemigos del mango, como la mosca del Mediterráneo (Ceratitis capitata),
extendida en las plantaciones de todo el mundo, y varias especies del
género Anastrepha en Centroamérica, pues casi todos los países
productores de mango son atacados por una o más especies de moscas de la
fruta.
Las hembras depositan los huevos en la pulpa
del fruto dando lugar la maduración prematura del fruto originando su
pudrición. Para su control resulta efectivo el empleo de trampas para la
captura de adultos utilizando como atrayente feromonas sintéticas. Para
el control químico se emplean diversos insecticidas sin empleo de cebo.
Polillas de las flores: se trata de
dos pequeños lepidópteros, el Prays citri, de la familia Tineoideos, y
el Cryptoblabes gnidiella, de la familia Pyraloideos; la primera muy
específica de los agrios, y la segunda sumamente polífaga, ya que además
de atacar los agrios lo hace también a la vid, al almendro, al
melocotonero y a otras plantas cultivadas o silvestres, entre ellas el
mango. La Prays, en su fase adulta, es una mariposa de 12 mm de
longitud, de color gris ceniza con manchas oscuras diseminadas en las
alas anteriores. Sus orugas tienen una longitud de 7 mm, de color
terroso, cabeza y pronoto negros, con varios pelos rígidos en cada
segmento.
La segunda es una mariposa algo mayor que la
anterior, con alas anteriores de color gris, cruzadas por dos franjas
negras transversales, y las posteriores de color blancuzco uniformes;
sus orugas, de unos 8 mm, son de color verdoso con unas líneas
longitudinales oscuras a ambos lados de una franja más clara. La cabeza
y pronoto es de color castaño. Ambas polillas tienen unas tres
generaciones anuales; sus orugas atacan a las flores, devorando pétalos
y estambres, y roen los ovarios con la consiguiente destrucción de los
frutos. Tratamiento: un tratamiento anual con Lebaycid al 4 %, en
primavera, cuando empiezan a abrirse las flores.
Antracnosis: se trata de una de las
enfermedades más difundida y destructiva del follaje del mango, aunque
también puede causar graves daños de post cosecha. Es producida por el
hongo Colletotrichum gloeosporioides, que aparece en forma de manchas
oscuras en las flores y sus pedúnculos, destruyendo a gran número de
flores; en las hojas también aparecen puntos negros, que se convierten
en agujeros por destrucción de tejidos. Los frutos jóvenes también
pueden ser atacados, quedando destruidos antes de llegar a la madurez.
Si les ocurre esto cuando ya están maduros, presentarán manchas negras
que les darán mal aspecto y dificultarán su conservación. Tiene especial
importancia en las zonas húmedas, sin embargo no tiene incidencia en
climas secos. Tratamiento: preventivo con
caldo bordelés. Este patógeno
ataca igualmente a un gran número de especies de cultivos frutales
tropicales (Alahakoon and Brown, 1994).
Cercospora del mango: se presenta en
las hojas por la pérdida de
clorofila y por una exudación un tanto
azucarada, debe prevenirse la invasión al primer síntoma, a base de
caldos cúpricos en dosis débiles por serle relativamente tóxicos.
Oídio del mango: es una de las
enfermedades de mayor difusión a nivel mundial. Las flores quedan
cubiertas de un polvillo blanquecino grisáceo con olor a moho, éstas no
se abren y la inflorescencia cae. Las hojas acaban resecándose, según
los cultivares los síntomas se manifiestan en el envés, en el haz o en
ambas caras de la hoja. Puede producirse el cuarteado de la piel de los
frutos, y la caída de los más pequeños.
Tratamientos preventivos a base de azufres y
el polisulfuro de potasio bastan para eliminarlo. Oidium mangiferae es
uno de los agentes causales del oidio del mango cuya epidemiología ha
sido descrita (Schoeman et al, 1995), teniendo como único huesped
conocido al mango.
Seca del mango: se trata de una
enfermedad destructiva que puede causar la muerte del árbol, siendo el
agente causal un hongo (Ceratocystis fimbriata), que normalmente se
asocia a su vector que es un insecto (Hypocryphalus mangiferae). Este
hongo puede acceder también a través de las raíces, por tanto en este
caso no necesita este vector. Los síntomas se manifiestan en la parte
aérea con un amarillamiento , marchitez y muerte de las hojas. Si
realizamos un corte a la rama se observa los tejidos internos totalmente
dañados. Para el control de la enfermedad se recomienda realizar podas
de limpieza y la quema de las ramas marchitas y los cortes de poda
tratarlos con algún fungicida.
Cylindrocladium scoparium: causante
de manchas en las hojas en plantaciones de Brasil (Tozetto, 1996).
Fusarium decemcellulare: ha sido
descrito como un nuevo patógeno sobre plantaciones de mango en los
Estados Unidos (Ploetz et al, 1996).
Malformación: es una de las
enfermedades más graves del mango en el mundo, estando causada por el
hongo Fusarium subglutinans. La malformación vegetativa afecta a las
plantas de vivero y la malformación floral sólo tiene lugar en las
plantaciones adultas. Los síntomas vegetativos se manifiestan con
entrenudos cortos y hojas enanas, la malformación floral se inicia con
la reducción de la inflorescencia dando lugar al incremento de flores
estériles. Para su control se recomienda la poda del material afectado
tanto vegetativo como floral y posteriormente proceder a su quema.
Mancha negra: Es una enfermedad de
post cosecha , aunque a veces puede causar problemas al follaje, flores
y frutos causados por el hongo Alternaria alternata. Tiene mayor
incidencia en las áreas más secas del hemisferio oriental. Los síntomas
se manifiestan en el envés de las hojas, apareciendo manchas negras
redondas. Los síntomas en los frutos se desarrollan tras la cosecha, al
comienzo de la maduración, con la aparición de pequeñas manchas
circulares. A continuación estas manchas se agrandan y dan lugar a una
mancha única que llega a cubrir la mitad del fruto. La enfermedad avanza
y las manchas penetran en la pulpa que se oscurece y ablanda. Un
tratamiento eficaz de precosecha (Dodd et al., 1997) es aplicar cuatro
aspersiones con Maneb a dosis de 2.5 g/l a partir de 2-3 semanas tras el
cuajado. El tratamiento de post recolección recomienda el empleo de
Procloraz e dosis de 9-10 g/l.
Botryodiplodia theobromae: es uno de
los mayores patógenos post cosecha del mango. Los frutos infectados con
el patógeno no logran el máximo climatérico (Mascarenhas et al, 1996).
Phytophthora spp: han sido descritos
causando daños en viveros de mango en las Filipinas (Tsao et al, 1994).
Mancha negra bacteriana: se encuentra
localizada en numerosos países cultivadores de mango, esta enfermedad
afecta a todos los órganos aéreos. Está causada por la bacteria
Xanthomonas campestris. El síntoma típico de esta enfermedad se
manifiesta en el tronco del mango por la aparición de chancros negros
longitudinales con exudados de resina, aunque también aparecen síntomas
en hojas viejas y frutos. Tratamientos: la instalación de cortavientos y
la poda sistemática de los brotes infectados disminuye la propagación de
la enfermedad. El empleo de aspersiones cúpricas combate de manera
eficaz esta enfermedad.
Curiosidades
En la película La Misión (The Mission), de
1986, dirigida por Roland Joffee e interpretada por Jeremy Irons, Robert
De Niro y Liam Neeson, aparecen varios árboles de mango en una época en
la que todavía no existían en el continente americano, lo cual
constituye un evidente anacronismo. Esta película se filmó en su mayor
parte en Colombia, con algunas escenas de las cataratas de Iguazú, y
representa la lucha de un misionero jesuita (Jeremy Irons) para
construir un pueblo de misión en una zona selvática de la América del
Sur en territorio de los guaraníes, al norte de dichas cataratas.
En Venezuela, el efecto laxante de ingerir
mangos en exceso durante la mayor abundancia de esta fruta, se denomina
"mayito", aludiendo al hecho de que es en el mes de mayo cuando mayor
abundancia hay de este fruto.
También en la República Dominicana, al igual
que en el Caribe, se emplea el refrán "coger los mangos bajitos",
aludiendo a una expresión popular que aconseja aprovechar la ocasión más
sencilla y fácil, en vez de las más difíciles y riesgosas, aunque
pudieran ser potencialmente más valiosas.
La piel del mango no es comestible y ,
cuando esta verde, incluso puede resultar tóxica. Al igual que la savia
de las ramas, de las hojas o del pedúnculo del fruto contiene un látex
que resulta irritante y puede producir ampollas en la piel
DOCUMENTACIÓN
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