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¿QUE
ES EL PLÁTANO DE CANARIAS?
El plátano de Canarias
se caracteriza por su aroma y sabor. El Plátano de Canarias es el
cultivo más importante de las Islas Canarias y, durante décadas, su
industria fue protagonista del crecimiento económico del Archipiélago.
El cultivo del plátano
comenzó en sudeste asiático, entre la India y Malasia; en el siglo V
pasaría al continente africano procedente de Madagascar y de ahí se
extendió por las costas del Mediterráneo, ya en siguiente siglo. A
Canarias llegó procedente de Guinea Ecuatorial introducido por
expedicionarios portugueses. La Historia considera que, una vez el
cultivo se asentó con éxito en las islas, los españoles lo
introdujeron en tierras americanas en los viajes de colonización al
Nuevo Mundo.
La platanera de
Canarias proporciona un fruto característico que lo diferencia del
resto de bananas cultivadas en el mundo. Se trata de un plátano
pequeño, amarillo y con pintas pero con un inmejorable sabor,
apreciado por consumidores de todo el mundo. Tiene una forma alargada
y una piel de color amarilo, color éste que, dependiendo de la
variedad, nos indicará su grado de maduración según sea más o menos
intenso. Una vez despojado el plátano canario de su piel, nos
encontramos con una pulpa que, siempre dependiendo de la especie,
tomará un color blanquecino tirando al amarillo. De textura compacta,
pero muy tierna, es su exquisito sabor el que lo hace un fruto único y
muy apreciado en la cocina.
ÍNDICE
Diferencias
Importancia económica
Cultivo
Recolección
Comercialización
Calidad
Valor nutricional
Diferencias
Respecto a la banana
tropical y otros bananos que se dan en el mundo, el Plátano de
Canarias se distingue por su mayor grado de madurez debido a que pasa
mucho más tiempo madurando en la planta y no tanto en cámara. Esto es
debido a que es menor la distancia entre la finca donde se producen y
el consumidor final, por lo que los viajes y los tiempos de
refrigeración son mínimos o inexistentes. No ocurre lo mismo con, por
ejemplo, la banana que se cultiva en América, que es recolectada a los
tres meses, mucho antes de su maduración, cuando aún está verde, y
sometida a largos viajes a bordo de contenedores frigoríficos hasta
llegar a los mercados europeos donde el fruto continúa su maduración
en cámara hasta su venta al consumidor final.
Las pintas negras son
un signo distintivo de la calidad del Plátano de Canarias. También el
clima de las islas es responsable del mayor tiempo de permanencia en
planta del Plátano de Canarias (unos 6 meses de media) puesto que el
régimen dominante de vientos alisios otorga a Canarias un clima mucho
más variable que el de países tropicales.
Es por ello que el
plátano canario, al contener más agua, resulta mucho más jugoso y
sabroso que la banana, que es más seca, lo que junto a su mayor grado
de madurez y su agradable aroma, valoran mucho los consumidores y
algunos chefs que utilizan el Plátano de Canarias como ingrediente
principal en sus platos.
Respecto a su valor
nutritivo, el Plátano de Canarias es rico en potasio, hierro, magnesio
y
vitamina B6; y mantiene unos niveles mucho menos significativos de
carbohidratos, sacarosa
y otros azúcares solubles que sí se encuentran presentes, en mayores
cantidades, en la banana tropical que por ello presenta una pulpa de
textura más harinosa que la del Plátano de Canarias.
Importancia
económica
La explotación del
plátano, en régimen de monocultivo, comenzó a finales del siglo XIX
con la instauración de los Puertos Francos y, desde entonces, ha sido
uno de los pilares fundamentales de la economía canaria. Fue
implantada por compañías inglesas que controlaban su producción y
exportación al continente europeo, principalmente a Inglaterra. Junto
con el plátano, los ingleses también desarrollaron el monocultivo del
tomate, cuyas primeras plantaciones se establecieron en el sur de las
islas de Gran Canaria y Tenerife. La Ley de Puertos Francos de
Canarias, promulgada por el ministro Bravo Murillo en 1852, vino a
suponer la liberalización de la entrada y salida de mercancías,
impulsando desde entonces la economía isleña y constituyendo un
importante incentivo fiscal para el comercio con y desde las islas
hasta la implantación del Régimen Económico y Fiscal de Canarias (REF)
y el mercado único europeo.
Fue a principios de la
década de 1880 cuando algunas compañías exportadoras inglesas se
establecerían en las islas para comenzar los envíos esporádicos de
frutas a los mercados de su país. Se considera que el británico Peter
S. Reid, establecido en Tenerife desde 1867 fue el encargado de
organizar la primera exportación de plátanos que se llevó a cabo en
1878.
Ya en la década
siguiente, Gran Canaria experimentaba un mayor dinamismo en su sector
frutero gracias a las iniciativas comerciales de Alfred Lewis Jones,
director de la compañía carbonera Grand Canary Coaling Co. Ltd. y
hombre de importancia en la naviera Elder Dempster Co. Ltd. que, con
el auge de las exportaciones, acabaría por instalarse en el Puerto de
La Luz en 1884. Este favorable clima empresarial vino a favorecer la
implantación en Las Palmas de Gran Canaria, en 1882, de Fyffes Ltd.,
la primera gran compañía exportadora británica en establecerse en las
islas, que en 1888 comenzaría sus exportaciones de plátanos hacia el
puerto de Londres mediante una línea regular de vapores.
En la isla de
Tenerife, las incipientes actividades comerciales de Henry Wolfson
también contribuyeron decisivamente a la expansión del negocio
frutero. Tras su asociación con Wolfson, Fyffes extendió sus
actividades a Tenerife, llegando a ser una de las principales
compañías productoras y exportadoras de la isla.
Cultivo
La platanera, es una
hierba con biotipo arbóreo, pero no un verdadero árbol (principalmente
porque carece de tronco), brota el plátano, es una especie vegetal
monocotiledónea del género Musa perteneciente a la familia de las
musáceas. Se trata de una familia con diferentes variedades, de las
cuales en Canarias se cultivan la Gran enana, la Gruesa palmera, la
Zelig, la Brier y la Johnson negra.
La temperatura ideal
para el cultivo de la platanera se encuentra situada en torno a los 25
grados centígrados y su altitud de cultivo debe ser inferior a los 300
metros, condiciones éstas que sólo se dan en las plantaciones de las
islas. Es un cultivo caro que requiere mucha agua, buenas condiciones
de luminosidad, suelos con buena porosidad y drenaje, de textura
arenosa pero con arcilla y limo en proporciones determinadas, gran
contenido en materiales orgánicos y con un pH ácido. Debido a estos
condicionantes, el Plátano de Canarias es cultivado en todas las islas
salvo en El Hierro, donde en su mayor parte ha sido sustituido por el
de Piña tropical,
y en las más orientales de Fuerteventura y Lanzarote donde no existen
plantaciones. En las fases de siembra y explotación agrícola se
minimiza el uso de pesticidas en favor de productos biológicos.
Puede transcurrir
cerca de un año entre la siembra de la planta madre y el brote del
primer racimo o piña de plátanos. En este momento es cuando se procede
a su amarre, embolsado y desflorillado. El amarre consiste en
apuntalar el racimo con un horcón (palo de madera) para evitar que,
por el peso, éste se caiga. El embolsado se usa modernamente para
recubrir el racimo con una bolsa de plástico al objeto de evitar
plagas y enfermedades y propiciar una distribución uniforme de la
fruta. Con el desflorillado se retira la flor del plátano que queda al
final de cada fruta, un laborioso proceso que se realiza manualmente y
que el consumidor puede apreciar en el remate negruzco que hay en cada
pieza.
Los racimos son
cortados de la planta justo antes de su maduración para proceder a su
calibración, selección, despiece, empaquetado y etiquetado, procesos
todos estos realizados de forma manual y que permiten que la fruta
llegue en perfectas condiciones para su venta y su consumo final en
aproximadamente dos semanas desde su recolección
Recolección
La duración de la
plantación es de 6 a 15 años, dependiendo de las condiciones
ambientales y de los cuidados del cultivo. La plantita que se colocó
sobre el terreno de asiento da únicamente frutos imperfectos y los
mejores frutos se obtiene de los vástagos nacidos de su pie, que
fructifican a los nueve meses de la plantación. Los frutos se pueden
recolectar todo el año y son más o menos abundantes según la estación.
Se cortan cuando han
alcanzado su completo desarrollo y cuando empiezan a amarillear y los
respectivos ángulos longitudinales han adquirido cierta convexidad. Pero
con frecuencia, y especialmente en invierno, se anticipa la recolección
y se dejan madurar los frutos suspendiéndolos en un local cerrado, seco
y cálido, conservado en la oscuridad. Apenas recogido el fruto, se corta
la planta por el pie, dejando los vástagos en la base. Éstos,
convenientemente aclarados, fructifican pasados cuatro meses, de modo
que en un año se pueden hacer tres recolecciones.
En las plantas jóvenes
se dejan solamente dos vástagos para tener regímenes muy cargados de
fruto y luego, todos los demás años, se dejan cuatro vástagos como
máximo, siempre teniendo en cuenta la fertilidad del suelo.
La cantidad de plátanos
que se puede cosechar anualmente por hectárea depende del número de
chupones fructificantes que se dejan en cada cepa. Un buen rendimiento
anual es más o menos 300 a 350 racimos, pesando cada uno un promedio de
30 a 45 kg.
Los productores de la
región tropical húmeda emplean cintas de distintos colores en los
racimos para controlar el momento de la cosecha, sino se utilizan, se
deben considerar para el corte, aquellos racimos con dedos que den el
calibre adecuado según el lugar de destino. Para la cosecha del racimo
se hace un corte en el pseudotallo en forma de cruz que permita que el
racimo por su propio peso doble el pseodotallo y se pueda sujetar antes
de que llegue al suelo. El lado cortado del pinzote se pone hacia atrás
sobre la espalda para evitar que los dedos se manchen con el látex que
se desprende del corte. Se colocan sobre una superficie acolchada por
hojas para que los dedos no se maltraten y se pondrán hojas sobre el
racimo para evitar la quema por el sol.
Comercialización
El envasado se realiza
en cajas de cartón, de tipo telescópico, con un peso aproximado de 12 kg
o en platós de 15 kg (este tipo se reserva para la categoría extra).
Se clasifican en tres
categorías: Extra, Primera y Segunda, según la normativa europea para el
plátano.
Los plátanos
clasificados en la categoría "Extra" son de calidad superior: los dedos
no deben presentar defectos, a excepción de muy ligeras alteraciones
superficiales que no sobrepasen en total 1 cm.3 de la superficie del
dedo.
El transporte de la
fruta se realiza en container refrigerados autónomos, con una
temperatura aproximada de 14ºC.
Si la producción se
destina a los mercados europeos, por ejemplo los frutos de Gros Michel
se deben embarcar desde los trópicos americanos cuando estén las 2/3
partes de su tamaño maduro, con las costillas bien visibles. Si su
destino es E.E.U.U. los frutos pueden estar casi redondos.
Los dedos seleccionados
para exportación se acomodan en una caja adecuada, usando un plástico
protector y tapándola adecuadamente, el peso de la caja depende de su
destino final.
Calidad
Los plátanos de todas
las categorías deben presentar las siguientes características:
Verdes, sin madurar.
Enteros.
Consistentes.
Sanos, se excluirán los productos atacados por podredumbres o
alteraciones que los hagan impropios para el consumo.
Limpios, exentos de materias extrañas visibles.
Exentos de daños producidos por parásitos.
Con el pedúnculo intacto, sin pliegues ni ataques fúngicos y sin
desecar.
Desprovistos de restos florales.
Exentos de deformaciones y sin curvaturas anormales de los dedos.
Exentos de magulladuras.
Exentos de daños causados por temperaturas bajas.
Exentos de humedad exterior anormal.
Exentos de olores o sabores extraños.
Además las manos y
manojos deben:
Soportar el transporte
y manipulación.
Llegar en estado satisfactorio al lugar de destino a fin de alcanzar
un grado de madurez apropiado tras la maduración.
Valor nutricional
El plátano maduro es
un alimento muy digestivo, pues favorece la secreción de jugos
gástricos, por tanto es empleada en las dietas de personas afectadas
por trastornos intestinales y en la de niños de corta edad. Tiene un
elevado valor energético (1.1-2.7 kcal/100 g), siendo una importante
fuente de
vitaminas B y
C, tanto como el
tomate o la
naranja. Numerosas son
las sales minerales que contiene, entre ellas las de hierro, fósforo,
potasio y calcio.
|
valor nutricional del plátano fresco
por 100 gramos de sustancia comestible |
|
Agua (g) |
|
75.7 |
|
Proteínas (g) |
|
1.1 |
|
Lípidos (g) |
|
0.2 |
|
Carbohidratos |
Total (g) |
22.2 |
|
Fibras (g) |
0.6 |
|
Vitaminas |
A (UI) |
190 |
|
B1 (mg) |
0.05 |
|
B2 (mg) |
0.06 |
|
B6 (mg) |
0.32 |
|
Ácido nicotínico (mg) |
0.6 |
|
Ácido pantoténico (mg) |
0.2 |
|
C (mg) |
10 |
|
Otros componentes orgánicos |
Ácido málico (mg) |
500 |
|
Ácido cítrico (mg) |
150 |
|
Sales minerales |
Ácido oxálico (mg) |
6.4 |
|
Sodio (mg) |
1 |
|
Potasio (mg) |
420 |
|
Calcio (mg) |
8 |
|
Magnesio (mg) |
31 |
|
Manganeso (mg) |
0.64 |
|
Hierro (mg) |
0.7 |
|
Cobre (mg) |
0.2 |
|
Fósforo (mg) |
28 |
|
Azufre (mg) |
12 |
|
Cloro (mg) |
125 |
|
Calorías (kcal) |
|
85 |
DOCUMENTACIÓN
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