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Guijuelo es una población de unos
10.000 habitantes situada al sudeste de la provincia de Salamanca (España).
En esta población se encuentra la sede del Consejo Regulador de la
Denominación de Origen Guijuelo, creada hace más de 20 años y pionera en el
sector del jamón.
Los cerdos, de raza ibérica,
proceden de distintas dehesas de España: Salamanca, Extremadura, Córdoba,
Huelva, Sevilla y Castilla La Mancha, pero la curación y maduración de los
jamones queda delimitada a la zona de Guijuelo. Más de 200 industrias
repartidas entre poblaciones como Guijuelo, Ledrada, Sotoserrano, Miranda
del Castañar, Béjar, Candelario, Frádes de la Sierra, Tamames, se ocupan del
proceso de curación, en el que es esencial el microclima de la zona.
Guijuelo
Guijuelo se encuentra a una altitud
superior a los mil metros, en lo alto de la meseta ibérica, limitando al
este con el río Tormes, al oeste con el Monte de Tonda y al sur con la
Sierra de Béjar y la de Gredos. El microclima de esta comarca se caracteriza
por inviernos fríos y secos, así como veranos suaves y cortos, que permiten
un perfecto secado y una maduración excelente de los jamones.
La producción de jamones ibéricos ha
estado presente en esta villa desde la Edad Media, junto a las industrias de
curtidos, calzados y jabones. No obstante, durante los últimos 100 años el
crecimiento de la industria chacinera ha sido espectacular, gracias en parte
a la intensa actividad comercial y divulgativa desarrollada por las
asociaciones de productores y demás entidades locales.
La fama internacional le viene de
lejos. Ya en 1892, el periodista Wanderer publicó un artículo bajo el titulo
"Candelario en el país de los jamones y chorizos" en el que analizaba las
industrias chacineras de este pueblo.
Características de la
Denominación de Origen Guijuelo
El ganado permitido para la
elaboración de jamones y paletas amparados por esta denominación debe ser de
la raza porcina Ibérica o cruce del 75% de sangre ibérica y 25% de la raza
Duroc-Jersey.
En función del tipo de alimentación
del cerdo antes del sacrificio se establecen dos clases de jamones:
Jamón
Ibérico de Bellota: procedente de cerdos primales que hasta los 80 Kg.
han comido pienso, rastrojo y hierba y que el resto del peso hasta los
160-180 Kg. lo han completado a base de hierba y bellotas de montanera. Se
identifica mediante un precinto inviolable de color rojo y una vitola de
reserva plateada, en la que se indica la añada a la que pertenece.
Jamón
Ibérico: procedente de cerdos primales que hasta los 80 Kg. han comido
pienso, rastrojo y hierba y que el resto de peso hasta los 160-180 Kg. lo
han completado a base de pienso natural, de forma exclusiva o como
complemento a la bellota y las hierbas de la montanera. Se identifica
mediante un precinto inviolable de color verde numerado y una vitola blanca,
también numerada.
El control del Consejo Regulador
abarca todo el proceso productivo, desde las ganaderías (raza, cría, recría,
cebo o montanera) hasta la curación. Tras el sacrificio en un matadero
inscrito en el Consejo Regulador, los perniles se marcan con un sello
indeleble compuesto por dos letras identificativas de la partida.
El genuino cerdo ibérico de bellota
se sacrifica después de haber hozado a placer en las montaneras y sus
jamones se someten a una completa analítica cromatográfica. El resultado de
este análisis sirve para determinar su calificación provisional: precinto
rojo numerado si se trata de jamones o paletas Ibéricos de Bellota, y verde
para los Ibéricos.
A continuación, el jamón o la paleta
comienzan un largo proceso, bajo la vigilancia de los maestros jamoneros,
que dará su fruto dos años y medio o tres después. La elaboración se compone
de una primera fase de curación, que dura unos 6 meses y que es necesaria
para la correcta conservación del producto, y de una segunda fase de
maduración, en el transcurso de la cual el jamón y la paleta evolucionan en
sus caracteres sápidos y aromáticos causados por un proceso bioquímico que,
unido a las cualidades de la materia prima, determinan la calidad
tradicional de este producto y en particular su sabor y aroma
característicos.
El jamón
Las características de los jamones y
paletas de la Denominación de Origen Guijuelo son:
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Forma exterior: Alargado,
estilizado, perfilado, conservando la pezuña (de color negro).
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Peso: No inferior a 4,5 Kg.
en los jamones y 3,5 Kg. en la paletas.
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Coloración: Entre el rosa y
el rojo púrpura, dependiendo de de su grado de maduración. Antes de
abrirlo destaca la coloración de la flora micótica blanca, gris-azulada,
oscuro o violeta
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Consistencia: Firme en las
masas musculares y levemente untuosa.
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Sabor: Poco salado. De
aroma delicado y fragante.
Al corte presenta un color rojo
vivo, debido a que son animales criados en libertad y a su edad avanzada (18
meses), y numerosas infiltraciones grasas dando lugar al característico
veteado de los productos Ibéricos, lo que determina una gran jugosidad y
ternura. Nos ofrece un aroma y sabor intenso y persistente, debido al
prolongado período de maduración. Otra característica del jamón Guijuelo es
su bajo contenido en sal, dado que las óptimas condiciones climatológicas de
la zona permiten reducir el periodo de salazón habitual en otras zonas. |