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JAMÓN IBÉRICO |
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Proviene del
cerdo ibérico, raza
milenaria autóctona de la península ibérica, último superviviente de la raza
porcina de pastoreo en Europa. Este cerdo habita exclusivamente en el
suroeste de la Península Ibérica. En España su zona productiva se sitúa en
las provincias de Cáceres y Badajoz (Extremadura), Huelva (Andalucía) y
Salamanca (Castilla y León) Su régimen de explotación es en general de
carácter extensivo, con los cerdos en plena libertad, y se alimentan de
hierbas, bulbos, rastrojos y frutos, principalmente bellotas, con piensos de
cereales y/o mezcla de ambos.
El
jamón de
cerdo ibérico, ha recibido muchos nombres, lo que puede dar lugar a
confusión; así se le ha nominado como: jamón de pata negra, denominación que
no describe la pieza, puesto que hay cerdos ibéricos que no tienen ese
color; jamón de bellota, tampoco es acertado, puesto que el cerdo puede ser
ibérico y no haber probado tal alimento; jamón serrano, designación no
específica, puesto que así se denomina a un tipo de corte. Es más acertado
designar al jamón al que se alude, como Jamón Serrano Ibérico de Bellota,
nominación un tanto alarga, pero que abarca todas las características que ha
de reunir la pieza.
Su rasgos de identificación más
sobresalientes son: silueta estilizada, patas finas y largas, hocico afilado
y, en general, coloración oscura de la piel y pezuñas, de donde deriva el
popular término de pata negra usado tradicionalmente para designar a los
jamones procedentes del cerdo ibérico. Denominación, por otra parte
errónea, que induce a confusión, ya que existen diversas variedades de
cerdo
ibérico que pueden presentar otro tipo de pigmentación, retinto, rubio
y manchado de Jabugo y así mismo, razas de cerdo común con piel y pezuñas de
tinte oscuro.
Elaboración natural, siguiendo los
sistema artesanales tradicionales . El periodo de curación oscila entre los
14 y 36 meses. La industria, que se ubica en entornos con climas idóneos
para poder realizar el curado natural de los jamones , sigue manteniendo un
carácter familiar y artesanal. Producción limitada y precio elevado.
Considerado por los expertos gastronómicos mundiales no solo como el mejor
jamón curado si no como uno de los mejores manjares del mundo.
Cuenta la leyenda que el
jamón
surgió cuando un cerdo cayó a un arroyo con una alta concentración de
sal y
se ahogó. Unos pastores recogieron el cerdo y lo asaron, descubriendo que
tenía un sabor agradable, sobre todo el pernil. Más tarde comprobarían que
salando el jamón se conservaba más tiempo sin perder su sabor, así que
fueron perfeccionando el método hasta conseguir que sea uno de los productos
más exquisitos del mundo.
Los jamones pata negra tienen una
forma exterior estilizada, de caña fina y alargada. El color va del rosa al
rojo púrpura. Sus aromas son intensos, agradables y llenos de matices, y su
sabor muy delicado y poco salado. La carne es poco fibrosa y la
grasa tiene
un aspecto brillante y es blanda al tacto.
El
jamón debe cortarse en lonchas
muy finas. Para ello será necesario contar con un buen
cuchillo jamonero,
afilador y soporte, y seguir las recomendaciones de corte para sacarle el
máximo provecho a la pieza.
El Jamón ibérico procede del
cerdo
de raza ibérica, originaria de la Península, admitiéndose como mínimo un 50%
de pureza de esta raza para obtener tal denominación. Este
jamón se
clasifica según la alimentación del cerdo antes del sacrificio:
-
Jamón de
recebo, o terminado en recebo, animal que tras la montanera no alcanza
el peso óptimo para el sacrificio (14 arrobas) y necesita un aporte suplementario
de piensos (cereales y leguminosas) y pastos para alcanzar dicho peso de
sacrificio.
- Jamón de
cebo, o terminado en cebo/ campo, animal que recibe en la fase de cebo
una alimentación a base de piensos (cereales
y
leguminosas).
-
Jamón de
bellota, o terminado en bellota, animal que en el período de montanera
(de noviembre a marzo) se alimenta de bellotas y pastos, alcanzando el peso
óptimo de sacrificio.
Los jamones han de proceder de
cerdos ibéricos, cuyo régimen de vida extensivo, con aprovechamiento de
las producciones de dehesas con encinares, alcornocales y quejigos,
proporcionen a estos animales tres características fundamentales:
-
La gimnástica funcional
realizada durante el pastoreo y la montanera, los dotará de un esqueleto
fuerte y una musculatura vigorosa, con especial textura y dureza
muscular de las regiones anatómicas que han de componer la pieza
comercial o jamón.
-
La alimentación espontánea dará
lugar al sabor y color específicos de la carne de este tipo de ganado y,
consiguientemente, de sus productos. La entrada en montanera no deberá
hacerse hasta los 14 meses, con lo que la carne, ya hecha, presentará
una infiltración grasa adecuada.
-
El buen jamón ibérico procederá
de animales cebados en montanera hasta el momento de su sacrificio y
ello por dos razones fundamentales:
-
Por la existencia de
aceites esenciales en la bellota, cuyo aroma se incorpora a las
carnes del animal .
-
Porque la grasa producida por
este tipo de alimentación es más fluida y en el sudado de los jamones se
reparte mas uniformemente entre las fibras musculares.
La actual Norma de Calidad para el
jamón, paleta y
caña de lomo ibérico elaborados en España, está recogida en
los Reales Decretos RD 1083/2001, del 5 de octubre 2001 y RD144/2003 de 8 de
febrero 2003 y su objetivo es: salvaguardar la raza del cerdo ibérico y su
ecosistema; facilitar una información veraz a los consumidores; clarificar
el mercado y ordenar el sector ibérico y establecer un marco normativo que
permita su desarrollo estable. Una reciente modificación al Real Decreto
1082/01 para la Norma de Calidad, dentro del apartado dedicado al
Etiquetado, establece que: Queda prohibido, entre otros, el empleo término
pata negra en los productos que no se ajusten a la presente norma. Dicha
prohibición entrara en vigor a partir del 15 de abril de 2006 para las
paletas ibéricas y del 15 de abril de 2007 para los jamones ibéricos.
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EL CERDO IBÉRICO |
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El
cerdo ibérico (Sus Scrofa
Mediterraneus) constituye una población de origen único, asentada
desde su arcaica formación en el territorio central y meridional de la
Península Ibérica.
La teoría más aceptada considera
que los primeros cerdos viajaron a la Península Ibérica con los fenicios
(costa oriental mediterránea, actual Líbano), donde se mezclaron con
jabalíes autóctonos. Este cruce originó las originales razas ibéricas, que
por lo tanto datarían del año 1.000 a.C. aproximadamente.
Variedades raciales
El cerdo de origen mediterráneo
está representado en España por un grupo de variedades, estirpes o
adaptaciones ecológicas que configuran el
cerdo Ibérico (Aparicio Macarro, J.B. "El Cerdo Ibérico.", 1987). Las variedades de raza ibérica más
típicas son:
* Raza
negra: Entrepelado, Lampiño, Mamellado, Silvela y Negro de los Pedroches
* Raza colorada: Retinto (Colorado, Oliventina), Torbiscal
* Raza manchada: Manchado de Jabugo
* Raza rubia: Dorado Gaditano (casi desaparecida).
Las características genéticas de
estas variedades son muy similares, siendo la de Manchado de Jabugo la más
distante. Esta variedad se originó a principios del siglo XIX a partir de
la influencia de algunas razas foráneas (probablemente inglesas) sobre una
población base de
cerdos ibéricos.
Los jamones de las variedades
Entrepelado y Lampiño son los que presentan más
grasa entrevenada, factor
que le aporta más sabor y aroma que a los jamones de cerdos de otras
variedades ibéricas. La Torbiscal es el resultado de la fusión de cuatro
estirpes ancestrales. Las variedades más explotadas son el Retinto y el
Lampiño.
Cruces entre razas
Durante los siglos XIX y XX se intentaron diversos
cruces con razas foráneas con el objetivo de incrementar la productividad
de los animales (ciclos productivos más cortos, rendimiento en canal,
etc.). Los resultados no fueron muy alentadores cuando la explotación era
extensiva, generalmente debido a la insuficiente adaptación al medio.
Los cruces más exitosos se realizaron con Large
Black y Duroc o Duroc-Jersey, sobre todo esta última. El cruce con Duroc-Jersey
es admitido en todas las Denominaciones de Origen, siempre que el
porcentaje de sangre no supere el 25% (el 75% restante tiene que ser
ibérico puro). El 1961 llegaron los primeros ejemplares de ganado porcino
Duroc-Jersey importados de Estados Unidos por la Junta Coordinadora de la
Mejora Ganadera de España. La coloración rojiza de la piel les permitía
buena adaptación para la intensidad de la radiación solar, como se pudo
comprobar en el primer verano de estancia en Extremadura.
La diferencia más apreciable entre los
animales
ibéricos y los cruzados se encuentra en el pastoreo. Los ibéricos exploran
el terreno continuamente, en busca selectiva y prioritaria de los recursos
disponibles. Los cruzados, en cambio, son menos selectivos y, por lo
tanto, realizan menos desplazamientos.
En cuanto a los resultados, el cruce con Duroc-Jersey
proporciona un cerdo más prolífico y precoz, de ciclo productivo más corto
y con menos grasa, con camadas mayores y pesos superiores tanto en el
destete como en el cebo. Tiene menor porcentaje de tocino y mayor longitud
de canal, pero como inconveniente presenta un jamón de peor calidad.
Zonas de cría
La cría del
cerdo ibérico se localiza actualmente
en las regiones del suroeste peninsular, presentando un censo mayor en
Extremadura, Andalucía (principalmente Córdoba, Huelva, Sevilla y Cádiz) y
Salamanca. La explotación extensiva requiere un ecosistema específico, la
dehesa, caracterizado por extensos bosques claros de encinas y
alcornoques, y que sólo se encuentra en estas regiones. (Ver
más del cerdo ibérico) |
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EL JAMÓN |
| Calidades
Aunque cada Denominación de Origen tiene su propia
nomenclatura, el apartado 4 del Real Decreto 1083/2001 determina las
siguientes designaciones de calidad:
Según la alimentación:
Ibérico
de bellota o terminado en montanera: El animal entra en montanera con
unos 100 Kg. y repone entorno al 60% de su peso a base de bellotas y
hierbas.
Ibérico
de recebo o terminado en recebo: El animal repone entorno al 30% de su
peso de entrada en montanera a base de bellotas y hierbas, complementando
el resto de su alimentación con piensos naturales autorizados por el
Consejo Regulador correspondiente.
Ibérico
de cebo: El animal se alimenta en régimen extensivo con piensos
autorizados por el Consejo Regulador y pastos de la Dehesa.
Estas designaciones se aplicarán
exclusivamente y en la forma indicada a los productos objeto de esta
norma, y no pueden utilizarse aisladamente para designar productos de la
misma naturaleza derivados del porcino.
El orden en que han de figurar las
designaciones de calidad es el siguiente:
Producto:
jamón, paleta o caña de lomo
Raza: ibérico
Alimentación: bellota o terminado en montanera, recebo o terminado en
recebo, o de cebo
Legislación sobre el etiquetado
de las piezas
Hasta finales del siglo XX era
frecuente el uso indiscriminado de los nombres "ibérico" y "pata negra" en
jamones procedentes de cerdos con diversos cruces. Con el objeto de evitar
que se genere confusión en los consumidores y de impedir la competencia
desleal, el Real Decreto 1083/2001 inició la clarificación del mercado, en
una primera etapa mediante una norma de mínimos que asegurara un mínimo
del 50% de sangre ibérica (madres de la raza ibérica en pureza) en los
animales cuya producción fuera objeto de esta norma.
Más concretamente, según la norma
sólo podrán suministrar piezas con destino a la elaboración de productos
regulados por esta norma de calidad los cerdos procedentes del cruce de
reproductora ibérica pura con macho reproductor de las razas Ibérica,
Duroc o Duroc-Jersey, puro o resultante de cruce entre ellas.
Este decreto fue ampliado más
adelante mediante el Real Decreto 144/2003. Entre las modificaciones de la
norma de calidad para el jamón ibérico destaca la referencia al
etiquetado, donde se deja claro que el término "pata negra" sólo puede ser
empleado en productos que se ajusten a dicha norma: "Queda prohibido el
empleo de los términos "ibérico", "ibérico puro", "montanera", "recebo",
"bellota", "retinto" y "pata negra" en los productos que no se ajusten a
la presente norma."
El uso de la palabra "bellota" en
el etiquetado de productos está regulado por el Ministerio de Agricultura
Pesca y Alimentación (MAPA). Cada año establece con la Asociación
Interprofesional del Cerdo ibérico (ASICI) los valores analíticos de los
ácidos grasos
palmítico,
esteárico,
oléico y
linoléico que debe cumplir un
jamón para poder ser llamado "de bellota". |
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VARIEDADES DE
JAMÓN IBÉRICO |
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Las principales características que
distinguen los jamones ibéricos en su calidad derivan de la pureza de raza
de los animales, la cría en régimen extensivo del
cerdo ibérico, en dehesas
arboladas y con aporte suficiente de agua y el período de curación, que se
suele extender de los 24 a 36 meses.
Dentro de estos existe toda una
serie de características reguladas por el consejo regulador de la
denominación de origen, que darán nombre a las distintas variedades de
jamón:
Jamón de
Huelva
Amparado por
Denominación de Origen. Sobradamente conocido, de textura y sabor
distinguibles. Jamón elaborado en la Sierra de Huelva en condiciones
microclimáticas únicas procedente de
cerdo de raza ibérica criado en
libertad dentro de la dehesa. A éste pertenece el
jamón de Jabugo.
Jamón
ibérico de Los Pedroches
Con
Denominación de Origen. Procedentes de cerdos acabados con bellota en
montanera. Precinto de color Negro del Consejo Regulador y Etiqueta, que
garantizan la autenticidad. Forma exterior alargada, estilizada, perfilada
mediante el llamado corte en V. Conserva la pata y la pezuña para facilitar
su identificación. Color característico del rosa al rojo púrpura y aspecto
al corte con grasa infiltrada en la masa muscular. Carne con sabor delicado,
poco salado o dulce. Aroma agradable y característico.
(Ver más)
Jamón de
Guijuelo
Desde el
siglo XVI estos cerdos se crían en las estribaciones de las Sierras de
Gredos y Béjar Castilla y León, Extremadura, Andalucía y Castilla-La Mancha.
La zona de elaboración la constituyen 77 municipios del sureste de la
provincia de Salamanca. (Ver
más)
Jamón de
la Dehesa de Extremadura
La zona de
producción se sitúa en las dehesas de alcornoques y encinas de Cáceres y
Badajoz y su alimentación es a base de bellotas. Es quizás la Denominación
de Origen más estricta en lo que se refiere a controles, tanto en el campo,
como en el matadero y en fábrica. Los jamones y
paletas amparados en la D.O.
Dehesa de Extremadura gozan de un amplio reconocimiento en el sector. Del
total de superficie de dehesa de la península, Extremadura cuenta con cerca
del millón de hectáreas, siendo la cuna de la cría del cerdo ibérico. En
Mayo de 1990, se aprueba el Reglamento de la Denominación de Origen Dehesa
de Extremadura, siendo ratificado por el M.A.P.A. en el B.O.E. de fecha 2 de
julio de 1990. La Unión Europea reconoció en junio de 1996 a "Dehesa de
Extremadura" como Denominación de Origen Protegida (D.O.P.), avalando de
esta forma a nivel comunitario el prestigio y la calidad de los jamones y
paletas acogidos por el Consejo Regulador.
Jamón
ibérico alentejano
De Alentejo,
en Portugal. Presunto de porco preto. De peso inferior al jamón ibérico, no
ha sido hasta fechas muy recientes cuando la industria local ha comenzado a
lanzar y distribuidor este producto fuera del ámbito local y familiar.
Jamón
Pata Negra
Pata Negra
es una denominación popular que se refiere al color de la pezuña del animal
y, en algunos casos, al color del
cerdo ibérico, si bien dentro de las
variedades genéticas se dan
cerdos ibéricos lampiños,
rubios de Cádiz,
torviscales, etc. Pero no tiene que ver con la calidad del
jamón. La
coloración de la pezuña responde a la queratina.
Jamón de
Jabugo
Jabugo es
una población del norte de Huelva, próxima a la frontera con la provincia de
Badajoz, cuya historia jamonera está ligada a una de las grandes marcas del
sector. Actualmente, los fabricantes de la zona (sobre todo de Aracena y
Picos de Aroche), producen jamones y
paletas amparados por la denominación
de origen Jamón de Huelva.
(Ver más)
Denominaciones de Origen
Protegidas (DOP), Indicaciones Geográficas Protegidas (IGP) y Especialidades
Tradicionales Garantizas (ETG * ) de jamón curado en España procedentes de
cerdo ibérico
- DOP
Guijuelo- Salamanca ( Castilla y León )
- DOP Dehesa
de Extremadura- Cáceres y Badajoz ( Extremadura )
- DOP Jamón
de Huelva Huelva ( Andalucía )
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CARACTERÍSTICAS ORGANOLÉPTICAS DEL JAMÓN IBÉRICO |
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Al jamón Ibérico pueden atribuírsele una serie de
características que en conjunto lo definen y diferencias de otras
variedades e incluso de imitaciones.
El color de la carne se debe básicamente a la
presencia del pigmento muscular mioglobina, cuyo contenido en la
carne de cerdo es muy bajo; no obstante la mioglobina de la
musculatura del jamón experimenta un aumento paulatino al reducirse
el contenido acuoso, al tiempo que al incrementarse la concentración
de sal se producen modificaciones químicas que dan lugar a una
coloración roja intensa durante el curado.
La edad es importante para el modo de
engrasamiento, pues los animales adultos poseen una mayor facilidad
para deponer grasa entre las fibras musculares, ocasionándose así el
deseado veteado tan característico de nuestros exclusivos jamones de
calidad.
Se debe a la presencia de grasa que se localiza
entre los fascículos musculares y que se observa a simple vista al
corte. La cantidad de veteado es una característica propia de las
razas y suele aumentar con la edad del animal. Su mayor o menor
cantidad influye en la concentración de mioglobina de las fibras.
Existe, pues, relación entre el veteado y el color de la carne.
Es, por tanto, la presencia de esta grasa de
infiltración procedente de la alimentación de bellota en la fase de
cebo en montanera la que no solamente determina el aroma final del
jamón, sino que además contribuye decididamente a que, en la
evaluación sensorial de la degustación, se aprecie una mayor
jugosidad "residual", debido fundamentalmente a la exquisita
estimulación de las glándulas salivares.
El aroma y el sabor del jamón ibérico son
sensaciones altamente relacionadas y conjuntamente constituyen el
aroma. El aroma de la carne se atribuye a:
Compuestos no volátiles: aminoácidos, péptidos y
nucleótidos.
-
Sustancias volátiles, que son mas de 170
compuestos químicos distintos: ácidos, aldehidos, cetonas,
furanos, compuestos sulfurados, pirroles y piridinas.
-
Sustancias potenciadoras del aroma, tales
como los nucleótidos.
-
Los lípidos pueden actuar como solventes que
retienen compuestos aromáticos producidos a partir de otras
sustancias simples, como los azucares y aminoácidos.
-
Durante la maduración del jamón ibérico
tienen lugar procesos enzimáticos hidrolíticos. Asimismo la
grasa del jamón sufre procesos oxidativos que influyen en el
aroma del producto final. En estos procesos intervienen, en gran
medida, los enzimas tisulares, así como los microorganismos
presentes durante la maduración.
La sensación de jugosidad es originada por dos
componentes: la humedad que se produce al iniciarse la masticación
debida a la liberación de jugo procedente de la carne y el efecto
estimulante de la grasa sobre el flujo salivar, siendo esta última
más duradera que la inicial. La sensación de jugosidad está, por lo
tanto, más relacionada con el contenido graso que con la capacidad
de retención de agua de la carne.La jugosidad esta también
influenciada por la sal, que estimula la secreción salivar y actúa
en sentido similar al contenido graso.
Con independencia de su influencia sobre la
jugosidad el grado de salazón es uno de los determinantes básicos de
la sapidez y de la calidad del jamón. |
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ELABORACIÓN |
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El método más sencillo de elaboración es el de
exprimirlos bien, luego que se han cortado del animal para extraer
toda la sangre, se dejan tendidos sobre una tabla, uno por uno,
durante dos o tres días, a fin de que la carne se siente y pierda un
poco de humedad; después se ponen en un tablero o plano inclinado
cubriéndolos con
sal por todas partes, añadiendo un poco de nitro para que la
carne quede mas firme y encarnada. Se dejan en la
sal por 20 o 30 días, según parece que la
sal los ha penetrado. Cada dos o tres días al principio, se
vuelven los jamones, los de encima debajo y se agrega más
sal si la que tenían se ha derretido. En el intermedio de este
tiempo, suelen tenerse cuatro o cinco días en prensa, para lo que se
les coloca entre dos tablas cargando encima bastante peso. En cuanto
al proceso actual de elaboración del jamón, no difiere radicalmente
de lo ya descrito: acabado el faenado y pesado de la canal, se
procede a una refrigeración ultrarrápida para que la temperatura de
la masa muscular baje, a 91C a las 12 horas en el centro del jamón.
La labor propiamente dicha del Maestro
Jamonero se desarrolla en la estrecha dirección y control de las
etapas que componen el procesado del jamón: El despiece, la salazón,
el secado al natural y la maduración o envejecimiento en bodega.
El despiece se realiza según las siguientes
fases:
-
Sujeción de la extremidad por la región
metatarsiana. Formación del escudo del jamón por sección
circular a nivel de la rodilla.
-
Cortes en las paredes abdominales que separan
al miembro y lo descargan de tocino.
-
Secciones sobre la grupa y nalga que se
reúnen con el escudo y los cortes abdominales.
-
Separación del pernil que mostrará las capas
musculares de la cadera, recubiertas de tocino. Una vez
obtenidas las piezas se ha de proceder al sangrado o escurrido
mediante presión hasta que no se extraiga sangre de las venas
femoral y safena para dar salida a los restos sanguíneos
retenidos. Actualmente existen máquinas de sangrado de jamones
por rodillos de presión.
En su faenado posterior se efectúa el pulido del
jamón y paleta, en su caso, y el escogido de carnes con destino a
morcón, chorizos y otros productos, y a continuación:
-
Refrigeración durante 24 horas a 0-1ºC en
cámara.
-
Recorte en V de jamón serrano.
-
Golpe de frío consiguiéndose -81C en el
interior del jamón a las 12 horas, pasando a continuación a la
salazón. El pH de los jamones estará entre 5,5 y 6 con
temperatura de 3 a 51C en el interior de la masa muscular. La
alcalinidad del jamón provoca con facilidad contaminación
microbiana, la cual puede realizarse por las vías ganglionar,
sanguínea o sinovial, dando lugar a problemas de cala.
La salazón consiste en poner en contacto el jamón
con la
sal para que penetre en su interior. Este proceso se realiza
enterrando las piezas en las características pilas de
sal, y manteniéndolas en las mismas durante un período de tiempo
variable en la proporción aproximada de un día por kilogramo de
peso.
La salazón se hace en pilas o contenedores con
sales naturales; las pilas no deben sobrepasar los 8 jamones y se
mantendrán en
sal 1 día por kg de jamón. La temperatura de la cámara de
salazón será de 51C, y la humedad relativa del 88 por 100. Se
procede después a dar la vuelta a la pila de forma que las piezas
que estuvieran arriba pasen abajo y al contrario. La
sal natural y marina, penetra en los tejidos por difusión. En
algunos lugares, a la
sal nueva incorporan salmuera vieja, que agrega bacterias
reductoras de nitrato. Durante este tiempo tiene lugar un fenómeno
interesantísimo de salida de jugo desde la musculatura, que disuelve
la
sal para que posteriormente se mueva hacia el interior del jamón
por un mecanismo de difusión.
La cámara de salado tendrá una inclinación hacia
el drenaje, donde irán los exudados del jamón, evitando un exceso de
humedad que crearía un ambiente desfavorable a proceso de secado. La
deficiencia o el exceso de salazón se pueden determinar mediante el
análisis de cloruros.
Cuando el jamón se saca de la pila de salazonado,
ya ha tomado toda la
sal que va a tener hasta el final del proceso. Sin embargo ésta
se encuentra concentrada en la superficie, mientras que las regiones
del interior prácticamente no contienen
sal. Por ello es necesario un período de postsalado, o
equilibramiento, donde por proceso de difusión se tiende a una
distribución uniforme de la concentración salina hasta alcanzar el
punto exacto de
sal. La duración mínima del equilibramiento, es variable y va en
función del contenido graso de cada pieza ya que la penetración
salina por difusión está muy condicionada por la presencia de
grasa. Aunque por lo general este proceso suele tener una
duración entre los 40 y 60 días. Otro factor importante es que
mientras se esta produciendo la penetración de sal al interior del
jamón, hay un proceso de salida de agua al exterior, con la
consiguiente perdida de humedad desde la superficie. Por ello, es
necesario tener un estrecho control de la humedad relativa de la
cámara donde se mantengan los jamones, amen del propio control de la
temperatura, que desde los 5ºC iniciales ha de evolucionar hasta los
25 ó 30ºC en el momento en que se les traslada al secadero natural.
Se realiza para eliminar la
sal superficial, para lo cual se introducen los jamones en un
recipiente en el que existen cepillos, cuyas púas por frotamiento
ayudan a este proceso. Actualmente existen máquinas automáticas para
efectuar el lavado y frotamiento de las piezas.
Es importante que la
sal este limpia y que el lavado se correcto para evitar que el
deposito de la sal en el exterior del jamón inhiba el crecimiento de
la flora.
En algunas zonas, tras el lavado se efectúa el
moldeado macerado del jamón mediante maza o golpes en mesa para
darle la forma deseada.
Tras esta fase del secado, hasta aquí, se ha
hecho un buen proceso del jamón que puede servir para cualquier tipo
que se elabore; ahora empiezan los problemas, ya que el jamón va a
quedar expuesto, sin nada que lo proteja, dado el escaso valor
antiséptico que se puede asignar a la
sal a las variaciones climáticas, contaminación bacteriana,
agresiones del medioambiente, parasitismo, etc.
En otro tipo de producciones, todos estos
inconvenientes se salvarían en ambiente perfectamente controlado y
dando en cada momento el tratamiento que exigiera el estado del
producto. Pero en este caso empiezan a jugar una serie de factores
que se escapan del control del hombre y cuya corrección esta ligada
a una serie de prácticas de carácter empírico, que perfecta y
oportunamente aplicadas van a hacer del jamón serrano ibérico de
bellota un producto totalmente distinto a cualquier otro del mundo.
La temperatura del secadero para el jamón ibérico conviene que
empiece siendo suave y que la humedad relativa sea lo más baja
posible, aunque como son secaderos naturales todo depende de la
benevolencia del tiempo y del control que se pueda efectuar abriendo
y cerrando ventanas, según temperatura y viento dominante que haya
en el momento climatólogico, procurando que la temperatura no suba
ni baje bruscamente. Estos locales son especiales, de ahí que haya
pocos sitios o localidades donde se pueda hacer un jamón con
garantía de esa calidad. Lo incuestionable es que un buen secadero
debe permitir realizar esta operación de forma absolutamente natural
sin actuar por ningún procedimiento no consagrado por la tradición y
la práctica. Tanta es su importancia, que en la misma zona distintos
secaderos dan productos diferentes, e incluso en un secadero el
resultado final dependerá tanto de las características del mismo
como de la habilidad del maestro jamonero que, en base a una
dedicación total y a una experiencia manifiesta, ha de combinar los
factores de altitud, microclima, grado higrométrico, variaciones
diarias de temperatura y velocidad del aire, tal como Dios lo va
dando, dirigiendo un proceso cuyo final es la obtención del
inigualable jamón serrano ibérico de bellota.
Finalmente es el proceso de desecación que tiene
lugar en el secadero natural, el que completa la maduración, o
conjunto de modificaciones, que hacen que la carne se convierta en
el apreciado Jamón Ibérico. Básicamente se producen una serie de
procesos metabólicos muy complejos e interrelacionados, y cuya
validez final depende no sólo de la extensión de los mismos, sino
del equilibrio que se establezca entre ellos durante los casi 36
meses de tiempo máximo de curación que sufren nuestras piezas. Dos
factores conviene resaltar, no obstante, durante este proceso de
secado: De un lado, el grado higrométrico del aire, y de otro las
constantes variaciones de la presión atmosférica.
Tales hechos resultan fundamentales desde el
momento que condicionan la existencia de toda una flora, tanto
bacteriana como micológica, autóctona del
Valle de los
Pedroches en Sierra Morena, y que llevan a la singular
maduración tan característica y exquisita de nuestros Jamones y
Paletas de Cerdo Ibérico de Bellota. A ello hay que unir, además, el
especial manejo de las piezas de influencia muy decisiva en los
procesos anteriores. Desecados los jamones tendrán de 36 a 38 g de
sal por kg de peso.
La fase de sudado que como la anterior ha de ser
un proceso natural, estriba en favorecer la difusión de la grasa,
casi fundirla para que se introduzca entre las fibras musculares
que, una vez impregnadas, retendrán el aroma. La duración del sudado
es variable, pero las condiciones ideales son: durante 2-3 meses
temperaturas de 30-351C y humedad relativa del 70 por 100.
Una vez madurada la pieza, esta pasa al proceso
llamado de "envejecimiento", y que se lleva a cabo en bodegas,
capaces de mantener una temperatura media de 10-12ºC y humedad
relativa del 80 por 100 aproximadamente, durante un período de 18
meses antes de la salida al mercado. Como resultado de la
desecación, el contenido acuoso de la carne se reduce y, por tanto,
el Jamón consigue una mayor concentración de sólidos, alcanzando
finalmente ese aroma y gusto tan característico de nuestra calidad.
Tanto un buen secadero natural, como una buena
bodega, deben permitir realizar todas estas operaciones de forma
absolutamente natural, sin actuar por ningún procedimiento no
consagrado por la tradición y la practica. Es una cuestión de
sensibilidad, pues el resultado final dependerá tanto de las
características del propio secadero como de la habilidad de las
gentes que en el trabajan, y que con una dedicación total y una
experiencia manifiesta, han de combinar los factores de altitud,
microclima, grado higrométrico, variaciones diarias de temperatura,
y velocidad del aire, tal como Dios lo va dando, dirigiendo un
proceso cuyo final es la obtención de nuestro inigualable Jamón
Ibérico de Bellota.
Se puede sintetizar el tiempo de elaboración del
jamón ibérico en el siguiente calendario:
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Manipulación y elaboración: de noviembre a
mayo.
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Entrada en secadero: hasta el Otoño
-
Paso a las bodegas: hasta el Verano.
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LA
CALIDAD DEL JAMÓN IBÉRICO |
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Los jamones de este tipo proceden de
animales de origen racial ibérico y este animal ha de ser puro,
alimentado con bellota al menos durante una etapa de su vida y esta
ha de ser larga. De la conjunción de estos factores internos y de
los externos (microflora, lugares de maduración, acción ambiental,
etc. ) se obtiene un producto único, puesto que ningún otro jamón
puede reunir las características señaladas.
En principio, y dado que el numero de animales puros es escaso,
el de jamones de esta procedencia es limitado.
Los animales no pueden ser alimentados con
bellota a lo largo de todo el proceso productivo, porque este fruto
solo se da de noviembre a febrero. Las cosechas de bellota son
variables según condiciones climatológicas, de tal forma que muchos
años el tiempo que dura la montanera es muy reducido, con lo que la
calidad del jamón disminuye.
Para que se lleve a buen termino la promoción de
un producto de la calidad del jamón curado ibérico, será preciso
conjugar la actuación de la investigación, de la técnica, del
comercio y de la industria.
El jamón, cuya elaboración ya se ha expuesto
anteriormente desde el punto de vista de la calidad comercial consta
de tres partes esenciales:
-
Codillo, parte inferior de la pierna
en la que los soportes óseos son la tibia y el peroné, con las
inserciones ligamentosas y tendinosas de los bíceps.
-
Centro, la parte mas importante, que
asienta sobre el fémur con los componentes musculares de las
porciones inferiores del glúteo medio, tensor de la fascia lata,
bíceps femoral, semitendinoso y semimembranoso.
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Punta de jamón, cuya base ósea es el
hueso coxal y la muscular la parte superior del glúteo medio y
del tensor de la fascia lata.
Los jamones de cerdo ibérico se presentan siempre
con el tipo de jamón serrano, el cual es una pieza alargada,
estilizada, predominando la longitud sobre la anchura. Por su parte
externa y mirando al jamón colgado, el cuero o piel está cortado en
forma de V; va recubierto de escaso tocino y siempre su presentación
es con pezuña, generalmente negra aunque este rasgo no es
determinante.
Haciendo uso de la cala (pieza alargada y
punzante, que puede ser de hueso o madera), pinchando bien en un
paquete vasculonervioso que existe en la sínfisis isquiopubiana (corcusilla),
o bien en el codillo, a la altura de la articulación fémoro-tibial,
aquella indica, tras la extracción, y por el aroma de la misma, si
se trata de un jamón ibérico si procede de cerdo alimentado con
bellota, grado óptimo de salazón, tiempo de conservación y, en
definitiva, su grado de calidad.
Para comprobar la altura o grosor del tocino se
hace uso de un objeto punzante y fino, mediante el cual se pincha en
la cara externa del jamón y por la distinta resistencia que muestra
el tejido adiposo y el muscular a la presión, puede apreciarse la
cantidad de grasa del jamón.
La prueba de la sapidez es también un índice de
la calidad, ya que a través de ella es posible conocer si ha sido
utilizada la bellota en el cebo porque, como ya se ha expuesto, ésta
proporciona al jamón un sabor especial que destaca sobre el salado
propio de la curación. Esta prueba pude hacerse mediante el uso del
arpón, un útil que al ser introducido en el jamón recoge en sus
puntas un trozo pequeño que es señal definitiva en cuanto se refiere
a la calidad de la pieza. El arponaje puede hacerse en los mismos
puntos que se indicaron para realizar la cala, pero hay que tener en
cuenta que la prueba de sapidez es definitiva. Si el trozo de jamón
extraído del codillo resulta salado, puede darse por seguro que el
jamón resultara sazonado por demás, puesto que el punto donde se
hace la prueba esta recubierto por el cuero, en tanto que el jamón
en el que la prueba del arpón se efectúe en la corcusilla y resulte
salado, dará una pieza más en su justa sazón.
Existen jamones de tipo serrano que tienen
iguales características de conformación, grosor de la capa de tocino
y forma en V o biselado del cuero y, sin embargo, se diferencian por
sus distintos olores a la punción, pues carecen de aroma y por tanto
difieren también en el sabor porque están faltos del bouquet que
poseen los jamones de cerdo ibérico. |
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EL JAMÓN IBÉRICO Y LA SALUD |
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El jamón ibérico protege el corazón y reduce el
colesterol. Al tener
ácidos grasos monoinsaturados y
ácido oleico el jamón
ibérico de bellota es muy bueno para prevenir enfermedades
cardiovasculares.
El jamón ibérico tiene un 40 % de
proteínas por lo que
puede sustituir la alimentación con carnes rojas, peores para el sistema
cardiovascular, porque el jamón es bajo en calorías, entorno a 300 kcal
/100 g por lo que no engorda tanto como un filete.
El jamón tiene
vitamina E y es
antioxidante, más si se
come con
tomate. Tiene otras vitaminas como
B1,
B6,
B12 y
ácido fólico,
beneficiosas para el sistema nervioso y el buen funcionamiento de sistema
neuronal, el cerebro. También es rico en minerales como el cobre, esencial
para los huesos y cartílagos, hierro y fósforo
Estas navidades unas lonchas de jamoncito no van a ser
las que nos hagan engordar, si acaso polvorones y turrones, pero el jamón
ibérico en navidad nos sentará bien.
Para todos aquellos que lo tengan permitido en su dieta
comer jamón será un placer.
El ibérico de bellota, además de
ser el alimento estrella de la gastronomía española, protege el corazón y
reduce el
colesterol. Aquí tienes algunos estudios realizados por Pedro
Nieto, s.l. que avalan la buena salud de este producto único.
Metabolismo lipídico:
Actualmente se está estudiando con gran interés el efecto protector de la
dieta mediterránea sobre los diferentes factores de riesgo de alteraciones
cardiovasculares, especialmente sobre el metabolismo lipídico, el consumo
de diferentes tipos de
grasas y el consumo de sustancias
antioxidantes.
Antioxidantes: Se ha
estudiado la importancia de la dieta mediterránea como factor protector en
el desarrollo de alteraciones cardiovasculares. Se cree que este efecto se
debe, por un lado, a la disminución en el consumo de
grasas saturadas y
aumento de
grasas poli y
monoinsaturadas, y por otro lado al aumento de la
ingesta de sustancias antioxidantes contenidas en este tipo de alimentos.
(Ver
más de los antioxidantes)
Riesgo Cardiovascular: El
jamón ibérico de bellota, tratado y criado de una forma especial y rico en
acido oleico es característico de la dieta mediterránea. Esta dieta se
relaciona con una disminución en el desarrollo de enfermedades
cardiovasculares. Se estudian los efectos sobre el metabolismo lipídico y
sobre oxidantes y
antioxidantes de la sustitución de 120 g de
proteínas de
la carne por 120 g de este tipo de jamón, sobre un grupo de población
homogéneo y así intentar relacionar su consumo con el riesgo de
alteraciones cv. |
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PRESENTACIÓN
COMERCIAL |
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En circunstancias de comercio normalizado, y
teniendo en cuenta que el tocino tuviera un valor medio, los cortes
del jamón para su venta se realizan según dos líneas paralelas, que
pasan de un lado a otro de la pieza: una sobre la cabeza del fémur y
otra sobre la articulación fémoro-tibial.
Al hacer referencia a este corte y subrayando el
valor del tocino, se quiere resaltar este detalle por el hecho de
que, en aquella circunstancia, (1972), tanto el tocino como el hueso
y la corteza que en jamonería se denomina conjuntamente caídos,
tenían escaso valor (el tocino en la actualidad vale más), por lo
que, si a esto se suma el alto precio que alcanza el jamón limpio,
es decir, exento de grasa de cubierta, el corte experimenta ciertas
variaciones y recibe el nombre de corte o venta por centro.
Las variantes de este tipo de preparación
comercial consisten en realizar los cortes de forma que pueda
aprovecharse la mayor cantidad de magro posible. Para ello la línea
de corte se hace paralela y en perpendicular al borde del jamón, en
vez de oblicuamente, como sucede en el corte tradicional. Del mismo
modo la línea que atraviesa el jamón a la altura de la sínfisis
isquio-pubiana o corcusilla y que separa el centro de la punta, se
realiza levantando el hueso coxal, de cuya forma puede unirse al
centro buena porción de magro que de no separar el pubis, iría a la
punta.
Una vez separadas las tres parte que forman el
jamón, según las líneas que se han indicado, la cabeza y los
cóndilos del fémur se cortan mediante sierra. Haciendo luego uso de
una gubia, cuchilla curva y acanalada, bien manejada, se logra una
perfecta separación del magro del hueso fémur, queda este
completamente limpio de tejido muscular y, empujando con la punta
del mango de la gubia la caña del hueso, sale por uno de los
extremos, permitiendo así obtener el centro limpio.
Aun se realiza otra preparación del jamón que
tiende a un mejor aprovechamiento, cuando se efectúa la
comercialización por el procedimiento denominado venta al corte. Se
realiza partiendo el jamón entero mediante secciones paralelas al
fémur, con lo que se obtiene un mayor porcentaje de magro, tanto de
la punta como del codillo. |
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CORTE DEL JAMÓN |
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Iniciar el
corte en la zona de la babilla o contramaza que dicen es la parte más fina
del jamón utilizando para ello un jamonero para sujetarlo y un
cuchillo de
hoja alargada, fina y perfectamente afilada para filetearlo.
El
cuchillo
siempre debe cortar hacia fuera, nunca hacia nuestro cuerpo o brazos. Si es
necesario, darle la vuelta al jamón.
Donde sea
difícil cortar lonchas, cortarlo en taquitos pequeños.
Se debe
retirar sólo la corteza de la zona que se vaya a consumir.
Para distinguir un buen jamón, las
lonchas deben presentar un aspecto brillante y nunca opaco, tanto si el
corte se ha hecho a
cuchillo, como si se ha realizado con máquina eléctrica.
La brillantez implica que la
grasa inherente al jamón aparece de forma
natural.
Por ello es conveniente que, si las
lonchas han estado previamente refrigeradas, estén un tiempo fuera antes de
ser consumidas, al menos, hasta que empiecen a sudar.
Es muy importante para la
conservación de la pieza, que se coloque en lugar seco pero con ventilación
y tapar las partes que no se vayan a consumir inmediatamente con el tocino
sobrante o una tela no demasiado tupida.
Para degustar su exquisito sabor
como manda la tradición, recomendamos comerlo en lonchas muy finas, cortadas
con cuchillo largo y afilado. Sólo así su carne untuosa mantendrá
inalterables sus cualidades.
Para conservar un jamón deshuesado o
loncheado, lo mejor es tenerlo refrigerado.
El jamón es, de por sí, un bocado
exquisito. Sólo es necesario acompañarlo de un poco de pan y un buen
vino
tinto. También es ideal como ingrediente o como acompañante de cualquier
plato. Seguidamente les
detallamos los pasos a seguir para cortar correctamente el jamón ibérico,
para su exquisita degustación.
1.- Colocar adecuadamente la pieza en el jamonero; la
única condición que debe tener este artilugio es que proporcione buena
fijación y comodidad al cortador
2.-
Limpieza superficial. Previo a la operación de descortezado se recomienda
limpiar la parte interior del muslo, y en su zona de mayor presencia ósea,
con un cepillo de raíces aclarado de vez en cuando con agua caliente.
Una vez
concluida esta operación ha de colgarse el jamón durante unas horas en un
lugar protegido y aireado hasta un completo secado.
Esta
operación, no solo no perjudica a la pieza, sino que, al abrir los poros de
la carne, favorece la expulsión de la
grasa (sudado) con lo que la carne de la parte externa (normalmente la
mas seca) resultara mucho mas jugosa.
3.- Pelar
o descortezar. Consiste en desprender del jamón parte del
tocino de cobertura, de cuero y de la costra que está formada por mohos y
exudados naturales producidos durante el proceso de secado y maduración. Se
inicia con un corte que sea perpendicular a la pata y circular a la altura
del corvejón. Después se llevarán a cabo cortes tangenciales por ambos
lados. Si el jamón se va a consumir en poco tiempo se pelará entero. En el
caso contrario, conviene ir pelando según se vaya consumiendo.
Una vez seco
el jamón tras la operación de limpieza superficial, se puede optar por el
descortezado general de toda la pieza, (recomendable tan sólo en caso de un
rápido consumo. Por ejemplo en establecimientos de hostelería o bien
realizarlo paulatinamente a medida que se va consumiendo.
En el primer
caso, ha de tomarse una sierra o cuchillo de sierra y realizar una incisión
de medio centímetro de profundidad sobre la piel, siguiendo la línea
indicada en el dibujo entre A y B, y alrededor de toda la pata. Este corte
debe ejecutarse unos centímetros por debajo del "corvejón", fácilmente
identificable en la pieza.
A partir de
esta primera incisión, resulta muy fácil eliminar con el cuchillo y en forma
de lonchas grandes, toda la superficie exterior de corteza y tocino,
profundizando hasta llegar a las proximidades de la carne, pero sin
despojarla totalmente del tocino que la envuelve, ya que este evita que la
carne se reseque en exceso.
Las lonchas
de tocino y corteza mas grandes obtenidas en esta operación han de emplearse
para cubrir el corte una vez iniciado, evitando así que se reseque la
superficie entre cata y cata. El resto del tocino puede ser utilizado para
la condimentación de exquisitos guisos.
4.-Inicio. Si se va a consumir el jamón rápidamente, o
se desea efectuar un corte que sea más vistoso, se comenzará la pieza por la
parte principal, que es la más jugosa e infiltrada. Para un consumo más
lento es recomendable comenzar por la zona de la babilla, con el objeto de
evitar que al final pueda quedar excesivamente reseca. Para el corte se
utiliza un
cuchillo jamonero, de hoja estrecha, larga y flexible. Para los
cortes auxiliares se emplea otro
cuchillo, esta vez con la hoja corta y
rígida.
La primera zona en consumirse ha de ser la "Maza
triangular o babilla", ya que al ser la más pequeña del jamón será la
primera en resecarse una vez empezado. Situada la pieza en el portajamones
de manera adecuada para el cómodo acceso a la maza triangular, ha de
localizarse el punto C golpeando suavemente con el canto del cuchillo en la
zona hasta encontrar la dureza del hueso próximo en ese punto. A partir de
ese momento, y si no se ha realizado el descortezado general, se ha de
proceder al descortezado de toda aquella zona que se estime va a ser
consumida próximamente, y según las normas anteriormente expuestas.
5.-Cortes. Siempre paralelos y dejando a la vista una
superficie plana. Las lonchas deben ser casi transparentes. Abarcarán el
ancho de la pieza y no serán más largas de 6 o 7 centímetros. Cuando se
corta el paquete principal /pezuña hacia arriba) combinar en cada ración
lonchas de la zona central, punta y codillo. El corte de este paquete
necesita de los cortes auxiliares. El primero para rematar bien la pieza
hacia el codillo y el segundo, con el cuchillo auxiliar, para i
desprendiendo el hueso coxal.
-
Primeros cortes.
El corte ha de comenzarse a unos dos centímetros del
punto C, según se marca en el dibujo, y siguiendo la dirección de la línea
C-D. En esa aparecerán enseguida magníficas lonchas de jamón que deben
cortarse finas. Es altamente recomendable mantener los cortes sucesivos de
forma que la superficie de corte quede totalmente plana, siguiendo las
líneas del dibujo.
La carne mas próxima a los huesos puede aprovecharse
para el consumo "en tacos", o para enriquecer el sabor de los guisos. Las
lonchas extraídas en los sucesivos cortes no ha de ser muy largas, de unos 6
cm como máximo, ya que así resulta mas fácil. Procurándose en todo momento
hacerlas tan finas como se pueda, con el ancho que permita el corte.
Agotada la carne de la maza triangular, ha de
invertirse la postura de la pata en el soporte para iniciar el corte de la
Maza Principal, la mas rica y jugosa del Jamón de Cerdo Ibérico de Bellota.
Aquí el corte ha de iniciarse tomando como referencia
el punto E indicado en el dibujo, y que coincide con la parte mas ancha del
jamón.
A medida que se vaya cortando, es recomendable
desplazar el punto E hacia arriba (E1, E2, E3, en el dibujo) alternando las
lonchas obtenidas entre E-E1 y E-F en las mismas raciones.
De esta forma se consumen al mismo tiempo las lonchas
de la parte superior y las de la parte baja, que suele concentrar mas sal
durante el curado. Los cortes han de procurarse de forma que las superficies
cortadas sean paralelas a la línea de los huesos del jamón, y dejando dichas
superficies perfectamente planas.
6.- Aprovechamiento de los huesos. La carne arrimada a los huesos que no
puede cortarse en lonchas, sino en tiras y trozos irregulares, es un
excelente complemento en numerosos platos o guisos e, incluso, para
consumirse en taquitos. Los huesos, cortados con sierra en trozos que irán
de 10 a 12 centímetros, servirán igualmente para elaborar exquisitos caldos.
En cuanto a la disposición que se debe dar a las lonchas en el plato, éstas
se disponen en una sola capa, si acaso con un ligero solapamiento entre
ellas. |
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