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JAMÓN IBÉRICO |
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Proviene del cerdo ibérico, raza
milenaria autóctona de la península ibérica, último superviviente de la raza
porcina de pastoreo en Europa.
Su rasgos de identificación más
sobresalientes son: silueta estilizada, patas finas y largas, hocico afilado
y, en general, coloración oscura de la piel y pezuñas, de donde deriva el
popular término de pata negra usado tradicionalmente para designar a los
jamones procedentes del cerdo ibérico. Denominación, por otra parte
errónea, que induce a confusión, ya que existen diversas variedades de cerdo
ibérico que pueden presentar otro tipo de pigmentación, retinto, rubio
y manchado de Jabugo y así mismo, razas de cerdo común con piel y pezuñas de
tinte oscuro.
Habita exclusivamente en el suroeste
de la Península Ibérica. En España su zona productiva se sitúa en las
provincias de Cáceres y Badajoz ( Extremadura ), Huelva (Andalucía) y
Salamanca ( Castilla y León ) Su régimen de explotación es en general de
carácter extensivo, con los cerdos en plena libertad, y se alimentan de
hierbas, bulbos, rastrojos y frutos, principalmente bellotas, con piensos de
cereales y/o mezcla de ambos.
Elaboración natural, siguiendo los
sistema artesanales tradicionales . El periodo de curación oscila entre los
14 y 36 meses. La industria, que se ubica en entornos con climas idóneos
para poder realizar el curado natural de los jamones , sigue manteniendo un
carácter familiar y artesanal. Producción limitada y precio elevado.
Considerado por los expertos gastronómicos mundiales no solo como el mejor
jamón curado si no como uno de los mejores manjares del mundo.
Cuenta la leyenda que el jamón
surgió cuando un cerdo cayó a un arroyo con una alta concentración de
sal y
se ahogó. Unos pastores recogieron el cerdo y lo asaron, descubriendo que
tenía un sabor agradable, sobre todo el pernil. Más tarde comprobarían que
salando el jamón se conservaba más tiempo sin perder su sabor, así que
fueron perfeccionando el método hasta conseguir que sea uno de los productos
más exquisitos del mundo.
Los jamones pata negra tienen una
forma exterior estilizada, de caña fina y alargada. El color va del rosa al
rojo púrpura. Sus aromas son intensos, agradables y llenos de matices, y su
sabor muy delicado y poco salado. La carne es poco fibrosa y la
grasa tiene
un aspecto brillante y es blanda al tacto.
El jamón debe cortarse en lonchas
muy finas. Para ello será necesario contar con un buen cuchillo jamonero,
afilador y soporte, y seguir las recomendaciones de corte para sacarle el
máximo provecho a la pieza.
El Jamón ibérico procede del cerdo
de raza ibérica, originaria de la Península, admitiéndose como mínimo un 50%
de pureza de esta raza para obtener tal denominación. Este jamón se
clasifica según la alimentación del cerdo antes del sacrificio:
Jamón de
recebo, o terminado en recebo, animal que tras la montanera no alcanza
el peso óptimo para el sacrificio (14 arrobas) y necesita un aporte suplementario
de piensos (cereales y leguminosas) y pastos para alcanzar dicho peso de
sacrificio;
Jamón de
cebo, o terminado en cebo/ campo, animal que recibe en la fase de cebo
una alimentación a base de piensos (cereales y leguminosas);
Jamón de
bellota, o terminado en bellota, animal que en el período de montanera
(de noviembre a marzo) se alimenta de bellotas y pastos, alcanzando el peso
óptimo de sacrificio.
La actual Norma de Calidad para el
jamón, paleta y
caña de lomo ibérico elaborados en España, está recogida en
los Reales Decretos RD 1083/2001, del 5 de octubre 2001 y RD144/2003 de 8 de
febrero 2003 y su objetivo es: salvaguardar la raza del cerdo ibérico y su
ecosistema; facilitar una información veraz a los consumidores; clarificar
el mercado y ordenar el sector ibérico y establecer un marco normativo que
permita su desarrollo estable. Una reciente modificación al Real Decreto
1082/01 para la Norma de Calidad, dentro del apartado dedicado al
Etiquetado, establece que: Queda prohibido, entre otros, el empleo término
pata negra en los productos que no se ajusten a la presente norma. Dicha
prohibición entrara en vigor a partir del 15 de abril de 2006 para las
paletas ibéricas y del 15 de abril de 2007 para los jamones ibéricos.
Las principales características que
distinguen los jamones ibéricos en su calidad derivan de la pureza de raza
de los animales, la cría en régimen extensivo del cerdo ibérico, en dehesas
arboladas y con aporte suficiente de agua y el período de curación, que se
suele extender de los 24 a 36 meses.
Dentro de estos existe toda una
serie de características reguladas por el consejo regulador de la
denominación de origen, que darán nombre a los distintos tipos de jamón:
Jamón de
Huelva
Amparado por
Denominación de Origen. Sobradamente conocido, de textura y sabor
distinguibles. Jamón elaborado en la Sierra de Huelva en condiciones
microclimáticas únicas procedente de cerdo de raza ibérica criado en
libertad dentro de la dehesa. A éste pertenece el jamón de Jabugo.
Jamón
ibérico de Los Pedroches
Con
Denominación de Origen. Procedentes de cerdos acabados con bellota en
montanera. Precinto de color Negro del Consejo Regulador y Etiqueta, que
garantizan la autenticidad. Forma exterior alargada, estilizada, perfilada
mediante el llamado corte en V. Conserva la pata y la pezuña para facilitar
su identificación. Color característico del rosa al rojo púrpura y aspecto
al corte con grasa infiltrada en la masa muscular. Carne con sabor delicado,
poco salado o dulce. Aroma agradable y característico.
(Ver más)
Jamón de
Guijuelo
Desde el
siglo XVI estos cerdos se crían en las estribaciones de las Sierras de
Gredos y Béjar Castilla y León, Extremadura, Andalucía y Castilla-La Mancha.
La zona de elaboración la constituyen 77 municipios del sureste de la
provincia de Salamanca. (Ver
más)
Jamón de
la Dehesa de Extremadura
La zona de
producción se sitúa en las dehesas de alcornoques y encinas de Cáceres y
Badajoz y su alimentación es a base de bellotas. Es quizás la Denominación
de Origen más estricta en lo que se refiere a controles, tanto en el campo,
como en el matadero y en fábrica. Los jamones y paletas amparados en la D.O.
Dehesa de Extremadura gozan de un amplio reconocimiento en el sector. Del
total de superficie de dehesa de la península, Extremadura cuenta con cerca
del millón de hectáreas, siendo la cuna de la cría del cerdo ibérico. En
Mayo de 1990, se aprueba el Reglamento de la Denominación de Origen Dehesa
de Extremadura, siendo ratificado por el M.A.P.A. en el B.O.E. de fecha 2 de
julio de 1990. La Unión Europea reconoció en junio de 1996 a "Dehesa de
Extremadura" como Denominación de Origen Protegida (D.O.P.), avalando de
esta forma a nivel comunitario el prestigio y la calidad de los jamones y
paletas acogidos por el Consejo Regulador.
Jamón
ibérico alentejano
De Alentejo,
en Portugal. Presunto de porco preto. De peso inferior al jamón ibérico, no
ha sido hasta fechas muy recientes cuando la industria local ha comenzado a
lanzar y distribuidor este producto fuera del ámbito local y familiar.
Jamón
Pata Negra
Pata Negra
es una denominación popular que se refiere al color de la pezuña del animal
y, en algunos casos, al color del cerdo ibérico, si bien dentro de las
variedades genéticas se dan cerdos ibéricos lampiños, rubios de Cádiz,
torviscales, etc. Pero no tiene que ver con la calidad del jamón. La
coloración de la pezuña responde a la queratina.
Jamón de
Jabugo
Jabugo es
una población del norte de Huelva, próxima a la frontera con la provincia de
Badajoz, cuya historia jamonera está ligada a una de las grandes marcas del
sector. Actualmente, los fabricantes de la zona (sobre todo de Aracena y
Picos de Aroche), producen jamones y paletas amparados por la denominación
de origen Jamón de Huelva.
(Ver más)
Denominaciones de Origen
Protegidas (DOP), Indicaciones Geográficas Protegidas (IGP) y Especialidades
Tradicionales Garantizas (ETG * ) de jamón curado en España procedentes de
cerdo ibérico
- DOP
Guijuelo- Salamanca ( Castilla y León )
- DOP Dehesa
de Extremadura- Cáceres y Badajoz ( Extremadura )
- DOP Jamón
de Huelva Huelva ( Andalucía )
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EL CERDO IBÉRICO |
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El cerdo ibérico (Sus Scrofa
Mediterraneus) constituye una población de origen único, asentada
desde su arcaica formación en el territorio central y meridional de la
Península Ibérica.
La teoría más aceptada considera
que los primeros cerdos viajaron a la Península Ibérica con los fenicios
(costa oriental mediterránea, actual Líbano), donde se mezclaron con
jabalíes autóctonos. Este cruce originó las originales razas ibéricas, que
por lo tanto datarían del año 1.000 a.C. aproximadamente.
Variedades raciales
El cerdo de origen mediterráneo
está representado en España por un grupo de variedades, estirpes o
adaptaciones ecológicas que configuran el cerdo Ibérico (Aparicio Macarro,
J.B. "El Cerdo Ibérico.", 1987). Las variedades de raza ibérica más
típicas son:
* Raza
negra: Entrepelado, Lampiño, Mamellado, Silvela y Negro de los Pedroches
* Raza colorada: Retinto (Colorado, Oliventina), Torbiscal
* Raza manchada: Manchado de Jabugo
* Raza rubia: Dorado Gaditano (casi desaparecida).
Las características genéticas de
estas variedades son muy similares, siendo la de Manchado de Jabugo la más
distante. Esta variedad se originó a principios del siglo XIX a partir de
la influencia de algunas razas foráneas (probablemente inglesas) sobre una
población base de cerdos ibéricos.
Los jamones de las variedades
Entrepelado y Lampiño son los que presentan más
grasa entrevenada, factor
que le aporta más sabor y aroma que a los jamones de cerdos de otras
variedades ibéricas. La Torbiscal es el resultado de la fusión de cuatro
estirpes ancestrales. Las variedades más explotadas son el Retinto y el
Lampiño.
Cruces entre razas
Durante los siglos XIX y XX se intentaron diversos
cruces con razas foráneas con el objetivo de incrementar la productividad
de los animales (ciclos productivos más cortos, rendimiento en canal,
etc.). Los resultados no fueron muy alentadores cuando la explotación era
extensiva, generalmente debido a la insuficiente adaptación al medio.
Los cruces más exitosos se realizaron con Large
Black y Duroc o Duroc-Jersey, sobre todo esta última. El cruce con Duroc-Jersey
es admitido en todas las Denominaciones de Origen, siempre que el
porcentaje de sangre no supere el 25% (el 75% restante tiene que ser
ibérico puro). El 1961 llegaron los primeros ejemplares de ganado porcino
Duroc-Jersey importados de Estados Unidos por la Junta Coordinadora de la
Mejora Ganadera de España. La coloración rojiza de la piel les permitía
buena adaptación para la intensidad de la radiación solar, como se pudo
comprobar en el primer verano de estancia en Extremadura.
La diferencia más apreciable entre los animales
ibéricos y los cruzados se encuentra en el pastoreo. Los ibéricos exploran
el terreno continuamente, en busca selectiva y prioritaria de los recursos
disponibles. Los cruzados, en cambio, son menos selectivos y, por lo
tanto, realizan menos desplazamientos.
En cuanto a los resultados, el cruce con Duroc-Jersey
proporciona un cerdo más prolífico y precoz, de ciclo productivo más corto
y con menos grasa, con camadas mayores y pesos superiores tanto en el
destete como en el cebo. Tiene menor porcentaje de tocino y mayor longitud
de canal, pero como inconveniente presenta un jamón de peor calidad.
Zonas de cría
La cría del cerdo ibérico se localiza actualmente
en las regiones del suroeste peninsular, presentando un censo mayor en
Extremadura, Andalucía (principalmente Córdoba, Huelva, Sevilla y Cádiz) y
Salamanca. La explotación extensiva requiere un ecosistema específico, la
dehesa, caracterizado por extensos bosques claros de encinas y
alcornoques, y que sólo se encuentra en estas regiones. |
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EL JAMÓN |
| Calidades
Aunque cada Denominación de Origen tiene su propia
nomenclatura, el apartado 4 del Real Decreto 1083/2001 determina las
siguientes designaciones de calidad:
Según la alimentación:
Ibérico
de bellota o terminado en montanera: El animal entra en montanera con
unos 100 Kg. y repone entorno al 60% de su peso a base de bellotas y
hierbas.
Ibérico
de recebo o terminado en recebo: El animal repone entorno al 30% de su
peso de entrada en montanera a base de bellotas y hierbas, complementando
el resto de su alimentación con piensos naturales autorizados por el
Consejo Regulador correspondiente.
Ibérico
de cebo: El animal se alimenta en régimen extensivo con piensos
autorizados por el Consejo Regulador y pastos de la Dehesa.
Estas designaciones se aplicarán
exclusivamente y en la forma indicada a los productos objeto de esta
norma, y no pueden utilizarse aisladamente para designar productos de la
misma naturaleza derivados del porcino.
El orden en que han de figurar las
designaciones de calidad es el siguiente:
Producto:
jamón, paleta o caña de lomo
Raza: ibérico
Alimentación: bellota o terminado en montanera, recebo o terminado en
recebo, o de cebo
Legislación sobre el etiquetado
de las piezas
Hasta finales del siglo XX era
frecuente el uso indiscriminado de los nombres "ibérico" y "pata negra" en
jamones procedentes de cerdos con diversos cruces. Con el objeto de evitar
que se genere confusión en los consumidores y de impedir la competencia
desleal, el Real Decreto 1083/2001 inició la clarificación del mercado, en
una primera etapa mediante una norma de mínimos que asegurara un mínimo
del 50% de sangre ibérica (madres de la raza ibérica en pureza) en los
animales cuya producción fuera objeto de esta norma.
Más concretamente, según la norma
sólo podrán suministrar piezas con destino a la elaboración de productos
regulados por esta norma de calidad los cerdos procedentes del cruce de
reproductora ibérica pura con macho reproductor de las razas Ibérica,
Duroc o Duroc-Jersey, puro o resultante de cruce entre ellas.
Este decreto fue ampliado más
adelante mediante el Real Decreto 144/2003. Entre las modificaciones de la
norma de calidad para el jamón ibérico destaca la referencia al
etiquetado, donde se deja claro que el término "pata negra" sólo puede ser
empleado en productos que se ajusten a dicha norma: "Queda prohibido el
empleo de los términos "ibérico", "ibérico puro", "montanera", "recebo",
"bellota", "retinto" y "pata negra" en los productos que no se ajusten a
la presente norma."
El uso de la palabra "bellota" en
el etiquetado de productos está regulado por el Ministerio de Agricultura
Pesca y Alimentación (MAPA). Cada año establece con la Asociación
Interprofesional del Cerdo ibérico (ASICI) los valores analíticos de los
ácidos grasos
palmítico,
esteárico,
oléico y
linoléico que debe cumplir un
jamón para poder ser llamado "de bellota". |
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EL JAMÓN IBÉRICO Y LA SALUD |
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El jamón ibérico protege el corazón y reduce el
colesterol. Al tener
ácidos grasos monoinsaturados y
ácido oleico el jamón
ibérico de bellota es muy bueno para prevenir enfermedades
cardiovasculares.
El jamón ibérico tiene un 40 % de
proteínas por lo que
puede sustituir la alimentación con carnes rojas, peores para el sistema
cardiovascular, porque el jamón es bajo en calorías, entorno a 300 kcal
/100 g por lo que no engorda tanto como un filete.
El jamón tiene
vitamina E y es
antioxidante, más si se
come con
tomate. Tiene otras vitaminas como
B1,
B6,
B12 y
ácido fólico,
beneficiosas para el sistema nervioso y el buen funcionamiento de sistema
neuronal, el cerebro. También es rico en minerales como el cobre, esencial
para los huesos y cartílagos, hierro y fósforo
Estas navidades unas lonchas de jamoncito no van a ser
las que nos hagan engordar, si acaso polvorones y turrones, pero el jamón
ibérico en navidad nos sentará bien.
Para todos aquellos que lo tengan permitido en su dieta
comer jamón será un placer.
El ibérico de bellota, además de
ser el alimento estrella de la gastronomía española, protege el corazón y
reduce el
colesterol. Aquí tienes algunos estudios realizados por Pedro
Nieto, s.l. que avalan la buena salud de este producto único.
Metabolismo lipídico:
Actualmente se está estudiando con gran interés el efecto protector de la
dieta mediterránea sobre los diferentes factores de riesgo de alteraciones
cardiovasculares, especialmente sobre el metabolismo lipídico, el consumo
de diferentes tipos de
grasas y el consumo de sustancias
antioxidantes.
Antioxidantes: Se ha
estudiado la importancia de la dieta mediterránea como factor protector en
el desarrollo de alteraciones cardiovasculares. Se cree que este efecto se
debe, por un lado, a la disminución en el consumo de
grasas saturadas y
aumento de
grasas poli y
monoinsaturadas, y por otro lado al aumento de la
ingesta de sustancias antioxidantes contenidas en este tipo de alimentos.
(Ver
más de los antioxidantes)
Riesgo Cardiovascular: El
jamón ibérico de bellota, tratado y criado de una forma especial y rico en
acido oleico es característico de la dieta mediterránea. Esta dieta se
relaciona con una disminución en el desarrollo de enfermedades
cardiovasculares. Se estudian los efectos sobre el metabolismo lipídico y
sobre oxidantes y
antioxidantes de la sustitución de 120 g de
proteínas de
la carne por 120 g de este tipo de jamón, sobre un grupo de población
homogéneo y así intentar relacionar su consumo con el riesgo de
alteraciones cv. |
| CORTE DEL JAMÓN |
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Iniciar el
corte en la zona de la babilla o contramaza que dicen es la parte más fina
del jamón utilizando para ello un jamonero para sujetarlo y un
cuchillo de
hoja alargada, fina y perfectamente afilada para filetearlo.
El cuchillo
siempre debe cortar hacia fuera, nunca hacia nuestro cuerpo o brazos. Si es
necesario, darle la vuelta al jamón.
Donde sea
difícil cortar lonchas, cortarlo en taquitos pequeños.
Se debe
retirar sólo la corteza de la zona que se vaya a consumir.
Para distinguir un buen jamón, las
lonchas deben presentar un aspecto brillante y nunca opaco, tanto si el
corte se ha hecho a cuchillo, como si se ha realizado con máquina eléctrica.
La brillantez implica que la
grasa inherente al jamón aparece de forma
natural.
Por ello es conveniente que, si las
lonchas han estado previamente refrigeradas, estén un tiempo fuera antes de
ser consumidas, al menos, hasta que empiecen a sudar.
Es muy importante para la
conservación de la pieza, que se coloque en lugar seco pero con ventilación
y tapar las partes que no se vayan a consumir inmediatamente con el tocino
sobrante o una tela no demasiado tupida.
Para degustar su exquisito sabor
como manda la tradición, recomendamos comerlo en lonchas muy finas, cortadas
con cuchillo largo y afilado. Sólo así su carne untuosa mantendrá
inalterables sus cualidades.
Para conservar un jamón deshuesado o
loncheado, lo mejor es tenerlo refrigerado.
El jamón es, de por sí, un bocado
exquisito. Sólo es necesario acompañarlo de un poco de pan y un buen
vino
tinto. También es ideal como ingrediente o como acompañante de cualquier
plato. Seguidamente les
detallamos los pasos a seguir para cortar correctamente el jamón ibérico,
para su exquisita degustación.
1.- Colocar adecuadamente la pieza en el jamonero; la
única condición que debe tener este artilugio es que proporcione buena
fijación y comodidad al cortador
2.- Pelar. Consiste en desprender del jamón parte del
tocino de cobertura, de cuero y de la costra que está formada por mohos y
exudados naturales producidos durante el proceso de secado y maduración. Se
inicia con un corte que sea perpendicular a la pata y circular a la altura
del corvejón. Después se llevarán a cabo cortes tangenciales por ambos
lados. Si el jamón se va a consumir en poco tiempo se pelará entero. En el
caso contrario, conviene ir pelando según se vaya consumiendo.
3.-Inicio. Si se va a consumir el jamón rápidamente, o
se desea efectuar un corte que sea más vistoso, se comenzará la pieza por la
parte principal, que es la más jugosa e infiltrada. Para un consumo más
lento es recomendable comenzar por la zona de la babilla, con el objeto de
evitar que al final pueda quedar excesivamente reseca. Para el corte se
utiliza un cuchillo jamonero, de hoja estrecha, larga y flexible. Para los
cortes auxiliares se emplea otro cuchillo, esta vez con la hoja corta y
rígida.
4.-Cortes. Siempre paralelos y dejando a la vista una
superficie plana. Las lonchas deben ser casi transparentes. Abarcarán el
ancho de la pieza y no serán más largas de 6 o 7 centímetros. Cuando se
corta el paquete principal /pezuña hacia arriba) combinar en cada ración
lonchas de la zona central, punta y codillo. El corte de este paquete
necesita de los cortes auxiliares. El primero para rematar bien la pieza
hacia el codillo y el segundo, con el cuchillo auxiliar, para i
desprendiendo el hueso coxal.
5.- Finalmente. La carne arrimada a los huesos que no
puede cortarse en lonchas, sino en tiras y trozos irregulares, es un
excelente complemento en numerosos platos o guisos e, incluso, para
consumirse en taquitos. Los huesos, cortados con sierra en trozos que irán
de 10 a 12 centímetros, servirán igualmente para elaborar exquisitos caldos.
En cuanto a la disposición que se debe dar a las lonchas en el plato, éstas
se disponen en una sola capa, si acaso con un ligero solapamiento entre
ellas. |
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