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El botillo (o "botelo")
del Bierzo es un
producto típico de la comarca del Bierzo y que comparte con las tierras
limítrofes, maragatas, asturianas o gallegas. Se trata de un producto
cárnico elaborado con piezas troceadas procedentes del despiece del cerdo,
condimentadas y embutidas en el ciego del cerdo que luego es ahumado y semicurado.
Los orígenes históricos del
botillo
son discutidos. Algunos historiadores afirman que su origen es romano,
sugiriendo la posibilidad de que este plato fuera consumido durante su
estancia en El Bierzo; de éstos pasaría al mundo medieval, convirtiéndose en
un manjar de abades, obispos y reyes. Otros afirman, que fueron los monjes
de Carracedo, o algún monje eremita, los inventores del
botillo. Ambos se
basan en la mención de términos similares a "botillo", "botellus" o "botulus"
en diversos documentos de estas épocas.
Cuenta la tradición que el primer
botillo que se comía era el del día de Nochebuena, y que el resto se comían
bien los domingos o en las fiestas de los patronos de cada pueblo, siendo el
último del año el botillo que se comía en el "Entroido" o Carnaval.
Considerado "plato de fiestas" no podía faltar en las celebraciones
religiosas o en las bodas.
Sin embargo, la falta de una
literatura específicamente gastronómica y las pocas noticias literarias
sobre nuestra comarca en los pasados siglos hacen difícil documentar la
existencia de botillos hasta el siglo XIX, cuando poetas y literatos
bercianos, lo mencionan en sus obras, describiéndolo tal y como hoy lo
conocemos.
En nuestro siglo las referencias al
Botillo del Bierzo son muy frecuentes. Su interés gastronómico se ha ido
acentuando con los años, consiguiendo que en 1992 se recoja el
botillo en el
Diccionario de la Real Academia de la Lengua, reconociendo explícitamente su
origen berciano, algo a todas luces evidente tratándose del Botillo del
Bierzo.
I.G.P. Botillo del Bierzo
El Reglamento de la Indicación
Geográfica Protegida "Botillo del Bierzo" y de su Consejo Regulador fue
aprobado por Orden de fecha Orden del 21 de Junio de 2000.
Las funciones del Consejo Regulador
en materia de certificación son:
- Controlar
la producción de los Botillos protegidos.
- Llevar los registros.
- Expedir los certificados de conformidad.
- Ejercer o proponer el ejercicio de la potestad sancionadora.
El Consejo Regulador cumple los
criterios generales relativos a los organismos que realizan la certificación
de productos que se recogen en la norma EN-45011.
Todos los Botillos del Bierzo que se
comercialicen amparados por la Indicación Geográfica Protegida deberán ir
provistos de un distintivo numerado y controlado por el Consejo Regulador,
de manera que quede garantizada la trazabilidad del producto.
El Consejo Regulador, mediante
rigurosos controles, garantiza un producto de calidad que reúne las
características tradicionales que definen al Botillo.
Características Sensoriales
1. Forma y
aspecto exterior característico por la tripa utilizada.
2. Color
rojo intenso.
3.
Consistencia firme.
4. Aroma muy
intenso a embutido ahumado y adobado. En el producto cocinado predomina el
olor a magro cocido, salazón y especias naturales.
5. Textura
hebrosa y jugosa, no homogénea.
Ingredientes del Botillo del
Bierzo
- Costilla
de cerdo, mínimo 65% y máximo 90%.
- Rabo de cerdo mínimo 10% máximo 20%.
Así mismo, se le podrá añadir, a
criterio de los fabricantes, otros componentes como lengua, carrillera,
paleta y espinazo, en un máximo del 20% del total, no pudiendo superar
ningún componente de este resto la mitad de este 20%.
A todos los componentes se les añade
posteriormente sal,
pimentón
y ajo,
aditivos autorizados y otras
especias
naturales.
Elaboración del Botillo del
Bierzo
El proceso de elaboración se lleva a
cabo en distintas etapas que se deben realizar en un mínimo de cinco días.
1. Selección
de materias primas y troceado: Costillas, rabo, espinazo, paleta, carrillera
y lengua que se escogen para ser troceados en porciones regulares. Se usa
siempre carne fresca en la elaboración.
2. Adobado y
embutido: Se procede al adobo añadiendo a las partes troceadas
sal,
pimentón,
ajo y
especias.
Después se embute en la tripa, que a su vez se ha sazonado y adobado
previamente.
3. Ahumado:
Este es un punto fundamental que le confiere el sabor particular a todos los
embutidos de El Bierzo. Se realiza con el humo producido al quemar leña de
roble o encina durante al menos un día.
4. Secado:
Este proceso se realiza durante dos días en secaderos preparados al efecto
para eliminar el agua y que el Botillo adquiera una mayor consistencia. Se
puede decir que aunque esos 5 días sean el tiempo mínimo, la media está
entorno a los 9 días.

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