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El
queso es una comida
antigua cuyos orígenes pueden ser anteriores a la historia escrita.
Descubierto probablemente en Asia Central o en Oriente Medio, su
fabricación se extendió a Europa y se había convertido en una empresa
sofisticada ya en época romana. Cuando la influencia de Roma decayó,
surgieron técnicas de elaboración de queso locales diferentes. Esta
diversidad alcanzó su cúspide a principios de la era industrial y ha
declinado en cierta medida desde entonces debido a la mecanización y
los factores económicos.
Se dice, que la creación del
queso se hizo de forma fortuita y accidental por un pastor, al quien le debió fermentar la
leche, se le coaguló y por necesidad o por curiosidad, con la ayuda de un poco de
sal y los agentes naturales climatológicos empezó a experimentar, hasta conseguir crear el primer
queso.
Se considera la aparición del
queso como alimento en nuestra dieta, como lo más antiguo que hay. Se cree incluso, que la ganadería apareció antes que cualquier tipo de cultivo. Se tiene constancia que en el año 9000 a.JC, ya existía en la parte norte del actual
Irak. Luego, a través de la historia se tiene constancia del consumo y del aprecio que se le tenía al
queso, por su gran valor nutritivo y se le consideraba manjar de dioses.
La elaboración del
queso seguramente fue descubierta por diversas comunidades al mismo tiempo. Las ovejas fueron domesticadas hace 12.000 años y en antiguo Egipto se cuidaban vacas y se les ordeñaban para tener la
leche por lo que es lógico pensar que también harían
quesos. La
leche se conservaba en recipientes de piel, cerámica porosa o madera, pero como era difícil mantenerlos límpios, la
leche fermentaba con rapidez. El siguiente paso
fue el de extraer el
suero de la
cuajada para elaborar algún tipo de
queso fresco, sin cuajo, de sabor fuerte y ácido. Cuenta la leyenda que un pastor árabe volvía a su morada con la
leche de las ovejas dentro de una bolsa hecha con la tripa de uno de sus corderos y que después de caminar a pleno sol, al abrir la bolsa la
leche estaba
cuajada, sólida, hecha
queso.
Hay constancia de cómo, a través de los siglos, todos los personajes de la historia más notables lo consumían, así como filósofos, escritores, poetas, reyes, el pueblo llano
Del mismo modo, en los restos arqueológicos que se han ido encontrando, donde siempre aparecían vasijas, que servían para coagular la
leche con unos orificios por los que debía salir el
suero restante. Solamente en el siglo XVIII en Europa (no en España), parece ser que dejó de consumirse en las mesas más refinadas por considerarse una comida un poco vulgar. Ya en el siglo XIX y XX, volvió a ocupar su lugar, al igual que los
vinos. Fueron los franceses, que supieron ponerlo en su lugar dándoles la importancia que se merecen y dándolos a conocer al mundo entero haciendo que reconocieran su calidad. De este modo, Francia se convirtió en su principal exponente elaborándolos, comercializándolos y exportándolos, antes que el resto de países europeos.
Los romanos lo incluían en su dieta condimentándolo con
tomillo,
pimienta, piñones y otros frutos secos, cuando sus soldados se asentaban en un campamento, elaboraban
queso.
Ya los romanos, eran unos grandes consumidores, su tendencia hacia el
queso de cabra era
notoria. Ellos fueron entonces los culpables de la expansión de las técnicas de elaboración del
queso.
Toda la antigüedad estaba
plagada de alusiones al queso fresco, cuajado. En la antigua Grecia no se comía sólo sino mezclado con
harina,
miel,
aceite,
pasas y
almendras y se encuentra en recetas antiguas de platos y postres muy preciados.
Según la mitología griega, fueron los Dioses del Olimpo quienes enseñaron a los humanos a elaborar el
queso, pero esto no se sostiene para nada,
como es evidente.
Algo más verosímil es la leyenda árabe en la que nos dice que un pastor nómada se quedó sin recipiente para transportar la
leche, entonces se le ocurrió matar un cabrito y utilizar su
estómago como odre. A consecuencia del calor durante el camino de vuelta, la
leche se tornó sólida y de esta manera aprendieron a elaborar
queso. Sea como fuere, se aprendió a elaborar
queso y así nosotros disfrutamos de este manjar.
El nombre del producto proviene de la palabra griega fornos asi se llamaba el cesto para los
quesos y de ella derivan el fromage francés, fortmatge catalán y el formaggio italiano, y la palabra latina caseus de donde proviene el
queso español, el cheese anglosajón y la
caseina principal albumninoide de la
leche y del
queso.
En la Edad Media, la órdenes religiosas se conviertieron en importantes zonas de actividad agrícola y el
queso adquirió importancia durante los muchos días de ayuno en los que se prohibía comer carne, por lo que se crearon diferentes tipos de
queso, así aportaban variedad a su limitada dieta.
Con el auge del comercio y el aumento de la población urbana, el
queso se convirtió en producto importante para la economía, empezó a comercializarse con
queso, fuera de las zonas de producción y más allá de las fronteras y cuando se colonizó el Nuevo Mundo, se llevaron sus tradiciones queseras.
Al principio se utilizaba
leche cruda, pero en la década de 1850 el microbiólogo Louis Pasteur descubrió la pasteurización, que cambió el proceso de elaboración del
queso. Empezó a mezclarse
leche de distinta procedencia y distintos rebaños para obtener un producto homogéneo y disminuyó considerablemente el riesgo de aparición de organismos que pudieran estropear el proceso.
En España comenzó la obtención del
queso con la
leche de oveja y de cabra, más tarde con la vaca, pero en otros paises se utiliza también el reno y búfalo como ejemplo está la mozzarella.
Los pastores, granjeros, monjes,
con mucha paciencia, muchos intentos fallidos o exitosos, fueron haciendo pruebas hasta ir consiguiendo la variedad de
quesos, que ahora conocemos.
Se sabe que el tipo de
leche (vaca, oveja, cabra, camella, búfala, yacks,
), la clase de la
leche (más
grasa o menos debido a los pastos del terreno), el clima (cada región imprime una marca especial o una diferencia en el tipo de
queso), la coagulación, la maduración, la fermentación, dan lugar a los diferentes tipos de
queso.
En la actualidad, toda la
leche se pasteuriza y se reproducen todos esos efectos naturales a través de la tecnología consiguiendo grandes éxitos, aunque siguen existiendo algunos fabricados artesanalmente. |