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El espresso es un tipo de elaboración de café de origen
italiano. Esta forma de preparar café ha tomado carta de naturaleza en
algunos países, España entre ellos, con unas características algo diferentes
en Italia, donde se ha creado un organismo sectorial que emite certificados
de lo que considera un verdadero café espresso italiano.
No deseamos escudarnos en la fácil excusa de que todo son
gustos y que cada cual defina su café expreso como le apetezca. Es
conveniente establecer unos parámetros para definir esta forma de elaborar
un café, en función del café utilizado, del tueste, del molino y la máquina,
sin descuidar el comportamiento térmico y la forma de la taza.
Es aconsejable una mezcla de las variedades de
cafés
arábica y poco
robusta
que confieran al perfil de
taza
una acusada personalidad, que se identifique plenamente con el destinatario
al que el creador de la mezcla (blend) y el barista dirigen su
propuesta.
Para el expreso, normalmente se utiliza un café algo más
tostado que lo habitual para consumo doméstico o café filtrado.
El café en grano, una vez tostado, entra en un ciclo de
deterioro por oxidación de sus componentes y su calidad Óptima se mantiene
durante plazos relativamente cortos, en función del tipo de envase y las
condiciones en que se ha efectuado el envasado. La temperatura del ambiente
en que se efectúa el almacenaje ejerce una influencia muy notable en el
proceso de deterioro.
Una vez abierto el envase, debe utilizarse en el plazo
más corto posible, siendo aconsejable no prolongarlo más de unas horas en el
caso del café molido.
Moler varias veces al día el café necesario. El punto de
molido depende fundamentalmente de la mezcla (blend), del
envejecimiento y de la humedad ambiente. El tiempo de erogación nos dará la
pista de una correcta molturación, el ciclo de erogación de un café de 30/
35 ml. debe ser de 25/30 segundos, un tiempo menor nos indica que el café
está poco molido y si el tiempo es mayor, el molido es demasiado fino. Si
intentamos apelmazar un poco de café en la palma de la mano y soplamos, un
café bien molido debe desaparecer dejando la mano ligeramente sucia de
polvo; si la mano queda limpia es que el café está poco molido y si el café
se queda pegado es que lo está demasiado.
Es aconsejable partir de 7gr. para un buen café expreso,
las características del blend, el perfil organoléptico de taza deseada y los
parámetros de preinfusión y extracción utilizados nos darán las pautas para
establecer el ajuste idóneo de las dosis.
Sea a mano con un prensacafé o con el accesorio del
molino, hemos de conferir a la dosis en el portafiltro una presión
equivalente a 20 kg. Homogénea en toda la superficie, sin hendiduras en los
bordes interiores del cacillo por donde se cuele el agua caliente. Esta
presión, compacta el café molido e impide que el agua atraviese el café
siguiendo canales preferentes, permitiendo de esta forma la extracción
homogénea de toda la pastilla de café. |