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Varios estudios que compararon bebedores de café moderados, unas 2
tazas
al día, con consumidores esporádicos de café, menos de una
taza al
día, concluyeron que aquellos que bebían más café tenían muchas menos
probabilidades de desarrollar Alzheimer más tarde.
Un estudio que comparaba consumidores de unas 3,5
tazas
de café diario con otras personas que no consumían café tenían mucha menos
probabilidad de contraer Parkinson en el futuro. Sin embargo, un
segundo estudio encontró una relación inversa entre la cantidad de café
bebida regularmente y el riesgo de padecer Parkinson.
Un estudio de la University of British Columbia de Canadá y la Escuela de
Medicina de Harvard en Boston asegura que el café ayuda a reducir el riesgo
de padecer gota. El equipo analizó datos de un sondeo de salud y nutrición
estadounidense llevado a cabo entre 1988 y 1994. El estudio se basó en la
encuesta a unos 50.000 hombres de 40 a 75 años, sin antecedentes de gota.
Los participantes completaron cuestionarios exhaustivos sobre hábitos
alimenticios, incluidas las bebidas. Tras 12 años de evaluación, durante los
cuales 757 hombres desarrollaron gota, el riesgo fue menor para aquellos que
tomaban más café. Cuando los participantes en el estudio tomaban cuatro a
cinco tazas
de café, había una reducción del 40% de desarrollar la dolencia. Los hombres
que consumían café descafeinado también se vieron beneficiados, pero el
té
pareció no tener efecto. Los investigadores revelaron niveles
significativamente menores de ácido úrico en la sangre de quienes tomaban
grandes cantidades de café.
El café aumenta la eficacia de los analgésicos, especialmente la de los
medicamentos que actúan contra el dolor de cabeza y puede aliviar a algunas
personas el asma. Por esta razón algunos fabricantes de aspirina también
incluyen una pequeña dosis de
cafeína en la pastilla.
La toma de café puede reducir el riesgo de diabetes mellitus de tipo II
hasta la mitad. Aunque inicialmente se citó que esto ocurría con pacientes
que consumían altas cantidades, unas siete
tazas
al día, se demostró más adelante que la relación es lineal (Salazar-Martínez
2004).
Algunos de los efectos beneficiosos se pueden restringir a un sexo. Por
ejemplo, se ha demostrado que reduce la aparición de cálculos biliares y
enfermedades en la vesícula biliar en hombres.
Además, según varios estudios hechos públicos en marzo de 2006 los bebedores
de
alcohol que consumen cuatro o más
tazas
de café al día tienen un riesgo de cirrosis cinco veces menor que aquellos
bebedores que no toman café, mientras que el riesgo de muerte por cirrosis
se reduce en un 30 por ciento en aquellos pacientes que consumen mucho café.
El café puede reducir el riesgo del carcinoma hepatocelular, una variedad de
cáncer de hígado (Inoue, 2005).
Un estudio realizado durante 12 años en Finlandia, país que tiene el récord
de consumo de café con una media de nueve
tazas
al día por adulto, por el Instituto Nacional de Salud Pública de Helsinki
sobre 14.600 adultos de 35 a 64 años sin antecedentes de enfermedades
cardiovasculares, acaba de ofrecer asombrosas conclusiones que los
investigadores no se explican. Parecería que cuanto mayor sea el consumo de
café, mayor sería la tendencia de disminución de la diabetes de tipo II.
Además, el café reduce la incidencia de cardiopatías, aunque se desconoce si
esto es así sencillamente porque libra a la sangre del exceso de
grasa o si
es debido a su efecto estimulante. En la reunión anual de la American Chemical Society en Washington, D.C., el 28 de agosto de 2005, el químico
Joe Vinson de la Universidad de Scranton presentó su demostración del
análisis que mostraba que para los americanos, que en general no consumen
grandes cantidades de frutas y
verduras frescas, el café representa como
mucho la mayor fuente de
antioxidantes valiosos en sus dietas.
Un estudio de la Iowa Women's Health[9] mostró que la mujeres que consumían
café sufrían menos episodios de enfermedades cardiovasculares y tenían menos
probabilidades de padecer cáncer que la población general. Para las mujeres
que bebían 6 ó más
tazas
el beneficio era aún mayor.
El café también es un potente estimulante del peristaltismo y en ocasiones
se considera que evita el estreñimiento; también es diurético. Sin embargo,
el café también puede causar pérdida de movimientos de intestino.
Mucha gente bebe café por su habilidad de aumentar la memoria a corto plazo
y el cociente intelectual.
Además, en los test de tiempo de reacción sencilla, el tiempo de reacción
para escoger, memoria verbal incidental y razonamiento visuo-espacial, los
participantes que tomaban café regularmente realizaban mejor los test, con
una relación positiva entre las puntuaciones de los test y la cantidad de
café bebida regularmente. Los participantes de mayor edad eran los que
tenían mayor efecto asociado con la toma regular de café. Otro estudio
encontró que las mujeres de más de 80 años de edad realizaban los test
cognitivos mucho mejor si habían tomado regularmente café durante su vida.
También cambia el metabolismo de la persona, de tal forma que su cuerpo
convierte una mayor proporción de
lípidos a
carbohidratos, lo que puede
ayudar a los atletas a evitar la fatiga muscular.
Algunos de estos efectos sobre la salud son observables con tan sólo tomar 4
tazas
al día (700ml), pero otros necesitan de 5 ó más
tazas
al día (0,95 litros o más).
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