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PROCESADO DEL
CAFÉ |
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Estructura del fruto y
del grano de un cafeto: 1: corte central 2: grano de café (endosperma)
3: piel plateada (tegumento) 4: pergamino (endocarpio) 5: capa de
pecctina 6: pulpa (mesocarpio) 7: piel exterior (pericarpio)
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El grano del café, una vez recolectado, debe de pasar por
una serie de procesos para que sea apto para el consumo. Como lo que se
utiliza para elaborar la bebida es la semilla, esta debe separarse del resto
del fruto, piel, pulpa y demás membranas así como la fermentación de la
semilla. Tras estos procesos que se
realizan en la misma plantación o en el área de producción, se obtiene lo que se
denomina como "café verde".
Las
bayas de café maduras poseen una
cáscara delgada, carne mucilaginosa, una cubierta y capas de cáscara de
plata alrededor de las semillas, todo lo cual se debe eliminar antes de que
los granos crudos se envían al mercado. Existen dos métodos para el
procesado: el seco y el
húmedo. El primero se utiliza en la mayoría de las regiones productoras
de café actualmente en todo el mundo. El sistema de beneficio en seco aún se
emplea extensamente en Brasil, pero se está sustituyendo gradualmente en
aquellas localidades donde hay disponible suficiente agua. Los cafés
robusta
y liberiano
no producidos en la plantación, también se procesan en
seco, como regla general.
El
café se muestrea y se cata antes de que sea enviado al comercio. El mejor
color para los granos crudos es el de verde-azulado a verde-grisáceo. Los
granos de color café o manchados resultan del secado defectuoso. Numerosos
sabores o falta de sabor pueden ser distinguidos por los catadores expertos
de café. Por ejemplo, el café viejo mantenido en almacén demasiado tiempo,
puede desarrollar un café de sabor a "madera"; el secado defectuoso en
contacto con la tierra o el pasto da un sabor a "tierra"; el café "húmedo"
puede resultar por el apilado de granos húmedos en montones demasiado
gruesos o por el almacenamiento de café sin descascarar húmedo; el café con
sabor a "fruta" tiene un olor ligeramente fermentado; el sabor a "pasto"
puede venir por el almacenamiento húmedo o por el secado inapropiado; el
café "sucio" o "contaminado" 'puede venir por el uso de agua contaminada en
su procesado; el sabor a "ceboa" puede resultar de ciertas condiciones
adversas durante la fermentación y el sabor a "ladrillo" puede ser
ocasionado por el uso de ciertos insecticidas.
El
tiempo de almacenamiento de los granos así como el tipo de secado al que
sean sometidos puede modificar profundamente las propiedades del mismo dando
lugar a un café más o menos ácido, rico en
fenoles, etc. (Leite et al,
1996). Posteriormente el café se somete a
otra serie de procedimientos de carácter comercial como son la selección
para eliminar granos defectuosos y la clasificación por calibres, el pulido
para eliminar impurezas de piel de plata, el almacenamiento en condiciones
adecuadas, el envejecimiento y finalmente el tostado y en algunas ocasiones
el torrefactado. Además, el café es sometido en ocasiones a procesos
industriales como el molido,
descafeinado y otros para convertirlo en polvos
solubles que al añadir agua o
leche
se reconstituye. |
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Método seco
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Se emplea el proceso seco para el
café Robusta y gran parte del
café Arábigo de Brasil y
Etiopía. Se secan los granos al sol y luego se muelen para eliminar la capa
exterior, el mucílago seco, la vitela y la cáscara plateada. El proceso de
molienda se realiza en las instalaciones grandes. Los desperdicios pueden
servir como combustible, o también, como alimento para los animales.
El secado se practica sobre
superficies de secado, donde se rastrillan las cerezas de café y se
extienden regularmente. En algunos días, la parte carnosa se deshidrata y se
separa. |
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Método húmedo
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El
lavado se aplica a frutos bien maduros. Después de ser recogido, el café
verde es clasificado por inmersión en agua. Los frutos malos o inmaduros
flotarán y los frutos buenos y maduros se hundirán. La piel de la cereza y
parte de la pulpa es eliminada presionando el grano mediante una máquina
sumergida a través de una rejilla. El grano todavía tendrá una cantidad
significativa de pulpa adherida que necesita ser quitada. Así se obtienen
cafés lavados, descritos como "propios y brillantes", generalmente menos
ácidos y de mejor sabor. La técnica, a menudo mecanizada, necesita disponer
de cubas y de un suministro de agua suficiente.
El
proceso húmedo requiere una gran cantidad de agua y puede provocar serios
problemas de contaminación. Se puede reciclar la mayoría de caudal para
economizar agua, y, al hacer esto, se concentra el contenido de enzimas en
el agua, para el proceso de producción de pulpa, y esto facilita la
fermentación. El agua utilizada para el lavado final puede verterse
directamente a los ríos, pero el otro efluente debe pasar por los pozos de
filtración.
El
café puede conservarse protegido por su propia cáscara durante un cierto
tiempo. Algunas cosechas incluso se envejecen para mejorar el sabor del
café.
El
principal requisito para el beneficio del café en húmedo, es un abundante
abastecimiento de agua. Por otra parte, el proceso húmedo, que se emplea
para obtener el café
Arábigo de más alta calidad, puede
provocar graves problemas de contaminación. Las operaciones principales son
el despulpado, la fermentación, el secado y el curado. En el despulpado, las
bayas maduras se pasan por una máquina
que está ajustada para arrancar la cáscara y la mayor parte de la carne, sin
dañar los granos. Generalmente se usa una despulpadora más pequeña que la
principal, para repasar a los granos de tamaño inferior, que de otra manera
se perderían. Después, los granos pasan por un separador para eliminar las
cáscaras y la pulpa. Los granos de tamaño normal y los ligeros o de tamaño
inferior se manejan en forma separada de aquí en adelante. Los frutos de
color rojo maduro se deben despulpar dentro del termino de 24 horas después
de la cosecha, para evitar su posible sobrecalentamiento y el manchado del
grano por la pulpa en putrefacción. Las
bayas
que son demasiado verdes no se despulpan bien y están más sujetas a daño.
Después de que los granos despulpados salen del separador, se les lava antes
de que pasen a los tanques de fermentación. Los granos maduros se lavan
primero para eliminar los más livianos y la basura. El lavado antes de la
fermentación se omite algunas veces, pues sé cree que estimula el "olor a
cebolla".
Los tanques de fermentación son depósitos rectangulares grandes, con el
fondo inclinado ligeramente hacia el extremo de la salida. Se les puede
operar de tal manera que haya un movimiento lento continuo de agua o ésta se
estanca, en cuyo caso los granos se lavan periódicamente. El propósito de la
fermentación es para eliminar la pulpa que se adhiere a las cubiertas de los
granos. Estos se ponen en los tanques a una profundidad de más o menos 50 a
75 cm y deben permanecer ahí hasta que ya no sean pegajosos al tacto. La
fermentación ordinariamente se completa en 18 a 24 horas, pero puede
requerir hasta 80 horas donde la temperatura del aire es baja y la altitud
es elevada. Los granos no se deben dejar en los tanques más de lo necesario,
puesto que pueden desarrollar un sabor avinagrado si se sobrefermentan. Los
granos sobremaduros pueden requerir tan sólo unas 12 horas para completar la
fermentación. Este proceso enzimático descompone las otras capas de
mucílago, formando un afluente que puede causar serios problemas de
contaminación, al descargarlo directamente a los arroyos o ríos. Antes de
secarse, los granos se lavan concienzudamente, para que queden tan limpios
como sea posible. Esto se puede realizar en bateas o en lavadoras mecánicas,
de las cuales hay disponibles diversos tipos tanto horizontales como
verticales. Luego del lavado final, el café ahora llamado “vitela”, se seca
al sol o artificialmente. Luego, el café se descascaran mecánicamente los
granos para quitar la capa plateada (el tegumento) y la de vitela,
produciendo el café en grano “limpio” o “verde” que se comercializa
internacionalmente. Las cáscaras se recuperan y se utilizan como combustible.
Después del secado o el lavado, el grano de café se encuentra aún encerrado
en el núcleo del fruto (el endocarpio): es el café coque (después de secado)
o el café parche o vitela (después de lavado). Es necesario clasificarlo,
con el fin de eliminar cualquier haba descompuesta, descolorada o dañada. La
selección puede mecanizarse, en las instalaciones industriales, con ayuda de
cámaras con CCD, pero esta operación se hace a menudo manualmente, en los
países en desarrollo.
La
mayor parte del café verde del mundo pasa por un algún tipo de proceso de
lavado, entre ellos la mayoría del café de calidad superior.
Se
utilizan dos métodos de secado, el secado al sol o el secado mecánico por
medio de aire caliente. Los granos húmedos se extienden en una capa delgada
y se, mezclan ocasionalmente para darles un secado uniforme. Después de ocho
a diez días bajo el sol, se habrá bajado el contenido de humedad hasta los
niveles deseados. Aunque se considera que se obtiene un producto ligeramente
mejor, el secado al sol requiere considerable espacio, tiempo y mano de
obra; consecuentemente muchas fincas utilizan secadores rotarorios. Se pasa
una corriente de aire caliente de 80 a 85ºC sobre los granos húmedos,
durante las primeras horas, después de lo cual se mantiene una temperatura
de 75. el secado se completa de 20 a 24 horas. Algunas fábricas prefieren
combinar los dos métodos; los granos se extienden al sol durante unos cuantos
días y el proceso se completa en una secadora mecánica.
El
curado consiste en el descascarado o pelado de la cubierta del grano,
eliminando por pulimento las cáscaras plateadas y finalmente su
clasificación. El descascarado, pulido y parte de la clasificación se
realizan por medio de maquinaria. Estas operaciones se pueden llevar a cabo
en forma separada, o el descascarado y el pulido se pueden combinar. Si el
café fermentado y secado es demasiado húmedo, se le debe secar aún más antes
de que los granos se descascaren. La parte mecánica de la clasificación
incluye la separación de los granos por peso y tamaño. Los granos,
finalmente, son tomados a mano para eliminar los granos negros, piedras y
otro material extraño, antes de que el producto se ponga en sacos de 60 kg
para su envío.
El
llamado café "duro" del Brasil y algunas otras regiones, se procesa, por el
método seco. Las
bayas,
en todos los estados de madurez, se secan en montones o sobre charolas en
capas delgadas. Después de esto los frutos se pasan por una máquina
descascaradora que elimina las partes externas, dejando la cubierta del
grano y las capas de cáscara plateada intactas. El resto del proceso es el
mismo que para el método húmedo.
En
África, el
café robusta
se procesa principalmente por el método seco. Aunque algunas veces se
clasifica como "duro" o áspero, el
café robusta
es un café suave de calidad inferior al
café arábigo
y que se utiliza principalmente como relleno. Las
bayas
maduras frescas y los frutos parcialmente secos que han caído del árbol se
secan en capas delgadas en pisos exteriores de piedra o concreto. No se
lleva a cabo fermentación alguna. Los frutos secos son descascarados
posteriormente con máquinas pequeñas, o a mano, en las propiedades
particulares, o se llevan para ser descascarados en un procesado localizado
en forma central en la zona. El
café robusta
de las plantaciones de Uganda se despulpa y fermenta de la manera usual. La
fermentación en seco, sin ningún lavado anterior, requiere más o menos 16
horas, después de lo cual los granos se lavan, se escurren, se secan al sol
o en secadoras rotatorias. El café sin descascarar, preparado por el método
seco, generalmente debe humedecerse antes de que se puedan eliminar las
cáscaras de plata. El
café robusta
procesado en húmedo, se cura de la misma manera que el
arábigo.
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Método semi-húmedo
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El semi-húmedo es un proceso híbrido con un uso muy
limitado en Brasil y Sumatara/Célebes. Se pasa la cereza a través de un
rastrillo para eliminar la piel y parte de la pulpa como en el proceso
húmedo pero el producto resultante es secado al Sol y no fermentado ni
cepillado. |
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Subproductos
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La utilización de la pulpa siempre ha constituido un
problema tanto en el procesado en seco como en el húmedo, puesto que los
granos secos constituyen sólo la tercera o cuarta parte del peso de los
frutos frescos. Donde las plantas de procesado se hallan cerca de la
plantación, se ha hecho uso del desperdicio como fertilizante orgánico. En
unas cuantas regiones ha encontrado un mercado limitado como un suplemento
alimenticio para el ganado. Sin embargo, en ningún caso se ha utilizado más
que una pequeña fracción de los millones de toneladas producidas cada año,
quedando la mayor proporción de este desperdicio para ser simplemente
podrido en pilas o para ser arrojado a las corrientes cercanas. La elevación
de los costos de producción en la industria cafetalera y la creciente
agitación contra la continua contaminación de los ríos, necesitará en el
futuro del desarrollo de algún uso económico para estos desperdicios.
Los restos de café son buenos
fertilizantes para los jardines debido a su alto contenido en nitrógeno. Los
restos de café molido también contienen potasio, fósforo, y muchos otros
microminerales que ayudan al desarrollo de la planta. Muchos jardineros
aseguran que a las rosas le sienta de maravilla los restos de café y cuando
se les añade se vuelven grandes y llenas de color. Cuando es añadido al
estiércol vegetal, los restos de café abonan muy rápidamente.
Los restos de café se pueden conseguir de forma
económica en tiendas de café locales. Las grandes cadenas de tiendas de café
pueden tener una política de utilizar como compost los restos de café o
darlos a aquel que los pida. |
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Otros procesos
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Una vez que el café se ha secado y
pasa a ser café verde, se clasifica a mano o máquina para quitar las
impurezas y los granos malos o deformes. Además, el café también es
clasificado por tamaño.
Algunos granos de café se pulen para
quitar la piel de plata. Esto se hace para mejorar el aspecto de los granos
de café verde y para eliminar los desperdicios que se hayan producido en el
tueste.
El café verde es bastante estable si
se almacena de forma correcta. Debe guardarse en contenedores que
transpiren, a menudo algún tipo de saco de fibra, y lo mantengan seco y
limpio.
Todo el café, cuando fue introducido
en Europa, venía del puerto de Moca, en lo que se conoce actualmente como
Yemen. Para importar los granos a Europa, el café iba en barcos en un
trayecto muy largo rodeando el continente africano. Estos largos viajes y la
exposición al aire del mar cambiaba el sabor del café. Una vez que el Canal
de Suez fue abierto, el tiempo del trayecto hacia Europa se redujo
enormemente y comenzó a llegar café cuyo sabor no había sido alterado. En
cierta medida, este café más fresco fue rechazado porque los europeos se
habían acostumbrado al sabor anterior.
Para intentar lograr un sabor
parecido al anterior, parte del café se envejecía en grandes almacenes al
aire libre en los puertos durante seis o más meses en un intento de simular
los efectos de los largos viajes en mar.
Aunque todavía se debate
ampliamente, se cree que ciertos tipos de café verde mejoran con los años;
especialmente aquellos valorados por su baja acidez, como los cafés de
Indonesia o India. Varios de los productores de estos cafés venden granos de
café que han sido envejecidos unos 3 años, y algunos llegan incluso a 8
años. Sin embargo, la mayor parte de los expertos en café están de acuerdo
en que el punto más alto de sabor y frescura del café se logra un año
después de la cosecha, ya que los granos de café envejecidos en exceso
pierden gran parte de su contenido en
aceites esenciales.
La semilla de
cafeto contiene un 2% de
cafeína. Ya en 1943 se comprobó que un gramo diario
de
cafeína (equivalente a 10
tazas
de café expreso o a 5 de café filtrado por goteo), absorbido durante una
semana basta para inducir un cuadro carencial o síndrome de abstinencia.
El
descafeinamiento es un
procedimiento cuyo objetivo consiste en proporcionar el sabor del café, pero
sin los efectos excitantes de la
cafeína.
El primero en llevar a cabo el
procedimiento fue el químico alemán Friedrich (o Friedlieb/Friedlob)
Ferdinand Runge en 1820 después de que su amigo, el poeta Goethe, le
sugiriera que analizara los componentes del café para descubrir la causa de
su insomnio. Runge también fue el descubridor de la
cafeína.
Sin embargo, el verdadero progreso
técnico trascendental no se produjo hasta la vuelta del siglo, en 1903,
cuando Ludwig Roselius, un importador alemán, decidió pretratar los granos
de café con vapor antes de ponerlos en contacto con el solvente extractor de
la
cafeína. De esta forma, al aumentar la superficie
de los granos húmedos e hinchados se facilitaba la eliminación de la
cafeína, haciendo posible producir
café
descafeinado a escala comercial por primera vez. El café descafeinado se
introduce en Estados Unidos bajo la reconocida marca “Sanca” (derivado de
sans caffeine, o sea, "sin cafeína" en francés). Posteriormente la marca fue
adquirida por la compañía de alimentos General Foods.
La disminución del contenido en
cafeína se hace a costa de las cualidades gustativas. Se utilizan varios
métodos. El principio general, basado en el de Roselius, consiste en empapar
los granos en agua, extraer la
cafeína del líquido así obtenido por adición de
solvente orgánico o por adsorción sobre carbón activo, y finalmente volver a
empapar los granos en el líquido empobrecido en
cafeína para que reabsorban los otros compuestos
siempre presentes. El solvente, principalmente el acetato de etilo que se
encuentra en los frutos, nunca está en contacto con los granos, sólo con el
agua con la cual se empapa el grano. Existe también un método de
descafeinamiento que utiliza un chorro de dióxido de carbono bajo presión.
(Ver
más)
Llegados a su destino, los granos
son tostados, lo que desarrolla su aroma y les da su color oscuro. En
algunos países, el tueste se hace añadiendo hasta un 15% de
azúcar a los
granos de café, en cuyo caso el proceso se denomina torrefacción y el café
resultante, con un sabor algo más recio y granos de brillo aceitoso a
consecuencia del caramelo depositado,
café torrefacto. A continuación los
granos se muelen.
Con el tueste, los granos duplican
su tamaño. Al principio de la aplicación del calor, el color de los granos
verdes pasa a amarillo, luego a marrón canela. Es en ese momento cuando el
grano pierde su humedad. Cuando la temperatura en el interior alcanza
alrededor de 200 °C, salen los aceites de los granos. En general, cuanto más
aceite hay, más sabor tiene el café.
Durante el tueste, los granos se
agritan de una forma similar a la de las palomitas de maíz que explotan bajo
calor. Hay dos momentos de "explosión" que se utilizan como indicadores del
nivel de tueste alcanzado.
Los granos se vuelven más oscuros y
liberan aún más aceite hasta que finaliza el tueste, y son retirados de la
fuente de calor.
Hasta el siglo XIX se compraban los
granos verdes y su tostado se hacía con estufa. En 1900 la empresa “Hermanos
Hill” inventan el envasado en vacío de café tostado, que conservaba el sabor
y aroma por más tiempo. Esto cambiaría la forma de consumir café y sentenció
la vida de las tostadoras locales. (Ver
más)
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Mezclado |
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El proceso de
mezclado es una de las etapas más importantes a la hora de conseguir un
sabor de taza final que contenga el nivel de acidez, el gusto, el aroma y
el cuerpo que su mercado demanda.
Si probamos
cafés de un solo origen nos encontraremos que tienen más o menos presentes
alguna de las cualidades citadas anteriormente, pero que difícilmente se
manifiestan en él toda las características de manera plena o
satisfactoria; por este motivo se recurre a la mezcla de varios orígenes
que dan como resultado el sabor buscado para una determinada referencia de
café.
Si queremos aportar a la mezcla
acidez, se puede utilizar
arábicas
lavados cultivados en altura -Colombia, Kenya, Guatemala, etc.- que
nos proporcionarán, además, un agradable aroma y suavidad a la taza final.
Los cafés arábicas
naturales como los brasileños dan a la mezcla un gusto y aroma,
importantes para el resultado final de
taza.
Para darle cuerpo a una mezcla es conveniente utilizar un
café robusta,
preferiblemente el más neutro y limpio, es decir, sin sabores extraños ni
asperezas. Por otro lado, un alto porcentaje de
robusta
en una mezcla nos llevaría a matar las virtudes de los demás orígenes que
componen la misma.
Las
posibilidades son infinitas, y los resultados también. La presencia de
expertos catadores y el acceso a muchos orígenes son fundamentales para
obtener las mezclas adecuadas a los distintos gustos de los consumidores y
a las diferentes maneras de preparar una taza de café. |
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Envasado
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Después de la torrefacción, el café sigue
“trabajando”. La cera y las
grasas que contiene el grano envejecen
lentamente, pero pueden volverse rancios. Además, los granos se oxidan por
el contacto con el aire. Dicha oxidación altera un café en grano en 20 días,
y un café molido en sólo 5. Por esta razón, el envase no deja de ser un
factor determinante en cuanto a la calidad del café. Hoy en día, el envase
al vacío es la norma, sobre todo para el café molido.
De aquí se deriva,
que las funciones del envase sean varias:
-
Contener el producto
-
Protegerlo del:
-
Deterioro físico (impactos...)
-
Deterioro químico (agua, oxígeno, otros gases,
temperatura, etc.)
-
Deterioro microbiológico (micro y
macroorganismos)
-
Posibles adulteraciones (otros productos,
aromas, etc.)
-
Permitir su manipulación, transporte y almacenaje.
-
Presentarlo para el consumo.
El reto está en envasar el café de manera que se mantenga el aroma del
café recién tostado.
-
En atmósfera: no se modifica el aire que rodea al producto, por tanto
habrá presencia de oxígeno y vapor de agua, con el consiguiente riesgo de
oxidación de las grasas y de humidificación. Si el material complejo lleva
válvula, evitáramos que el oxígeno y el vapor de agua se renueven (la
válvula solo permite el paso de gases desde el interior al exterior del
paquete).
-
Envases al vacío para café.
Se elimina el aire del interior del envase. Es muy importante tener en
cuenta la relación existente entre la presión del CO2 interno y
la depresión realizada, pues si la depresión no es suficiente el CO2
interno puede conducir al ablandamiento del envase. Para que esto no
ocurra ha de fijarse un tiempo de desgasificación del café antes de ser
envasado, logrando un equilibrio entre la desgasificación y las pérdidas
de aroma.
-
En atmósfera modificada: el aire es sustituido por un gas inerte
(nitrógeno).Con esto, con la elección de una buena envoltura y con una
válvula de desgasificación unidireccional, conseguiremos mantener las
características de un café durante un largo período de tiempo.
Las válvulas pueden ser internas o externas y en cualquier caso van
soldadas a la estructura multicapa que forma el envase. Constan de:
-
Un filtro de celulosa
-
Un plato con dos orificios
-
Un disco de goma
-
Una cubierta externa unida al disco de goma por
un punto de silicona. Algunas firmas tienen la solución de una válvula
especial la cuál evacúa los gases de tueste del envase. Así, el café puede
ser envasado justo después de ser tostado manteniendo todo su aroma. La
válvula evita a la vez la entrada de oxígeno y la consecuente perdida de
aroma. La válvula puede ser usada para granos enteros y para café molido y
puede ser emplazado tanto en el interior del envase, como en la parte
exterior. De este modo, el envase al vacío se mantiene firme y el café
también puede ser envasado en paquetes blandos manteniendo todo su aroma.
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Conservación del café |
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Tres son los enemigos de la conservación del café: la
pérdida de aroma, la humedad y la oxidación.
En sus distintas etapas desde la recolección hasta el
café verde, el café soporta sin perder calidad el paso de unas semanas,
sin más cuidados que evitar una excesiva humedad o un recalentamiento
fuerte. El grano de café verde conserva casi intactos todos sus aromas
potenciales durante un largo periodo de tiempo (hasta 2 años), pero una
vez tostado comienzan a producirse procesos de degradación en un breve
período de tiempo. Pasados 35 días del día de tueste los aceites que se
encuentran alrededor del grano empiezan su oxidación con el consiguiente
enranciamiento del café. Hay tres factores fundamentales:
-
La pérdida de aroma. Las moléculas aromáticas
formadas en el grano de café durante el proceso de tostado tienden a
emigrar a la superficie y de allí a escaparse al exterior. El tiempo que
transcurre entre el tostado del grano y su consumo debe ser lo más corto
posible, ya que a mayor tiempo transcurrido, mayor pérdida de aroma. Por
otro lado el café es un cuerpo lábil, es decir, absorbe todos los aromas
y olores que se encuentren a su alrededor si no dispone de un envase
apropiado.
-
Humedad: el café recién tostado tiene una humedad del
2 ó 3%, siendo altamente higroscópico, esto es, tiende a captar humedad
del ambiente, afectando directamente a su calidad.
-
La oxidación. El café tostado tiene un 15% de aceites
y grasas. El oxígeno del aire provoca su oxidación química, así como la
degradación de otros muchos compuestos. Este proceso se ve favorecido
por la humedad, la temperatura elevada y la luz.
Este proceso degenerativo se acentúa al moler el café
ya que lo que hacemos es aumentar la superficie de café en contacto con el
aire. Si en el café grano el período óptimo de consumo es de 35 días
después del tueste (una vez abierto el envase), en el café molido es de
6-8 horas, tiempo a partir del cual perderá más del 70% de sus propiedades
aromáticas y de sabor.
Un buen sistema de conservación retrasará la pérdida de
aromas y preservará al café de la humedad, el aire, el calor y la luz. De
ahí la importancia que tienen los materiales de envasado y la tecnología
utilizada para asegurar unos niveles de conservación óptimos: paquetes al
vacío, válvulas de aroma, materiales opacos y aislantes, inyección de gas
inerte (nitrógeno ó CO2), etc. |
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