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¿QUE
ES LA SOJA?
La
soja o soya (Glycine max) es una planta de la familia de las leguminosas
fabáceas, cultivada por sus semillas, legumbres de alto valor proteico
(cercano al 35%) utilizadas en alimentación y para la producción de
aceite.
Esta planta, es originaria de China, no
obstante, se comercializa en todo el mundo, debido a sus múltiples
usos.
Es usada para una infinidad de productos
que pueden reemplazar a otros de origen animal.
La soja es utilizada también como alimento
para animales, en forma de
harina de soja, área en la que compite
internacionalmente con la
harina de pescado.
Aunque con un notable diferencial inferior
en su precio, la cotización internacional de la soja es paralela a la
de la harina de pescado. Cuando escasea la soja, sube automáticamente
el precio de la harina de pescado y viceversa.
Su uso en la alimentación humana es
sumamente importante. El alto valor proteico de la legumbre lo hace un
excelente sustituto de la carne en las naciones pobres. De la soja se
producen subproductos como la leche de soja y la carne de soja.
Es uno de los principales alimentos en
países orientales como China y Japón donde se obtienen distintos
derivados como el aceite, la Salsa de soja, los brotes de soja, el
Tofu, Natto o Miso.
El consumo de productos de soya ha sido
relacionado a muchos beneficios de salud, y pueden proteger contra el
cáncer de mama y el cáncer de próstata, también reduce los síntomas de
la menopausia, disminuye el riesgo de enfermedad cardíaca y
osteoporosis. Muchos de estos beneficios vienen de las
isoflavonas de soja
Aunque investigaciones de fuentes
independientes, desaconseja su uso como sustituto de alimentos de
origen animal (lácteos, carnes) en embarazadas, adolescentes y niños
menores de 5 años y que algunos investigadores sostienen que la
elevada proporción de fitoestrógenos en la soja puede acarrear
problemas hormonales cuando se la usa en la alimentación humana, en
particular en niños. Este efecto se produciría únicamente cuando la
soja no es parte de una dieta equilibrada.
Origen
Procede de otra
especie silvestre (Glycine ussuriensis). Su centro de origen se sitúa
en el Extremo Oriente (China, Japón, Indochina).
Clasificación científica
Reino: Plantae
Filo: Magnoliophyta
Clase: Magnoliopsida
Orden: Fabales
Familia: Fabaceae
Subfamilia: Faboideae
Género: Glycine
Especie: G. max
Nombre binomial
Glycine max
(L.) Merr.
Características
Planta: Planta
herbácea anual, de primavera-verano, cuyo ciclo vegetativo oscila de
tres a siete meses y de 40 a 100 cm de envergadura. Las hojas, los
tallos y las vainas son pubescentes, variando el color de los pelos de
rubio a pardo más o menos grisáceo.
Tallo: Rígido y
erecto, adquiere alturas variables, de 0,4 a 1,5 metros, según
variedades y condiciones de cultivo. Suele ser ramificado. Tiene
tendencia a encamarse, aunque existen variedades resistentes al
vuelco.
Sistema radicular:
Es potente, la raíz principal puede alcanzar hasta un metro de
profundidad, aunque lo normal es que no sobrepase los 40-50 cm. En la
raíz principal o en las secundarias se encuentran los nódulos, en
número variable.
Hojas: Son
alternas, compuestas, excepto las basales, que son simples. Son
trifoliadas, con los foliolos oval-lanceolados. Color verde
característico que se torna amarillo en la madurez, quedando las
plantas sin hojas.
Flores: Se
encuentran en inflorescencias racemosas axilares en número variable.
Son amariposadas y de color blanquecino o púrpura, según la variedad.
Fruto: Es una
vaina dehiscente por ambas suturas. La longitud de la vaina es de dos
a siete centímetros. Cada fruto contiene de tres a cuatro semillas.
Semilla: La
semilla generalmente es esférica, del tamaño de un guisante y de color
amarillo. Algunas variedades presentan una mancha negra que
corresponde al hilo de la semilla. Su tamaño es mediano (100 semillas
pesan de 5 a 40 gramos, aunque en las variedades comerciales oscila de
10 a 20 gramos). La semilla es rica en
proteínas y en aceites. En
algunas variedades mejoradas presenta alrededor del 40-42% de
proteína
y del 20-22% en aceite, respecto a su peso seco. En la
proteína de
soja hay un buen balance de
aminoácidos esenciales, destacando lisina
y leucina.
Cultivo
Exigencias en clima
Las temperaturas
óptimas para el desarrollo de la soja están comprendidas entre los 20
y 30º C, siendo las temperaturas próximas a 30º C las ideales para su
desarrollo. El crecimiento vegetativo de la soja es pequeño o casi
nulo en presencia de temperaturas próximas o inferiores a 10º C,
quedando frenado por debajo de los 4º C. Sin embargo, es capaz de
resistir heladas de -2 a -4º C sin morir. Temperaturas superiores a
los 40º C provocan un efecto no deseado sobre la velocidad de
crecimiento, causando daños en la floración y disminuyendo la
capacidad de retención de legumbres.
Las temperaturas
óptimas oscilan entre los 15 y los 18º C para la siembra y los 25º C
para la floración. Sin embargo, la floración de la soja puede comenzar
con temperaturas próximas a los 13º C. Las diferencias de fechas de
floración, entre años, que puede presentar una variedad, sembrada en
la misma época, son debidas a variaciones de temperatura.
La soja es una planta
sensible a la duración del día, es una planta de día corto. Es decir,
que para la floración de una variedad determinada, se hacen
indispensables unas determinadas horas de luz, mientras que para otra,
no.
Respecto a la humedad,
durante su cultivo, la soja necesita al menos 300 mm de agua, que
pueden ser en forma de riego cuando se trata de regadío, o bien en
forma de lluvia en aquellas zonas templadas húmedas donde las
precipitaciones son suficientes.
Exigencias en suelo
La soja no es muy
exigente en suelos muy ricos en nutrientes, por lo que a menudo es un
cultivo que se emplea como alternativa para aquellos terrenos poco
fertilizados que no son aptos para otros cultivos.
Se desarrolla en
suelos neutros o ligeramente ácidos. Con un pH de 6 hasta la
neutralidad se consiguen buenos rendimientos. Es especialmente
sensible a los encharcamientos del terreno, por lo que en los de
textura arcillosa con tendencia a encharcarse no es recomendable su
cultivo. Si el terreno es llano, debe estar bien nivelado, para que el
agua no se estanque en los rodales. Sin embargo, es una planta que
requiere mucha agua, por lo que en los terrenos arenosos deberá
regarse con frecuencia. La soja es algo resistente a la salinidad.
Material vegetal
En EEUU, las
variedades de soja se clasifican en diez grupos en función de su
madurez y la duración de su ciclo vegetativo, numerados desde el 00
hasta VIII. La soja es una planta cuya floración está íntimamente
ligada con la duración del día. Por ello, además de las condiciones de
temperatura, humedad y suelo, habrá que considerar para la elección
del período de siembra de cada variedad, cual es la duración del día
en una situación geográfica determinada.
Existen más de tres
mil variedades de soja, con ciclos vegetativos que fluctúan desde los
noventa días hasta cerca de los doscientos, y con diferentes
exigencias en cuanto a la duración del día. Las variedades que más se
cultivan en España son Akashi, Amsoy, Azzurra, Calland, Canton,
Gallarda, Katai, Panter, etc.
|
Variedades comerciales de soja agrupadas
por grupos (Fuente: MAPA) |
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Grupo |
Variedades |
Ciclo (días) |
|
00 |
Portage |
90-95 |
|
0 |
Merit, Traverse |
105-110 |
|
I |
Chippewa 64, Hark, Wirth |
112-118 |
|
II |
Harosoy 63, Lindarin 63, Amsoy, Corsoy,
Beeson |
122-128 |
|
III |
Shelby, Wayne |
132-135 |
|
IV |
Clark 63, Kent, Cutler, Calland |
137-147 |
|
V |
Hill, Dare |
152-163 |
|
VI |
Lee |
168-175 |
|
VII |
Bragg |
178-188 |
|
VIII |
Hampton, Hardee |
190-195 |
Preparación del terreno
La preparación del suelo
comprende la adopción de prácticas culturales tendentes a obtener el
máximo rendimiento productivo con el menor desembolso económico posible.
La preparación primaria del suelo (arado, escarificación o gradeo) debe
permitir obtener una profundidad suficiente para romper la suela de
labor, proporcionar un buen desarrollo del sistema radicular y favorecer
la infiltración de agua.
La soja necesita una
esmerada preparación del terreno, en el que va a sembrase. Además, esta
planta responde más favorablemente cuanto más se cuida la preparación de
la tierra. Debe darse primero una labor profunda de alzar (para
favorecer después un buen desarrollo radicular), seguida de otra cruzada
y después pases de grada o de rotovator que dejen mullida y desmenuzada
la tierra.
Ha de procurarse una
perfecta nivelación del terreno para facilitar el riego, especialmente
cuando se cultive en llano y se riegue por inundación o a manta, sin que
se produzcan encharcamientos, que son muy perjudiciales para esta
planta.
Si la soja se realiza en
segunda cosecha, debe quemarse o enterrase el rastrojo del cultivo
precedente y seguidamente darse un riego para conseguir tempero en el
suelo. Después se pasará la grada de discos y el cultivador. Si la soja
es cabeza de cultivo, se realizará previamente una labor de alzado.
Inoculación de la semilla
Como norma general es
recomendable realizar una inoculación de las semillas con las bacterias
fijadoras de nitrógeno atmosférico específicas de esta planta. Para ello
existen preparados comerciales que pueden utilizarse con garantía y que
se entregan al cultivador con la semilla.
Estos productos se
presentan generalmente en polvo negruzco y se utilizan de la siguiente
manera: Se humedece con una pequeña cantidad de agua la semilla
necesaria para la siembre y, una vez escurrida, se mezcla con la
cantidad de polvos indicada por el fabricante, removiendo bien la mezcla
para que sea homogénea. Se mejora la adherencia del inoculante a la
semilla si se ha añadido previamente al agua un poco de azúcar, melaza o
goma arábica.
Las bacterias son muy
sensibles a la luz solar, por lo que conviene realizar la mezcla a la
sombra y sembrar inmediatamente después de la inoculación.
Siembra
Generalmente se efectúa
en llamo, con máquinas sembradoras de leguminosas, de
trigo, de
maíz, de
remolacha o de algodón, regulándolas convenientemente. También puede
realizarse en lomos, con máquinas preparadas para dejar el terreno
alomado en la siembre, siempre que no quede la semilla muy profunda. es
importante que el terreno esté bien nivelado para obtener una siembra
uniforme.
La época de siembra
dependerá de la variedad a cultivar, realizándose generalmente entre los
meses de abril y mayo. Basándose en los resultados obtenidos en
diferentes ensayos pueden darse las siguientes recomendaciones en cuanto
a variedades y fechas de siembra en las zonas españolas:
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Recomendaciones de variedad y fecha de
siembra por zonas en España
(Fuente: MAPA) |
|
Provincias |
Variedades |
Épocas de siembra
(primera cosecha) |
|
Coruña, Santander |
Amsoy, Beeson, Shelby, Wayne |
2ª quincena de mayo |
|
Valladolid, Zamora, Palencia, Burgos, León |
Amsoy, Hark, Beeson |
2ª quincena de mayo |
|
Álava |
Hark, Amsoy, Beeson |
1ª quincena de mayo |
|
Navarra, Logroño |
Amsoy, Cutler, Wayne |
1ª quincena de mayo |
|
Tarragona |
Amsoy, Corsoy, Kent |
2ª quincena de mayo |
|
Madrid, Cuenca, Ciudad Real |
Beeson, Amsoy, Corsoy |
Fin mayo-principio junio |
|
Toledo, Cáceres, Badajoz |
Calland, Beeson, Cutler |
1ª quincena de mayo |
|
Jaén |
Amsoy, Calland, Beeson |
Mediados mayo |
|
Córdoba, Sevilla |
Amsoy, Beeson, Clark 63, Calland |
Principio mayo |
|
Sevilla, Cádiz |
Beeson, Cutler, Kent, Calland |
Principio mayo |
|
Málaga, Granada |
Amsoy, Beeson, Clark 63 |
Mediados mayo |
La profundidad de
siembra varía con la consistencia del terreno. Debe sembrase a una
profundidad óptima de 2 a 4 cm, aunque en terrenos muy sueltos, donde
exista el peligro de una desecación del germen antes de la nascencia,
puede llegarse a los 7 cm.
La densidad de
siembra, realizada con sembradora y en líneas separadas 50-60 cm, debe
oscilar entre las 45-50 plantas por metro cuadrado (450.000-500.000
plantas/ha). Una mayor densidad facilitará el encamado de las plantas.
Normalmente se emplea entre 140 y 160 kg de simiente por hectárea.
La densidad variará
según el tipo de suelo, la variedad a emplear, si el cultivo es en
secano o en regadío, etc. En suelos poco fértiles o en suelos ligeros
se pondrá una dosis menor que en suelos ricos o de textura fuerte.
Cuando la variedad sea de ciclo largo, se reducirá más la dosis que
cuando se trate de una variedad temprana que alcanzará menos
desarrollo.
El abono debe ser
puesto al lado y por debajo de la semilla, pues el contacto directo
perjudica la absorción de agua por la misma, pudiendo provocar la
muerte de las plántulas durante su desarrollo inicial.
Alternativas de cultivo
Al hablar del lugar en
la alternativa, hay que considerar tres aspectos:
Cultivo en secano o en
regadío. Dependerá de la zona en donde se desarrolla el cultivo.
Cultivo en primera o en
segunda cosecha. Debido a que la soja es una leguminosa, y es una planta
fijadora de nitrógeno gracias a la simbiosis que tiene con las bacterias
del género Rhizobium en sus raíces, se considera como un cultivo
mejorante del suelo. Por ello la soja puede sembrarse como segunda
cosecha después de un cereal de invierno. El nitrógeno proporcionado por
la leguminosa es excelente para la germinación y posterior desarrollo de
los
trigos
sembrados en otoño.
Cultivos que deben
precederle o seguirle. De modo indicativo pueden establecerse las
siguientes alternativas de cultivo
Abonado
Las cantidades de
fertilizantes a emplear en un cultivo de soja dependen del tipo de
suelo y de cómo se abonó el cultivo precedente. Como orientación puede
emplearse como abonado de fondo la siguiente fórmula:
Fósforo (P2O5): 100 a
125 UF por hectárea, equivalentes a 500-700 kg/ha de superfosfato.
Potasio (K2O): 125-150 UF por hectárea, equivalentes a 300 kg/ha de
cloruro o sulfato potásico.
Nitrógeno (N): 50 UF por hectárea, equivalentes a 250 kg/ha de sulfato
amónico.
Normalmente no se
abonan con nitrógeno los cultivos de soja, siempre que se inocule la
semilla con las bacterias nitrofijadoras. Sin embargo, las bacterias
no pueden aportar el nitrógeno suficiente para lograr altas
producciones por lo que suele añadirse algo de nitrógeno de fondo o en
cobertera si el cultivo lo necesita.
Aunque la soja es más
tolerante a la acidez que otras leguminosas, es conveniente realizar
un encalado en los suelos pobres en cal, ya que se aumentará el
rendimiento en grano y las bacterias se desarrollarán mejor.
La extracción de
elementos fertilizantes de una cosecha de soja de unos 3000 kg/ha de
grano, pueden cifrarse en unos 300 kg/ha de N., 60-80 kg/ha de P2O5 y
100-120 kg/ha de K2O.
Riego
La soja es bastante
resistente a la sequía. Necesita humedad pero sin encharcamientos, ya
que estos asfixian las raíces de la planta. Por esta razón los riegos
no deben ser copiosos y se deberá mantener una ligera humedad en el
terreno para la mejor vegetación de la soja.
El número de riegos
varía con las condiciones de clima y suelo. Donde la insolación sea
mayor y la evaporación más rápida, se precisará más agua. Las
necesidades máximas tienen lugar durante las siguientes etapas del
cultivo:
-
Desde la germinación
hasta la emergencia de las plántulas. La semilla de la soja necesita
absorber un mínimo del 50% de su peso en agua para garantizar una
buena germinación. En esta fase el contenido de agua en el suelo debe
estar entre el 50 y 80% del total de agua disponible.
-
Desde la floración
hasta el llenado de los granos. La necesidad de agua de un cultivo de
soja aumenta con el desarrollo de la planta, llegando al máximo (7 a 8
mm/día) durante el período comprendido entre la floración y el llenado
de granos. Déficits hídricos durante esta fase provocan alteraciones
fisiológicas en la planta (cierre estomático, torcimiento de hojas,
muerte prematura, aborto de flores y caída de legumbres).
Para la obtención de
producciones máximas, la necesidad de agua en el cultivo durante todo
su ciclo varía entre 450 y 800 mm (4.500-8.000 m3/ha), dependiendo de
las condiciones climáticas, del manejo del cultivo y de la duración
del ciclo. Normalmente se dan de cinco a diez riegos durante el ciclo
vegetativo de la planta.
Soja transgénica
En Argentina, Brasil, Bolivia y Paraguay
se están cultivando y cosechando semillas de soja genéticamente
modificadas, para hacerlas resistentes al herbicida no selectivo
glifosato. Una enzima de la petunia inactiva el herbicida,
transformándolo en
proteína (proteína de petunia), y de esta manera lo
que antes era un mecanismo mortal para la soja ahora es un episodio
intrascendente.
La modificación genética de la soja está
siendo resistida por entidades ambientalistas, dado que si bien no se
ha comprobado que dañen al organismo, tampoco se sabe si la
introducción al ambiente de "nueva"
proteína de petunia es totalmente
inocua en el nuevo contecto. La empresa Monsanto, productora de la
semilla transgénica y del herbicida de marca comercial Roundup,
protege su investigación científica mediante patentes que obligan al
productor a pagar regalías sobre la parte de cosecha que utiliza para
volver a sembrar (esto es resistido por el gobierno argentino, aún en
2006).
Éste es un tema de discusión sobre
política e independencia tecnológica. El uso de cultivos transgénicos
tiene algunas resistencias en grupos ambientalistas, que promueven el
cultivo de soja "orgánica" libre de modificaciones genéticas, la que
cada vez participa menos en la producción mundial, especialmente a
partir de la aprobación en Brasil del cultivo de soja transgénica.
A su vez puede discutirse el poco rigor
científico de los grupos que batallan en contra de los organismos
genéticamente modificados ya que poca o nula evidencia científica los
ampara.
Mundialmente se observa que los países del
tercer mundo se están volcando masivamente a este tipo de productos
mientras que en el primer mundo los productos "orgánicos" (así se los
llama de mala manera a los productos que no han sido modificados
genéticamente o que se cultivan sin herbicidas) suben su precio, son
consumidos por las elites y además se producen en el primer mundo
principalmente, donde hay cada vez más restricciones a la entrada de
productos genéticamente modificados.
DOCUMENTACIÓN
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