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¿QUE
ES LA CASTAÑA?
La castaña es el fruto
del castaño.
Las castañas están cubiertas por una vaina espinosa que se separa cuando
se comercializa. La vaina puede contener más de un fruto. Las variedades selectas,
normalmente injertadas, se han ido cultivando durante siglos en el sur de Europa, donde se
cosecha y usa para una serie de productos alimenticios. La castaña se puede consumir cruda, hervida o tostada. También se usan,
servidas con coles de Bruselas, como acompañamiento del pavo que se sirve en la comida
del día de Navidad en Inglaterra. Los frutos también sirven para alimentar ganado. El
nombre 'Spanish Chestnut' (castaña española)
probablemente se debe al hecho que el norte de Europa importa castañas de España, donde este fruto posee un valor tradicional,
particularmente el primero de noviembre, Día de Todos los Santos.
Parece ser que el cultivo del castaño y el aprovechamiento de las castañas fue introducido en la Península Ibérica por los romanos
integrándose en la cultura hispánica de tal modo que hoy en día forma parte de algunas
de las costumbres más singulares y enraizadas de algunos territorios.
Índice
Propiedades de las castañas
Composición
Preparación
Adquisición y conservación
La castaña en la cultura
asturiana
Propiedades de las castañas
Casi la
mitad de la composición de las castañas esta formada por
hidratos de
carbono. Ello la convierte en un alimento energético ideal para
apaciguar el hambre en los días frescos de otoño cuando este fruto se
recoge o se vende asado en invierno en las calles. Podríamos pensar que
las castañas engordan mucho y no deberían tomarse en caso de obesidad o
en regímenes para perder peso. En realidad, tratándose de un fruto seco,
es uno de los menos calóricos porque su contenido en
grasas es muy bajo
y por la gran cantidad de agua que posee. Si la comparamos con las
nueces la diferencia es abismal. Estas últimas poseen tres veces más
calorías, solamente un 4 % de agua, un 60 % de
grasa y un contenido muy
bajo en
hidratos de carbono que no llega al 14 %. Todo ello no quiere
decir que las nueces sean malas. Todo lo contrario, su riqueza en
aceites vegetales poliinsaturados las convierte en una medicina natural,
aunque si que es cierto que, a igualdad de peso, las nueces, como el
resto de frutos secos, engordan mucho más que las castañas.
No
debemos olvidar la función que los
hidratos de carbono desempeñan en la
dieta. Estos deben ser considerados como la fuente de energía más
importante. Desafortunadamente, en los últimos tiempos la tendencia ha
sido la contraria. Producto de una mala información, muchos alimentos
feculentos, como el trigo, las patatas o el arroz, han acumulado muy
mala fama en los países occidentales y en numerosos países en vías de
desarrollo se han ido sustituyendo los
hidratos por
grasas. El poder
calórico de las
grasas
es mas del doble que el de los
hidratos
(exactamente 9 kilocalorías por gramo en las
grasas y 4 Kilocalorías por
gramo en los hidratos) y, por tanto, comer el mismo peso en
grasas
que
en hidratos engorda el doble en el primer caso. Todo ello sin considerar
que muchas veces las
grasas son del tipo
saturado y son responsables de
la aparición de numerosas enfermedades del aparato circulatorio. Por
otra parte, no se debe olvidar que los
hidratos de carbono constituyen
el único combustible con el cual puede funcionar el cerebro una vez el
organismo los descompone en glucosa que el cerebro aprovecha para
alimentarse. Una alimentación deficiente en hidratos puede ser
responsable de la aparición de numerosas anomalías, como el nerviosismo,
la ansiedad, la falta de atención, etc. Las dietas muy estrictas en
carbohidratos complejos (los que proporcionan las féculas, los cereales,
las legumbres o ciertos alimentos como las castañas) o simples ( los que
proporcionan las frutas o los dulces) son responsables de la
hipoglucemia que conlleva a un estado de debilidad y apatía general.
Dentro
del grupo de los
carbohidratos resultan más interesantes los
carbohidratos complejos porque producen una liberación mas lenta de la
glucosa y permiten que el cerebro y el organismo en general disponga de
energía de una forma controlada durante más horas.
Las
castañas son ricas en
carbohidratos complejos los cuales pueden ser
absorbidos por el organismo de una manera lenta, de manera que mantienen
los niveles de azúcares equilibrados y quitan la sensación de hambre
durante mucho tiempo. Un puñadito de castañas asadas o cocidas puede
servir de ayuda para evitar comer otros alimentos ricos en
grasas
por lo
que, comidas con moderación, resultarán de ayuda en regímenes de
adelgazamiento. Resulta ideal para los deportistas, los menores en
periodo de crecimiento o los trabajadores de oficios duros. Su elevado
contenido en fibras las hace muy interesantes para evitar el
estreñimiento y favorecer la expulsión de las heces.
Composición
Las
castañas poseen abundante riqueza en
vitamina B, que solo puede
asimilarse en su totalidad cuando se comen crudas dado que la cocción
estropea este elemento. Mucho más interesante es su riqueza en potasio y
hierro , un mineral muy interesante por sus propiedades para controlar
la retención de líquidos y favorecer la diurésis. Igualmente el potasio
es necesario para que el organismo pueda convertir los hidratos en
glucógeno (una reserva de glúcidos en el hígado) o para la síntesis de
las proteínas. El potasio es muy interesante para evitar la
hipertensión.
El
hierro, por su parte, es necesario para la producción de hemoglobina.
Unos niveles adecuados de hierro son necesarios para prevenir la anemia.
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Composición de las castañas
por cada 100 gr. |
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Agua |
48,6 g |
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Energía |
213 Kcal |
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Grasa |
2,26 g |
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Proteína |
2,42 g |
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Hidratos de carbono |
45,54 g |
|
Fibra |
8,1 g |
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Potasio |
518 mg |
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Fósforo |
93 mg |
|
Hierro |
1,01 mg |
|
Sodio |
3 mg |
|
Magnesio |
33 mg |
|
Calcio |
27 mg |
|
Cobre |
0,44 mg |
|
Cinc |
0,52 mg |
|
Manganeso |
0,95 mcg |
|
Vitamina C |
43 mg |
|
Vitamina A |
28 UI |
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Vitamina B1 (Tiamina) |
0,238 mg |
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Vitamina B2 (Riboflavina)
|
0,168 mg |
|
Vitamina B3 (Niacina) |
1,179 mg |
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Vitamina B6 (Piridoxina)
|
0,376 mg |
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Vitamina E |
--- mg |
|
Ácido fólico |
62 mcg |
Preparación y cocinado
Las
castañas siempre han tenido fama de ser alimentos poco digestivos. Este
pensamiento es en parte justificado. La digestión de un alimento tan
rico en
hidratos de carbono requiere una buena ensalivación por lo que
deben masticarse con cuidado para que puedan digerirse bien. Por lo
tanto, no resulta conveniente comerlas en forma de purés.
No
debemos olvidar que las castañas crudas y tiernas son ricas en taninos,
por lo que comerlas en este estado puede producir molestias
intestinales. Es conveniente que las castañas recogidas en el bosque
sean almacenadas durante 7 o 10 días para que su contenido en taninos disminuya y el almidón se transforme en azúcares mas asimilables. Las
castañas secas crudas se llaman cascajos o castañas pilongas. En caso de
comer castañas crudas es conveniente eliminar la piel marronosa que esta
inmediatamente debajo de la corteza.
La
cocción de las castañas favorece la transformación de los
hidratos de
carbono y los convierte en un alimento más digerible, evitando al
aparición de gases que normalmente acompaña a la ingestión de castañas
crudas. Cuando las castañas se cuecen se puede quitar la piel más
fácilmente.
La
forma más habitual de cocerlas es asarlas sobre una plancha de hierro o
una sartén. Previamente deberá hacerse un corte en la piel para que no
revienten. Deben removerse constantemente para evitar que se quemen y se
comen calientes. Las castañas asadas se venden habitualmente en
invierno, en las calles de algunas ciudades por personas en puestos
especialmente habilitados sobre las aceras. Asadas así resultan muy
apetitosas y aromáticas.
Otra
forma de prepararlas es hervirlas en un recipiente con agua. Para ello,
al igual que en las castañas asadas, se les practica un corte y se dejan
en agua hirviendo con
sal durante durante tres cuartos de hora.
Posteriormente, cuando se han enfriado, se les quita la corteza. No
menos interesante resultan las castañas cuando se preparan en
acompañamiento junto al pescado o la carne, como guarnición.
Adquisición y conservación
A la
hora de elegirlas en el mercado es importante escoger aquellas que
tengan la piel bien tersa, libre de manchas o cortes y que se muestren
firmes al tacto. Se recogen a partir de octubre hasta el mes de
diciembre. Además de las castañas crudas o asadas, podemos recurrir a
las que se venden enlatadas al natural o edulcoradas. Particularmente
famosas son las llamadas Marrons glacés que están cubiertas de huevo y
azúcar glaseado.
Las
castañas tiernas se deben conservar en un lugar fresco y seco al aire
libre. No conviene guardarlas en bolsas impermeables porque se pueden
enmohecer. Conservadas en la nevera pueden aguantar hasta 1 mes a
temperatura normal o hasta cuatro meses si se congelan con la corteza.
Las
castañas secas pueden guardarse en la nevera durante un par de meses. Se
se congelan y se guardan en recipientes herméticos pueden conservarse
hasta medio año. Para volver a recuperarlas se deben descongelar
sumergiéndolas en agua durante una hora antes de guisarlas. Este
proceso, además de descongelarlas, las hidrata y las recupera a su
estado original.
Las
castañas cocidas aguantan de tres a cuatro días en la nevera y, si se
congelan y se guardan en un recipiente hermético en el congelador,
pueden aguantar hasta nueve meses.
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Castañas.
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La castaña en la cultura
asturiana
Ingrediente básico y
sustancial de la dieta asturiana durante siglos, el valor de la castaña sólo es comparable al del maíz, fabes y patatas que vinieron de América a
relegarla. Aún así, continuó siendo el pan de los pobres, alimento primordial que se
consumía durante todo el año de mil diferentes formas. Actualmente, el declive del
castañar, los nuevos hábitos alimenticios y la dificultad de su conservación (debido al
propio proceso de recogida), han hecho de la castaña
capricho de temporada, que apenas dura un par de meses. Cualquier abuelo puede contarnos,
sin embargo, cómo su vida giraba de un modo u otro alrededor de este árbol espléndido y
su fruto.
En muchas caserías las castañas con leche eran almuerzo y cena de todos
los días. Las corbatas o corteyonas
se cocían con piel, en, agua o leche, añadiendo, a veces un poco de hinojo, para dar
sabor y evitar las flatulencias; las pulguinas se pelaban y
cocían de igual modo. Y las asadas (en el tambor, la chapa de
la cocina, el horno o en amagüestu) se comían en toda ocasión. Las mayucas,
curadas al sol o más comúnmente sobre el llar, en una parrilla de varas entrelazadas de
sauce o avellano (el sardu o cainzu). Se pelan (vanan) metiéndolas en
un saco y golpeándolas con un palo. Una vez descascarilladas, se cocinan con tocino,
chorizo, morcilla, pimentón..., para la comida del mediodía. Al parecer se hicieron
también una especie de gachas con harina de castañas
(el manqarau) y en la Isla (Colunga) se molían en unos molinos manuales que aún
se encuentran por el pueblo. En fin, con sidra, inseparable compañera de este fruto, o a palo seco, las castañas mitigaron el hambre de propios y
extraños.
El viejo dicho: Las castañas qui tán nu soutu igual son pa mí qui pa
outru o la antigua costumbre de la rebusca (gueta), hablan de picardía y solidaridad
en tiempos de penuria. Los pescadores de Lastres, en los aciagos inviernos en los que la
mala mar no les permitía faenar, practicaban la rebusca y la pía con asiduidad. Esta
última consistía en recoger los frutos (castañas, manzanas ...) de estraperlo, antes de
que el amo la hiciera. Y también, al borde de la legalidad, se recogían las castañas de los caminos. El derecho de Poznera,
permitió, por otra parte, la plantación y usufructo de los árboles en terrenos
comunales, permaneciendo el terreno común, mientras que el árbol, su madera y fruto
pertenecían a los que los habían plantado. Estos árboles se denominaban entrepolaos,
se marcaba la corteza con las iniciales del dueño y eran registrados ante notario para
evitar toda duda. Braulio Vigón en su Vocabulario Dialectológico de Colunga, trae las
voces comuñeru y ermunu que se aplicaban tanto al ganado como al árbol
que pastan o arraigan en comuña o terreno propio respectivamente.
Tras la recolección, que se
hacía vareando con distintas varas de ablanu
generalmente, trepando a los árboles con ganchos de madera (gabitos) y
pañando los erizos con unas pinzas de madera de castaño
curvadas al fuego (las tiñaces, mordazas o pañaderas); se amontonaban en unos
corros de piedra (cuerrías, xoxas, curripias ...), que se construían en el
mismo castañar o junto a la casería. Allí debían cocer, amugar o morcar,
tapadas con hojas y maleza o trapos viejos durante unas semanas. Si no llovía se
remojaban.
Hacia el día de Santa
Bárbara (4 diciembre), se abría la cuerria, se extendían las castañas, separándolas del oriciu con un
rastro de madera llamado engazu..
Las castañas así cocíes se conservarán largo tiempo, aunque
queden arrugadas y duras. De otra forma, se pican y pudren rápidamente. Las más
pequeñas servirían para engordar el gochu y la hojarasca se recogía para cama
de ganado.
A partir de aquí, formarán
parte de guisos y festejos, se darán corno regalo de aguinaldo y se comerán en todas las
fiestas y reuniones invernales. Hasta mayo, y aún más adelante, las mayucas seguirán
saciando a todos los hambrones.
Podríamos hacer un pequeño
diccionario de vocablos sobre este árbol y su fruto, o recoger una infinidad de
acertijos, dichos y refranes; por sí solo el castaño generó toda una cultura en tiempos
difíciles. Pero esta cultura, la de los castañares, con casi todas de sus
muchas variedades está, desgraciadamente, en trance de extinción.
En Asturias es parte integrante de diversos festejos,
filandones, esfoyazas, etc. donde se consumen junto con la sidra. Hay una
fiesta que va íntimamente ligada a las castañas y es el amagüestu. Realmente
al fiesta se organiza en torno al asado y consumo de castañas acompañadas por sidrá'l duernu
lo que constituye una mezcla explosiva y nunca mejor dicho.
Hasta el
"descubrimiento" de América y la introducción del maíz, las patatas y las judías, las castañas constituían la base de la alimentación de la población
asturiana.
La castaña en el
refranero asturiano
Entra mayu sal abril les
mayuques han venir
Rellámpagos per San Xuan, castañes lo pagarán
Agostu sicu morgazas y cistu
Agostu secu castañes en cestu, agosto moyau cestu apilau
Las castañas quieren en agosto arder y en septiembre beber
Septiembre secu, castañes en cestu
La castaña que vien ceo ha probala San Mateo
Por San Cebriano castaña en mano
Castaña la primera y nuez la postrera
Per San Eugenio les castañes al fueu, la lleña nel llar y les ovelles a encerrar
Cada cosa en su tiempu y les castañes n'avientu
Castañes verdes por nadal saben bien y parténse mal.
Referencias
Aceite,
Arroz, Avellana,
Avellano, Castaño,
Cereales,
Coles de Bruselas,
Faba
de la granja,
Fabes,
Fibra dietética,
Frutos secos, Glucógeno,
Glucosa,
Judías,
Maíz,
Manzanas,
Nuez,
Patatas,
Sidra,
Taninos, Trigo DOCUMENTACIÓN
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