Preparación:
Lavar las fresas y secarlas a
fondo sobre papel absorbente. Quitarles el rabillo y cortarlas por la mitad. Si son muy
grandes, cortarlas en cuatro. Ponerlas en un cuenco, cubrir con el azúcar y dejar reposar durante
varias horas o toda la noche, para que suelten su jugo. Al cabo de este tiempo, ponerlas
en una cazuela amplia y añadir la manzana pelada y rallada. Poner a fuego lento y llevar a ebullición,
seguidamente bajar el fuego y cocer durante 15 minutos, removiendo de vez en cuando. Con
ayuda de una
espumadera, sacar las fresas de la cazuela y reservarlas.
Cocer el almíbar
de cocción durante 15 minutos hasta que se reduzca ligeramente. Añadir de nuevo las fresas a la cazuela,
así como el zumo de limón,
y cocer durante 30 minutos aproximadamente, o hasta que haya alcanzado la consistencia
adecuada. Para verificar el punto de la mermelada, poner una pequeña cantidad en un plato
pequeño y meter en el frigorífico durante 10-15 minutos. Al cabo de este tiempo, empujar
la mermelada con el dedo y si se "arruga", estará en su punto. Poner la
mermelada caliente en frascos,
previamente esterilizados, debiendo llegar a 1 cm. del borde. Cerrar herméticamente y
poner los frascos boca abajo hasta que se enfríen. De esta manera se consigue una especie
de vacío que permite guardar la conserva durante 1 año. Al cabo de 24 horas, comprobar
que se he hecho el vacío intentando abrir los frascos. si se abren con facilidad, es que
no se ha hecho el vacío, en cuyo caso conviene consumir la mermelada de inmediato o
guardarla en el frigorífico. Si cuesta abrirlos, pueden etiquetarse y guardarse en un
lugar fresco, oscuro y seco. Conviene vigilar el estado de los frascos de vez en cuando,
para detectar cualquier alteración de la conserva. Para mayor seguridad, los frascos
pueden esterilizarse. |