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¿QUÉ ES
EL TRIGO?
(... continúa)
ÍNDICE
Historia
Descripción
Requerimientos edafoclimáticos
Ciclo vegetativo
Cultivo
Producción
Recolección
Rendimiento
Calidad
Conservación y almacenamiento
Consumo de trigo
Variedades
Composición Química
Enfermedades del trigo
Malas hierbas
Plagas
Fisiopatías
Valor nutricional
Ciclo vegetativo
En el ciclo
vegetativo del trigo se distinguen tres períodos:
Período vegetativo,
que comprende desde la siembra hasta el comienzo del encañado.
Período de reproducción, desde el encañado hasta la terminación del
espigado.
Periodo de maduración, que comprende desde el final del espigado hasta
el momento de la recolección.
Germinación.
El periodo de
germinación y arraigo del trigo es muy importante para la futura
cosecha de grano. El grano de trigo necesita para germinar humedad,
temperatura adecuada y aire a su alrededor.
La temperatura óptima
de germinación es de 20-25ºC, pero puede germinar desde los 3-4ºC
hasta los 30-32ºC. El aire es necesario para activar los procesos de
oxidación, por tanto la capa superficial del terreno debe estar
mullida; la humedad del trigo no debe sobrepasar el 11%, cuando se
sobrepasa este porcentaje de humedad la conservación del grano se hace
difícil.
La facultad
germinativa del trigo se mantiene de 4-10 años, aunque el período de
utilización no debe sobrepasar los dos años, ya que a medida que
transcurre el tiempo, disminuye la capacidad germinativa.
Una vez que se forman
las raíces primarias y alguna hoja verde, la planta ya puede
alimentarse por sí misma, al agotarse las reservas del grano; en este
momento termina el periodo de germinación.
Ahijamiento.
El tallo del trigo es
una caña (con nudos y entrenudos), cada nudo tiene una yema que
origina una hoja. Cuando los entrenudos se alargan al crecer
(encañado), se observa que cada hoja nace a distinta altura en nudos
sucesivos.
El alargamiento de
los entrenudos ocurre en su parte baja, pero este crecimiento no se
produce hasta más tarde, en la fase de encañado. Pero durante un largo
periodo, las zonas de los tallos que están en contacto con la tierra,
crecen de otro modo dando lugar a raíces adventicias hacia abajo y
nuevos tallos secundarios hacia arriba llamados "hijos"; se dice
entonces que el trigo "ahija" o "amacolla", denominándose "padre" a la
planta principal que salió del grano, "hijos" a las secundarias y
siguientes y "macolla" al conjunto de todas ellas.
El segundo nudo del
trigo siempre se encuentra a uno o dos centímetros bajo el suelo,
independientemente de la profundidad de siembra, este nudo se denomina
"nudo de ahijamiento", pues en él es donde se forman los "hijos"
anteriormente citados. No existe un límite de ahijamiento definido, ya
que una sola planta puede tener incluso 400 hijos, pero normalmente
las plantas bien ahijadas tendrán hasta 20 hijos.
En trigos de regadío,
especialmente de primavera, se suelen emplear trigos que ahijen poco.
El trigo ahija más si las siembras son espaciadas, tempranas y
manteniendo una humedad adecuada. Es conveniente que las variedades de
otoño amacollen, pues resistirán mejor las heladas de invierno y los
"hijos" de otoño darán mejores espigas que los de primavera, ya que
disponen de mayor tiempo para desarrollarse.
El aporcado de las
plantas favorece el ahijamiento, pues al enterrar más nudos sirve para
convertirlos en nudos de ahijamiento. Este es uno de los objetivos que
se persiguen con las binas y los gradeos dados al sembrado.
El poder de
ahijamiento es un carácter varietal sobretodo, pero además influye el
abonado nitrogenado, de la fecha de siembra y de la temperatura, que
condiciona la duración del periodo de ahijamiento. Las variedades de
trigo que ahijan muy poco dan lugar a grandes producciones, y para
compensar esa falta de ahijamiento, deben sembrarse con más cantidad
de semilla.
El macollado comienza
cuando el trigo tiene tres o cuatro hojas, si ocurre en otoño el
nacimiento de "hijos" y el crecimiento de las hojas se paraliza con
las bajas temperaturas, pero como la tierra sigue caliente varios
días, las raíces siguen creciendo y profundizando si el terreno es
penetrable; durante el frío del invierno se paraliza toda la actividad
vegetativa, después del frío sigue amacollando el trigo, hasta que
alcanzadas mayores temperaturas comienza a encañar.
En condiciones de
secano conviene que las raíces estén bien desarrolladas y profundas,
pues las capas superficiales se desecan con facilidad, para
conseguirlo no consiste en sembrar profundo sino realizar labores y
arados subsoladores.
Encañado.
Tiene lugar una vez
que comienzan a elevarse las temperaturas, los nudos pierden la
facultad de emitir hijos y comienzan a alargarse los entrenudos del
tallo. El encañado consiste, por tanto, en el crecimiento del tallo
por alargamiento de los entrenudos.
La caña sigue
alargándose durante el espigado y hasta el final de la madurez,
alcanzando longitudes diferentes según las variedades. La altura del
tallo no tiene relación con la producción de grano, pero sí con la de
paja, que es mayor en variedades más altas.
La caña no queda al
descubierto todavía en esta fase, pues no sale de entre las hojas
hasta el espigado. En esta fase queda rodeada por la vaina. El grosor
de la caña varía según las variedades, siendo frecuente que las cañas
gruesas se den en variedades de poco ahijamiento. Las variedades de
caña gruesa no siempre son más resistentes al encamado.
Durante la fase de
encañado la planta sufre una gran actividad fisiológica que no
finaliza hasta la madurez. La extracción de elementos nutritivos del
suelo es muy elevada, sobre todo en nitrógeno. La extracción de agua
del suelo empieza también a ser muy considerable.
Cuando la espiga
empieza a apuntar entre las hojas comienza la fase de "espigado". En
este momento comienzan a ser peligrosas las heladas tardías de
primavera.
Los estambres se
secan, se caen y el ovario fecundado va creciendo, convirtiéndose en
un grano de trigo verde, hinchado y lleno de un líquido lechoso, a
partir de este momento comienza la madurez del trigo.
Espigado
El periodo de
"espigado" es el de máxima actividad fisiológica, con una
transpiración y una extracción de humedad y alimentos del suelo que
llegan al máximo. Los azúcares de las hojas inferiores van emigrando a
los granos de trigo que se forman mientras las hojas se van secando.
La cantidad de agua necesaria para transportar a los granos de trigo
las sustancias de reserva, hace que las raíces desequen la tierra con
facilidad, por ello el riego en esta fase resulta muy importante.
Maduración
El periodo de
maduración comienza en la "madurez láctea" cuando las hojas inferiores
ya están secas, pero las tres superiores y el resto de la planta está
verde, seguidamente tiene lugar la "maduración pastosa", en la que
sólo se mantiene verdes los nudos y el resto de la planta toma su
color típico de trigo seco, tomando el grano su color definitivo.
A los tres o cuatro
días del estado pastoso llega el cereal a su "madurez completa". Por
último se alcanza la "madurez de muerte", en el que toda la paja está
dura y quebradiza; así como el grano, saltando muy fácilmente de las
glumillas y raquis.
La lentitud de "la
muerte" del trigo es el principal factor para su buena granazón, por
ello es imprescindible que las temperaturas sean suaves, pues si
sobrevienen vientos secos o calor excesivo el grano de trigo se
"asura", es decir, madura precipitadamente y no se acumulan en la
semilla las sustancias de reserva que se necesitan para un adecuado
grosor del grano.
Cultivo
Preparación del
terreno
El trigo requiere un
terreno asentado, mullido, limpio de malas hierbas y bien desmenuzado.
La naturaleza de las labores, el modo de ejecutarlas y la época
oportuna para su realización, varía con el cultivo que precedió al
trigo, con la naturaleza del suelo y con el clima.
Si anteriormente la
tierra no ha sido cultivada, será necesario roturarla mucho antes de
la siembra del trigo y seguir con un barbecho labrado de, al menos, un
año. Una vez roturada la tierra (en primavera), se deja sin labrar
hasta las primeras lluvias de otoño. Durante el invierno hasta mayo,
por estar en tempero se darán tres o cuatro labores. La primera será
más profunda, para permitir la penetración del agua en las capas
inferiores del suelo; las otras serán siempre cruzadas con la
anterior, siendo más superficiales. Antes de sembrar se hará un gradeo
para deshacer los terrones.
Si el trigo va
después de una leguminosa, se realizará una labor profunda antes del
verano, pues las leguminosas poseen las raíces gruesas, y éstas dejan
huecos en el suelo que son muy perjudiciales para el trigo. Después
bastará con una labor superficial y un gradeo antes de la siembra.
Si al trigo le
precede un barbecho, antes de sembrar se realizará una labor
superficial si el terreno es suelto o profunda si es compacto, seguida
de un gradeo.
De forma general,
antes de la siembra, si el terreno es muy suelto conviene dar un pase
de rodillo para comprimir el suelo y, después de la siembra, otro para
que la tierra se adhiera bien a la semilla.
Siembra
Época de siembra.
Los trigos de invierno se siembran en otoño y exigen un periodo largo
de bajas temperaturas (si se siembra en primavera no se desarrolla más
que hasta el estado de ahijamiento) y se mantienen estéril. El trigo
de verano se siembra en primavera o en otoño, sobre todo en zonas
mediterráneas con inviernos suaves.
El trigo sembrado en
otoño da rendimientos superiores debido al largo periodo vegetativo,
los avances en mejora genética de los trigos de invierno están
adquiriendo cada vez mayor importancia.
En las zonas más
frías se recomienda una fecha intermedia; ya que las muy tempranas
exponen la cosecha a las heladas tardías, y las muy tardías, al
peligro de las heladas de otoño, o invierno, y, más tarde, al asurado
del grano por los vientos cálidos del verano.
Profundidad de
siembra. La siembra debe realizarse en surcos separados a una
distancia entre 15 y 20 cm., en general suele estar a 17 cm., a una
profundidad de siembra de 3-6 cm.
Únicamente se
sembrará a mayor profundidad en los siguientes casos:
En tierras muy
sueltas, donde las semillas, una vez germinadas, puedan estar
expuestas a la desecación.
En siembras tardías, pues conviene proteger al trigo de las heladas.
Cuando la preparación del terreno no se realice de forma adecuada.
Densidad de
siembra. Se emplea una densidad de 300-400 semillas/m2 (de 100 a
130 kilos semillas/ha), con un mínimo de 80% de poder germinativo.
Siembra
mecanizada. Este método de siembra presenta diversas ventajas
sobre la siembra a voleo o a chorrillo.
Ahorro de semilla
entre el 30-50%.
Uniformidad en la distribución de los surcos.
Establecimiento de la profundidad de siembra según las necesidades.
Permite el laboreo entre líneas.
La siembra mecanizada
requiere las siguientes condiciones:
Parcelas de extensión
suficiente.
Terrenos de escasa pendiente.
Buena preparación del terreno.
Abonado
Nitrógeno
La absorción de
nitrógeno depende de su disponibilidad en forma asimilable, como
consecuencia puede dar lugar a una absorción excesiva, debido a
condiciones adversas; como puede ser: la prolongación de la fase
vegetativa, retraso de la maduración, disminución de la resistencia al
frío y al encamado y mayor sensibilidad a las enfermedades.
Los mayores
rendimientos se logran cuando se aporta una mayor cantidad de
nitrógeno al comienzo del macollado o durante el mismo y una mayor
cantidad durante el crecimiento de los tallos. El aporte de nitrógeno
demasiado temprano produce un exceso de espigas de reducido tamaño y
estériles. El abonado tardío por su parte reduce la fertilidad de las
espigas. Se estima que para una cosecha de 1000 kilos de grano la
extracción de nitrógeno es de 24-31 kilos.
Las reservas de
nitrógeno en trigos de invierno se estiman a finales de invierno y se
suelen confirmar con exactitud por medio de análisis de nitrógeno;
además el balance de nitrógeno en el suelo se ve afectado por las
condiciones climatológicas en invierno, en particular por la
temperatura en el horizonte más superior del suelo y por las
precipitaciones.
Fósforo
Es adsorbido por la
fracción coloidal del suelo y por ello debe ser aportado en cantidad
suficiente al mismo. El fósforo favorece y anticipa la granazón y
madurez de la semilla: una abundancia de fósforo puede anticipar,
hasta una semana, la cosecha de trigo. Las cenizas del grano de trigo
contienen el 50% de P2O5.
El fósforo endurece
los tejidos dando más rigidez a la planta, mejorando la resistencia a
las heladas, al encamado y al asurado; siendo además un elemento
importante en la fecundación de la flor y la granazón.
La deficiencia de
fósforo se manifiesta por la coloración purpúrea de las hojas y
tallos.
Potasio
El potasio interviene
en la formación de almidón y en el desarrollo de las raíces. Reduce la
transpiración, por lo que aumenta la resistencia a la sequía. Como
contribuye a la formación de un buen sistema radicular, proporciona
mayor resistencia al frío. La extracción de potasio es máxima durante
el periodo del encañado.
La deficiencia en
potasio se manifiesta por el crecimiento dislocado, los ápices
amarillentos y la torsión de las hojas. Además reduce la formación de
almidón en el grano y una disminución en la superficie de las hojas.
Azufre
Se aporta al suelo de
manera regular, bien como estiércol o en forma de sulfatos; pero el
uso de abonado líquido reduce la cantidad de azufre aplicada al suelo.
Calcio
Es indispensable para
el desarrollo del trigo, pues influye en la formación y madurez de los
granos; aunque no influye tanto en la producción como el nitrógeno,
fósforo y potasio. Se halla en mayor cantidad en las hojas y cañas que
en el grano. Su carencia es muy rara.
Los síntomas de
carencia son hojas jóvenes amarillentas, secas y corchosas; y espigas
pequeñas e incompletas.
Magnesio
Su carencia se
manifiesta primero en las hojas viejas y se presenta solamente en
suelos muy ligeros o pobres o debido a un exceso de potasio.
Abono orgánico
La importancia de la
materia orgánica radica en su efecto como correctora de los defectos
que se puedan presentar: aumenta la retención del nitrógeno amoniacal,
fósforo y potasio; hace más compactos los terrenos arenosos y comunica
soltura a los arcillosos, poco permeables y difíciles de labrar; y
aumenta las reservas hídricas del suelo.
En secano se
recomienda aplicar 10.000-20.000 kilos/ha; y en regadío pueden
emplearse 30.000 kilos/ha.
Riego
En zonas secas y
épocas cálidas se recomienda dar primero un riego copioso y
seguidamente realizar una labor de arado. pues a continuación se
realizará la siembra.
A veces en primavera,
al arar se seca demasiado la tierra y es necesario dar un riego ligero
antes de sembrar. Si se forma una costra superficial dar un pase con
una grada de púas previa a la siembra.
Con el encañado
comienza un periodo de intensa asimilación de agua y de sustancias
nutritivas, por tanto es preciso que la tierra contenga bastante
humedad en esta fase.
Durante el espigado
es necesario aplicar otro riego. La planta está en plena actividad de
asimilación y el agua es consumida rápidamente en esta fase.
El último riego debe
realizarse a los pocos días del anterior, en plena madurez láctea de
las espigas o muy al principio de la madurez pastosa, ya que las
plantas siguen consumiendo mucha agua, empleada principalmente en
trasladar el almidón y demás reservas alimenticias desde las hojas al
grano.
Riego por surcos
Para regar por este
método se trazan surcos desde la cabecera, a unos diez centímetros de
profundidad, en el sentido de la máxima pendiente, y poco distanciados
entre sí (40-80 cm.). Por los surcos se hace correr el agua, de modo
que esta avanza poco a poco y en el extremo se vierte a otra reguera
que la vuelve a distribuir en otros surcos.
Este método no es
conveniente en terrenos sueltos y permeables, pues el agua desciende
rápidamente y se extiende con gran lentitud horizontalmente, y cuando
se llega a humedecer toda la superficie se han gastado grandes
cantidades de agua.
Riego por
aspersión
Es recomendable su
uso en terrenos muy desnivelados empleando aspersores de medio o
pequeño alcance y de gota fina, en lugar de los de gran alcance.
Producción
El trigo ha formado
parte del desarrollo económico y cultural del hombre, siendo la planta
más ampliamente cultivada del mundo. El trigo que crece en la Tierra
puede incluso superar la cantidad de todas las demás especies
productoras de semillas, silvestres o domesticadas. Cada mes del año una
cosecha de trigo madura en algún lugar del mundo. Es la cosecha mas
importante de los Estados Unidos y el Canadá y crece en extensas zonas
en casi todos los países de América Latina, Europa y Asia.
A nivel mundial, el
mejoramiento de las técnicas de cultivo y la selección genética (por
ejemplo la creación de la variedad Norin 10) nos conduce a un incremento
considerable de sus rendimientos, pasando de menos de 10 quintales/ha en
1900 a más de 25 en 1990. El rendimiento del trigo en los países de
América del Sur se mantiene estable con 20 quintales/ha, y África y el
Cercano Oriente con 10 quintales, Egipto y Arabia Saudita alcanzan en
terrenos irrigados de 35 a 40 quintales. En Europa, los rendimientos más
altos son obtenidos en cultivos intensivos. El rendimiento medio ha
pasado de 30 a 60 quintales/ha durante los últimos 30 años, logrando un
crecimiento medio de 1 quintal/ha/año.
El aumento del
rendimiento y de las superficies cultivadas nos conducen de esta forma a
un gran incremento de la producción, la cual alcanzaba 275 millones de
toneladas en 1965 y 628 en 2005. El trigo es igualmente el primer cereal
desde el punto de vista comercial (45% de los intercambios totales en
1998).
Después de la caída del
precio mundial del trigo producida en el año 2001 y su rápida
recuperación, el precio ha tenido una tendencia a estabilizarse en los
años posteriores oscilando entre los 140 y 150 dólares estadounidenses
por tonelada.
En 2002 las
exportaciones de trigo ascendieron a 121,3 millones de toneladas siendo
los principales países exportadores Estados Unidos (20%), Australia
(12,1%), Francia (11,3%) y Canadá (10,1%), seguidos por Argentina, Rusia
y Ucrania.
Por otra parte, 32
países importaron en el 2002 más de 1 millón de toneladas representando
un 80% del total. Los mayores importadores de trigo fueron Italia
(6,5%), Brasil (5,5%), España (5,3%), Argelia (5%), Japón (4,9%),
seguidos por Egipto, Indonesia, Irán, Corea del Sur, Holanda, Bélgica,
Marruecos, entre otros.
El trigo se cultiva en
todo el mundo siendo la principal área de cultivo la zona templada del
hemisferio norte.
Recolección
La recolección suele
realizarse desde mediados de mayo a finales de otoño, según las
regiones; siendo el método de recolección más recomendable la
cosechadora.
El momento más
conveniente para realizar la siega es aquel en que los tallos han
perdido por completo su color verde y el grano tiene suficiente
consistencia. El corte del tallo se hará a unos 30 cm. del suelo y se
llevará regulada por la cosechadora.
Las condiciones para
aumentar los rendimientos de la cosechadora son los siguientes:
Cultivar variedades
de caña corta.
Mantener el terreno
libre de malas hierbas; pues aumentan la humedad del grano.
Se recomienda no segar hasta que haya desaparecido el rocío; ya que a
pleno sol la cosechadora trabaja mejor.
Controlar que no salga el grano partido ni que la máquina arrastre
grano, en tales casos corregir los ajustes de la máquina.
Estudiar el recorrido antes de la salida al campo, para evitar que la
cosechadora vaya en vacío o sufra detenciones.
Si primero se siega el trigo para trillarlo después, debe segarse antes,
sobre todo si se trata de variedades de regadío que se desgranen con
facilidad. Se hará en madurez pastosa o completa, quedando el grano de
trigo con una humedad del 12%.
La siega se realiza de
la siguiente forma: en la primera vuelta se pisa la mies y se desgrana,
la segunda vuelta se realiza en sentido contrario, dando lugar a una
siega fácil. En la tercera vuelta y siguientes se siega en el mismo
sentido de la marcha que en la primera.
Rendimiento
El rendimiento del
cultivo del trigo a aumentado de manera exponencial a nivel mundial en
los últimos años debido a la mejora genética de las variedades y a la
mejora de las técnicas de manejo del cultivo. El rendimiento se basa en
tres parámetros fundamentales como son: número de plantas por unidad de
superficie, número de granos por planta y peso del grano, y cuyo
producto daría como resultado el rendimiento final del cultivo.
El número de plantas
por unidad de superficie se regula mediante la densidad de siembra;
siendo los otros dos parámetros regulables por la mejora genética,
especialmente el número de granos por planta, éste no se ha obtenido
aumentando el número de ahijamientos, sino a que las espigas de las
nuevas variedades contienen más granos que las antiguas.
El aumento de biomasa
de las nuevas variedades de trigo a dado lugar a un aumento en el
rendimiento de paja. El índice más utilizado para medir la eficacia de
la planta para transformar la biomasa en grano es el índice de cosecha,
que es la relación porcentual entre el peso del grano y el peso total de
la planta. Este índice ha tenido un papel fundamental en la mejora de
los rendimientos en trigo harinero.
Calidad
Las sustancias que
valoran la calidad del trigo son las
proteínas que se encuentran en el
complejo insoluble denominado
gluten. La calidad del
gluten es más importante que la cantidad, pero esta calidad no es
fácilmente medible.
La riqueza de
proteínas
se mantiene constante en los últimos estados de maduración. En cambio,
el incremento de glúcidos es continuo hasta la desecación del grano
La calidad es una
condición de cada variedad, siendo comprobada experimentalmente
cultivando un mismo grupo de variedades en distintas localidades. Está
influenciado por el clima, pues la mejor calidad se obtiene en zonas
áridas que en zonas húmedas.
Conservación y almacenamiento
La conservación es el
principal objetivo durante el almacenamiento, pues ocasiona graves
pérdidas en cuanto a calidad, debidas fundamentalmente a diversas causas
como:
Daños mecánicos debido
al sistema de transporte. Los sistemas más recomendables son las cadenas
elevadoras y las cintas de transporte planas.
Insectos. La protección
contra insectos se basa en mantener la temperatura a menos de 18 ºC.
Calor excesivo natural
de los granos o temperatura alta de secado. Este calor activa las
enzimas del grano, dando lugar a la degradación del almidón, por otro
lado este calor promueve la actividad microbiana, la cual, a su vez,
disminuye el poder germinativo, pudiendo originar metabolitos tóxicos.
Para una buena
conservación del grano de trigo es necesario el control de los procesos
vitales que ocurren en el interior del mismo como son:
Respiración. Se trata
de un proceso ininterrumpido en el que el almidón en presencia de
oxígeno reacciona dando agua y CO2 , la ventilación acelera esta
reacción, siendo perjudicial el calor desprendido en la misma.
Germinación. en
condiciones favorables (presencia de oxígeno, humedad y temperatura) el
grano de trigo comienza a germinar. La germinación puede tener lugar
incluso antes de la cosecha.
Aspergillus flavus. La
presencia de Aspergillus flavus es altamente perjudicial por ser
formador de una sustancia llamada aflatoxina.
Los factores que
determinan el adecuado almacenamiento son la humedad y la temperatura.
Las normas de comercio aplicables para la clasificación "seco" y
"húmedo" del trigo son las siguientes:
Trigo seco: humedad
menor del 13%
Trigo húmedo: humedad mayor del 16%
Ventilación
La ventilación de los
granos de trigo se puede realizar transportando éstos de un silo a otro,
aunque el procedimiento más empleado en zonas de clima templado se
realiza insuflando aire a través del grano por medio de un sistema
complejo de conductos.
En países tropicales se
deben emplear equipos de refrigeración caros, debido al exceso de
humedad del aire, sobre todo en zonas cercanas al mar. Si el periodo de
almacenamiento se prolonga conviene reducir el contenido de humedad del
grano de trigo al 11%.
(sigue ...)
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